lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“moros y cristianos. la gran aventura de la españa medieval”, de josé javier esparza: los polvos de antaño que componen el molde de la historia que somos.


“¿Una ciudad mora pidiendo auxilio a un rey cristiano contra el rey de los moros? Si, porque en esta España de moros y cristianos, y en este momento de nuestra historia, los campos no estan definidos de manera tajante. En la España mora sigue habiendo numerosísimos mozárabes, es decir, cristianos bajo poder musulmán, que porbablemente constituían todavía la mayoría de población de Al-Ándalus.” J.J.E.

¿No os ha pasado alguna vez, estar reunidos un grupo de amigos ante el televisor para comentar y debatir el último giro de acontecimientos en programas culturales como “Sálvame” y su magnífica versión premium, sólo apta para eruditos: “Sálvame de luxe”, o cualquier otro de similar altura intelectual como “Gra hermano” o “La isla” y, de repente, preguntaros angustiados, todos al unísono, si alguna vez pudiera haber una sóla obra, aunque sea escrita, que no fuera tan densa y espesa, tan restrictiva para la inmensa mayoría, una obra que aunara erudición y divulgación? ¿Y, desolados ante la falta de respuesta, sumiros en una profunda reflexión introspectiva y cuestionaros el sentido de la vida, del mundo y del universo, y buscar consuelo en la profunda y vasta y variada oferta cultural de cadenas televisivas como Tele 5, resignados ante el árido, complejo y elitista panorama del espectro televisivo actual? No, seguro que no. Y como inocentada, la verdad, tampoco ha sido una maravilla.

Pero, sin embargo, podeis estar de enhorabuena porque, esta vez en serio, existe un autor que se ha atrevido a llevar a cabo la tarea imaginada pero nunca resuelta. Con osadía extrema se ha adentrado en el mercado editorial, ofreciendo al público una serie de ensayos históricos, sobre la historia de España, pretendiendo conjugar, nada menos, la divulgación, el entretenimiento y el rigor. Y ha conseguido una difusión digna del mejor Dan Brown siendo además, que sus fuentes son las históricas, y su relato tiene una base científica, salvo lagunas que hay que rellenar con especulaciones fundadas, razonadas y bien argumentadas.

Esta obra, “Moros y cristianos”, estudia el periodo histórico que abarca desde el s. X hasta la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212. Es el segundo libro de una trilogía formada por el libro titulado “La Aventura del Reino de Asturias” dedicado al periodo comprendido entre la invasión del la península por los árabes en el año 711 hasta el asiglo X, con la creación del Reino de Leon, y otro tercer libro titulado “Santiago y cierra España” que abarca desde la batalla de las Navas de Tolosa hasta la unificación de los reinos de España con los Reyes Católicos y la toma de toma de Granada en 1492.

El estilo de la presente obra ayuda a asimilar la profusión de datos y nombres que va desgranando a lo largo del relato de la historia de al España Medieval. No encontrando otra manera más lógica que hacerlo siguiendo un orden cronológico, el autor, sin embargo, muestra un gran esfuerzo por la amenidad, la claridad, la precisión y la concisión. Su prosa es sencilla y descriptiva. Su contenido hace hincapíe en los personajes y sus vicisitudes, más que en los acontecimientos en sí. Esto ayuda a seguir el discurso temporal relacionando y contextualizando fechas y lugares con cada personaje, facilitando, de este modo, una mirada en perspectiva sobre los acontecimientos de este largo proceso histórico de origen, transformación y consolidación de los distintos reinos cristianos de la Peníncula Ibérica.

A modo de travellin cinematográfico, uno va pasando las hojas del libro sin apenas darse cuenta, disfrutando de las aventuras de nuestros antepasados, incluso más divertidas y delirantes que las de la ficción.

Es precisamente, la gran labor de Jose Javier Esparza como narrador la que hace que este ensayo histórico se disfrute enteramente como una novela, Y por eso es un libro muy recomendable para iniciarse de un modo ameno y erudito en la historia de la España Medieval: un periodo tan extenso en el tiempo, tan complejo y tan importante en la configuración de la nuestra sociedad actual (a nivel jurídico, político, social y cultural).

Un saludo.

BIOGRAFIA: Nacido en Valencia en 1963. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Complutense, ha cursado estudios de doctorado en Ciencias Políticas y en Historia en la misma universidad, y ampliado estudios en el IEP de Aix-en-Provence (Francia). Formado en las redacciones de ABC y YA, fue redactor jefe de la revista cultural PUNTO Y COMA, jefe de Cultura del semanario EL SIGLO, responsable de comunicación de la Fundación BBV (hoy BBVA) y director de la revista de pensamiento HESPERIDES. Colaborador de la RAZON ESPAÑOLA, de Gonzalo Fernández de la Mora. Desde 1991 hasta 2012 escribió diariamente la crítica de televisión para los periódicos del GRUPO VOCENTO a través de la agencia COLPISA. Vinculado políticamente al PARTIDO POPULAR (PP). Después formó parte del grupo promotor de la revista cultural EL MANIFIESTO y dirigió el diario digital elmanifiesto.com antes de incorporarse a la cadena COPE. Desde 2010 pasó a formar parte del equipo del GRUPO INTERECONOMIA. Como escritor ha publicado más de veinte libros:
La cruzada del océano: la gran aventura de la conquista de América, 2015; Santiago y cierra, España. El nacimiento de una nación, 2013; Moros y cristianos. La gran aventura de la España medieval, 2011; La gran aventura del Reino de Asturias. Así empezó la Reconquista, 2009
Novela Histórica:El caballero del jabalí blanco, 2012; El Reino del norte, 2014; Los Demonios del Mar, 2016; Héroes españoles de la A a la Z, 2012; El terror rojo en España. Epílogo: el terror blanco, 2007; El Libro negro de Carrillo, 2010; El libro negro de la izquierda española, 2011;
Ensayo:Historia de la Yihad. Catorce siglos de sangre en nombre de Alá, 2015; Juicio a Franco, 2011; En busca de la derecha (perdida), 2010; Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental, 2009; Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo, 2007; El bienio necio. Crónica del zapaterismo, 2006; El invento del maligno. Informe sobre la televisión, 2001; Las metamorfosis de Fausto. Milagro y tragedia del espíritu de la modernidad (inédito); Curso general de disidencia, 1997; Ejercicios de vértigo, 1994
Novela:El Final de los Tiempos. El dolor, 2002; El Final de los Tiempos II. La muerte, 2007

SINOPSIS EDITORIAL: La historia de este libro empieza donde terminó La gran aventura del Reino de Asturias. Entramos en una España de moros y cristianos donde no siempre es fácil separar historia y leyenda: Asistiremos al nacimiento y expansión de varios reinos cristianos en la península, a su superioridad militar frente al islam y, en definitiva, a la conformación de las identidades históricas y políticas que van a dar lugar a España tal y como hoy la conocemos. Los musulmanes no pondrán las cosas fáciles. Primero, Abderramán III elevará el emirato de Córdoba a la condición de califato y lanzará agresivas campañas contra la cristiandad española. Así vendrán nuevos siglos de guerra sin fin. Finalmente, la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, significará el ocaso definitivo del islam español. Y con ella empezará una etapa nueva.

Moros y cristianos: la gran aventura de la España medieval (Historia Divulgativa nº 2) de [Esparza, José Javier]

  • Nº de páginas: 736 págs.
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Editorial: LA ESFERA DE LOS LIBROS
  • ISBN: 9788493210380


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“el partido”, de richard mcgregor: el capitalismo “made in china”


“The remarkable and largely overlooked truth about China is that it is still governed on Soviet hardware.” R.M 

Producto de su inteligencia, rendida a su genialidad, Napoleón Bonaparte alumbró una frase sobre China que ha venido citándose desde entonces en cualquier análisis de la realidad de dicho país: cuando China despierte, el mundo temblará.

