lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


Deja un comentario

“canción de navidad” de charles dickens. el juego de los errores.


The mention of Marley’s funeral brings me back to the point I started from. There is no doubt that Marley was dead. This must be distinctly understood, or nothing wonderful can come of the story I am going to relate.  C.D

“La mención sobre el funeral de Marley nos devuelve al punto en el que empezamos. No hay duda que Marley murió. Esto debe entenderse claramente o nada extraordinario puede derivar de la historia que estoy a punto de relatar”. (la traducción, “on may way”, es mía, sorry!)

Dickens es uno de los más grandes escritores de la historia de la literatura. A pesar de que suele considerarse a Shakespeare como el autor clásico, por excelencia, de la lengua inglesa, Dickens tiene un estilo narrativo más cercano a nuestro tiempo, a nuestro gusto y sensibilidad, y por ello somos capaces de asimilar su obra con mucho más disfrute y satisfacción.

Su prosa es clara, sin construcciones largas y enrevesadas, con un lenguaje llano y asequible, lejos de la fastuosidad del citado Shakespeare. También cuenta con una extraordinaria capacidad para la descripción de ambientes y personajes mediante certeras pinceladas e imágenes visuales;  más que mediante la penetración psicológica, basada en los sentimientos y motivaciones, sus personajes están perfectamente construidos y diferenciados. Es evidente su esfuerzo para llegar a todo tipo de lector, sin merma de su calidad literaria, y en especial para ese lector popular de escasos recursos económicos y, quizás, escasa formación intelectual, como el propio autor, que vivió su infancia acuciado por los problemas económicos de su familia, tuvo que trabajar desde los 12 años y su educación fue eminentemente autodidacta.

De entre toda su producción, destaca “Canción de Navidad”, como otro de esos clásicos de la literatura que, pese a ser tan profusamente versionada, adaptada y mutilada, o precisamente por ello, existe sobre ella mucha confusión y juicios preconcebidos que la convierten en una gran desconocida como ya hemos apuntado anteriormente respecto de “Frankenstein” o “Alicia en el País de las Maravillas”.

La gran profusión de versiones de esta obra, cinematográficas, televisivas, incluso en cómic y representaciones gráficas, etc., -incluso existe Barbie en Navidad, o algo así- nos han dejado una imagen estereotipada y algo distorsionada respecto de la obra original, con el agravante de que, además, la generalidad de las personas no solamente no son conscientes de esta suplantación sino que parecen estar íntimamente convencidos de que la conocen perfectamente sin necesidad de haberla leído.  

A mi juicio, creo que se cometen tres errores en la consideración de “Un Cuanto de Navidad”.  El primero, es catalogarla como una obra de literatura infantil cuando no lo es o, al menos, no lo es exclusivamente.

Como toda obra literaria, “Canción de Navidad” está sujeta a muchas lecturas. Aunque a nivel argumental la trama se desarrolla en la época de Navidad, no solamente es un cuento navideño, con un trasfondo religioso y una lección moral al final, sino que, creo yo, la intención del autor se dirigía a un público adulto, con voluntad de divertir pero también de denunciar la realidad social de aquella época, no mediante una crítica abierta sino, veladamente, muy del estilo de Dickens y de los modos victorianos en que se veía inmerso, mediante la exposición pública y puesta de manifiesto de dicha realidad. Lo que nos lleva al segundo error.

También creo que se deja de lado la gran carga de crítica social que contiene este relato. A lo largo de la obra se suceden los comentarios y situaciones en las que se alude expresamente a la situación de desamparo de los niños menores de edad, al desarraigo de las personas pobres en la Inglaterra contemporánea al autor, a la insuficiencia de las instituciones públicas y la explotación laboral. Con gran humor e ironía, Dickens interpela al propio lector en la persona de Scrooge, y le exige que tome partido frente a esos hechos: sus lectores menos pudientes se verían reconfortados, sus lectores con mayores posibilidades económicas se verían conmovidos.

Estos temas como la explotación laboral o el trabajo infantil son una constante en la obra de Dickens y muchas veces se pasan de largo en esta obra como mera anécdota divertida, una hábil excusa para mostrarnos al personaje histriónico y caricaturesco de Scrooge, cuando la intención de Dickens es revelar la circunstancia que a él mismo le tocó vivir: trabajó durante diez horas diarias a los doce años en una fábrica de betún y convivir con su padre y su familia en la prisión de donde este sufría condena por deudas. Así lo expresa literalmente, en la dedicatoria inicial: “Con este fantasmal librito he procurado despertar al espíritu de una idea sin que provocara en mis lectores malestar consigo mismos, con los otros, con la temporada ni conmigo. Ojalá encante sus hogares y nadie sienta deseos de verle desaparecer”

Finalmente, otro error que cometemos respecto de esta obra es la banalización del elemento sobrenatural. Hoy en día, las historias de fantasmas son de lo más habitual y tendemos a considerar que los aparecidos y fantasmas de la obra de Dickens no son más que un recurso estilístico, cuando lo cierto es que, su función es la de hacernos llegar una advertencia, una admonición de una entidad superior y, por lo tanto con una fuerza moral igualmente superior. Por un lado, el autor pretende aterrorizar y por el otro aleccionar. Esto es muy característico de otras obras coetáneas del romanticismo español como por ejemplo la figura del comendador Don Gonzalo en “Don Juan Tenorio” de Zorrilla.

