lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“cuerpodivino”, de theodore sturgeon: si el sexo es el mensaje, el cuerpo es el medio.


“-. Señor Currier –le dije de todo corazón-, por la manera que ud. dice esas palabras, “¡no es cierto!” es como si creyera que entre lo verdadero y falso hay diferencia. ¡No la hay! ¿Qué importa cómo es o deja de ser una cosa? Solo importa lo que dice la gente de ella.” T.S.

Calificar la presente novela como ciencia ficción es, ciertamente, un atrevimiento: bien por una extrema negligencia y lasitud intelectual, atribuyendo sin más dicha etiqueta por consideración al autor, mayormente enmarcado en el género; bien por un ejercicio consciente de considerar todo aspecto mísitico-religioso de la cultura humana bajo la perspectiva de un relato literal sobre el poder y capacidad mágica de unos seres extraordinarios que alteran nuestra vida y conductas sometiendonos a la tiranía de una idea que trasciende a nuestra existencia individual y colectiva.

No encuentro otro modo de definir esta novela -bastante recomendable, dicho sea, de paso, como anticipo a esta reseña.

La trama se basa en la aparición en una pequeña parroquia norteamericana de un personaje autodenominado “Cuerpodivino”. Surge de no se sabe donde, vestido unicamente con la dignidad de su desnudez. Su efecto sobre las personas es extraordinario. De algún modo, con la mera imposición de sus manos nos cura el dolor, físico pero también emocional. De algún modo, levanta ese velo que oculta nuestra verdadera esencia y nos hurta, a los demás y a nosotros mismos,  de nuestro propio ser, del concepto de lo que somo intimamente. Te pregunta quién eres, te toca y te descubre si, verdaderamente, eres quien dices ser, tú mismo.

La novela se estructura en una serie de capitulos protagonizados cada uno por un habitante de dicho pueblo que va relatando en primera persona su experiencia con este personaje. Con una técnica muy bien diseñada, la historia va avanzando linealmente desde las distintas perspectivas personales, pasandose el relevo en el discurso tanto de su propia experiencia y antecedentes como el de la trama que va desarrollandose.

La novela se centra en los personajes, es un relato introspectivo que prescinde de descripciones vanales sobre el paisaje y su entorno o el contexto social o histórico. Estos personajes actuan y se comportan como arquetipos. Su personalidad esta definida con acierto, pero se aprecia cierto esquematismo en su construcción, no hay matices, son modelos, creo que por voluntad consciente del autor, a traves de los cuales cobra sentido en el conjunto de la novela.

El tema que el autor nos presenta no es otro que la esencia de la religión cristiana primitiva, el mensaje de amor de Cristo -interpretado literalmente como amor sexual, aunque sin la carga de la culpa ni la noción de pecado concupiscente- la comunión esencial entre los fieles, su íntimo conocimiento -sexual- y la aceptación de uno mismo y la comunicación directa con lo divino sin intermediarios -la Iglesia, la infame, que diría Voltaire.

Personalmente, me ha gustado esta novela. Te la recomiendo si te gusta un tipo de mensaje místico-filosófico algo superficial, al estilo Paulo Coelho, pero con mejor calidad literaria. Es entretenida, interesante y cortita, por lo que se puede uno entregar a su lectura sin demasiado desgaste.

Un saludo.

BIOGRAFIA: Edward Hamilton Waldo, que luego cambió su nombre por el de Theodore Hamilton Sturgeon. Escritor norteamericano nacido en 1918 en State Island y fallecido en 1985, en Oregon. Forma parte de los autores reconocidos de la Edad de Oro de la ciencia ficción. Su primera colección de relatos, publicada en 1949, fue prologada por Ray Bradbury. Los cristales soñadores, en 1950; “Más que humano” en 1954, ganadora de la primera edición del premio International Fantasy y, en 1955 las recopilaciones de relatos Regreso y Caviar. Obtuvo el premio Nebula, el premo Hugo y el premio World Fantasy Life Achievement. Llegó a crear unas 41 novelas y 221 relatos, guiones para cine y televisión (entre ellos, para capítulos de Star Trek).

Promulgó la Ley y Corolarios de Sturgeon:

  • La Ley de Sturgeon:Nothing is always absolutely so (“Nada es siempre absolutamente así“).

  • La Revelación de Sturgeon:Ninety percent of everything is shit (“El noventa por ciento de todo es mierda“).

  • Corolario 1:La existencia de inmensas cantidades de basura en ciencia ficción es admitida y es lamentable; pero no es más antinatural que la existencia de basura en cualquier parte.

  • Corolario 2:La mejor ciencia ficción es tan buena como la mejor ficción en cualquier campo.

SINOPSIS EDITORIAL: Ésta es la última novela de Theodore Sturgeon, a la que dedicó dieciocho años de trabajo y no quiso publicar en vida. Cuerpodivino, un personaje misterioso, una especie de mesías, llega a un pequeño pueblo rural y su presencia va cambiando la vida de las personas que se le acercan. En ocho capítulos narrados en primera persona por otros tantos habitantes del pueblo, conocemos las más secretas miserias de esos seres y asistimos a su transformación, producto de una nueva sensibilidad: el sexo es amor, es religión.

  • Editorial: Plaza&Janés 2000
  • Páginas: 190
  • ISBN-10: 8401540968
  • ISBN-13: 978-8401540967
  • Traducción: Marcial Souto

 

 

 

 

 

 

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“aniquilación”, de jeff vandermeer: la sutíl diferencia entre lo raro y lo extraño.