En cierto modo, China ya ha despertado y el mundo no ha temblado. Al menos no por su despertar sino, ahora, por su recaída en el sueño y la recesión.

Mirándolo en perspectiva, una civilización milenaria que ha aportado a la humanidad gran base de su conocimiento material y espiritual, se encuentra hoy sometida a un proceso de cambio y adaptación desde un régimen político surgido a mediados del siglo pasado, apena 70 años, que es una nimiedad en comparación con su trayectoria y su importancia. Sin embargo la realidad es la que manda y, lejos ya las gestas y logros antiguos, la importancia e influencia actual del régimen chino y su comportamiento económico es determinante para el desarrollo y evolución de la economía global.

El libro objeto de reseña, nos acerca un poco más a la realidad de un régimen dictatorial y sus esfuerzos de conjugar y conciliar dos concepciones políticas y económicas tan dispares como el comunismo y el capitalismo. En realidad el capitalismo con los viejos modos totalitarios maoístas. Y también las maniobras de supervivencia de un aparato político elitista, represor y totalitario, el Partido Comunista Chino, y sus mecanismos de influencia y control sobre la estructura económica del país.

Pese a las expectativas sembradas por subtitulo de la obra, “El mundo secreto de los gobernantes comunistas chinos”, verdaderamente no responde exactamente a lo que se publicita. No es que sea un mal libro, sino que su contenido, al menos a mi parecer, no es tan profundo y sistemático como promete. Abarca distintos aspectos de la estructura económica China  y expone las facciones dentro del partido y sus distintas tendencias respecto del papel que debe adoptar la economía China en la globalizada economía de mercado capitalista. También saca a la luz el alto grado de nepotismo que impregna al régimen comunista chino, donde las distintas familias se reparten el pastel en los distintos sectores de la economía (financiero, tecnológico, energético, etc) intrigando para perpetuarse en el mismo indefinidamente a costa del sufrimiento pasivo de la inane población.   

En resumen, aunque no esencial para profundizar en la realidad política, social y económica de la China actual, si es un libro interesante y ameno que merece la pena leer.

Un saludo

 

SINOPSIS EDITORIAL: El Partido es la esclarecedora investigación de Richard McGregor sobre el Partido Comunista Chino, y el papel fundamental que desempeña en este país desde hace casi un siglo. Muchos libros han examinado el ascenso económico de China, su historial de derechos humanos y la turbulenta historia de sus relaciones internacionales, pero ninguno ha abordado la cuestión central para la comprensión de todos estos temas: cómo funciona el gobierno en el poder comunista. Un retrato magistral y perspicaz.

Richard McGregor, escritor y periodista australiano nacido en 1958. Ha sido el corresponsal jefe en la sección política del periódico The Australian, para Japón y China. También trabajó para “The International Herald Tribune”, la “BBC” y el “Far Eastern Economic Review. Ha trabajado como periodista en Taiwan, Sidney, Melbourne y Camberra. Actualmente es el former bureau chief del “Finacial Times”. Ha recibido varios premios, en 2008 y 2010 el “Society of Publishers in Asia” (SOPA), y el “Editorial Excellence Award” por el reportaje de las revueltas de Xinjiang.

el partido: los secretos de los lideres chinos-richard mcgregor-9788475069470

  • Nº de páginas: 375 págs.
  • Traducción: Laura Vidal
  • Editorial: TURNER
  • ISBN: 9788475069470


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“¿por qué fracasan los países?”, de daron acemoglu y james a. robinson: tenemos la receta, nos falta cogerle el punto en la cocina


“Para nuestra teoría, es crucial la relación entre prosperidad e instituciones políticas y económicas inclusivas. Las instituciones económicas inclusivas que hacen respetar los derechos de propiedad crean igualdad de oportunidades y fomentan la inversión en habilidades y nuevas tecnologías.” D.A y J.A.R.


La experiencia nos enseña que existen todo tipo de personas: los listos, los tontos, los trabajadores, los vagos … (vaya, en una sola frase he tirado a la basura todo mi condicionamiento sobre la corrección política en el lenguaje).

Y todos nosotros nos hemos encontrado alguna vez con esas personas que, siendo muy listos, muy tontos, muy trabajadores o muy vagos, tienen una desigual desenvoltura en su trabajo o en su vida social. Algunos que, pese a contar, aparentemente, con unas grandes cualidades humanas, no cesan de arruinar su vida laboral o personal, perdiendo el trabajo o rompiendo sus relaciones afectivas o familiares; esos que decimos que no acaba de consolidar sus expectativas, sus potencialidades, en definitiva, que tiene “mala suerte”. Pero normalmente no es cuestión de suerte, es cuestión de sus propias acciones, de su errónea actitud frente a los retos, de su concepción de la vida, de la elecciones que toma a cada momento en sus decisiones. A veces nos decimos que esas personas nunca cambiarán, aunque lo cierto es que todos cambiamos. Eso es facil, lo dificil es cambiar a mejor.


¿No puede pasar lo mismo con los países? ¿Cómo es posible que algunas sociedades evoluciones hacia una economía desarrollada y protectora, plena de bienestar para sus ciudadanos; y otros, en cambio, se vean avocados a la quiebra económica y política? Y ello pese a contar con recursos naturales y con unas condiciones óptimas, a priori, para el progreso y el desarrollo. Ahí también decimos que nunca llegarán a nada, porque ellos (“ellos”, claro), no son como nosotros.

El libro objeto de reseña no se dedica a las personas, sino a los paises. Sus autores pretenden responder a la pregunta que explicita su título: ¿por qué fracasan los países? La respuesta, aun cuando pueda parecer sencilla (osado que es uno), no lo es tanto. Ni siquiera el sentido común, que a veces nos basta para diagnosticar y predecir el devenir de un “bala perdida”, nos puede servir de guía para aventurar una respuesta.


Otros antes que ellos ya propusieron distintas soluciones a la cuestión planteada y Acemoglu y Robinson, rebaten una a una, con ejemplos claros y concretos, las distintas teorías propuestas por otros autores ciertamente reconocidos en el mundo científico. Podríamos pensar que es la geografía, ubicación, climatología, abundancia de recursos y materias primas, etc, la que determina los logros y desarrollo de los países; o la cultura; o las políticas, acertadas o desacertadas de sus líderes. Critican y rebaten las teorías formuladas en ese sentido por economistas como Paul Collier o Jeffrey Sachs, antropólogos como Jared Diamond o sociólogos como Max Weber.

Sin embargo, la tesis del ensayo que comentamos entiende que la clave radica en las instituciones, concretamente el carácter lo que denomina instituciones inclusivas o extractivas en función de su carácter “inclusivo” o “extractivo” en tanto que favorecedoras de la distribución de la riqueza entre sus ciudadanos o, por el contrario la adopción de políticas extractivas, esto es, esquilmadoras de la riqueza de cada país, en beneficio de una élite. Esto, unido a un desarrollo de la tecnología y al favorecimiento de lo que denominan la “destrucción creativa”, sienta las bases para un desarrollo económico sostenible que da lugar, en un periodo de tiempo posterior, al progreso económico y al bienestar de las naciones.