Ahora que ha pasado la época navideña es una buena excusa releer Canción de Navidad con cierta dosis de nostalgia de las vacaciones pasadas. Un excelente relato… ¡que acaba bién¡. Un saludo.  

SINOPSIS: La víspera de Navidad, el viejo avaro Ebenezer Scrooge recibe la visita del fantasma de su antiguo socio Jacob Marley, el cual le comunica que por sus errores pasados lleva una existencia como fantasma, sin paz ni sosiego, cargado con las cadenas forjadas por su propia avaricia en vida. Le anuncia igualmente la visita de otros tres fantasmas y le conmina a hacerles caso y corregir su comportamiento si no quiere acabar como él. Esa Nochebuena visitan a Scrooge,  el Fantasma de las Navidades Pasadas, que le presenta escenas del pasado, de su infancia y juventud. Ahí el viejo avaro empieza a conmoverse. El Fantasma de las Presentes Navidades le presenta escenas de las Navidad actual – para el personaje-. Ahí descubre la miseria en que vive su empleado y la mezquindad de su comportamiento hacia él. El Fantasma de las Navidades Futuras es en realidad la Muerte que le señala su previsible futuro y el futuro del pequeño Tim, el hijo tullido de su empleado, quien apenas puede hacer frente a las necesidades familiares con el mísero sueldo que le paga. Al final de la visita de los espíritus, ya en el día de Navidad, Scrooge se reconcilia con su propia familia, se empapa de fervor navideño y socorre a su empleado y enmienda su pasado. Final Feliz

Charles John Huffam Dickens (Portsmouth, Reino Unido, 1812-Gad’s Hill, 1870) Escritor británico. Aunque proveniente de una familia de clase media, su infancia transcurrió principalmente en la ciudad de Londres, en uno de los barrios más míseros de la ciudad, padeciendo la penuria económica a que le llevó la mala fortuna de su padre, encarcelado por deudas. Llegó a trabajar a la edad de 12 años en una fábrica de betunes. Su formación fue autodidacta y alcanzó a empelarse como pasante d eabogado y taquígrafo judicial. Empezó a escribir crónicas de tribunales para acceder, más tarde, a un puesto de periodista parlamentario y, finalmente, bajo el seudónimo de Boz, publicó una serie de artículos inspirados en la vida cotidiana de Londres (Esbozos por Boz).

La mayor parte de su producción literaria fue difundida por entregas: Los papeles póstumos del Club Pickwick,  Oliver Twist,  Nicholas Nickleby. Sus novelas recogen en cierta medida sus experiencias biográficas, como David Copperfield, la Casa desolada  y La pequeña Dorrit.

  • Editorial: Alianza. Madrid. 2011.
  • 21 cm. 153 p. 
  • Traductor, Santiago R. Santerbás.
  • ISBN: 978-84-206-6307-4
Anuncios


1 comentario

“vivir” de ayn rand: la imposibilidad del yo bajo la asfixia del nosotros


“Este dios que los hombres han deseado desde que existen, este dios que les dará la dicha, la paz y el orgullo. Este dios, ésta sola palabra: YO” A.R.

A veces una sola idea basta para sustentar una novela o un relato. Básicamente una sola idea que se desarrolla a lo largo de las páginas y expresa a la vez la voluntad y la intención del autor. En el caso de la novela (corta) que nos ocupa ocurre así sin ningún género de duda. Conociendo la trayectoria personal, literaria y filosófica de su autora, no tengo miedo a equivocarme. Si no fuera por la calidad literaria del relato y porque la autora eligió el vehículo de la novela para sembrar su idea, podríamos estar hablando de un panfleto político más que una parábola sobre las consecuencias (hoy diríamos fracaso) del comunismo (estalinista) alienante y totalitario.

Ayn Rand, cuyo verdadero nombre fue Alisa Zinóvievna Rosenbaum, nació en San Petersburgo el 02/02/1905. Proveniente de una familia acomodada, de origen judío, vivió de primera mano las consecuencias de la Revolución de Octubre (1917)  y el fortalecimiento del estalinismo tras la muerte de Lenin. En 1926 emigró a Estados Unidos donde se estableció definitivamente, renegando de país de origen y obteniendo la ciudadanía norteamericana con fecha 1931.

