lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“la séptima función del lenguaje”, de laurent binet: el humor nunca estuvo reñido con la inteligencia, sólamente se dieron un tiempo.


La teoría de los <speech act> que establece que el habla es tambien un acto, es decir, que quien hbla actua al mismo tiempo que habla, implica un presupuesto que Derrida rebate: la intencionalidad. A saber: que las intenciones del hablante preexisten en el discurso y estan perfectamente clara para el loc utor como para el destinatario (admitiendo que el destinatario esté claramente identificado)” L.B.

Mal empieza la reseña de esta novela si me urge precisar que cualquier comentario sobre la misma debe repasar, necesariamente, un extenso glosario de términos filosóficos, lingüísticos y antropológicos tales como estructuralismo, posestructuralismo, semiología, semiótica y lenguaje.

Peor lo puedo llegar a poner si, además, me arrancara con un breve excurso (o no tan breve) sobre los personajes históricos que se pasean por la trama de la novela, con mayor o menor protagonismo, relacionados con el esplendor francés de mayo del año 1968 (ese Mayo del 68) y las tensiones (intelectuales) surgidas a raíz de la revuelta posestructuralista instigada por las revisiones de Derrida, Foucault, Deleuze; otros intelectuales y filósofos del panteón francés, Bernard Henry Levy, Lacan, Althouser; o con semiologos como Umberto Eco; lingüistas como Pierce, Jakobson, Austin o Searle; filosofos como Todorov, Kristeva; y políticos (que también salen), como De Gaulle, Giscard, Miterrand, Fabius, y un largo etcétera.

Afortunadamente para ambos (para tí, como lector, y para mí, como sufriente reseñador) mi absoluta ignorancia sobre el tema de la semiología, nos va a aliviar de la carga de adentrarnos en un tema tan árido y centrarnos exclusivamente en la calidad literaria de esta obra, sin mayores implicaciones ni referencias.

Sobre la base de una anécdota histórica, se construye una novela inteligente, ingeniosa y terriblemente divertida, en la que la realidad se fusiona con la ficción: la muerte por accidente del semiologo Roland Barthes, en circunstancias extrañas (elemento real de su biografía), enmascara una conspiración a escala global para acceder al secreto de la función performativa del lenguaje que permitiría a la casta política cercana a Miterrand perpetuarse en el poder utilizando una arma tan poderosa como el lenguaje.

El título de la novela hace referencia a la enumeración de las seis funciones del lenguaje realizada por Roman Jacobson (función representativa, expresiva, apelativa, metalingüística, estética y relacional), las cuales fueron ampliadas por el autor americano J L Austin con una función “performativa”, que consiste en la capacidad del lenguaje de convertirse en acciones y transformar la realidad, mediante algunas expresiones como, por ejemplo, “queda inagurado este pantano” u “os declaro marido y mujer”.

La busqueda de la clave de esta séptima función del lenguaje, que se sospecha portaba consigo Roland Barthes en el momento de su muerte, es la que llevan a cabo los dos protagonistas de la novela: un arisco inspector de polícía y un joven profesor de semiótica que, al modo de Sherlock Holmes y Watson, van intentando desentrañar una conspiración internacional en la que se mezcla un extraño círculo de polemistas, el servicio secreto búlgaro, un grupo de japoneses y una inumerable cohorte de intelectuales, faranduleros y políticos.

El estilo de la novela es ágil y desenfadado, con una enorme carga paródica y esperpéntica que hace recordar, sin pretender equipararlas, a la novela de J.Kennedy Toole, “La conjura de los necios”.

Las constantes alusiones a la semiótica, dado el hilo conductor de la trama, no se hacen pesadas en absoluto ni ahuyentarían a un potencial lector ajeno al asunto . Más bien, como es mi caso, pueden despertar la curiosidad intelectual y favorecer el que se indague un poco más en la cuestión, sobre todo intentando espurgar cuánto de ficción y cuánto de realidad hay en la obra. Si hacemos caso del autor, muchas de los parlamentos y diálogos de los personajes históricos son citas de sus propias obras, artículos y entrevistas. 

Poco más puedo decir sobre esta novela. Ciertamente, mi análisis se ha quedado corto, muy corto. Pero no así mi entusiasmo a la hora de recomendarla. Ya sentiría que mi incapacidad para desentrañar toda su belleza, ingenio y valor, fuera causa para desincentivar y desmotivar a otros sobre su lectura.

Un saludo

RESEÑA EDITORIAL: El 25 de marzo de 1980, Roland Barthes muere atropellado. Los servicios secretos franceses sospechan que ha sido asesinado y el inspector de policía Bayard, un hombre conservador y de derechas, es el encargado de la investigación. Junto con el joven Simon Herzog, profesor ayudante en la universidad y progresista de izquierdas, inicia una pesquisa que os llevará a interrogar a figuras como Foucalt, Lacan o Lévy… y a descubrir que el caso tiene una extraña dimensión mundial.

BIOGRAFÍA: Escritor francés, nacido el 19 de julio de 1972 en París. Es autor de la novela HHhH, premio Goncourt a la primera novela. Lo escueto de su biografía no hace justicia a la largueza de su talento como escritor. Esperaremos su tercera novela con ánsia y con cierta expectación. 

  • Traducción: de Adolfo García Ortega.
  • Editorial: Seix Barral.
  • 448 páginas.
  • ISBN: 9788432229619


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“el misterio de salem´s lot”, de stephen king: hay otra forma de oscuridad, ominosa y fría.


“En torno de todos ellos, la bestialidad de la noche alza el vuelo con sus alas tenebrosas. Ha llegado la hora de los vampiros.” S.K.