El concepto, obviamente, es un poco más complejo, aunque los autores lo desarrollan de un modo claro y sencillo, con amenidad y limpieza y ofreciendo numerosos ejemplos en su apoyo, con un repaso a países como Estados Unidos, Inglaterra, China, URSS, Sierra Leona, Etiopía o Congo y un recorrido por distintas épocas históricas, desde el Imperio Romano, la Conquista de América, la Independencia Americana, la Revolución Francesa, la I Guerra Mundial, la Primavera árabe, etc. Van desarrollando su tesis logrando que este libro pueda ser leído con facilidad por un lector profano en economía, en historia o sociología.


Considero que es un libro muy recomendable. Desarrolla, de un modo atractivo, una respuesta aceptable (al menos teóricamente), al interrogante que todos nos hacemos en estos tiempos de conflicto y cambio ¿cuál es la fórmula del éxito y del fracaso?.
Un saludo

 

 

 

DARON ACEMOGLU, 03/09/1967 es profesor de Economía en el MIT y ha recibido la medalla John Bates Clark en reconocimiento a su contribución al avance de la ciencia y la investigación.

JAMES A. ROBINSON, 1960, es politologo, economista y profesor de la Universidad de Hardvard. Experto en política y eonomía latinoamericana y africana.

Ambos son autores del libro “Economic Origins of Dictadorship and Democracy”

 

RESEÑA EDITORIAL: Que determina que un país sea rico o pobre? Como se explica que, en condiciones similares, en algunos paises haya hambrunas y en otros no? Que papel tiene la politica en estas cuestiones? Que algunas naciones sean mas prosperas que otras, se debe a cuestiones culturales?, a los efectos de la climatologia?, a su ubicacion geografica? No, en absoluto. Ninguna cuestion relativa a la prosperidad de un pais esta relacionada con estos factores, sino que proviene de otro mucho mas tangible: la politica economica que dictaminan sus dirigentes. Son los lideres de cada pais, afirman los reconocidos profesores Daron Acemoglu y James A. Robinson en este libro, quienes determinan con sus politicas la prosperidad de su territorio, y asi ha ocurrido en todos los periodos de la historia, como demuestran en este apasionante estudio.

  • Nº de páginas: 608 págs.
  • Editorial: DEUSTO S.A. EDICIONES
  • Traducción: Marta García Madera
  • ISBN: 9788423412662


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“un mundo de ayer. memorias de un europeo”, de stefan zweig: una época que fué, una luz que se apaga.


“En la lengua que había escrito y en la tierra en que mis libros se habían granjeado la amistad de millones de lectores, mi obra literaria fue reducida a cenizas. De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos. También he perdido a mi patria propiamente dicha, la que había elegido mi corazón, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fratricidas.” S.Z.

El 21 de Febrero de 1941 el escritor austriaco, Stefan Zweig, escribió sus últimas palabras: “Ojalá puedan ver el  amanecer después de esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, me voy antes de aquí”. Y verdaderamente eran las últimas, por cuanto que días después fue encontrado muerto, junto con su segunda esposa, Lotte, víctima de un último acto de desesperación, su suicidio.

Su impaciencia le llevó a tomar una drástica decisión. Su impaciencia y su pesimismo ante el avance irrefrenable del ejército alemán, que amenazaba con instaurar en Europa un “Reich de mil años” y así hacer desaparecer todo vestigio de una cultura europea, optimista, tolerante, diversa y activa, que moldeó su persona y su carácter, que tanto le dio al escritor vienes y a la que supo corresponder con la totalidad de su obra.

Esta autobiografía, es más bien una biografía intelectual por cuanto que relata la trayectoria pública del escritor, sus años de formación, sus relaciones con artistas e intelectuales: músicos, poetas, novelistas y dramaturgos, eludiendo toda mención a sus relaciones privadas y personales, su familia, su vida y sentimientos íntimos. Es a la vez una disección sociológica de la sociedad europea anterior a la I Guerra Mundial y del periodo de entreguerras, la época de esplendor y decadencia del Imperio Austro-Hungaro.

Testigo de un mundo que ya fue y no será ya jamás, legó a la posteridad este libro triste y nostálgico. Su título, “un mundo de ayer” es bastante significativo respecto del tono general de la obra, el repaso a una vida, el repaso a un mundo pasado, el relato de “los años irrecuperables” de “nuestra generación”, -que esos fueron los títulos inicialmente pensados por Zweig junto con “Europa fue mi vida”-.

El subtítulo, “memorias de un europeo” refleja el sentimiento de pertenencia de Zweig a una cultura supranacional más que a una patria o nación concreta. El desarraigo que le otorgaba su ascendencia judía fue accidental, como él mismo relata; pero su voluntad cosmopolita y paneuropea fue consciente, al igual que la férrea defensa de su individualidad en un mundo obligado a tomar partido entre los dos grandes imperios en guerra. Stefan Zweig se niega a sumarse a la euforia belicista y opta por el exilio y la beligerancia a favor de la paz, a favor del sentimiento nacional europeo, a favor de la universalidad de la cultura.

Tres cosas destacarían en esta obra. En primer lugar, el permanente sentimiento de desolación que rezuma al relatar sus vivencias en contraste con la expresión declarada de optimismo vital que parecía animar su actividad intelectual. Igualmente destaca su privilegiada situación personal lo material –hijo de una acomodada familia judía que le concedió total libertad para orientar su formación de un modo autodidacta y que le posibilitó viajar por todo el mundo sin apenas sufrir estrecheces económicas. Por último, especialmente, es de interés su contacto, a veces de íntima amistad, con las grandes personalidades intelectuales y culturales de su época: Rilke, Verhaeren, Rolland, Rodin, Bazalgette, Strauss, Pirandello, Freud, Bernard Shaw, H.G. Wells, Einstein, Thomas Mann, Joseph Roth, James Joyce, Proust, e incluso Dalí, sobre las cuales desgrana anécdotas y comentarios de sus encuentros, junto con esa aguda capacidad  de penetrar en los caracteres y ofrecernos un bosquejo psicológico de cada uno de ellos.

Creo que es una obra esencial en cuanto a su calidad y amenidad de su relato. Y también respecto de su carácter ejemplarizante y descriptivo, al retratar certeramente un mundo que pudo ser nuestra herencia pero que el desastre de ambas guerras mundiales desbarató y nos hurtó para siempre. Ese mundo en transición entre la época del esplendor, optimismo y seguridad del finales del siglo XIX y nuestro mundo individualista, fragmentado y huérfano de valores universales.

Un saludo. 

 

Stefan Zweig, escritor austriaco, biógrafo, dramaturgo, traductor y novelista nacido en Viena en 1881 y fallecido en Petrópolis, Brasil, el  22 de febrero de 1942. De una familia acomodada, eligió una formación autodidacta y cosmopolita, visitando Europa (Berlín, Paris, Londres,) América (New York, Boston, Filadelfia, Baltimore) y Africa e India.

Durante la I Guerra Mundial destacó por su postura antibelicistas y su negativa a condenar a cualquiera de los dos bando enfrentados. Durante los prolegómenos de la II Guerra Mundial inició un largo exilio del que nunca regresaría.

Su obra se caracteriza por una gran profundidad psicológica de los personajes, tanto en novelas como obras teatrales o biografías, animadas por un espíritu de tolerancia y defensa de la libertad individual frente a la imposición ideológica o restricción cultural nacionalista.

Bibliografía escogida

Teatro: Thersite, 1907; Jeremias, 1916. Ficción: Carta de una desconocida, 1927; Veinticuatro horas en la vida de una mujer, 1929; Novela de ajedrez, 1941. Biografías: Fouché, el genio tenebroso, 1929; Americo Vespucio. La historia de un error histórico, 1931; María Antonieta, 1932; María Estuardo, 1934; Erasmo de Rotterdam, 1934; Tres Maestros: Balzac, Dickens, Dostoievski.; Castellio contra Calvino, Conciencia contra Violencia. Autobiografía: El mundo de ayer, publicado tras su muerte.