La novela “Vivir”, también conocida como “Himno” (traducción de “Anthem”) fue publicada en 1938. Tuvo como precedentes la novela “Nosotros” (1921), de Zamiatin, con la que comparte alguna de sus reflexiones, o “Un mundo feliz” (1932). Aunque con menos popularidad, contribuye con estas grandes novelas, así como “1984” (1948) de George Orwell, a la crítica contra el sistema colectivista ruso y el régimen estatalista y totalitario que se estaba implantando en la URSS desde los años 30 y, principalmente, durante la II Guerra Mundial.

Sobre la base de un argumento sencillo y lineal, en forma de relato autobiográfico, la novela, nos presenta una sociedad distópica ubicada en un futuro incierto e indeterminado, la cual ha sobrevivido a un conflicto global que la sumió en una era de decadencia económica, tecnológica y social, inconscientemente ignorante de la cultura que le precedió y gobernada por un Estado totalitario y omnipresente reglamentador de todos y cada uno de los aspectos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y conformador de la mentalidad de sus ciudadanos.

El protagonista, llamado Igualdad 7-2521, al igual que todos los demás ciudadanos, es apartado de sus padres biológicos, meros agentes de su procreación, y criado en la Casa de los Niños; es educado en la Casa de los Estudiantes y con su pubertad es asignado, siempre aleatoriamente y sin consultarle sus propias inclinaciones personales e intelectuales, a un gremio de trabajo, en su caso, la Casa de los Barrenderos, donde permanecerá trabajando en beneficio de la sociedad hasta el día en que sea incapaz de desarrollar su tarea de manera eficiente y se le interne en una residencia de mayores, hasta su fallecimiento.

Durante todo su vida, al ciudadano se le priva de la toda posibilidad de decisión individual. El concepto de comunidad llevado a la máxima expresión, de tal modo que la sociedad se asemeja a un enjambre de hormigas o de abejas formado por individuos indiferenciados cuya función social esta predeterminada y encaminada al fortalecimiento del sentimiento grupal y hacia el beneficio colectivo.

La novela toma forma de un relato autobiográfico retrospectivo en el que protagonista, nos relata su vida en esta comunidad, desde sus experiencias infantiles hasta el momento en el que se encuentra escribiendo su historia en el subterráneo túnel donde empezó a gestar su transgresión, el pecado de la individualidad, el ansia de la búsqueda de la propia identidad frente al otro.

El protagonista nos cuenta que en esta civilización todos las actividades de la vida se hacen colectivamente, nunca nadie tiene ocasión de estar solo; se determina el rango y función del individuo; se le prohíbe preguntar o interrogarse sobre el porqué de las cosas, la curiosidad es un pecado que no beneficia a la sociedad; al alcanzar la edad fértil se le asignará una pareja compatible para que procedan a la generación de un hijo, el cual nunca conocerá a sus padres ni estos a él. El individuo no existe como tal. Hasta el lenguaje que ha asimilado emplea el plural para referirse a la propia persona. Los afectos son prohibidos; la amistad está proscrita, no pueden manifestarse preferencia hacia cualquiera de sus hermanos.

Igualdad 7.2521 aprende desde la infancia a reprimir sus inquietudes individuales. Sintiéndose más capaz que el resto de sus “hermanos” no puede destacar sobre el resto. Debe anular su curiosidad y su deseo de aprender porque no se le ha sido asignada esa tarea. Hasta que un día descubre por casualidad los restos enterrados de una civilización anterior al Gran Renacimiento (la época en la que surge la presente civilización) y descubre la electricidad y la bombilla (mientras que en su cultura sólo se conocen las candelas) e investiga y desarrolla la generación de luz y decide presentar su hallazgo ante el Consejo de Sabios para aportar a la sociedad una mejora técnica en beneficio común. Pero su descubrimiento se tacha de herejía, heterodoxia y desviacionismo, de infracción del orden establecido, de amenaza para el statu quo asentado sobre la manufactura de las velas (cuya implantación respecto de las antorchas fue objeto de un complicado y arduo consenso mundial y que en ese momento ocupa activamente a la ciudadanía)

A partir de este momento el relato continúa desde la perspectiva del protagonista, que se convierte en narrador omnisciente.

Igualdad 7-2521 decide huir al bosque colindante a la ciudad cuyos límites nunca nadie ha traspasado. Le sigue una muchacha llamada Libertad 5-3000, a la que había conocido, también clandestinamente, durante sus tareas de limpieza en las zonas asignadas. Ambos van más allá del bosque y tras muchas jornadas caminando encuentran tras unas montañas una casa unifamiliar deshabitada, como resto abandonado de la anterior civilización, y en ella existe una gran biblioteca donde se zambulle obsesivamente Igualdad 7-2521 y hace el gran descubrimiento que será su  objetivo vital, alcanza a formular la palabra prohibida y a comprender su significado, el Yo. Se asigna un nombre, Prometeo, elige un nombre para su esposa y se compromete consigo mismo a propagar su nueva fe en el individuo.