Se acaba el verano y empieza el otoño y, como dicta nuestra tradición (y el Corte Inglés), celebramos en mayor o menor medida esta transición. Bien desde una perspectiva pagana, religiosa, comercial, alternativa o tradicional, todos tenemos algo que decir de esta fiesta. Samhain, Santa Compaña, Equinoccio de Otoño, Solsticio de Otoño, Cornucopia, Fiesta de Avalon, Festival de Dionisio, Casa de la Cosecha. Marea de la Cosecha, Noche del Cazador, Acción de Gracias de las Brujas, Otoño, Misa de Santos, Marea de Santos, El día de los Muertos, Día de Todos los Santos. Calabazas, Esqueletos, Megalitos, Sangre, Castañas, Jengibre, Muertos y Vampiros. Simbolos todos ellos de la comunicación con los muertos. Cuando una puerta se abre, lo hace por los dos lados. Este es el mansaje final. Una delgada barrera separa nuestra realidad de la otra realidad inmaterial, espiritual y fantasmal, y para que todo siga igual, debemos para un peaje, un intercambio. Truco o trato.

Por seguir la tradición de miedo y horror (literarios), he emprendido la lectura de esta novela publicada en 1978 por un autor, ya conocido entonces por el éxisto de Carrie (1974), que se ha consagrado como el gran autor norteamericano contemporáneo de novelas de terror y misterio (ciertamente, poco hay que decir ya de Stepehn King).

La temática del vampiro ha sido abordada en la literatura desde hace mucho tiempo, principlamente por el romanticismo inglés de inicios del siglo XIX, por autores como Byron o Polidori, u otros, como Sheridan Le Fanu y, magistralmente, por un autor bastante posterior como Bram Stoker y su Drácula (1897), que refunde, refunda y redefine el arquetipo, marcando el camino a toda la iconografía que le seguirá, no siendo superado por ella, salvo excepciones notables, que al menos le igualan, como Matheson (Soy leyenda), George RR Martin (el sueño del Fevre), Anne Rice (Entrevista con el vampiro), Tim Powers (la fuerza de su mirada) y, la novela que nos ocupa, “El misterio de Salem´s Lot”.

A pesar de ser una novela temprana, ya se percibía en ella ciertas características propias de estilo de Stephen King que ha ido consolidando a lo largo de su extensa bibliografía. Yo destacaría, sobre todo, ese especial engranaje que crea entre la realidad cotidiana y el horror sobrenatural, de tal manera que ambos llegan a coexistir e interactuar en la trama de la novela, ganadose la aceptación, tanto del lector como de sus propios personajes, con una  sorprendente facilidad. El propio autor ha dicho en numerosas ocasiones que el terror en sus novelas y relatos no surge sorpresivamente sino que lo va sembrando a lo largo de la novela hasta que florece en un apoteosis de horror, terror y sangre, no menos espectacular por esperado y previsible.

El relato se desarrolla en el ambiente urbano de una pequeña población norteamericana, en medio de cualquier lugar, la típica población de paso, con su estación de gasolina, su iglesia, su tienda, su pensión, su puesto de policía, su cementerio y su pub. Se me olvidaba, también su enorme caserón abandonado.

No quiero anticipar la trama, aunque a estas alturas, pasados ya cuarenta años desde que fue escrita, es harto conocida la esencia de su ambiente, que se ha convertido en lugar común de toda novela de vampiros.

La novela se nos presenta como un relato retrospectivo de unos hechos ya ocurridos. Aunque la narración se inicia temporalmente en un punto intermedio entre el principio y el final de la acción relatada, el tratamiento de la historia va progresivamente creciendo en interés a medida en que el autor nos va presentando a los personajes protagonistas, definiendo y perfilando sus caractere sobre la marcha.

En un momento dado de la trama, el relato costumbrista (que puede aburrir a alguno) va tornándose un poco más oscuro. La propia incredulidad de los personajes frente a los hechos que se desarrollan va pareja al escepticismo del lector, que es consciente de lo irreal del asunto. Pero cuando “empieza el lío”, ahí queda definitivamente enganchado y, pese a preveer el final, es cuando decide continuar con la lectura.

Protegido por el propio texto impreso, a estas alturas ya he perdido mi capacidad de susto respecto del texto escrito. Puedo tranquilamente afirmar que no me asuta nada de lo que leo. Por eso no puedo, sinceramente, opinar sobre una cuestión para la que no estoy capacitado.

Por otro lado, fascinado como quedé con la novela “It”, todas las demás obras que he leído de Stephen King me parecen inferiores. Por eso no puedo decir que esta novela me haya cautivado. Sin embargo, si es una buena novela, mucho mejor que la mayoría y por ello totalmente recomendable. Creo yo que, sobre todo, para aquellos lectores aun no familiarizados con S. King. 

Me despido ya, como manda la tradición, en esta noche previa a la de Difuntos, citando al Tenorio:  “Clamé al cielo, y no me oyó.Mas, si sus puertas me cierra,de mis pasos en la Tierra responda el cielo, no yo”.

Un saludo.

 

 

 

SINOPSIS EDITORIAL: Veinte años atrás, por una apuesta infantil, Ben Mears entró en la casa de los Marsten. Y lo que vio entonces aún recorre sus pesadillas. Ahora, como escritor consagrado, vuelve a Salem’s Lot para exorcizar sus fantasmas. Salem’s Lot es un pueblo tranquilo y adormilado donde nunca pasa nada, excepto la antigua tragedia de la casa de los Marsten. Y el perro muerto colgado de la verja del cementerio. Y el misterioso hombre que se instaló en la casa de los Marsten. Y los niños que desaparecen, los animales que mueren desangrados. Y la espantosa presencia de Ellos, quienesquiera que sean Ellos.