SINOPSIS EDITORIAL: El mundo de ayer es uno de los más conmovedores y atractivos testimonios de nuestro pasado reciente, escrito además con mano maestra por un europeo empapado de civilización y nostalgia por un mundo, el suyo, que se iba desintegrando a pasos agigantados. Escritor extraordinariamente popular y testigo de excepción de los cambios que convulsionaron la Europa del siglo XX entre las dos guerras mundiales, Zweig recuerda, desposeído y en tierra extraña, en unas circunstancias personales de insospechado dramatismo, los momentos fundamentales de su vida, paralela en mucho a la desmembración de aquella Europa central que se quería más libre y segura, al abrigo de la locura y la tormenta. El resultado es un libro capital, uno de los mejores de Zweig y referencia inexcusable para entender los desvaríos de un siglo devastador.

 Portada El mundo de ayer

  • Colección: El Acantilado, 44
  • Traducción: J. Fontcuberta  y A. Orzeszek
  • ISBN: 978-84-95359-49-0
  • Nº de edición: 20ª
  • Formato: 13×21 cm
  • Páginas: 552


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“para acabar con todas las guerras” (ensayo) de adam hochschild, cuando la euforia de la guerra envenenó los corazones


“Desde el principio, decenas de miles de personas de ambos bandos reconocieron en la guerra la catástrofe que era. Creían que el inevitable coste en vidas no merecía la pena, y algunos de ellos anticiparon con trágica claridad al menos parte de la pesadilla en la que se sumiría Europa como consecuencia de la misma y lo expresaron públicamente. Además, dijeron que lo que pensaban en una época en la que era necesario tener mucho valor para hacerlo, ya que el ambiente estaba cargado de un ferviente nacionalismo y un desprecio por los disidentes que a veces se traducía en violencia” A.H

En 1914, la civilización europea emprendió un camino por el cual, lejos de cumplirse los designios del presidente norteamericano W. Wilson en el sentido de iniciar “una guerra que acabaría con todas las guerras”, al término de la misma se construiría “una paz para acabar con la paz”, tan inestable, tan desproporcionada, tan abusiva, que se constituiría en la excusa inmediata para el estallido de la posterior II Guerra Mundial.

En efecto, como coincidieron en reconocer numerosos contemporáneos, la percepción de la sociedad británica o francesa, y no digamos la opinión pública alemana, y la mayor parte de sus dirigentes, estaban a favor de una confrontación militar que consideraban inevitable, necesaria e, incluso, beneficiosa. Más aún, dada la escalada militarista y la permanente tensión y conflicto político existente entre las distintas potencias, apenas hubo voces discrepantes, salvo muy pocas excepciones, que supieran formular sus protestas en ese momento y manifestar su oposición a la gran catástrofe a que daría lugar.

Numerosos testimonios, biografías, ensayos históricos, reportajes periodísticos y obras de ficción como novelas  y poesías, relatan las ansias contenidas que se iban acumulando en el periodo previo al estallido del conflicto y el posterior entusiasmo desbordante con el que los responsables políticos y los ciudadanos voluntarios acogieron la posibilidad de acudir al frente y luchar –morir- en una guerra que preveían rápida, contundente e indolora.

La realidad de la guerra fue muy distinta, tal y como relatan las desgraciadas estadísticas de fallecidos -civiles y militares-, los estudios sobre las cuantiosas pérdidas económicas y la fractura de una concepción del mundo que definitivamente abandona el siglo XIX para abocarse de lleno al siglo XX.

Como muy bien relata Hochschild, la Primera Guerra Mundial supuso un cambio drástico para la civilización occidental. A nivel político supuso el derrumbe definitivo del imperio otomano, sustentado durante mucho tiempo por la endeble ficción de su carcasa administrativa. También trajo consigo la metástasis del Imperio Ruso que devino en el cáncer revolucionario y posterior régimen estalinista, que tantas vidas segó. También feneció el Imperio Astro-Hùngaro y su acharolada pretenciosidad, configurado como una amalgama insoluble de etnias y culturas regida por una ineficaz bicefalia.

Igualmente, la contribución al esfuerzo bélico de los territorios de Africa y Asia sujetos al mandato imperialista británico y francés inoculó el virus de la autoconciencia y la determinación que iniciaría el declive del imperialismo y el fin del colonialismo, aunque permanecería adormecido y latente hasta el fin de la II Guerra Mundial.  

A nivel estrictamente militar, supuso, por primera vez la  incorporación de la industria al esfuerzo bélico mediante la creación de  innovaciones técnicas orientadas específicamente hacia su aplicación militar, como fueron el alambre de espino, el lanzallamas, el tanque; o el empleo masivo y sistemático de aquellas otras que, si bien ya existían con anterioridad, como el submarino, el dirigible, la ametralladora o el aeroplano, nunca antes se habían utilizado entre potencias europeas.

Las peores consecuencias de esta “gran guerra” fueron sobre todo las ingentes pérdidas humanas y la devastación de territorios y poblaciones, llegando a alcanzar, según estadísticas generalmente aceptadas, la cifra de ocho millones de combatientes muertos.

El libro objeto de reseña nos cuenta, con la amenidad propia de una crónica periodística, la historia de la guerra mundial vista desde la perspectiva de la retaguardia británica. No pretende ofrecer un relato exhaustivamente detallado de la campaña bélica ni de las repercusiones políticas o sociales de este primer gran conflicto del siglo XX. Simplemente nos entrega la semblanza biográfica de una serie de personajes históricos, todos ellos británicos, que fueron voces discordantes en el gran corifeo belicista.

Desde el Jubileo de la Reina Victoria de 1887 hasta el fin de la guerra, aparecen por sus páginas, en un sencillo entramado de biografías hilvanadas, personajes como Pankhurst, las sufragistas inglesas que pasaron de un activismo radical contra el Primer Ministro Lloyd George a una defensa cerrada e igualmente radical a favor del belicismo –salvo Sylvia, cuya coherencia intelectual le impidió adherirse a la causa bélica en la que, a su juicio enfrentaba a la clase trabajadora, independientemente de su nacionalidad, para garantizar y favorecer los intereses de la élite gobernante. Junto a ella, el fundador del Partido Laborista Independiente, el pacifista y socialista James Keir Hardie; o el filósofo Bertrand Russel, también opositor a la guerra, que sufrió de ostracismo y persecución política –aunque fue tratado con el “rigor” que correspondía a su clase social.

Igualmente nos acerca a la biografía de Charlotte Despard, dama inglesa de alta alcurnia que se caracterizó por un enfervorizado activismo en pro de las reformas sociales y en contra de una guerra que, casualmente comandaba su hermano John French, conde de Ypres, jefe del Estado Mayor Imperial de marzo de 1912 a abril de 1914, sustituido posteriormente por Douglas Haigh. También se cruza en el relato Alfred Milner, el administrador colonial de Sudáfrica que posteriormente fue nombrado miembro del Gabinete de Guerra y administrador colonia.

Es este un libro muy recomendable como complemento a otros como el libro ya reseñado de Sebastian Haffner, centrado en el ámbito sociológico del Reich alemán; o un libro más general, sobre las causas históricas de la guerra como “1914” de Margaret McMillan; o libros más técnicos como “La Primera Guerra Mundial” de Hew Strachan o “1914. El año de la catástrofe de Max Hastings. También, dentro del género narrativo son de destacar otras obras “El miedo”. Gabriel Chevallier. “14”, de Echenoz, “Tempestades de acero”. Ernst Jünger. “Las aventuras del buen soldado Svejk”. Jaroslav Hasek. “El final del desfile”. Ford Madox Ford. Así como biografías como la de Robert Graves o Stefan Zweig que abarcaron dicho periodo.