El juicio sobre esta novela es positivo. Como obra de ficción, es amena y entretenida, está bien construida y tiene coherencia y consistencia en sí misma.

Hasta aquí, todo va bien, sin embargo, se suele someter a juicio crítico esta obra (y las demás de su autora) no por las cualidades estrictamente literarias sino por las connotaciones filosóficas y políticas que lleva asociado el nombre de Ayn Rand.

A partir de su obra de ficción puede rastrearse el germen de lo que luego cuajará como un sistema filosófico desarrollado por Ayn Rand que ella misma denominó objetivismo (por la imposibilidad de denominarlo “existencialismo” sin generar confusión) y que consiste básicamente en la concepción de la realidad como un absoluto objetivo independientemente de los sentimientos, o emociones de los hombres, cuya percepción se alcanza por medio de los sentidos, cuyo conocimiento se adquiere por medio de la razón y cuyo propósito moral es la búsqueda de la propia felicidad (“interés propio racional”). 

Este sistema filosófico propugna el individualismo extremo, el “egoísmo racional” en el que el hombre es un fin en sí mismo y no un medio para los fines de los otros, renegando del altruismo o del “egoísmo sin ego” en el que se produce una quiebra de la autoestima. Asume y se sustenta en el concepto negativo de libertad (la “libertad de” que diría Isaiah Berlin) de modo que la libertad individual tiene sus límites en la libertad de los demás.

Su adscripción al sistema capitalista puro, basado en la concepción del laissez-faire, laissez-passer, como único sistema económico moral, que reduce al Estado a su mínima expresión, le ha asociado, quizás incorrectamente, a ciertos sectores económicos conservadores (“neocon” o “ultraliberales”, según la terminología políticamente correcta) que se han visto cautivados por esta filosofía que, malinterpretada, ampara y sustenta su propios prejuicios morales. Para Ayn Rand, el derecho de propiedad es inherente al derecho fundamental a la vida puesto que nadie puede ser privado del derecho a sostener su vida por su propio esfuerzo. Pero la vida del hombre debe regirse por la razón y cada individuo debe proveer sus necesidades a través de la misma y de su propio esfuerzo: “La vida del hombre, como requiere su naturaleza, no es la vida de un salvaje insensato, de un rufián saqueador o de un místico gorrón, sino la vida de un ser pensante – no la vida por medio de fuerza o fraude, sino la vida por medio de logros – no la supervivencia a cualquier precio, pues sólo hay un precio que paga por la supervivencia del hombre: la razón”. La propia lógica de su razonamiento admite la cooperación voluntaria sobre la base de unos derechos individuales inalienables.

Para concluir, esta novela corta es muy recomendable. No es un alegato filosófico político, en la medida en que busquemos lo que queramos encontrar, o al menos no más que “1984”, “Rebelión en la granja” o “Un mundo feliz”. Si es un estupendo relato antiutópico con verdaderas cualidades literarias.

Un saludo.

Otras obras de la autora: WIKIPEDIA

Ficcion:

  • Los que vivimos (We the Living, 1936),
  • El manantial (The Fountainhead, 1943), 
  • La rebelión de Atlas (Atlas Shrugged, 1957), 
  • Noche del 16 de enero (Night of January 16th, 1934)
  • Himno, antes conocida como ¡Vivir! (Anthem, 1938),

Ensayos

  • El nuevo intelectual (For the New Intellectual: the Philosophy of Ayn Rand, 1961),
  • La virtud del egoísmo (The Virtue of Selfishness: a New Concept of Egoism, 1964), 
  • Capitalismo. El ideal desconocido (Capitalism: the Unknown Ideal, 1966), 
  • El manifiesto romántico (The Romantic Manifesto: a Philosophy of Literature, 1969), 
  • La nueva izquierda (The New Left: The Anti-Industrial Revolution, 1971)
  • Introducción a la epistemología objetivista (Introduction to Objectivist Epistemology, 1979), 
  • Filosofía: ¿quién la necesita? (Philosophy: Who Needs It, 1982), 

Imagen

  • Versión original: Etext de Anthem, de Ayn Rand,realizado por Project
  • Gutemberg. Disponible en: http://bit.ly/S4dyZ0
  • Traducción y edición digital: Adelaida Loukota, para el Centro de Estudio
  • del Capitalismo. Universidad Francisco Marroquín.


Deja un comentario

“el extraño caso del dr. jekyll y mr. hyde” de robert louis stevenson, la perenne lucha entre los contrarios.