“Todos vivimos en una especie de sueño continuo –le dije-. Cuando despertamos, es porque algo, algún hecho o algún pequeño incordio, ha alterado los límites de lo que tomábamos por realidad” J.V

Con el anuncio del próximo estreno de la película basada en la novela “Aniquilación” de Jeff VanderMeer, objeto de esta reseña, me entró la curiosidad de leer primero la novela, anticipándome a la película, para poder compararlas despues. Debo reconocer que cedí a la tentación de avivar el fuego del la eterna confrontación entre “cine o literatura”, tan gratificante, tan prolífica y tan enriquecederora en tanto que fuente inagotable de opiniones, razonamientos, conversaciones y estímulos intelectuales.

Por otro lado, la corta extensión de la novela y las críticas leidas apresuradamente, todas ellas muy favorables, suponían un buen incentivo para dicha tarea.

Al final, de la lectura de esta obra no he sacado impresiones muy favorables.

Siempre que emito una crítica negativa lo hago con muchas reservas. No siento que sea yo la persona indicada para expresar un juicio negativo, con gran carga de subjetividad, basado en una precaria formación y una nula experiencia en el proceso de la creación literaria. Sobre todo, cuando se suele reducir a unas cuantas líneas amargas el trabajo, seguramente laborioso, de un escritor que ha tenido la valentía de exponerse publicamente al escrutinio de pedantes como yo. Sin embargo, tampoco puedo renunciar a mi libertad de expresar dichas opiniones y al placer y satisafacción de compartirlas en un espacio tan libre, voluntario y espontaneo como en el que nos encontramos. Por otro lado, aunque las reseñas positivas sean más fáciles de emitir y de aceptar, no dejan por ello de ser menos imprudentes y precipitadas que las otras.

Dicho esto, una pequeña justificación totalmente innecesaria, centrémonos en el asunto.

La peor parte de la novela se la lleva la trama y desarrollo de la acción. Aunque el tema de fondo pueda parecer sugerente y atractivo, su desarrollo no me ha satisfecho. La anecdota del relato me parece superficial, insustancial, posiblemente extraña y fantástica pero no arrebatadoramente sugerente. Incluso me ha parecido algo apresurado el final de la novela. La verdad es que su lectura me ha resultado aburrida y agotadora pues, por momentos, he hecho esfuerzos por acabarla. Percibo cierta ausencia de credibilidad interna, aunque parezca atrevido decirlo de un relato de ciencia ficción que, por esencia, debe ser increible. Los hechos que transcurren en la novela y la evolución de los personajes acorde a los mismos carecen de solidez. No se cómo explicar algo que percibo en la novela. Algo así como cuando abres una puerta y te encuentras de repente con un objeto incongruente. Pasada la sorpresa inicial, tienes que aceptar su presencia puesto que, de hecho, esta ahí. Eso es lo que me ha ocurrido con esta novela. Los protagonistas se comportan como se comportan porque así lo ha determinado el autor, pero no por una evolución natural de los hechos del relato. Y no me vale la excusa de la opresión de un ambiente enrarecido y sobrenatural o los influjos de vaya-Ud.-a-saber-que-ha-pasado-aquí.

La estructura se sustenta en una relato en primera persona por parte de su protagonista con saltos temporales hacia atrás, a modos de flash-back que van poniendonos en antecedentes de su vida anterior y de los motivos y circunstancias que le han llevado a vivir la experiencia que va relatando. Todo ello, sinceramente, bastante banal y tópico, como lo puede ser una conflicto conyugal no resuelto.

Existe una novela española, escrita por Sanchez Piñol, titulada “La piel fría” que pudiera tener alguna semejanza con la presente novela. Eso sí, mucho mejor escrita y con un desarrollo de los personajes más profundo, más completo, mejor elaborado. Al igual que la trama que, esta sí, recrea un ambiente angustioso, un terror lovecraftiano, bastante más atractivo que la novela que nos ocupa.

En resumen, a mi no me gustó. Aunque aconsejo leerla para formarse un criterio propio, dada su extensión y la facilidad de su lectura.

Un saludo

BIOGRAFIA: Escritor, crítico y editor americano, nacido en 1968. Se le reconoce como uno de los principales promotores del movimiento New Weird. Ha sido profusamente galardonado con premios como el Nebula (porAniquilación), Rhysling, British Fantasy, BSFA y World Fantasy de Novela Corta. Además, ha sido finalista en los premios Hugo. Pocas de sus obras han sido traducidas al castellano: Veniss soterrada (2012); La Biblia steampunk (2013); la trilogía Southern Reac, Aniquilación, Autoridad, Aceptación (2014)

SINOPSIS EDITORIAL: En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de una expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron.

Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes.

Aniquilación es el primer volumen de la Trilogía Southern Reach, una serie que crea un mundo como nunca has imaginado y que nos enfrenta al extraño que se esconde dentro de nosotros mismos.
  • Editorial: Destino (20149
  • 256 páginas
  • Tírulo original: Annihilation
  • Traducción: Isabel Margelí
  • ISBN: 9788423348091

 

 

 


Traductor: Isabel Margelí Bailo
Páginas: 240
Publicación: 2014
Editorial: Destino
ISBN: 9788423348231


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“la larga marcha”, de stephen king (como richard bachman): ¿se puede hacer más con menos?