BIOGRAFIA: Escritor estadounidense (Portland, EEUU, 1947). Prototipo del escritor de literatura de terror. Superventas. Uno de los escritores cuyas obras han sido las más adaptada al cine: Los chicos del maíz (1978);  El misterio de Salem’s Lot (1975); La zona muerta(1979), Christine (1983), Ojos de Fuego (1980), Cujo (1981) y Pet Sematary (1981), El ciclo del hombre lobo (1984), La mitad oscura (1989), Misery (1989), Needful Things (Cosas indispensables, 1991), Eclipse total (Dolores Clairborne, 1992) y La milla verde (1996),  El Resplandor (1977) fue llevada a la gran pantalla por Stanley Kubrick en 1980,  La danza de la muerte (1978), Eso (It, 1986), Los Tommyknockers (1987) y La tormenta del siglo (1999). Su prolijidad (sí, existe esa palabra, lo he consultado en la RAE) le llevó incluso a publicar bajo pseudónimo de Richard Bachman, ascendiendo rápidamente, en igual medida, a las listas de superventas: Rabia (1977), La larga marcha (1979), Roadwork (1981) y El corredor (1982), que también fue llevada al cine posteriormente. Recientemente, pese a haber anunciado en el año 2000 su intención de abandonar la literatura, ha abordado la temática de la novela de suspense con Mr Mercedes (2014) con notable exito y acogida por parte del público. Por otro lado, en 2013 publicó la segunda parte de su novela más señera, El Resplandor, titulandola, Dr. Sueño (2013).

logo Stephen King

  • Título: El misterio de Salem’s Lot
  • Autor (es): Stephen King
  • Traductor: MARTA ISABEL GUSTAVINO CASTRO
  • Sello: DEBOLSILLO
  • Formato, páginas: BOLSILLO, 528
  • ISBN: 9788497931021


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“la verdad sobre el caso de Harry Quebert”, de joel dicker: pero… las capas de la cebolla, también son cebolla, ¿verdad?


“La verdad no cambia nada de lo que puede uno sentir por otro. Es el gran drama de los sentimientos.” J.D

Dice el refrán que el tiempo lo cura todo y, ciertamente, lo que no cura, o sobrevive o muere.

Con la literatura esta pasando hoy en día que cada novedad editorial tiene un corto recorrido vital. Cada “best seller” deslumbrante que hace aparición es como una luciernaga en la oscuridad de la noche que tiene un tiempo muy corto de vida, de brillo y resplandor  y que, pronto, es sustituido por otra “nueva figura emergente en el panorama literario”, para ser sumido en el olvido del consumo voraz y acelerado. La avidez de la industria es tal que ya no solamente nos abruman con novedades y lanzamientos semanales sino que autores recientes, de apenas unos pocos años, son convertidos en “clásicos modernos” por el mero hecho de permanecer aún en el catálogo.

La irrupción en el mercado de las nuevas tecnologias, la edición digital, la lectura online, twitter, instagram, facebook, whatsapp, etc, han acrecentado esta sensación de fugacidad, esa cualidad de lo efímero que ha alterado, incluso, nuestros hábitos lectores: se reduce la cantidad de palabras que podemos leer, se reduce el tiempo de lectura a apenas unos párrafos esquematicos, se premia con el Nobel a un “poeta” moderno que no publica literatura sino música. Todo nos lleva a un consumo inmediato y a un abandono inmediato también. Nuestra memoria de corto alcance se satura con conceptos, argumentos y formas literarias en permanente cambio y mutación y nos encontramos, a veces, desorientados en esa selva literaria, bloqueados y sin saber que camino tomar.

Y siempre aparece al rescate un nuevo escritor, joven, triunfador, exitoso, que nos ayuda a salir de la confusión y nos ofrece la posibilidad de leer su novela. Y sentirnos agradecidos de haber encontrado un nuevo entretenimiento, producto de consumo de alivio intelectual, al igual que el resto de los dos millones de lectores que nos precedieron.

En el caso que nos ocupa, podría ser así con Jöel Dicker y la novela “la verdad sobre el caso Harry Quebert”, pero no lo es en absoluto. Sí, es un best seller. Sí, nos lo han vendido como una novedad literaria inesperada. Sí, todo el mundo habla de él y esta de moda. Pero, sí, sí, también es una buena novela. Esta vez, la gran mayoría de la gente que la ha leido (además de haberla comprado) y ha opinado sobre ella, ha acertado.

Cuatro años despues de su publicación en Francia, tres desde su aparición en España, es tiempos suficiente para poder apreciar, desde la distancia, si las críticas recibidas lo fueron por mera especulación comercial, por el seguidismo del momento o por una crítica autentica sobre la calidad de la novela. En mi opinión, las críticas favorables fueron acertadas. O al menos coinciden con mi propio criterio.

Me gusta de esta novela, sobre todo, el desarrollo de la trama en tres tiempos históricos. El presente de la acción, el pasado inmediato y un lejano y oscuro pasado que se pretende iluminar. La madeja que se va desenredando, poco a poco, por la tozuda y sistemática investigación del protagonista y cuyo desenlace se va desentrañando con una dosificación acertada de la información. El juego temporal posibilita contrastar y reunir todas las piezas de la intriga que cada personaje va ofreciendo al protagonista y, permitirno, así, junto a él, reconstruir una realidad distinta de la que cada uno creía haber obtenido por sí mismo.

Me ha gustado, en igual medida, el tratamiento de cada personaje. Los matices con los que el autor va recreando sus distintas personalidades, tan complejas como nosotros mismos, tan contradictorias, con sus miedos, sus bajezas, sus ilusiones, sus esperanzas y desesperanzas. Al igual que las capas de la cebolla, vamos descubriendo poco a poco que la verdad, no es una verdad absoluta (nunca lo es), sino que se compone de muchas otras verdades y mentiras, conscientes e inconscientes, que nos contamos a nosotros mismos y que contamos a los demás.

Respecto del tratamiento del lenguaje, también me ha gustado. Lejos de ser un estilo vulgar, rápido, fácil y típico de los best seller, mi opinión es que es auténtica literatura (si es que eso existe y yo alguna vez he sido capaz de reconocerla). Como toda obra traducida, deberíamos agradecer al traductor que el tono de la narración sea ágil, comprensible, moderadamente formal sin incurrir en extravagancias cultistas, con diálogos creibles y eficaces y, en general un estilo descriptivo, reflexivo e intimista cuando debe serlo y buen conductor de la acción y la intriga, aunque alejado de la clásica novela de suspense, que no lo es.