“Vi que las dos naturalezas que contenía mi conciencia podía decirse que eran a la vez mías porque yo era radicalmente las dos, y desde muy temprana fecha, aun antes de que mis descubrimientos científicos comenzaran a sugerir la más remota posibilidad de tal milagro, me dediqué a pensar con placer, como quien acaricia un sueño, en la separación de esos dos elementos, Si cada uno, me decía, pudiera alojarse en una identidad distinta, la vida quedaría despojada de lo que ahora me resulta inaguantable” R.L.S 

Es innegable la fama universal de esta extraordinaria novela corta, por todos conocida gracias, ¡cómo no!, al cine y a la televisión. Y es desgraciadamente cierto que le pasa  como a muchos otros clásicos de la literatura: que su rotunda hegemonía en el universo literario es precisamente el motivo de su conocimiento superficial y, a veces, también la errónea clasificación de su autor dentro del género juvenil o de terror, como le ha pasado a otras grandes obras literarias de la altura de “Frankenstein”, “Los viajes de Gulliver”, o “Alicia en el país de las maravillas” por citar otras novelas británicas.  ¿Cuántas veces ha sido desechada su lectura por considerar que el posible lector que la novela es sobradamente conocida y que ya no tenía nada que ofrecerle? Y sin embargo, con cada nueva lectura surgen nuevas y sugerentes aportaciones del autor que nos habían pasado desapercibidas

Su argumento es singular y atractivo, aunque no innovador si tenemos en cuenta otras leyendas o novelas en las que le tema de la dualidad ya fue tratado (especialmente afín a ésta que reseñamos es “los elixires del diablo” de E.T.A. Hoffman) y tiene un estilo literario característico de la novela decimonónica inglesa, relato de corte realista, aunque en este caso con elementos fantásticos y un menor detalle de la ambientación social, narrado principalmente en tercera persona, y ambientada en el siglo XIX, coetáneo al tiempo del narrador:

En una ciudad innombrada comúnmente considerada como Londres, que Chesterton opina que es Edimburgo por el marcado carácter escocés del abogado protagonista, el abogado Mr. Utterson, amigo personal del Dr. Jeckill, tiene conocimiento profesional del extraño testamento que éste le ha encargado redactar y custodiar, en virtud del cual deja todos sus bienes, en caso de muerte y desaparición, a un desconocido Mr. Hyde, sobre el cual, pese a los muchos años de íntima relación, nunca había oído hablar. A raíz de un desagradable incidente por el que citado Mr. Hyde arrolla a una niña pequeña en la calle sin molestarse en socorrerla, el abogado Utterson, empieza a indagar sobre la oscura persona de Mr. Hyde, que parece tener un poder inconfesable sobre su amigo hasta el punto de que se le permite circular libremente por su casa, estando alojado en la estancia trasera de ésta. Cuando el comportamiento de Jeckill se va volviendo más extraño, renunciando a sus apariciones en público, a todo contacto social habitual, adquiriendo un carácter enfermizo, esquivo huraño, Mr. Utterson descubre que su amigo se sometió a un extraño experimento en virtud del cual, tomando una pócima, lograba la disociación en su alma del bien y del mal de tal modo que todo lo que en su carácter contenía de bajeza moral se encarnaba en la persona de Mr. Hyde, en el que se transformaba transitoriamente.

 Bajo este argumento subyace el tema principal de la novela, cual es la dualidad humana, psicológica y moral, escindida entre el bien y el mal, que pugnan por su supremacía en el espíritu humano.

Frente a otras novelas que juegan con la ficción del doble para desarrollar el tema de la identidad, en este caso tal doble no existe en realidad ni existe una indiferenciación entre Jeckill y Hyde. El análisis de Chesterton sobre esta novela, consideraba que frente a la opinión común sobre que la idea principal trata sobre un hombre que es realmente dos personas distintas y diferenciadas, dividido en bien y mal, en realidad la moraleja principal es, precisamente, que los dos hombres no son más que uno, que el quid no radica en que el hombre pueda desprenderse de su conciencia, sino en que no puede. El peso de la lucha moral esta unido al hombre y éste no puede rehuir la confrontación. Jeckill no deja de ser él mismo para convertirse en Hyde.

El fracaso como persona por parte de Jeckill viene dado por su sometimiento al convencionalismo victoriano en cuyo contexto histórico se desarrolla la acción. Bajo el imperio de las apariencias, la respetabilidad entendida como parquedad en las manifestaciones sentimentales, el trato superficial, cortes y extremadamente respetuosos y la caballerosidad grave, el Dr. Jeckill sacrifica su personalidad alegre impulsiva e impaciente y por medio de la química desarrolla un experimento que materializa su personalidad disociada transformándole en Mr. Hyde, compendio de los aspectos más anómalos y desagradables de su naturaleza.

En este aspecto se asemeja a la novela “el retrado de Dorian Gary” de Oscar Wilde, donde se acumulan lejos de la vista pública las lacras de la degeneración y la bajeza moral, en este caso encarnadas en la figura difusamente deforme y desagradable de Hyde.  .