“Cuanto más tiempo llevas sin hablar, más dificil se hace romper el silencio” S.K.

Stephen King es un autor extraordinario que conjuga a la perfección su exhuberante imaginación con una gran capacidad creativa, lo que da lugar a una rebosante producción con una calidad literaria fuera de lo común.

Con el paso del tiempo, su obra inicial va adquiriendo un peso cada vez mayor en la consideración de la crítica “seria”, pese a ser un autor encasillado en el subgénero del terror o del terror fantástico. Sus últimas obras, sin embargo, aunque van decayendo en calidad, bajo mi criterio personal, mantienen nivel aceptable respecto del resto de su producción, explorando, incluso, nuevos géneros hasta ahora no abordados por este autor, como por ejemplo su reciente serie de novela de suspense, la trilogía “Mr. Mercedes”.

Pocos autores pueden alardear de haber conseguido el éxito comercial tanto bajo su propio nombre como también bajo pseudónimo; y pocos lo han conseguido simultanear, como cuando Stephen King se aventuró a publicar bajo el nombre de Richard Bachman, quizás en un intento de no acaparar el mercado, dada la prolijidad de entonces. Sorprendentemente, o quizás no tanto, la obra publicada bajo Richard Bachman se convirtió en un problema para el autor cuando su éxito comercial le obligaba a darse a conocer, no pudiendo hacerlo sin desvelar la simulación. Finalmente, un sagaz fan amenazó con descubrirlo y el autor tuvo que “”matar a su pseudónimo. Aún así, también consiguió Stephen King llegar a publicar después de muerto.

La novela que nos ocupa, dentro de la bibliografía escrita bajo la marca Richard Bachman, reune las características de ese pequeño grupo de novelas de King:

En cuanto a la temática, se aleja del género de terror y se adentra en la novela distópica, no especialmente ubicada temporalmente en el futuro sino en una realidad paralela, alternativa.

El tratamiento de los personajes es, como siempre, un certero retrato psicológico bien definido por medio de unos diálogos creibles y bien estructurdos así como pequeñas pinceladas descriptivas que, capa a capa, van construyendo al personaje.

La trama es casi vanal; un recorrido, nunca mejor dicho, lineal con un final más o menos previsible pero cuya importancia no radica tanto en el “qué” como en el “cómo”.

La temática de fondo, es más dura y crítica que las de sus novelas de terror. Existe un trasfondo “politico”, una alegoria sobre un régimen dictatorial, represor, manipulador y típicamente adicto a los golpes de imagen, a las campañas mediáticas y, en general, a la alienación circense, al modo del antiguo imperio romano.

Esta novela es muy recomendable. Se lee facilmente. Sorprende, sobre todo, cómo es capaz el autor de construir una historia que engancha desde el principio y mantener el interés hasta el final con tan pocos elementos. Por algo se le reconoce a Stephen King su genialidad. A pesar de que mi poca falta de criterio respecto a Stephen King (debo reconocer que soy un admirador acrítico y totalmente parcial, ya rendido de antemano a su prosa), recomiendo la lectura de esta novela encarecidamente.

Un saludo

BIOGRAFIA: Bajo este pseudónimo de Richard Bachman, el escritor nacido en Portland, EEUU en 1947, Stephen King cosechó un notable éxito con novelas como  1977- Rabia (Rage), 197- La larga marcha (The Long Walk), 1981- Carretera maldita (Roadwork), 1982- El fugitivo (The Running Man), 1984- Maleficio (Thinner), 1996- Posesión (The Regulators), 2007- Blaze (Blaze).  

RESEÑA EDITORIAL: Una inquietante novela futurista donde la realidad supera a la fantasía más terrorífica. El escenario: una sociedad ultraconservadora que ha llevado al paroxismo sus rasgos más perversos, dominada por un estado policial. El acontecimiento: la más extraordinaria competición deportiva, una agotadora marcha a pie donde un resbalón puede ser el último. Los competidores: cien adolescentes elegidos por sorteo y decididos a pasar sobre los cadáveres de sus compañeros para llegar a la meta. El premio: fama y fortuna para el ganador, es decir, para el único superviviente… Solo uno será el triunfador. Los 99 restantes morirá

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  • Traductor: HERNAN SABATE VARGAS
  • Sello: DEBOLSILLO
  • Fecha publicación: 05/2013
  • Páginas: 352
  • ISBN: 9788490326213


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“el círculo”, de dave eggers: cariño, cuando al “yo” y al “nosotros” les separa solo un “like” de distancia, vamos directos a la extinción.


“No tardarían en encontrarse de nuevo, en un mundo donde todos pudieran conocer a los demás de forma verdadera y completa, sin secretos, sin verguenza y sin que hiciera falta pedir permiso para ver, sin que nadie acaparara su vida de forma egoista, ni un solo recodo, ni un solo momento de ella.” D.E.

Parece que aún no hemos superado el debate surgido a primeros del siglo XIX entre ludistas y maquinistas respecto de la introducción en la industria de las máquinas, entonces, y los robots, hoy en día.

Como tampoco parece que hayamos cerrado, ni mucho menos, la discusión sobre los efectos de la Era Digital en nuestras conductas y comportamientos. Sobre todo, respecto de la masiva inmersión de nuestra sociedad en el fenómeno de las redes sociales.