Un saludo.  

Adam Hochschild, escritor, periodista e historiador nacido en Nueva York en 1942.)  En 1998 publicó  El fantasma del rey Leopoldo, una historia de la conquista y colonización del Estado Libre del Congo por el Rey Leopoldo II de Bélgica. Con este libro ganó el premio Duff Cooper en Inglaterra y fue finalista en el del National Book Critics Circle de Estados Unidos. Su libro Enterrad las cadenas, publicado en 2005 acerca del movimiento antiesclavista en el Imperio Británico fue también finalista del National Book Award. Hochschild ha escrito también para la revistas The New Yorker, Harper’s Magazine, The New York Review of Books, The New York Times Magazine, y The Nation.

Para acabar con todas las guerras

  • traductor: FONTAL, YOLANDA; SARDIÑA,
  •  editorial: PENINSULA
  •  año de edición: 2013
  •  páginas: 624
  •  isbn: 978-84-9942-179-7

 


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“los siete pecados capitales del imperio alemán en la primera guerra mundial” (ensayo) de sebastian haffner: la conjunción del odio, el azar y la razón política provocaron el infierno.


“En lugar de cuestionarse por qué se embarcaron en la guerra y luego la perdieron, se han convencido una y otra vez de que ellos no fueron los culpables y de que, en realidad, la habían ganado. El resto, todo lo demás, fue fruto del “destino” S.H.

Como en todo proceso histórico, respecto de la Primera Guerra Mundial existe un hecho desencadenante como causa inmediata pero existe también una causa mediata que ha ido madurando y gestándose en un periodo más largo y que ha favorecido el sustrato sobre el que, finalmente, florece tal acontecimiento histórico.

Es comúnmente aceptada la fecha de 28 de Julio de 1914 como inicio de la Primera Guerra Mundial, con la declaración oficial de guerra por parte del Imperio Austro-Húngaro contra Serbia, cuyo pistoletazo de salida (literalmente) fue el magnicidio ocurrido en Sarajevo con fecha 28 de Junio  contra el heredero del Imperio Austro-Húngaro, el archiduque Francisco Fernando.

Hasta el 11 de Noviembre de 1918 se fueron desgranando los acontecimientos, malévolamente colocados por el destino o la ceguera de los hombres, que fueron cayendo como hilera de fichas de dominó, dejando el tablero de juego europeo, y mundial, terriblemente devastado. Y no solo en cuanto a pérdidas humanas y grandes pérdidas materiales de lo que fue, verdaderamente, la “Gran Guerra”, en cuanto a sus terribles estadísticas, nunca sufridas por la humanidad hasta esa fecha, sino principalmente por dejar en el campo europeo los rescoldos de lo que pocos años después estallaría con el auge de los totalitarismos fascistas y comunistas y que culminaría con la gran devastación de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.  

En efecto, la intrincada y complicada relación entre las distintas potencias mundiales del momento; el precario equilibrio de fuerzas en pugna; el lento derrumbe del Imperio Otomano (en palabras del Zar Nicolás I “el hombre enfermo de Europa”) cuya fragmentación estimuló las apetencias italianas, y la creación de nuevos nacionalismos y estados en Grecia, Serbia, Armenia, Bulgaria, Montenegro, Albania, etc; el creciente militarismo del Imperio Alemán que era presentido como una amenaza por parte de Gran Bretaña (en su imperio de ultramar), por Francia (respecto de las regiones de Alsacia y Lorena) y por el Imperio Ruso (respecto de su posición en los Balcanes y las frontera orientales de Polonia y Ucrania); y, finalmente, la ambición del Imperio Alemán, aspirante a la hegemonía continental y colonial, fueron determinantes para la génesis y expansión del conflicto.

Desde el fin de la Guerra Franco-Prusiana de 1870 se fue gestando en Europa una especie de “Guerra Fría” que se ha denominado históricamente como la “Paz Armada”. En este periodo se van fraguando las tensiones y conflictos latentes entre las potencia europeas que culminarían en la guerra del 14. Al igual que en periodo de posguerra posterior a 1945, se van formando bloques de intereses, muchas veces matrimonios de conveniencia malamente avenidos pero unidos por un miedo común.

Así se forma en 1882 la Triple Alianza, formada por las potencias centrales de Alemania, Austria-Hungría e Italia (que posteriormente se encuadraría en el bando de los aliados) y la Triple Entente en 1907 entre Rusia, Francia e Inglaterra a pesar de que ingleses y franceses mantenían un conflicto a causa de Sudán e ingleses y rusos mantenían posturas hostiles en torno a Oriente Medio. Sin embargo la prevención frente a un emergente enemigo común, Alemania, fomentó una unión de intereses que, a la larga, provocó su inclusión en el conflicto.

A partir de la raíz del asesinato del archiduque, (28 Junio) Austria-Hungría declara la guerra a Serbia ante su negativa a acatar las condiciones de investigación del magnicidio (28 de Julio). El Imperio Ruso, aliado de Serbia, procede a la movilización general de sus tropas (29 Julio) y, a su vez, el Imperio alemán dirige un ultimátum a Rusia estimando que dicha movilización es un acto de guerra, declarando la guerra el 1 de Agosto. Francia, aliado de Rusia, adopta medidas defensivas  en su frontera con Alemania que provoca que esta le declare la guerra (4 de Agosto). Con la invasión alemana de Bélgica, estado neutral, entra en el conflicto Inglaterra. Japón lanza un ultimátum a Alemania el 23 de Agosto por la retirada en la zona de Jiaozhou (China). Turquía y Bulgaria se alían con la Triple Alianza en 1915. Italia, Rumanía, se incorporan en 1915 al bando de la Triple Entente; posteriormente se incorpora Estados Unidos en Abril de 1917 por el inicio por parte de Alemania de la guerra submarina en el Atlántico.

Pese a las espectaculares victorias alemanas, su pujante empuje militar y su audaces y geniales iniciativas bélicas, roto el frente en Macedonia, Bulgaria se rinde. Igualmente hace el Imperio otomano ante la ofensiva inglesa en Palestina y Bagdad. Por su parte, Austria cede ante el avance Italiano y se rinde. Alemania se queda sola y no puede culminar su última ofensiva contra París.

El 11 de Noviembre de 1918 finaliza una guerra que ha contado con distintos escenarios en todo el mundo, en Europa  (en Francia, frente occidental; en Rusia, Polonia y Cáucaso, frente oriental; en los Balcanes y los Dardanelos; en Italia),  en el Oriente Medio y Extremo Oriente,  en África, en el Pacífico y en el Atlántico. Intervinieron multitud de colonias como Australia, India, Nueva Zelanda, Sudáfrica, y países como Canadá o Portugal.

Atrás quedaron incontables muertos y el fin de una era, el siglo XIX, que finalizó en 1914 y del que surgió un nuevo orden mundial; con él sucumbieron el Imperio Alemán, el Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Ruso, el Imperio Otomano y se crearon nuevos naciones independientes como Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Yugoslavia, Checoslovaquia, y la separación definitiva de Austria y Hungría.

Esta es la escueta cronología de los hechos admitida de común acuerdo.

Al respecto, sobre las causas que dieron lugar al conflicto, el historiador Sebastian Haffner encuentra otras causas remotas de la Primera Guerra Mundial más afines al campo de la psicología, la sociología, la política y la diplomacia alemanas del periodo previo.