Desconozco si Stevenson fue conocedor de las teorías de la escuela positivista de Lombroso sobre la clasificación de los criminales. El autor escocés realizó estudios de derecho y sus inquietudes intelectuales le pudieron haber llevado a conocer la obra del ilustre antropólogo criminal. Observo en Stevenson cuando realiza una descripción de su personaje una tendencia a atribuirle una inferioridad física como atributo de su bajeza moral, creo advertir que atribuye una importancia fundamental al aspecto y configuración física que, al igual que el criminalista italiano, relaciona con su esencia criminal. Lombroso consideraba que, además de otros factores externos al individuo, eran de suma importancia los factores biológicos como causa de la criminalidad y que la configuración física y fisonomía del individuo podía poner en evidencia la tendencia innata al crimen pudiendo ser detectado el criminal nato (y consecuentemente corregido o suprimido, según Lombroso), mediante la observación de su menor capacidad craneana, gran capacidad de los arcos orbitales, prognatismo, carencia de empatía e insensibilidad moral, tendencia a la ira e impulsividad.

Zambullendome de cabeza en mi propia pedantería, esta novela, me hace evocar las doctrinas de el Mazdeismo, el Orfismo, el Platonismo, el Gnosticismo, o el Maniqueismo, que se basaron en el dualismo entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, principios opuestos en permanente conflicto que la teoría taoista del Ying y el Yang o la formulación aristotélica del término medio pretenden resolver mediante la conciliación e interdependencia y armonización, salida que no supo ver el desafortunado Dr. Jeckill.

Concluyo recomendando esta pequeña novela, que es un gran clásico de la literatura, que conviene conocer, que no decepciona y que entretiene, maravilla, educa y reconforta.

Un saludo. 

Robert Louis Balfour Stevenson (nacido en Edimburgo, Escocia, el 13 de noviembre de 1850 y fallecido en Samoa el 3 de diciembre de 1894)  fue un novelista, poeta y ensayista. Su vasta producción abarcó la crónica de viajes, novela de aventuras e histórica, la poesía y el ensayo. Encasillado como autor de literatura juvenil por obras como La isla del tesoro, La flecha negra y El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, ha sido a partir de mediados del siglo XX cuando ha ido ganando reconocimiento de la crítica.  PRINCIPALES OBRAS: 1876 Un viaje al continente 1882 Las nuevas noches árabes 1883 La isla del tesoro 1884 El ladrón de cadáveres 1885 El dinamitero 1886 Las aventuras de David Balfour 1886 El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde 1887 Los hombres alegres y otros cuentos y fábulas 1888 La flecha negra 1889 El Conde de Ballantrae’ (también traducida como El Señor de Ballantrae 1891 El diablillo de la botella 1892 La resaca 1893 Noches en la isla 1893 Cuentos de los mares del sur 1894 Bajamar 1896 El dique de Hermiston (Incompleta a su muerte, finalizada por Arthur Quiller-Couch)

  1. Editorial Alianza.
  2. I.S.B.N.: 978-84-206-5139-2
  3. Traductor: Carmen Criado Fernandez
  4. 128 páginas


Deja un comentario

“el umbral de la noche” de stephen king: una sombra cotidiana y sigilosa que acecha a nuestro lado, el terror


¨Pero son máquinas. Independientemente de lo que les haya ocurrido, de la conciencia colectiva que les hemos impartido, no se pueden reproducir. Dentro de cincuenta o sesenta años serán moles herrumbradas desprovistas de todo su poder, cadáveres inmóviles que los hombres podrán apedrear y escupir” S.K.

Históricamente en el siglo XVIII surge un tipo de novela denominada “gótica” basada en el terror sobrenatural o fantasmal y ambientada en parajes oscuros y tenebrosos, en tétricos escenarios con castillos solitarios, cuevas umbrías y neblinosos bosques; plagada de maldiciones familiares transmitidas de generación en generación; con profusión de conjuros e invocaciones, aparecidos,  fantasmas y posesiones infernales; protagonizadas por seres malignos de inteligencia excepcional que irrumpen en las relaciones de amor puro marcándolas con la desgracia y la fatalidad y cuya redención se alcanza solamente con la muerte o la reclusión a perpetuidad, tras el arrepentimiento.

La crítica literaria señala la novela “El Castillo de Otranto (1765)” de Walpole como el hito que marcará un camino que a lo largo de su trayectoria jalonan extraordinarias obras como  “Los elixires del diablo” (1815-1816) de Hoffmann, “El Vampiro (1819), de Polidori, o “Melmoth el errabundo” (1820), de Maturin y otras, igualmente claves en la historia de la literatura como “Manuscrito encontrado en Zaragoza” (1805-1815), de Jan Potocki y “Frankenstein o El moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley, cuya adscripción al género de lo fantástico o, incluso, de la proto-ciencia ficción, con un criterio bastante laxo, no hace sino remarcar su carácter de clásico universal y atemporal que sienta unas bases firmes a las que se van adscribiendo futuros estilos o corrientes literarias buscando un criterio de legitimidad para sus postulados.