Hoy, como ayer, los fundamentos sociales, éticos y legales, se ven alterados por la aparición de innovaciones tecnológicas cuya inmediata ventaja económica o sus innegables utilidades para nuestro bienestar, nos ocultan sus efectos a largo plazo en nuestras costumbres, conductas y actitudes. Paulatinamente, esos cambios en el modo de comunicarse y relacionarse conducen a un cambio de mentalidad. En suma, a un cambio en nuestra sociedad.

Al igual que la aparición del automovil alteró la configuración de nuestras ciudades, los antiguos modelos económicos y la manera de comunicarse y relacionarse entre las personas; los avances tecnológicos digitales; la apararición de internet; el acceso mayoritario a la telefonía digital, indudablemente nos ha cambiado.

Para bién, ha acercado a las personas, ha posibilitado de una manera insospechada en tiempos de Gutenberg el acceso a la información científica y cultural y la colaboración a nivel global en la busqueda y compartición de conocimiento.

Para mal, en cuanto a la precipitación y falta de discriminación en su uso, o abuso, en menores de edad, o incluso adultos, no precavidos ni educados correctamente en su utilización.

El libro objeto de la presente reseña tiene como tema de fondo el efecto de las nuevas redes sociales en las relaciones humanas y la tensión entre el derecho de privacidad y el derecho a la información en una sociedad permanentemente conectada.

¿Alguna vez te has parado a pensar sobre qué necesidad o utilidad pueda tener, para tí, que una aplicación de tu teléfono movil inteligente, por ejemplo la linterna, te requiera permisos de utilización para acceso a tus mensajes, a tus contactos, a tus operaciones financieras por movil, a tu ubicación, al registro de llamadas, etc?

Con la excusa de la gratuidad y, además, contando con la ignorancia y comodidad del usuario, se apropian de información muy sensible de la persona que, es de suponer, será empleada luego, previa su mercantilización al mejor postor, para confeccionar patrones de conducta con los que seguir manipulandonos y reconducirnos como dóciles corderitos.

En la novela, bajo el lema de “la privacidad es un robo” o, “los secretos son mentiras”, la protagonista, que no deja de ser una víctima de ocultos intereses superiores, va siendo encaminada hacia un compromiso de total transparencia en su vida privada mediante la implantanción de una cámara siempre operativa que va enviando a la nube todos y cada uno de los minutos de su existencia, en tiempo real.

Obviamente, el ser humano es un ser social, pero nuestra esencia sociable no puede llevarse hasta el extremos de extinguir nuestra propia intimidad, pues en este caso, se extingue con ella el individuo. Lo colectivo, lo público, se nutre de individuos, de aportaciones individuales que cada uno va sumando a un proyecto mucho mayor. Pero los intereses del grupo no pueden construirse sobre la base de la pérdida de la esencia individual.

A nivel formal, la novela es correcta. Narrada en tercera persona, desde la perspectiva del personaje principal, cuenta con un equilibrio entre lo descriptivo y los diálogos, entre la acción y las reflexiones que va desgranando la protagonista. El tratamiento de los demás personajes, sin ser sobresaliente, también es correcto. Cada uno, aunque limitadamente, tiene sus matices y son perfectamente reconocibles. Se puede apreciar la evolucion personal de la protagonista y la influencia que ejercen sobre ella de los otros personajes principales. Quizás, supeditada la forma al contenido, el resto de personajes secundarios deberían tener un poco más de recorrido, no ofreciendo unos tipos tan esquemáticos. Pero en general, es correcta.

Como anecdota, debo decir que esta novela, también, cuenta con una adaptación cinematografica (interpretada por Tom Hanks, que por cierto también interviene en la adaptación cinematográfica de otra novela de Eggers, “el holograma del rey”). En este caso, la película no ha tomado de la novela el debate tan importante y serio, a nivel sociológico o filosófico, que implica esta lucha maniquea entre el individuo y la sociedad. Se limita a recoger esquemáticamente los fundamentos y refleiones de la novela; a utilizar la literalidad de dos o tres esloganes y construir con ellos un argumento muy superficial, sobre la base de unas interpretaciones sin alma, apresuradas, sin convencimiento. En todo caso, no es mi tema.

La novela es muy recomendable, no tanto por sus cualidades literarias o estilísticas, de la que puedo extraer reproche u objeción algunos, como por la extraordinaria importancia del tema tratado por su capacidad para suscitar un debate y reflexión muy actuales. Una estupenda novela. Muy recomendable.

BIOGRAFIA DAVE EGGERS: Escritor norteamericano nacido en 1970 en Boston. Estudió Periodismo. Creó la revista satírica  Might, en la que también colaboraba. Más tarde, fundó una editorial en la que se editaban varias revistas. Desde el año 2004, es profesor de la Graduate School of journalism de la Universidad de California en Berkeley. Ha recibido premios como el Heinz, el Prix Médicis o el Los Ángeles Times Book Prize, entre otros.
Sus novelas más destacables son Qué es el qué, Los monstruos, Un holograma para el rey  y El círculo.