Partiendo de la responsabilidad indiscutible del Imperio Alemán en la provocación de la guerra analiza los “pecados capitales” cometidos por “decisiones equivocadas y medidas incorrectas por parte de unos gobiernos alemanes que, en su mayoría, contaron con la aprobación de la opinión pública”

1) “El alejamiento de Bismark”

Consciente de la imposibilidad del mantenimiento de una guerra en dos frentes simultáneos, el occidental con Francia y el oriental con Rusia, el “canciller de hierro” diseño una hábil política diplomática centrada en dos objetivos, el asilamiento de Francia, como enemigo acérrimo del Imperio Alemán y la evitación de todo enfrentamiento con el Imperio Británico.

Por un lado pactó un acuerdo con el Imperio Austro-Húngaro, con el que compartía frontera en Polonia y propició un acercamiento con el Imperio Ruso, mediante la formación de la Liga de los Tres Emperadores, pese a las rencillas ruso-austriacas en la zona de los Balcanes

Por otro lado propició la Triple Alianza entre Alemania, Austria e Italia, igualmente frágil por las tensiones existentes entre estos dos países a raíz de la unificación italiana y el conflicto en la zona de los Alpes.

El abandono de esta política de equilibrio continental interior y respeto a la hegemonía británica en el exterior, el deseo de satisfacer un ansia imperial, llevó a Alemania a desear y a provocar la guerra.

 2) “El plan Schliefen”

Según Haffner, la decisión final a favor de una guerra de Austria contra Serbia se tomó el 5 de Julio de 1914 en Potsdam. La indecisión del Gobierno Austro-Húngaro y la división de pareceres entre la beligerancia del Jefe del Estado Mayor, las vacilaciones del ministro de Asuntos Exteriores y el Emperador Francisco José y el voto contrario del Primer Ministro húngaro, les llevaron a trasladar la decisión a Alemania, que aquel momento le pareció favorable frente a la creciente y acelerada modernización e industrialización emprendida por el Imperio Ruso, especialmente su sistema ferroviario.    

El cálculo erróneo fue considerar que Inglaterra se mantendría neutral si la guerra se declaraba por mediación de Austria y frente al pequeño estado de Serbia, teniendo en cuenta la débil alianza anglo-rusa y que la zona balcánica era precisamente el punto más débil de las relaciones entre ambos países.

Este razonamiento, a posteriori, parecía adecuado pues, como declararía más tarde Churchil, ministro de Marina en aquel momento, “La mayor parte del gabinete estaba a favor de la paz. Al menos tres cuartas partes de sus miembros estaban decididos a no dejarse arrastrar hacia ningún conflicto europeo a menos que la propia Inglaterra fuere atacados, cosa que no era muy probable. Primero confiaban en que entre Austia y Serbia la sangre no llegara al ´rio; segundo, de no ser as´ñi esperaban aue Rusia no interviniese; tercero, si Rusia intervenía, confiaban en que Alemania se mantuviese al margen; cuarto, si Alemania sí que atacaba a Rusia, esperaban que al menos Francia y Alemania se neutralizaran mutuamente, sin necesidad de combate; pero si Alemania atacaba Francia, creían que al menos no lo haría a través de Bélgica y de hacerlo, al menos sin que hubiera resistencia por parte de belga…” 

Sin embargo, el único plan con que contaba el Imperio Alemán era el denominado  plan Schliefen, que contemplaba, en caso de una guerra en dos frentes, la estrategia de un movimiento defensivo o retirada en el frente del Este y una rápida derrota de Francia en el frente Oeste a través de Bélgica, dada la fortaleza defensa de la frontera francesa.

Es decir, que la única vía posible contemplada por el gobierno alemán llevaba aparejada la ruptura del equilibrio y la neutralidad inglesa y su invitación a un conflicto que, de este modo se transformó de una guerra local a una guerra mundial. 

3) “Bélgica y Polonia, o la huida de la realidad”.

En el verano de 1915, Alemania había logrado una clamorosa victoria sobre la Rusia en el frente del este que le podría facilitar una salida airosa del conflicto, contra todo pronóstico, dado el estancamiento en el frente occidental –que privó de una rápida  fácil derrota francesa- y el agotamiento de sus fuerza militares frente a una intacta Inglaterra, que aún conservaba freso su contingente militar. Bien pudiera haber negociado una paz sin pérdidas que hubiera evitado la continuación de la guerra. Sin embargo, rechazó tal posibilidad, a juicio de Haffner, no siendo siquiera consciente de su existencia: Alemania llevaba tiempo a la defensiva y sin embargo seguía sintiéndose en posición de ataque, con una total pérdida del sentido de la realidad una paz sin vencedores y vencidos era considerada como una derrota.

Relata Haffner cómo en aquellos días el debate nacional en Alemania se centraba en gestionar la victoria, con fantasías sobre el reparto y administración de la costa belga el destino de Polonia como protectorado alemán o anexionarla a Austria, la incorporación de Egipto y Sudan para favorecer el acceso a Oriente Próximo y atraer al ámbito de poder alemán a  Holanda  y sin embargo, las ciudades alemanas pasaban hambre por la escasez de recursos, el ejército estaba desbordado en los frentes del Somne, en Flandes, en Rokitnoje, en Baranovichi, en Galitzia y Bucovina, en el frente austriaco,  resistiendo a duras penas y sufriendo un grave desabastecimiento.

En 1916, con la mediación del presidente americano Wilson, se pudo llegar a una paz razonable con las potencias aliadas, bajo el presupuesto de retrotraer Bélgica y Polonia a la situación previa del conflicto. El gobierno alemán rechazó esta posibilidad, ofreciendo, con notable prepotencia, unas condiciones de paz que, incomprensiblemente anulaban cualquier opción a la misma: Bélgica y Polonia resultaron innegociables cuando históricamente la política anexionista alemana nunca contó con estos países. Bélgica no fue más que un instrumento para la invasión de Francia. Polonia, por el contrario nunca se encontró bajo las aspiraciones alemanas, si acaso la parte prusiana de Polonia, pero dentro de las ambiciones territoriales de Austria. Sin embargo el 5 de noviembre se proclamó el Reino de Polonia en la Polonia rusa ocupada con lo que se anuló cualquier opción a llegar a una paz especial con el Imperio Ruso.   

4) “La guerra submarina sin cuartel”.

La ceguera del gobierno alemán, que le llevó a provocar la entrada en guerra a Inglaterra, le llevó a provocar igualmente la entrada en guerra de Estados Unidos mediante la estrategia de una guerra submarina sin cuartel. El presidente Wilson ya había advertido al gobierno alemán de esta posibilidad y, sin embargo, aquel, calculando erróneamente que de este modo anularía el poderío naval británico (militar y mercante)  incorporó a un enemigo mucho más poderoso aún. Si con la entrada en guerra de Inglaterra se avocó a una derrota probable, la venida de Estados Unidos la elevó a una certeza absoluta.

5) “El juego de la revolución mundial y la bolchevización de Rusia”.

La bolchevización de Rusia, según Haffner, fue consecuencia de una política consciente y muy meditada de la Alemania imperial con la que se aspiraba a la paz victoriosa en el Este y a la anulación y desmantelamiento del gran Imperio Ruso, no meramente una paz parcial que aliviaría el frente oriental, pues este objetivo pudo conseguirse con la mediación del Presidente Wilson y la renuncia a la proclamación del Reino de Polonia.

Lenin fue un visto como un peón más de la estrategia alemana de la reforma de le estructura de los Estados de Europa en un imperio Alemán, el favorecer y facilitar la revolución bolchevique como “instrumento bélico” para la desestabilización del Imperio Ruso. Así, Lenin y la revolución bolchevique fue financiada por el gobierno alemán y su éxito se debió en gran medida a esta ayuda.