El Romanticismo de principios del siglo XIX adopta como propias las características de la literatura de terror si bien, progresivamente va pendulando desde el arraigo de unas creencias ancestrales heredadas de la leyendas y la tradición oral hasta la asunción desde un plano meramente estético. Epígono y culmen de la literatura de terror gótico fue Bram Stoker con su novela Drácula (1897), que será a partir de su publicación la novela de terror por excelencia y que significó una alarde en cuanto a la documentación histórica, etnográfica, etnológica y antropológica y respecto de su estructura formal y el tratamiento de los personajes.

Con todos estos antecedentes históricos, dentro de este género, o subgénero, literario destacan a mi juicio tres autores que son maestros indiscutibles que supieron renovar la literatura de terror y, en mayor o menor medida, crear una escuela de seguidores o, al menos, ser fuente de inspiración e influencia para otros escritores futuros.

Me refiero a Edgar Allan Poe, el cual incorpora el elemento psicológico y onírico que suscita en el lector la angustia ante lo desconocido y el mal que, concebido como inevitable, lo anticipa y provoca. También destaco a H.P Lovecraft, cuyo universo mítico ha poblado páginas y páginas de literatura excepcional de dioses cósmicos, ancestrales, con cuyo contacto el ser humano se ve avocado a la locura ante lo inabarcable del conocimiento primordial que su sola presencia nos impone. Y finalmente, el autor que nos ocupa, Stephen King, que ha consiguió romper el tradicional esquema del miedo basado en lo desconocido –en palabras de H.P. Lovecraft en su famoso ensayo sobre el horror en la literatura- abriendo un camino al horror en nuestra vida cotidiana, la angustia que provoca en personajes corrientes, con los cuales nos sentimos identificados todos nosotros, al someterlos a situaciones extrañas o inquietantes  cuya anomalía no somos capaces de reconocer o discernir.

Un claro ejemplo de la extraordinaria calidad de la literatura de Stephen King es la colección de relatos objeto de esta reseña titulada “el umbral de la noche”, una obra temprana, del año 1978, compuesta de veinte relatos, que compendia los aspectos más destacados del tipo de literatura que el autor va a desarrollar a lo largo de su larga trayectoria.

A mi juicio Stephen King ha sabido elaborar con cada uno de estos relatos una historia interesante que atrae la inmediata atención del lector, mediante una sutil combinación de la intriga y el suspense en un entorno cotidiano y vulgar que gradualmente vamos percibiendo bajo una extraña ambigüedad hasta el más puro terror. Algunos de estos relatos no son propiamente literatura de terror sino de intriga o suspense, muchos de ellos perfectamente válidos para su adaptación cinematográfica o televisiva, pero con el resto, el autor consigue trenzar una trama subyugante que nos imbuye un sentimiento sobrecogedor, angustioso y atenazante; vamos, lo que busca todo lector de literatura de terror.

Sin desvelar el núcleo de la trama, aportaré un breve comentario sobre cada uno de ellos.

 .- Los misterios del gusano. La trama trata sobre un joven heredero que acude a tomar posesión de una vieja mansión donde su antecesor sufrió una muerte vergonzante en circunstancias extrañas. Allí se va percatando de la creciente hostilidad de los lugareños hacia su persona por causa de los antecedentes de su familia en dichas tierras y la maldición que les persigue. Cercano al lugar existe un pueblo abandonado, Jerusalem´s Lot, hediondo y pestífero, donde encuentra un antiguo códice fundamento de un culto vermófilo, herético y ancestral. Su estructura epistolar recuerda al Drácula de Bram Stoker; las referencias al libro De Vermis Mistherii, rescatado por Robert Bloch de las siniestras sombras de su fecunda imaginación, conecta el relato con el círculo de Cthulhu formado por los acólitos y admiradores del genio de Providence, H. P. Lovecraft, al cual rinde un claro homenaje.

 .- El último turno. Un errante trotamundos encuentra un trabajo en una fábrica. Las constantes pullas con el encargado alimentan una saña que eclosiona durante las tareas de limpieza del sótano del almacén, que lleva décadas abandonado. Observe el lector que las ratas son protagonistas desde el principio…al final.

.- Marejada nocturna. Tras una devastadora plaga vírica que ha diezmado a la población sobrevive un grupo de jóvenes a la orilla de la costa, desorientados e incapaces de apuntalar, ni moral ni socialmente, el mundo que se derrumba y agoniza. Más que una historia de terror es un relato sobre las dificultades de las personas para asimilar y adaptarse a la pérdida abrupta de normas y valores de referencia. Su temática anticipa a novelas como Apocalipsis.

.- Soy la puerta. Un ex astronauta que sufrió un incidente en Venus regresa a la tierra y empieza a sufrir extraños síntomas de posesión.