SINOPSIS: El día que Mae Holland es contratada para trabajar en el Círculo, la empresa de internet más influyente del mundo, sabe que se le ha concedido la oportunidad de su vida. A través de un innovador sistema operativo, el Círculo unifica direcciones de email, perfiles de redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios dando lugar a una única identidad virtual y veraz, en pos de una nueva era de civilidad y transparencia. Mae está entusiasmada con la modernidad y la actividad de la compañía, las espaciosas oficinas de diseño, las cafeterías acristaladas y las acogedoras instalaciones del campus. Cada día se celebran fiestas, conciertos al aire libre y actividades deportivas. Hay clubs de todo tipo, e incluso puede visitarse un exclusivo acuario de peces exóticos de la fosa de las Marianas. Mae se siente afortunada de formar parte del centro del mundo, a pesar de que se aleje cada vez más de su vida fuera del campus y de que su rol dentro del Círculo acabe siendo del dominio público.

Apaguen sus móviles

  • Editorial: LITERATURA RANDOM HOUSE
  • Traductor: JAVIER CALVO PERALES
  • Fecha publicación: 10/2014
  • Páginas: 448
  • ISBN: 9788439729570


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“el cuento de la criada”, de margaret atwood: nadie nos condujo hasta aquí, nosotros mismos hemos permitido esto que ahora, al despertar, llamamos pesadilla.


“Pensamos que podíamos hace que todo fuera mejor. ¿Mejor?, repito en voz baja. ¿Cómo puede creer que esto es mejor? Mejor no significa nunca mejor para todos, comenta. Para algunos siempre es peor” M.A.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, la escritora canadiense Margaret Atwood escribió un relato aterrador sobre nuestro inmediato futuro. En aquella época de incertidumbre y de cambio, que culminaría con el enorme acontecimiento de la caída del bloque soviético y la finalización “oficial” de la Guerra Fría, aparece esta novela relatando la transición de una sociedad americana democrática y abierta hacia un régimen pseudoreligioso, totalitario y fundamentalista que, con excusa del sempiterno enemigo exterior, instaura una sistema de represión de las libertades fundamentales cuyas víctimas son, esencial y principalmente, las mujeres (aunque discriminadas en función de su rango o categoría social).

H.P. Lovecraft dijo una vez, en su ensayo sobre el horror en la literatura, que el más intenso miedo de la humanidad es el miedo a lo desconocido. En mi opinión, la humanidad, tal como ahora la conocemos las personas producto cultural del extinto siglo XX, ha venido a matizar ese miedo a lo desconocido tornándolo, de un modo sutil, hacia un miedo a la incertidumbre.

Frente al optimismo y la felicidad propios de tiempos de bonanza y vacas gordas, en época de crisis y de cambio la sopecha suplanta todas las certezas y la falta de confianza trae consigo un miedo aterrador y paralizante a un incierto futuro.

La literatura distópica sirve como advertencia de las sombras de una realidad insatisfactoria y como conjuro del peligro probable que se cierne sobre el mundo y amenaza con mostrarse cierto y real.

Claramente encuadrado dentro de éste subgénero, la presente esta novela sirve como denuncia, en igual medida que como prevención, de los riesgos que puede correr toda sociedad de convertirse paulatinamente en una dictadura, con el apoyo involuntario de una ciudadania pasiva que va cediendo parcelas de libertad, dejandose arrebatar sin apenas percibirlo, derechos y libertades esenciales. Creo que fue Benjamin Franklin quien dijo que aquel que renuncia a su libertad por su seguridad no merece ninguna de ambas.

Evitando aventurar elementos de la trama, puedo decir que es muy interesante y significativo que el elmento debil de la sociedad que describe, las mujeres (aunque no todas), son relegadas a unas funciones básicas, ciertamente degradantes cuando no son voluntarias, como son la de procreación o la tareas del hogar; son clasificadas en función de sus “aptitudes”, son marcadas con un uniforme diferenciador; y su vida social o relacional es eliminada y permanentemente sujeta a la sospecha y el miedo a la delación.

La novela esta narrada en primera persona, a modo de un largo monologo narrativo, Al final de la novela nos enteramos que, en realidad, el relato en sí es una transcripción de unas cintas de audio. Por eso el estilo es directo, sencillo, a modo de confesión o reflexión personal, con dialogos transcritos por la propia narradora, en los que a menudo inserta glosas o comentarios con referencias retrospectias que nos trasladan a un tiempo anterior que siempre va comparando con el momento actual de la narración. Estas digresiones y saltos en el tiempo hacia un pasado relativamente cercano, donde las cosas eran muy distintas del presente de la protagonista, estan intercaladas de un modo sutil e inteligente que ayuda al lector a entender el porqué de esa situación y le alienta a seguir leyendo para ir encontrando las claves de esa sociedad extrañamente parecida a la nuestra.

El personaje consigue convencer al lector de la autenticidad y credibilidad de su historia, pues la justificación de la misma es coherente y lógica a tenor del devenir de los acontecimientos que va contando.

A mi juicio, la autora adopta esteretipos en la definición y desarrollo de los caracteres principales. Quizás intencionadamente, permite percibir a los distintos personajes algo rígidos, encasillados en un papel previamente asignado, con escasos matices en su definición y evolución. Ciertamente muy adecuado al tipo de sociedad rígida y controladora que denuncia en la novela.

Esta obra ha sido recientemente adaptada para el formato televisivo y se está emitiendo en estos momentos una serie de televisión que no he querido ver para no distorsionar mi reseña.

Como colofón, recomiendo esta novela, tanto por su enfoque innovador en cuanto a la concreta temática, la represión y cosificación de la mujer, tan actual en estos momentos, como por la aterradora posibilidad de que nuestra evolución como sociedad se dirija hacia ese horizonte de limitación de libertades y sumisión voluntaria de los ciudadanos en aras de un bien superior. Tal y como ya ocurrió una vez con el ascenso del nazismo y el comunismo, que contaron ambos con una amplio apoyo popular y acabaron, mal, muy mal, como todo el mundo sabe.