Para concluir, puedo añadir que despues de tres años, yo también recomiendo “la verdad sobre el caso Harry Quebert”. Los que hayais esperado hasta ahora para leerlo, por fín podis hacerlo con toda tranquilidad. Me lo agradecereis.

Un saludo. 

JOËL DICKER: Escritor suizo francoparlante, 16/06/1985 en Ginebra, parte francófona de Suiza, hijo de una bibliotecaria y un profesor de Francés. A los 19 años tomó clases de actuación en la escuela de Drama en el Cours Florent en París. Estudiór Derecho en la Université de Genève, graduándose en 2010.

En 2012 publicó “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, novela que fue galardonada con el Premio Goncourt, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa.  Otras obras son 

Con 10 años de edad, Dicker fundó La Gazette des Animaux (La revista de los animales), una revista acerca de la naturaleza, y que dirigió por siete años. Gracias a su trabajo en esta revista, recibió el Prix Cunéo a la Protección de la Naturaleza, y fue nombrado “Editor en jefe más joven de Suiza” por el Tribune de Genève.

En Septiembre de 2012 se publicó La Vérité sur l’Affaire Harry Quebert (La verdad sobre el caso Harry Quebert), una novela que ha sido traducida a 33 idiomas y que ha sido reconocida con el Grand prix du roman de l’Académie française en 2012.

En Enero de 2012 publicó “Los últimos días de nuestros padres” y en 2016 “El libro de los Baltimore”. 

SINOPSIS EDITORIAL: Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policíaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción. Intentémoslo:
Una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire.
En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín.
Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.

La verdad sobre el caso Harry Quebert (Joël Dicker)-Trabalibros

  • Nº de páginas: 672 págs.
  • Traducción: Juan Cárlos Duran romero
  • Editorial: ALFAGUARA
  • ISBN: 9788420414065


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“1984”, de george orwell: nos merecemos el futuro que hemos osado invocar.


“La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza.

El poder no es un medio; es un fin en si mismo

Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro

Ya estamos suprimiendo los hábitos mentales que han sobrevivido de antes de la Revolución. Hemos cortado los vínculos que unían al hijo con el padre, al hombre con otro y al hombre con la mujer. Nadie se fía ya de su esposa, de su hijo, ni de un amigo. Pero en el futuro no habrán esposas ni amigos. Los niños se les quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello. No habrá lealtad; no existirá más felicidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano” G.O

Los años 80 fueron años de recrudecimiento de la Guerra Fría y de la amenaza nuclear. Guerras, desastres naturales, revoluciones sangrientas, asesinatos y magnicidios, hubo de todo y de todo lo peorcito que podía haber.

Sin embargo, también fue la década del definitivo deshielo. Del agotamiento y consunción del modelo político y económico soviético; una utopía irrealizable que tuvo como consecuencia, junto con el gemelo régimen comunista chino, la eliminación de millones de personas, por la guerra, la inanición, el asesinato y la represión política.

Concretamente el año 1984, homónimo de la estupenda novela de George Orwell, fue el año de la publicación de otra extraordinaria novela, “La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera, crítica con el régimen comunista checo, pero con un toque filosófico existencialista que supo conectar con las inquitudes de aquella generación de personas a las que iba dirigida. También fue el lanzamiento de los discos icónicos de dos grandes estrellas del Pop y Rock: “Like a virgin” de Madonna y “Born in the USA” de Bruce Springsteen (tan solo por ello, merece la pena ser recordado ese año 1984). Cómo nó!, ese año fue el lanzamiento de la película basada en la novela, protagonizada magistralmente por John Hurt.

Ciertamente, a la vista de la innumerable información que existe sobre la obra de Orwell, mucho más erudita y precisa que la mía, esta reseña no pretende ser un estudio detallado sobre la novela. No me siento capacitado para ello, fuera de saber apreciar la perfección de su estructura, la genialidad de su innovación y la fuerza de su mensaje, a la vez que la amenidad de su argumento y el atractivo de su tratamiento literario. Tampoco pretende ponderar las virtudes de la obra literaria en sí. Ni siquiera incentivar su lectura. Poco puedo aportar en ese sentido que no haya sido ya intentado por otros, y que no haya conseguido la obra por sí misma.

Sin más, quizas, pretendo con esta reseña aportar una reflexión personal sobre el significado y valoración ética de la novela 1984. Ética, filosófica, que no ideológica o política.

Aunque las previsiones premonitorias de Orwell no se cumplieron, al menos no en los términos imaginados por el novelista, si es cierto que la sociedad occidental no ha solventado nunca ese precario equilibrio entre la libertad y la seguridad, inherente creo yo, a la condición humana: el riesgo de sucumbir al vértigo de la responsabilidad de una eleción libre y voluntaria o caer en el abandono complaciente de la dejación de nuestros derechos a cambio de un inmediato e ilusorio bienestar (“panem et circenses”). El conformismo y el sometimiento a la autoridad que fue estudiado por el psicologo Erich Fromm como mecanismo de huída de las personas frente al miedo que provoca la libertad.

La importancia y significación de la novela 1984 de Orwell, junto con la estupenda sátira “La rebelión en la granja”, radica en que desveló los mecanismos de la represión y manipulación del régimen totalitarista soviético (y con él, el de todo totalitarismo camuflado bajo el disfraz del patriotismo, del nacionalismo e, incluso, de la democracia) con el objetivo de influir no solo en la libertad de elegir de las personas sino, más allá aún, en la misma capacidad de pensar.