6) “Brest-Litovsk o la última oportunidad desaprovechada”

En la primavera de 1918, Alemania impuso a la Rusia bolchevique la paz de Brest-Litosk con unas gravosas concesiones territoriales y políticas: Alemania había ocupado Finlandia, Livonia, Estonia, Ucrania, la región del Donets, Crimea, la península del Quersoneso, provisionalmente las regiones del Don y Kuban y había llegado al Cáucaso.

El gobierno alemán se  cegó ante el espejismo de un gran Imperio Alemán Oriental y lejos de aprovechar la oportunidad de liberar del frente oriental unos efectivos que hubieran podido alterar el resultado del frente occidental, su expansión por el Este fue la mayor de toda la guerra en su afán de consolidar los territorios esquilmados a Rusia en vez de haber negociado una paz moderada y asequible para un  adversario que, en última instancia nunca fue derrotado militarmente, y sentar las bases de una futura relación más armónica y estable.

7) “La verdadera puñalada”

En abril de 1918 la derrota alemana ya era clara. Estados unidos había entrado en guerra y las fuerza alemanas estaban exhaustas e imposibilitadas de hacer mella en el frente inglés y francés cuando debían enfrentarse ahora a un ejército nuevo, fresco y bien equipado. Por otro lado, los aliados alemanes estaban igualmente al límite de sus fuerzas y cercanos a la rendición.

Y sin embargo el ejército alemán permanecía invicto con posibilidades de efectuar una retirada estratégica del frente francés y belga y adentrándose en sus propias fronteras, incluso con la renuncia a Alsacia y Lorena, diseñar una operación estrictamente defensiva que motivase, aún, a las potencias aliadas a aceptar negociar una paz equilibrada.

Conocida esta situación no fue asumida en absoluto y por una grave carencia psicológica que impidió reconocer la realidad se exigió a los alemanes que continuasen luchando. Según Haffner, la derrota alemana de 1918 se produjo en tres fases. Una fase de abril a mediados de junio de las omisiones imperdonables, en la que ninguno de los contendientes supo que había llegado el final; una segunda fase de desde mediados de julio hasta mediados de septiembre, de la derrota militar y el derrumbe de los aliados alemanes en la que Alemania persistió en retener Bélgica y el norte de Francia como “prenda”; y la tercera fase del 29 de septiembre, de la derrota incontrolable, en la que el mando del Ejercito obligó al gobierno imperial a firmar un alto el fuego sin preparación ni negociación previa.

El desarrollo de estos acontecimientos en noviembre de 1918, depositó en manos de socialdemócratas, liberales y católicos, según Haffner, la responsabilidad de asumir la derrota y la capitulación cuando nunca antes tuvieron la responsabilidad en la guerra.

Adoptando una estrategia militar errónea, ofensiva en vez de defensiva, se frustró al menos el éxito táctico de una paz negociada, obteniendo una paz vergonzosa que irrumpió en la mentalidad de la sociedad alemana y le suministró el veneno del sentimiento de traición. La “puñalada” que el pueblo alemán entendió haber recibido cuando lo cierto, según Haffner, fue que la verdadera puñalada la recibió de sus propios dirigentes que le ocultaron la verdad reparadora y fomentaron el autoengaño de por vida (causa del posterior sentimiento de revancha que aprovechó Hitler, con las consecuencias conocidas).

Finaliza el texto con sendos epílogos de 1964 y 1981. El primero de ellos, en el contexto de la Guerra Fría y la política de bloques, el autor denuncia que la República Federal aún no ha abandonado la mentalidad y estado de ánimo que le llevó a la intervención en las dos guerras mundiales y que sigue cometiendo los mismos pecados denunciados en su ensayo. El segundo epílogo sirve para desdecirse de las conclusiones a las que llegó en 1964, no sobre el análisis de la Primera Guerra Mundial sino su reiteración en 1964. El autor considera que ha ocurrido un cambio generacional, un cambio de época en la historia alemana y un cambio en el pensamiento político de los alemanes: en 1970 y 1971 se firmaron los Tratados del Este con la URSS, Polonia y la RDA en virtud de los cuales admitía la inviolabilidad de las fronteras existentes y la renuncia a la reunificación y ampliación de las fronteras.

El presente libro aporta, una visión crítica de la Guerra Mundial relatada por un autor alemán que no británico, francés o soviético. Por otro lado ofrece un análisis de las causas de la guerra no desde los estrictos acontecimientos históricos que dieron lugar a ella sino desde la perspectiva de la mentalidad y psicología profunda tanto del gobernante como de la opinión pública alemana.

Aunque no lo expresa, Haffner comparte con el joven anarquista Gavrilo Princip la significación que tuvo aquel estallido inicial cuando un psiquiatra penitenciario le preguntó cómo se sentía al ser la causa desencadenante de tantas matanzas “Si no lo hubiera hecho, Alemania hubiera encontrado otra excusa”, respondió. 

Muy probablemente sin haber estudiado a Clausewitz, el joven anarquista ratificó instintivamente la concepción que de la guerra formuló el teórico el alemán en el sentido de considerarla un instrumento político. Y como tal fue utilizado, una vez más, y no la última, en este caso por el Imperio alemán de principios del siglo XX.   

Altamente recomendable, la presente obra es un libro corto, escrito en un lenguaje sencillo, casi periodístico, donde los datos puramente estadísticos, la fechas y los nombres son más esclarecedores que la mera relación farragosa de los mismos.     

Un saludo.

SEBASTIAN HAFFNER, pseudónimo de Raimund Pretzel, periodista, escritor e historiador alemán, nacido en Berlín el 27/12/1907 y fallecido en Berlín el 02/01/1999. Estudió derecho, colaboró con el periódico británico el Observer durante su exilio durante la II Guerra Mundial. Destacan sus obras “Historia de un alemán” (1939), “Alemania, Jeckyll y Hyde, el nazismo visto desde dentro” (1940), “Los siete pecados capitales del imperio alemán durante la Primera Guerra Mundial (1964),  “Winston Churchil: una biografía” (1967), “Anotaciones sobre Hitler” (1978) y “De Bismark a Hitler” (1987), “El pacto con el diablo”, “La revolución alemana de 1918-1919.

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  • Nº de páginas: 192 págs.
  • Editorial: DESTINO
  • TRADUCCION: Beatriz Santana Lopez
  • Encuadernación: Tapa dura
  • ISBN: 9788423338283
  • Año edicón: 2006
  • Plaza de edición: BARCELONA


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“tiempos modernos” -ensayo- de paul johnson: ¿condenados a repetirla?


“La gran tentación del colonialismo, el gusano que anidaba en la manzana del mercado libre, era el deseo de realizar actividades de ingeniería social.” P.J.

Ahora que estamos a punto de iniciar el nuevo año 2014, pronto cambiará de sentido la expresión “el año 14”, aunque previsiblemente vuelva a tener el la vigencia de antaño, previsiblemente por el cercano cumplimiento del centenario de la Gran Guerra, que presagia un torrente de libros más o menos afortunados, más o menos oportunistas, sobre la Primera Guerra Mundial y el año 1914.

Ciertamente, aquel año y aquella guerra marcaron el fin de la era decimonónica y el inicio del siglo XX. Aunque cronológicamente el calendario ya había cambiado, sociológica y políticamente el salto cualitativo desde siglo anterior al nuevo siglo se produjo al final del desastre mundial.