Un saludo.

MARGARET ATWOOD: (Ottawa, 1939) Escritora canadiense con una variada y prolífica obra: Ojo de gatoAlias Grace y Oryx y Crake, finalistas del premio Booker; El asesino ciego, premio Booker. Ha recibido también el Governor General’s Award, el Premio Montale, el Premio Príncipe de Asturias de la Letras, el Premio Crystal, el Premio Nelly Sachs, el Premio Giller y el National Arts Club Literary Award. Su novela El cuento de la criada se ha adaptado a la televisión como serie de TV.

SINOPSIS EDITORIAL: En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.

El cuento de la criada

  • Título original: Tha Handmaid’s Tale
  • ISBN: 978-84-9838-801-5
  • Número de páginas: 416
  • Tipo de edición: Rústica con solapas
  • Editorial: Salamandra
  • Traducción: Elsa Mateo Blanco


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el año del diluvio


“Adan Uno decía que el teclado moral humano es limitado: no hay nada que puedas tocar con él que no se haya tocado antes. Y, mis queridos amigos, lamento decirlo, pero tiene las notas más graves” M.A.

Se suele etiquetar a la novela “el año del diluvio”, de Margaret Atwood, como novela postapocalíptica, como una metáfora distópica sobre un futuro probable. Siendo su autora una prestigiosa novelista no adscrita (¿encasillada?) al subgénero de la literatura de ciencia ficción, esta obra ha tenido, si cabe, una mayor proyección mediática y un mayoritario reconocimiento crítico por acceder a esta categoría desde el campo de la literatura “seria”.

Si a esto añadimos que Margaret Atwood se ha significado como una persona muy involucrada en el activismo político en defensa de los derechos medioambientales, nos encontramos, por magia del la comercialización, con una novela “de denuncia”, con una gran carga filosófica y con un mensaje beligerante y crítico con nuestra sociedad imperante.

Todo lo anterior es cierto y, en mi opinión, ni reduce el valor literario de esta estupenda novela, ni tampoco le aporta mayor credibilidad o valor fuera de sus cualidades estrictamente literarias, sólo ayuda a su difusión y a su venta. La intención del autor es intrascendente, a mi juicio, si es el lector quien sabe extraer de sí mismo lo que la novela le propone y ayuda a materializar en forma de pensamiento, o concienciacion, o ideología, incluso. Dice el dicho que “todo está en los libros” pero ahí no hay nada que antes no hubiera estado dentro de nosotros mismos.

Fuera de divagaciones, la novela cuyo comentario nos ocupa tiene muchas lecturas superpuestas; unas son más superficiales, más accesibles, como es la que la simple historia relatada nos ofrece. Otras, como la carga crítica antes aludida, es un poco menos aparente. Y otras, seguramente que existen, son totalmente invisibles para mí. Pero, en fin, como se trata de disfrutar, la novela realmente entrega con creces lo que se la exige: diversión, entretenimiento y disfrute intelectual.

El relato se desarrolla en un mundo devastado por una catástrofe medioambiental, sin cohesión, altamente desigual, polarizado en dos sociedades en colindancia. Una, preeminente, como un resto de una sociedad rica y próspera que aún conserva los viejos roles y valores basados en la prosperidad material y el consumo como estatus, bajo el control de grandes corporaciones farmacéuticas (subrogadas del antiguo poder estatal), sustentadas en su fuerza militar. Otra, miserable, donde impera el hambre, la supervivencia por la mera subsistencia, la dominación por la fuerza física, la anarquía y la sumisión, la cual existe, aparentemente, por mera tolerancia y benevolencia de los poderosos que se encargan, de vez en cuando, de hacer notar su superioridad.

En un mundo sin electricidad, sin tecnología, sin cohesión social, ni transporte, ni recursos energéticos. ¿quién crees tú que sobreviviría? Obviamente no el más acomodado, en el sentido de el más dependiente de las comodidades modernas.

Nuestra sociedad da por supuestas muchas cosas, como que la energía que sale de un enchufe pude ser para siempre así como que el agua mana de un grifo eternamente. Sin embargo, puestos a prueba por un desastre natural, tal como un terremoto o un tsunami, sólo aquellos que se prepararon para lo peor sobrevivirían. Sólo aquellos cuya existencia no se apegó a lo insustancial. Sólo aquellos que se negaron a depender de otros en los aspectos básicos de la subsistencia.

Conocimientos tan esenciales para nuestra supervivencia en materias como agricultura, nutrición, primeros auxilios, los hemos dejado para la Wikipedia. La especialización en el trabajo y la optimización de recursos humanos nos ha convertido en personas dependientes, ignorantes funcionales altamente especializados, pero inutiles en las ramas ajenas a nuestra función.

Esto es el progreso. Nuestra calidad de vida, en general, ha aumentado desde la Época Prehistórica. Pero también nuestra sociedad ha evolucionado hacia una vulnerabilidad frente a las fuerzas de la naturaleza o, incluso, a la devastación provocada por el abuso tecnológico, militar, urbanístico, o energético. Finalmente deberíamos darnos cuenta, a nivel global, como especie habitante del planeta, que somos, en última instancia, seres vivos inmersos en un entorno biológico del que dependemos, a pesar de nuestro progreso y avance tecnológico.