Orwell supo ver todos los instrumentos de control social de los que se sirve el poder para someter y sojuzgar al indefenso ciudadano individual: la generalidad de las medidas “excepcionales” en defensa de un hipotetico enemigo exterior y también de un enemigo interior, convenientemente aleatorio e indeterminado; la manipulación mediante la propaganda política y el sometimiento a consignas uniformadoras que diluyen el individuo y lo cohesionan en una masa informe siempre conducida y orientada al objetivo común; la permanente visibilidad y exposición al escrutinio general, que elimina no solo la discrepancia sino la mera voluntad de discrepar; la alteración del lenguaje se llega a la alteración de los mecanismos de pensamiento y con ello a la anulación de la voluntad de la persona y su conversión en un mero sujeto voluble y manipulable; la eliminación sistemática de toda costumbre y tradición, fundamento de la antigua sociedad que se pretende erradicar, y su sustitución por “lo nuevo”, “lo moderno”, “lo mejor”, sin otorgar al individuo el más mínimo derecho a elegir.

Tiene una gran vigencia en la actualidad el ejemplo orwelliano por cuanto que debemos ser muy cautos a la hora de someternos a la dictadura del lenguaje políticamente correcto que lo que hace es anular nuestra capacidad de pensamiento crítico en favor de campañas de acción controladas por intereses ajenos a los nuestros. Y se ha convertido en algo mucho más importante ahora que es dificil discernir donde se encuentra el peligro. Porque es obvio nuestro rechazo al genocidio, a la represión política, a la dictadura “visible”, pero nos encontramos expuestos a otras muchas influencias no detectables que, en defensa de valores como la “modernidad”, el “progreso”, “el bienestar de la mayoría”, ocultan una ofensa contra la libertad y contra la tolerancia. Independientemente del color político que las ampare.

La lectura de la novela de Orwell es imprescindible para percatarnos de las presiones invisibles a las que estamos sometidos. Yo la metería en la misma maleta que otras tantas obras universales como “la rebelión en la granja”, del mismo autor, “Un mundo feliz” de Aldoux Huxley, “Nosotros” de Zamiatin, “El proceso” de Kafka, “La naranja mecánica” de A. Burguess, “El cero al infinito” de A. Koestler y “Vivir” de Ayn Rand.

Un saludo.

BIOGRAFIA: Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 19031, Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950), conocido bajo el seudónimo de George Orwell. Fue un escritor, periodista y ensayista británico, muy activo y comprometido políticamente, hasta el extremo de participar en la Guerra Civil española enrolado en las Brigadas Internacionales. De su experiencia en la guerra y la represión interna dentro de las filas comunistas llegaría a decir: «La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo».

Destaca en su obra su faceta periodística, con libros como “Homenaje a Cataluña” (Homage to Catalonia), sobre la guerra civil española, o “El camino a Wigan Pie” (The Road to Wigan Pier), que describe las pobres condiciones de vida de los mineros en el norte de Inglaterra. Igualmente destacan sus novelas “Rebelión en la granja” (Animal Farm), como alegoría de la corrupción estalinista de los ideales socialistas de la Revolución rusa, y 1984”, una visión distópica de la sociedad fuura bajo un régimen totalitario muy parecido el régimen estalinista.

RESUMEN EDITORIAL: En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos… hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

1984

  • Título: 1984.
  •  Título original: Nineteen Eighty-four.
  • Autor/a: George Orwell.
  • Editorial: Debolsillo.
  • Traducción: Miguel Temprano García.
  • Año: 2013 (1949).
  • Páginas: 329.
  • ISBN: 9788499890944.


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“el cristiano mágico” de terry southern: corriendo sin control y cuesta abajo.


“La mayor parte de los críticos, después de haber despellejado los dos primeros programas tildándolos de “tremendos coñazos”, se mostraron impávidos a la espera de ver en qué dirección soplaba el viento a partir de entonces” T.S.

“Grandioso”, “extraordinario”, “un ejercicio de genialidad extrema”… Cuando leo u oigo esos elogios desmesurados, siempre ejecuto ese acto reflejo de mirar hacia los lados, buscando ese charco que estamos a punto de pisar, el autobús que casi nos arrolla o la caca de paloma que amenaza nuestra inmaculada integridad.

¡Vamos!. Que mi naturaleza permanentemente recelosa me lleva a desconfiar de las alabanzas gratuitas como si fueran señales de peligro inminente.

En el caso que nos ocupa, después de haber leído “el cristiano mágico”, del autor americano Terry Southern, me acerco a las solapas del libro y releo la reseña editorial con perfecta estupefacción: “estamos ante uno de los libros más extravagantes, crueles y salvajes jamás escritos sobre América”.

Me vuelvo a la portada del libro y por más que busco o rebusco no encuentro justificación a tanta euforia ni a tanta generosidad crítica. ¿Estamos hablando de Mark Twain? ¿Groucho Marx, acaso? ¿o quizás, Ambrose Bierce, John Kennedy Toole, Woody Allen o, por irnos un poco más lejos, Mihail Bulgakov?

Porque, preferencias aparte, son esos autores los que yo asocio con las cualidades de extravagancia, ironía, humor ácido, inteligencia desatada y transgresora y excelentes cualidades literarias: El “diario de Adan y Eva”, las “memorias de un amante sarnoso” o “Groucho y yo”, el “Diccionario del Diablo”, “la Conjura de los Necios”, “El maestro y Margarita”, “Filosofía a mano armada” de Tibor Fisher. Pero no “el cristiano mágico”.

Por el contrario, la obra objeto de reseña, sin ser una obra menor, no cumple, ni de lejos, con lo prometido en la solapa del libro. Si es cierto que es divertida e inteligente. También cuenta con una buena caracterización del personaje principal. Pero, a mi juicio, se queda en una sucesión de escenas disparatadas, sin continuidad lógica ni cohesión interna. Un anecdotario ingenioso al modo de “el club de la comedia”, que acaba tan abruptamente como se inició.