Para el historiador Paul Johnson el mundo moderno comenzó el 2 de Marzo de 1919 con la confirmación empírica de la teoría de la relatividad formulada por Einstein, mediante la toma de fotografías simultáneas de un eclipse solar en la isla del Príncipe, frente al África Occidental, y en Sobral, Brasil, corroborando así la superación de la física newtoniana, e iniciando “un mundo relativista” en el que la banalización del término (que horrorizó al propio Einstein) dio lugar a la supremacía del relativismo moral como justificación del totalitarismo. A partir de la teoría de la relatividad se desdibujó el concepto del absoluto y, pese a la confusión entre relatividad y relativismo, el mundo moderno asimiló erróneamente que no había nada absoluto, que todo era relativo. A partir de esa concepción del mundo, éste no volvió a ser el mismo.

Puestos a elegir, sin ánimo de ser pretencioso, para mí el inicio de la época moderna, del nuevo siglo XX, pudo estar al inicio de la Gran Guerra, o la I Guerra Mundial, como se la llamó posteriormente, pasada la catastrófica experiencia, nuevamente, de la II Guerra Mundial.

Si cada época suele ser categorizada y etiquetada con un nombre, una mención definitoria de fácil asimilación y muy útil para resumir en una frase la concepción de todo un siglo, al igual que el s. XVIII fue el siglo del Racionalismo y la Ilustración; el s. XIX el de la Industrialización y el Colonialismo, el s. XX. fue el siglo de la Guerra y el Totalitarismo, aunque también de la descolonización, de las libertades individuales, o de la Era Informática.

De verdad que todo un siglo nos ofrece muchos material de análisis y estudio pero, principalmente el siglo XX se caracteriza por el carácter global de los conflictos armados: se inicia con una guerra mundial y finaliza igualmente con una guerra abierta, esta vez en el mundo subdesarrollado, pero con implicaciones internacionales. Según Wikipedia, las guerras del siglo XX fueron las siguientes: Guerras de los Bóeres (1899-1902), Guerra de los Mil Días (1899-1903), Guerra ruso-japonesa (1904-1905), Revolución mexicana (1910-1917), Guerra del Rif (1911-1927), Guerras de los Balcanes (1912-1913), Primera Guerra Mundial (1914-1918), Revolución rusa (1917-1921), Genocidio armenio en Armenia (1915-1923), Revolución de Noviembre en Alemania (1918-1919), Guerra civil china (1927-1950), Matanza de San Valentín (1929), Guerra colombo-peruana (1932-1933), Guerra del Chaco (1932-1935), Guerra Civil Española (1936-1939), Guerra peruano-ecuatoriana (1941-1942), Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945), Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Guerra Fría (1945-1991), Guerra de Indochina (1946-1954), Primera guerra árabe-israelí (1948), Guerra de Corea (1950-1953), Guerra de Argelia (1954-1962), Primera guerra civil sudanesa (1955-1972), Guerra de Suez (1956), Guerra de Sidi Ifni (1957-1958), Revolución cubana (1956-1959), Crisis del Congo (1960-1965), Guerra civil de Guatemala (1960-1996), Conflicto armado colombiano (1964-presente), Guerra de Vietnam (1965-1975), Guerra de los Seis Días (1967), Guerra Cristera México (1926 -1929), Guerra civil nigeriana (1967-1970), Guerra de Yom Kipur (1973), Genocidio camboyano (1975 – 1979), Revolución Sandinista (1979 – 1990), Guerra civil libanesa (1975-1989), Guerra de Afganistán (1978-1992), Guerra Irán Irak (1980-1988), Guerra Civil de El Salvador (1980-1992), Conflicto armado interno en el Perú (1980-2000), Guerra de las Malvinas (1982), Segunda guerra civil sudanesa (1983-2005), Guerra del Golfo (1990-1991), Guerra Civil Argelina (1991-2002), Guerras yugoslavas (1991-2001), Guerra civil en Sierra Leona (1991-2002), Guerra de los Diez Días (1991), Guerra Croata de Independencia (1991-1995), Guerra de Bosnia (1992-1995), Guerra de Kosovo (1999), Genocidio ruandés (1994), Genocidio congoleño (1994-2002), Guerra del Cenepa (1995), Primera guerra chechena (1994-1996), Primera guerra del Congo (1996-1997), Guerra civil nepalesa (1996-2006), Segunda Guerra del Congo (1998-2003), Conflicto de Ituri (1999-2006), Guerra entre Etiopía y Eritrea (1998-2000), Segunda guerra chechena (1999-2006).

Por supuesto, Johnson no relaciona en su libro todos y cada uno de estos conflictos, ni siquiera trata sobre los logros intelectuales, artísticos o culturales del siglo (al modo de la magnífica obra del historiador Peter Watson) sino que se limita a ofrecernos un recorrido somero sobre los puntuales acontecimientos histórico-políticos del siglo; las causas de la Primera Guerra Mundial; el surgimiento del régimen bolchevique en de 1917; el desencadenante de la Segunda Guerra Mundial; la dramática posguerra y el Nuevo Orden Mundial; la Guerra Fría y el juego de las potencias vencedoras; los últimos estertores del colonialismo; el papel incoherente, ambiguo y partidario de la ONU; los orígenes del conflicto en Oriente Medio; etc. A través de sus protagonistas, sus actuaciones y decisiones, va desgranando los distintos hitos históricos.

Destaca, entre muchas de sus ideas, la importancia que otorga el autor a la voluntad individual de los distintos dirigentes políticos, lo que llama la apoteosis de la autocracia individual, en que las masas depositaron todo el poder y capacidad de decisión con ciega obediencia a sobre sus dirigentes, Lenin, Hitler, Stalin o Mao, quienes guiaron el rumbo de sus respectivos países condicionados por sus propios prejuicios, fobias y ambiciones.

Pese a las críticas recibidas por este autor, significado políticamente dentro de una orientación conservadora, este libro es un buen compendio de la historia del siglo. Con un lenguaje claro u sencillo y un análisis certero y esencial. Un saludo.

PAUL JOHNSON (fuente Wikipedia), escritor, historiador y periodista británico, nacido en 1928, estudió historia en la Universidad de Oxford. Trabajó como asistente de edición en la revista parisina “Realités” entre 1952-1955. Fue corresponsal en Francia del periódico New Statesman donde fue editor en 1970. Desde 1981 escribe una columna en la revista The Spectator y también colabora, periódicamente, con Forbes y National Review. En 2006 recibió la Presidential Medal of Freedom, el máximo galardón civil de los Estados Unidos. Su bibliografía es amplia: (1997). La búsqueda de Dios; Creadores: de Chaucer y Durero […] a Picasso y Disney; (2004). Estados Unidos: la historia; (2006). La historia de los judíos.; (2004). Historia del cristianismo. (1992). El nacimiento del mundo moderno ‘1815-1830’; (2001). El Renacimiento. (2007). Tiempos modernos.; (2008). Intelectuales.; (2009). Héroes.; (2012). Humoristas.

INDICE:
1.- Un mundo relativista
2.- Las primeras utopía distópicas
3.- Esperando a Hitler
4.- Decadencia de la legitimidad
5.- Una teocracia infernal, un caos celestial
6.- La última arcadia
7.- el derrumbe
8.- Los demonios
9.- El momento culminante de la agresión
10.- El fin de la vieja Europa
11.- El año decisivo
12.- Superpoder y genocidio
13.- La paz a través del terror
14.- La generación de Bandung
15.- Los reinos de Calibán
16.- Experimentos con la mitad de la humanidad
17.- El lázaro europeo
18.- El intento de suicidio de Estados Unidos
19.- Los años setenta, una década colectivista
20.- La recuperación de la libertad

  • Título original: A History of the Modern World
  • Traducción: Aníbal Leal
  • © 1983 Paul Johnson
  • © 2000 Ediciones B Argentina, S.A.,
  • para el sello de Javier Vergara Editor
  • ISBN: 950-15-2093-5