A la larga, únicamente sobrevivirán los que mejor se acomodan al entorno, los que sabe integrarse en un medio natural para extraer de él los productos esenciales, sin sobreexplotación, sin superflua sobreabundancia.

Al modo de los suprevivencialistas americanos, o preparacionistas, como quizás prefieran que se les denomine, la religión de “los Jardineros de Dios” conserva dentro de sus ritos y modo de vida, unos hábitos sostenibles, rescatados de antiguos conocimientos de botánica, jardinería, biología, medicina natural, etc, para sobrevivir en un mundo terminal.

La novela es también una novela de personajes; personajes femeninos, me atrevería decir. Además de las dos protagonistas femeninas, todas las otras mujeres deben sobrevivir en un mundo doblemente cruel, por el entorno y por la dominación machista. Es el relato de la supervivencia del carácter y de los mecanismos que algunos tenemos que adoptar para enfrentarnos a la realidad e intentar salir de ella, sino indemne, al menos por nuestros propios medios: bien por la vía de la oposición frontal, bien por la vía de la aceptación, del optimismo o de la culpa y, aunque parezca paradójico, por la vía de la sumisión voluntaria

La narración discurre en alternancia entre la descripción de la situación presente y episodios en flashback, también aderezada con digresiones, más o menos divertidas y moralizantes sobre el santoral de los Jardineros de Dios. Aunque personalmente no entiendo la conveniencia de incluir esta parte, en algunos casos prescindible, la novela se mantiene en un nivel bastante alto, por lo que es muy recomendable.

Un saludo.


BIOGRAFIA: Poeta, escritora, profesora de literatura inglesa, critica literaria, nacida en Canadá en 1939. Su extensa obra literaria, tanto en novela como en poesía, se caracteriza por una defensa activa tanto del papel de la mujer en la sociedad como, en otro orden de cosas, por un activismo político en el ámbito de la conservación medioambiental.

Ha recibido numerosos premios: Arthur C. Clarke Award for Science Fiction y Commonwealth Literary Prize, por El cuento de la criada; Premio Booker por El asesino ciego; Premio Príncipe de Asturias de las Letras (25 de junio del 2008); PEN Pinter Prize (2016)

Su obras más representativas son: La mujer comestible (1969), Asesinato en la oscuridad (1983), El cuento de la criada (1985), Ojo de gato (1988), El asesino ciego (2000), Oryx y Crake (2003), El año del diluvio (2009), Pagar con la misma moneda (2009), Nada se acaba (2015).

SINOPSIS EDITORIAL: Margaret Atwood, una de los novelistas más prestigiosos de la narrativa mundial de hoy en día, plasma en El Año del Diluvio, su última novela, una visión postapocalíptica del mundo tras una catástrofe global. Como en su novela anterior, Oryx y Crake (algunos de cuyos personajes reaparecen en la presente obra), Atwood describe el horror de un mundo en el que la humanidad, en aras del progreso científico y tecnológico, no sólo altera el medio ambiente sino que se autodestruye. Siempre crítica con los problemas del mundo actual, la autora describe, en esta novela de anticipación especulativa, la catástrofe planetaria resultante del descontrolado abuso de las industrias farmacéuticas y de los poderes políticos y económicos que desoyen los alegatos de las ciencias ecológicas. Narrada desde el punto de vista de dos mujeres, la joven Ren y Toby, El año del Diluvio cuenta la epopeya de quienes sobreviven al desastre y, libres de la decadencia moral en que la lucha de sectas y religiones había sumido a la humanidad, emprenden una nueva vida.

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  • Nº de páginas: 592 págs.
  • Editorial: BRUGUERA
  • Traducción: Javier Guerrero
  • ISBN: 9788402421180


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“gente de barro”, de david brin. cuando el “yo” es multitud.


“Cada paso en el progreso humano nos presenta un desafío, Vic. Algunos se hunden en los excesos. Otros rechazan temerosamente el cambio. Y un sorprendente número combina lo nuevo con lo antiguo y el sentido común, yendo más allá de todas las expectativas” D.B.

Muchas veces he expresado ya en este blog mi opinión sobre la literatura como un extraordinario vehículo de expresión y difusión de todas aquellas propuestas intelectuales que inciten, estimulen, promuevan, argumenten y desarrollen teorías admonitorias sobre el cambio de paradigma.

Destaco, de entre todos los subgéneros de la novela, la novela negra y la novela de ciencia ficción como los ejemplos más representativos del poder de la literatura en general para transformar nuestro pensamiento y, con ello, para alterar el mundo real tal y como hoy lo conocemos y dar el paso desde la realidad imaginada –paradójicamente- a la realidad material.

Nuestra mente cuenta historias, constantemente. Nuestro pensamiento existe a través de la palabras, verbalizadas o no. Y la literatura construye argumentos y siembra ideas que toman forma en nuestro pensar y que luego pueden materializarse y convertirse en una nueva realidad que antes solo era imaginada. De alguna manera, para que algo se real, físico, material, previamente ha tenido que ser ideado y concebido como posible.

La literatura de ciencia ficción nos abre los ojos y nos acerca a muchas de esas propuestas que, a modo de tormenta de ideas, son vertidas en nuestra mente, algunas absurdas, otras irrealizables y, otras, germen del progreso humano intelectual y científico.