Esto es lo que más me ha incomodado de esta obra. El inicio es ocurrente y atractivo, Un presentación “in media res” que el lector espera ver explicada más adelante (cosa que hace). Pero poco más se nos ofrece sobre las motivaciones del protagonista. Algo sabemos de su carácter, pero no nos explica sus orígenes y sus íntimas motivaciones. Y al fina, no hay final. Un abrupto precipio… y !ahí te quedas, mariposa!

Terry Southern, es un autor, para mí desconocido, que se ha demostrado un hábil, inteligente y mordaz guionista de cine y televisión. A la vista de sus trabajos y colaboraciones extraliterarias no me cabe duda de su valía. Pero las extrapolaciones y consideraciones críticas añadidas a esta obra me parecen sobrevaloradas.

Siempre que alumbro una crítica negativa me causa gran pesar por miedo a que mi propia ignorancia me haga ser osado y lenguaraz en perjuicio de una obra a cuya altura, quizás, mi pobre juicio no alcance. Pero a pesar de todo, me creo capaz, si no de ofrecer una reseña inteligente y bien fundada, por lo menos afrontar críticamente los comentarios y elogios desafortunados.

Puede que hayan sido las expectativas volcadas en la obra las que me hayan conducido a la decepción final. En cualquier caso, siempre recomiendo que cada uno forme su propia opinión. En este caso, apenas 150 páginas pueden haceros salir de la duda y contrastar pareceres con el mío. Con todo, quizás merezca la pena intentarlo.

Un saludo 

TERRY SOUTHERN (1 de mayo de 1924 – 29 de octubre de 1995) escritor norteamericano, guionista y ensayista que se codeó en a lo largo de su carrera con la vanguardia literaria de aquel momento.

En el París de los años 50 tuvo contacto con, Mason Hoffenberg (con el que co-escribió la novela Candy) o Mordecai Richler, con James Baldwin y con intelectuales franceses de la talla de Jean Cocteau, Jean-Paul Sartre o Albert Camus.

Durante 1954 y 1955 Southern conoció a dos de sus héroes literarios, William Faulkner y el autor de The Man With The Golden Arm, Nelson Algren, al que entrevistó para Paris Review en el otoño de.

Durante 1959 y 1960 conoció y trató a James Jones, William Styron, Norman Mailer, Philip Roth, H.L. Humes, Jack Gelber, el Aga Khan, Blair Fuller, Jules Feiffer, Jackie Kennedy, la actriz británica Jean Marsh, Gore Vidal, Kenneth Tynan y su primera esposa, Elaine Dundy, a través de los cuales Southern conoció al humorista Lenny Bruce.

En el verano de 1962 trabajó dos meses como editor suplente en Esquire.

En parte por recomendación de Peter Sellers, Stanley Kubrick le pidió a Southern que le ayudara a revisar el guion de Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb de 1964. 

En la segunda mitad de los años 60 trabajó en los guiones de una serie de películas “de culto”. Sus apariciones en este período incluyen The Loved One (1965), El coleccionista (1965), The Cincinnati Kid (1965), Casino Royale (1967), Barbarella (1967), Easy Rider (1968), El cristiano mágico (1969), y The End of the Road (1970).

Southern fue contratado por Michael O’Donoghue, el guionista jefe de Saturday Night Live para escribir para la temporada de 1981-1982 del programa de la NBC.

En abril de 1983 fue contratado para trabajar en una secuela planeada para Easy Rider y titulada Biker Heaven.

Southern consiguió un trabajo de profesor en el Laboratorio de Guionistas de Sundance en el verano de 1989. También colaboró en la preparación y publicación de las Blinds and Shutters, un libro sobre la fotografía de su difunto amigo Michael Cooper, editado por Perry Richardson y publicado en una edición limitada en 2000, con copias firmadas por Paul McCartney, Keith Richards, Sandy Lieberson y Allen Ginsberg.

Durante este tiempo, Southern se reunió brevemente con el cineasta canadiense David Cronenberg para discutir una posible adaptación de la novela de BurroughsNaked Lunch’ (que Cronenberg realizaría posteriormente), pero la reunión no tuvo éxito. Southern no volvió a tener participación en el proyecto. En noviembre de 1989 se entrevistó con Victor Bockris y los resultados fueron publicados en la revista Interview.

SINOPSIS EDITORIAL: Guy Grand es un millonario excéntrico (el último de los grandes derrochadores) decidido a crear desorden en el mundo y dispuesto a no escatimar gastos para conseguirlo. Tras una vida marcada por las bromas pesadas y los planes enloquecidos, su último objetivo consiste en probar su teoría acerca de que nadie puede resistirse al poder del dinero, y que, por conseguirlo, cualquiera haría lo que se le pidiera, por más degradante que fuese. En el universo de Guy Grand, todos tienen un precio, y él está dispuesto a pagarlo.
ISBN: 978-84-15130-39-0
Editorial: Impedimenta
Formato: 13 x 20 cm
Páginas: 152
Traducción: Enrique Gil-Delgado


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“el ingenioso hidalgo don quijote de la mancha” de miguel de cervantes, adaptación de andres trapiello. cosas veredes que haran hablar a las piedras y digo más, aun a los humanos.


“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino.” M.C.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo de los de lanza ya olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor. Consumían tres partes de su hacienda una olla con algo más de vaca que carnero, ropa vieja casi todas las noches, huevos con torreznos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos. El resto de ella lo concluían un sayo de velarte negro y, para las fiestas, calzas de terciopelo con sus pantuflos a juego, honrándose entre semana con un traje pardo de lo más fino” A.T.

Cuando eres un lector precoz y voraz, ya desde la infancia, es difícil responder a la pregunta sobre cómo incentivar la lectura en el niño. Cuando el ejercicio de la lectura es para ti tan natural como respirar, tan esencial como relacionarte con tus amigos y no tan importante como el comer o el dormir… ¿cómo incentivarías la lectura en el niño?

Yo no tengo una fórmula concreta. Desconozco la receta. Nunca lo supe, o nunca fui consciente de ello. Sí puedo afirmar, categóricamente, que tiene que ser un ejercicio voluntario. Para mí es inconcebible iniciar a alguien en la lectura obligándole a hacerlo. Es impensable e imposible.

Cualquier método que pretenda emplearse, debe hacerse sobre la base de la voluntariedad, la espontaneidad y lo lúdico. El niño debe querer acercarse al libro. Debe querer jugar de un modo libre y desenfadado con ese extraordinario “mecanismo” que es el libro.

 Otros caminos no conducen muy lejos. Es muy fácil crear aversión hacia cualquier actividad que requiera esfuerzo, concentración y voluntad. Y el buen lector sabe que la literatura exige esfuerzo de comprensión, análisis y reflexión.

Sólo existe una manera: que el propio niño acceda a la lectura por sí mismo. Que se implique en la búsqueda de su libro favorito. Que explore, que se adentre por sí mismo en la selva de los libros y vaya descubriendo el gusto a través de sus intereses y aficiones. Dejad que los niños se acerquen a los libros. Que los manipulen, que los apilen, que los cuenten y recuenten y construyan un castillo con ellos. Que sean su juguete… y que de vez en cuando se encuentren uno abierto y sientan la curiosidad de mirar sus páginas y dibujos… y un buen día descubran que tienen que robar horas al día para acabar ese libro.

Pasada la euforia de las efemérides de Cervantes, me asaltan estas mismas reflexiones, como todos los años cuando se celebra el día del libro.

No soy el único que se pregunta si es beneficioso o perjudicial para crear un hábito lector que se insista tanto en los beneficios y bondades de nuestra obra literaria más señera. Siempre surge la batalla entre partidarios y detractores de la idea de facilitar a los niños la lectura del Quijote. Parece paradójico, por el contrario, que siendo indiscutiblemente la mejor obra de la literatura en castellano (no por dogma, sino por sus extraordinarias cualidades literarias), aún existan tales dudas.

La polémica se vuelve, acaso, más extravagante y curiosa por cuanto que la inmensa mayoría de la población no lo ha leído. A lo sumo, una gran parte de la gente conoce las típicas escenas de los molinos de viento, el manteo de Sancho Panza y la fonda convertida en castillo. Y muchos de los que la hemos leído, ni la entendimos, ni la entendemos.

Hasta hace bien poco yo mismo no he sido consciente de la dificultad que su lectura entraña para cualquier lector novel o para cualquier persona de cultura media. Aunque ya existía la versión adaptada de Arturo Perez Reverte, con una orientación diferente, la versión “traducida al castellano” por el autor Andrés Trapiello ha conseguido desvelar el Quijote detrás del Quijote.

Mi curiosidad me llevó a empezar esta lectura comparándola, a la par, con la lectura de la obra original, , ahí descubrí cuan ardua y difícil puede ser la inmersión en un lenguaje arcaico y en desuso que te exige constantemente consultar las notas de pie de página o, directamente, un buen diccionario.

La obra de Andrés Trapiello despoja al Quijote original de muchas expresiones hoy desconocidas y obsoletas sin renunciar al estilo sutil, inteligente, impresionista, irónico y socarrón de la obra de Cervantes. Con un empleo de un vocabulario arcaizante pero no caduco, respetando el espíritu original, ha conseguido restaurar el tesoro del lenguaje que subyace en la novela cervantina.

Sin hurtarnos la obra original, ha realizado una magnífica labor de limpieza. Al igual que las pinturas de la Capilla Sixtina deslumbran hoy con su luz original después de la labor de reparación y conservación realizada, así reluce el Quijote de Cervantes con su vocabulario remozado, pulido y adecentado.

Andres Trapiello ha acercado el Quijote a nuestro tiempo y a nuestra cultura contemporánea. Nos ha permitido experimentar las sensaciones que cualquier otro lector foráneo ha podido gozar al poder leer la obra de Cervantes traducida a su idioma y, por ello, limpia y restaurada. Sólo así se explica el unánime reconocimiento a la obra de Cervantes por público que no conoce el castellano. ¿Por qué un lector inglés o alemán o francés podía disfrutar y gozar del Quijote? Porque su traducción a esos idiomas había pasado ya el filtro de la modernidad y su acceso a la obra se efectúa mediante el vehículo de un lenguaje comprensible.

La novela de Cervantes se puede leer con agilidad, de una manera amena y divertida, apreciando (ahora) la genialidad de su autor en la trama, la estructura, el estilo y el lenguaje.

Con el paso de los años podremos apreciar el enorme beneficio que esta nueva traducción habrá reportado a nuestra cultura, acercando el Quijote a los lectores jóvenes y no tan jóvenes. La recomiendo absolutamente como lectura inicial del Quijote, ántes que la obra original. 

Un saludo

BIOGRAFIA: Andrés Trapiello: prolífico escritor, poeta, novelista, ensayista y periodista. Ganador del Premio Nadal en 2003. Su obra novelística se compone, entre otras, de: La tinta simpática (1988), El buque fantasma (1992), La malandanza (1996), Días y noches (2000), La noche de los cuatro caminos. Una historia del Maquis. Madrid, 1945 (2001), Los amigos del crimen perfecto (2003, Premio Nadal. Premio a la mejor novela extranjera, Pekín 2005), Al morir don Quijote (2004, Premio Fundación Juan Manuel Lara a la mejor novela del año, 2005. Prix Européen Madeleine Zepter a la mejor novela extranjera, 2005), La seda rota (2006) (con fotografías de Juan Manuel Castro Prieto), Los confines, Destino, 2009, Ayer no más, Destino, 2012 (Elegida “mejor novela 2012” por los lectores de El País), El final de Sancho Panza y otras suertes, Planeta, 2014 (fuente: WIKIPEDIA)

  • Páginas: 1248
  • Idioma: Español
  • Publicación: 1615 (2015)
  • Editorial: Destino
  • Categoría: Narrativa
  • ISBN: 9788423349647


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“reamde”, de neal stephenson. una (no mala) novela ni-ni.