También, la literatura, como no, pone en evidencia nuestras propias carencias. Relata la realidad tal como es –percibida-, critica nuestros errores, nos apercibe sobre otros muchos por venir e intenta estimular nuestra capacidad de reacción y también las posibilidades de autosuperación.

Autores tan importantes como Jonathan Swif, Cervantes, H.G. Wells u Orwell, supieron parodiar nuestra realidad hasta extremos de lo absurdo o lo irreal. Y nos hicieron, en primer lugar, abrir la mente a nuestra propia realidad y, en segundo lugar, abrirla a la posibilidad de la existencia de una realidad distinta, aún por venir, pero indudablemente realizable.

Otros autores, igualmente, tal como Julio Verne, Asimov, Stephenson, o el propio David Brin –cómo no-, supieron anticipar e idear realidades científicas y técnicas que hoy no son sino parte de nuestra vida cotidiana y, por ende, inconsciente, inadvertida e invisible.

Todos ellos ofrecieron su genio creador y lo pusieron al servicio de una idea, que luego fue retomada por otros, desarrollada y hecha realidad. Eso es el progreso científico, intelectual, humano, en suma.

Y junto a la expresión literaria de su idea, cada uno de aquellos autores hoy reconocidos como precursores, clásicos, o genios, nos ofreció también una serie dilemas éticos cuya solución corresponde a la posteridad.

Toda esta extensa introducción viene a reivindicar esas novelas que además de ser un excelente producto literario, trasciende de la mera utilidad lúdica para ofrecer igualmente un estímulo intelectual.

A la novela “Gente de barro” la incluyo en esa categoría.

En un plano estrictamente formal, es una obra, correctamente escrita, amena, con una estructura lineal, con distintas voces narrativas que en realidad son las distintas réplicas del mismo protagonista y con una trama entretenida, interesante, muy ágil y trepidante (salvo ciertos parlamentos del protagonista) coherente y a mi juicio, novedosa y original. Cuenta con todos los elementos para ser una excelente novela.

Y sin embargo, sin que ello signifique objeción alguna por mi parte a las excelencias de esta novela, no es su aspecto formal lo que me ha cautivado sino los interrogantes que suscitan los temas planteados.

En efecto, la trama gira en torno a la tecnología de las copiadoras-horno que permiten a las personas hacer copias de barro de sí mismas, llamadas “ídem” o “golem”, las cuales, tienen un periodo de vigencia de un día y comparten con su arquetipo, original o “archi” la conciencia y la personalidad de éste, quien recupera e interioriza los recuerdos y experiencias de su golem sólo cuando son descargados en su cerebro al fin del periodo de vigencia.

Existen varias categorías de “golem” según se les encomiende funciones meramente utilitarias (trabajo pesado, tareas rutinarias) u otras más especializadas como proceso de datos, actividades militares o, incluso, experiencias sexuales, asignándoles a cada uno distintos colores, desde el verde hasta el naranja, gris, marfil o ébano.

Son muy diversos los temas que el autor trata en la novela, sustentados en la trama sobre la clonación, la creación de réplicas de uno mismo con conciencia y autonomía individual. Al igual que novelas como Frankenstein o la archifamosa “blade runner” (“sueñan los androides…”) de P.K.Dick, esta novela versa sobre la identidad, la personalidad, la inmortalidad a través de la prolongación de la conciencia, las enfermedades mentales, el valor moral del ser humano, los derechos legales de las réplicas, la responsabilidad moral y jurídica, la interpretación mistico-religiosa o laico-racionalista de la esencia del ser humano, el sentido de la existencia, etc.

Me ha sorprendido muy gratamente esta novela, de la que apenas había tenido noticias, empañada por otras más mediáticas del autor. La recomiendo absolutamente.

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: Gente de Barro narra las peripecias del detective Albert Morris y sus múltiples duplicados de barro en esa nueva sociedad. En el idemburgo se están haciendo copias pirata de una famosa cortesana, Gineen Wammaker, y Morris debe impedirlo. Un trabajo que no parece excesivamente difícil, pero que le llevará a descubrir una intrincada red de conspiraciones en esa sociedad del futuro donde los ídem carecen de derechos y de todo tipo de consideración.

DAVID BRIN: Astrónomo, físico y escritor de ciencia ficción, David Brin estudió Astronomía en la CALTEC, completando su formación en la Universidad de San Diego. Brin ha ganado premios tan imporantes a lo largo de su carrera como el Hugo, el Nébula o el John W. Campbell.

Su novela El cartero (1985) fue llevada al cine por Kevin Costner. Dentro de su carrera literaria ha realizado libros para franquicias como Star Trek o para continuar la saga de La fundación, de Isaac Asimov. De entre su obra habría que destacar series como La elevación de los pupilos, novelas como El efecto práctica y antologías como El río del tiempo. (fuente, lecturalia)

GENTE DE BARRO ha obtenido números e importantes premios literarios. Premio John W. Campbell, 2003, (Nominación); Premio Arthur C. Clarke, 2003, (Nominación); Premio Hugo, 2003, Mejor Novela (Nominación); Premio Locus, 2003, Mejor Novela de Ciencia Ficción (Puesto: 2)

GENTE DE BARRO

  • Título original: Kiln People
  • Año de publicación: 2002
  • Editorial: Ediciones B
  • Colección: Nova, ciencia-ficción nº 166
  • Traducción: Rafael Marín
  • Edición: 2003
  • ISBN: 978-84-666-1302-6