“«¿Cómo podemos hacer que dos grupos luchen, que compitan? Ya sé, haremos que uno sea el Bien y el otro sea el Mal.» Exactamente lo que cabría esperar de un comité ejecutivo.” N.S.

¿Por qué empezar esta reseña justificando el título de la misma?. Básicamente, para no cometer el mismo error en que, a mi juicio, incurre la editorial Nova al redactar la sinopsis de la contratapa de su novela.

Anticipo que la novela, como tal, me ha gustado. No es que sus mil páginas merezcan una segunda lectura, pero sí se dejan leer y además tiene momentos interesantes y adictivos, por más que su final “feliz” se vaya anticipando y resulte totalmente predecible mediada la novela.

Creo que es una novela “ni-ni” porque ni es un tecnothriller ni es una novela distópica. Ni siquiera es una novela de ciencia ficción, o algo parecido. Puestos a encontrar la etiqueta adecuada, yo diría que es una novela de acción con un trasfondo de actualidad contemporanea.

Las etiquetas son elementos básicos de información que nos permiten clasificar una especie, jerarquizando los conceptos y permitiéndonos llegar a una mejor definición de los mismos mediante su categorización. Por ello, una etiqueta errónea nos lleva a un concepto erróneo o a una apreciación equivocada.

En el caso que nos ocupa, mi parecer es que esta novela no se asoma ni de lejos a un tecnothriller, a menos que entendamos como tal a toda novela en la que la tecnología esté presente. En este caso existe una referencia clara a los videojuegos “on line”, pero ni mucho menos nos abre la mente a una realidad tecnológica innovadora ni nos ofrece detalle técnico alguno sino que, más bien, revela algunos detalles de los entresijos administrativos de una gran corporación multinacional del videojuego y las maniobras necesarias para coordinar a los distintos departamentos para sacar adelante un proyecto. El mundo del video-juego esta tan presente en nuestra sociedad actual como lo pueda estar el mundo de los viajes en avión privado, el de navegación fluvial, o la (siempre viva) polémica sobre la autorización a los ciudadanos a portar armas (por poner algún ejemplo que se desarrolla en la novela).

Para un lector interesado, la novela “ready player one” de Ernst Cline si que se puede considerar un buen ejemplo de ciencia ficción basada en el mundo de los videojuegos, incorporando a la trama el concepto de realidad virtual llevado al extremo. La presente novela tienen más semejanzas con la obra “el cuarto protocolo” de Forsyth, puesto que el grueso de la trama se compone de la típica “búsqueda al terrorista” más que con cualquier contenido propio de una obra de ciencia ficción.

La editorial, especializada en obras de ciencia ficción, pretende colocar un producto que no es ciencia ficción, por mucho que su autor sea un reconocido escritor del género. Flaco favor se hace tanto al género como al autor, distorsionando el sentido de su obra con un encasillamiento simplista e interesado.

Así con todo, ya apuntaba al principio de la reseña que la novela si merece la pena. Aunque no debemos caer en la trampa que nos ha tendido el marketing editorial.

A mi juicio, es una novela entretenida. Su argumento trata sobre la realidad de la amenaza terrorista para las sociedad contemporánea, bien sea aquella de tipo “yihadista”, como es el caso, o cualquier otra. Trata también, aunque tangencialmente, sobre ese fenómeno tan peculiar a nuestros ojos como es el del movimiento “preparacionista” o “survivalistas” (prepper or survivalist) americano y el posicionamiento existencias (radical) de una parte d ela población ante el eminente advenimiento del apocalipsis (soviético-nuclear, en la guerra fría; yihadista, después del 9-11 o 11-S; incluso maya, en el 2012). Mezcla ingredientes como la mafia rusa, la represión china, la permeabilidad de las fronteras, la colaboración entre las agencias de inteligencia americana, rusa, china y canadiense y el amor “a primera vista” en la aldea global. 

Sus muchas páginas permiten al autor elaborar un argumento muy completo, con muchos elementos interesantes. Ofrece también una escritura amena, que no se dispersa en nimiedades, aunque profundiza en algunos detalles interesantes. Aunque también elabora la personalidad de los protagonistas principales (Richard y su sobrina Zula) y los secundarios, yo he tenido la sensación de que podían superponerse unos sobre otros sin apenas diferencias. Lo peor es la previsibilidad del final y lo absurdo  y forzado de las relaciones amorosas entre los personajes, conducidos todos ellos a un final feliz que yo creo que sobraba.

Un saludo.

NEAL STEPHENSON: Neal Town Stephenson, nacido en 1959, es un escritor norteamericano y diseñador de video-juegos. Sus novelas se enmarcan dentro del género de la ciencia ficción, ficción histórica, ciberpunk y postciberpunk, abordando variados temas como las matemáticas, criptografía, filosofía, la moneda, la historia de la ciencia, los videojuegos. Obtuvo un Premio Hugo en 1996 por obra “la era del diamante”. Ha cosechado también varios Premios Locus en el año 2000 y 2005 y en 2004 el premio A.C.Clark. Alguna de sus obras son: The Big U (1984), Zodiac (1988), Snow Crash (1992), Interface (1994),  The Diamond Age: or A Young Lady’s Illustrated Primer (1995), Cryptonomicon (1999, Quicksilver (2003), volume I:  The Confusion (2004 The System of the World (2004), volume III: The Baroque 

SINOPSIS EDITORIALREAMDE es un «tecnothriller» repleto de acción en el que el lector se verá atrapado en un nuevo escenario: el macabro y distópico mundo de los juegos de guerra online.

REAMDE

  • Autor: Neal Stephenson
  • ISBN: 978-84-666-4768-7
  • Traducción: Rafael Marín Trechera
  • Año: 2012