.- La trituradora. En una lavandería industrial, una concatenación de casualidades fatales provoca la invocación de un espíritu maligno. Este relato bien parece un guión de Historias de la Cripta. Sorprende cómo al autor nos lleva con total normalidad y sin apenas transición desde una circunstancia trivial hasta un final delirante. Me encanta este relato.

.- El coco. La consulta de un psiquiatra es un lugar ideal para liberar nuestros fantasmas infantiles. Dejando fuera el elemento terrorífico, me parece un relato realmente desolador en el Stepehn King ha retratado en breves pinceladas la devastación que puede provocar en nuestros seres queridos la impotencia e inacción a que nos lleva nuestro miedo y nuestro orgullo.

.- Materia gris. A veces es bueno respetar la fecha de caducidad de los productos que consumimos.

.- Campo de batalla. Un asesino a sueldo realiza un encargo bastante fácil. Cuando llega a su hotel le espera un paquete procedente de la viuda de su último “cliente”, unos inofensivos soldaditos de plomo.

.- Camiones. A menudo nos quejamos sobre la esclavitud a que nos somete nuestro automóvil. El relato va un poco más allá y nos muestra de un modo inquietante de qué manera los vehículos pueden llegar, literalmente, a ello. La relación de Stephen King con las máquinas es peculiar. Este relato fue adaptado al cine en dos ocasiones en 1986 (Maximun Overdrive, con banda sonora de AC/DC) y 1997 (Trucks) . Ambas pasaron sin pena ni gloria por la historia del cine.

.- A veces vuelven. Un joven profesor se incorpora a su nuevo puesto de trabajo después de haber superado una crisis psicótica. Allí descubre que los traumas no resueltos de su infancia le persiguen y pueden materializarse de una forma bastante sangrienta. Para enterrar definitivamente ese pasado deberá desenterrarlo previamente. También fue adaptado al cine.

.- La primavera de fresa. El relato de los acontecimientos sangrientos que ocurrieron en el campus universitario durante una inquietante primavera. King se adentra en la introspección psicótica. Entiendo que no es un relato de terror propiamente dicho, aunque no sea ajeno a cierta truculencia.

.- La cornisa. Ligarse a la mujer de un conocido mafioso es algo más que un juego, es una apuesta arriesgada. Creo haber visto en televisión una adaptación de este relato, quizás en alguna miniserie de esas de “historias para no dormir”, “Hitchcock presenta” o similares.

.- El hombre de la cortadora de césped. La Casa Pastoral de Servicios de Jardinería y Exteriores ofrece unos peculiares servicios de cortacésped.

.- Basta, S.A. Si quieres dejar de fumar, existen terapias que cambiarán tu vida, y la de tu familia. Me gusta este relato de intriga, que no de terror, por mi recalcitrante intolerancia a convertirme en un adicto pasivo al tabaco. Pero la ide no ha sido mía, que conste, fue de Stephen King.

.- Sé lo que necesitas. La historia de una manipulación. No veo horror o suspense en ninguna parte; no por ello deja de tener calidad e interés.

.- Los chicos del maíz. En una interminable carretera comarcal inmersa en un interminable campo de maíz, una pareja escenifica los últimos capítulos de su agonizante relación matrimonial. Perdidos en la ruta, las desavenencias se hacen patentes y la discusión provoca un accidente con un joven que surge inopinadamente del maizal. En su infructuosa búsqueda de alguna autoridad local a la que relatar el incidente se topan con un fanatismo demoníaco,  la intolerancia religiosa y la sumisión culpable de una población frágil y manipulable.

Este es, quizás, el mejor relato de la colección. Stephen King nos va llevando de un modo angustiosos y agonizante hacia un final que estamos viendo inevitable. Por el camino, con unas pinceladas impresionistas, va perfilando de una manera natural los complejos matices de los personajes y las motivaciones de su errónea actuación, que desembocan en el desenlace sugerido desde el pirncipio.

Este relato ha sido llevado al cine en varias ocasiones, por primera vez en 1984 dirigida por Fritz Kiersch, surgiendo secuelas de menor entidad y calidad en años sucesivos.

.- El último peldaño de la escalera. El  lamento de un hombre por su desapego respecto de su hermana menor. Tampoco es un relato de terror.

.- El hombre que amaba las flores. Nunca confundan un ramo de flores con un martillo. En puridad tampoco es un relato de terror.

.- Un trago de despedida. Aparece una vez más el pueblo maldito de Jerusalem’s Lot (o Salem’s lot). Unos parroquianos se encuentran tomando la última cerveza en el bar en medio de una noche terriblemente desapacible e invernal. La aparición repentina de un conductor en apuros les lleva a rescatar de la nieve a su mujer y su hija, dejadas al resguardo del vehículo, abandonado en las inmediaciones de Salem´s lot. A mi juicio no es un relato de una calidad excepcional, pero a las que había dejado su coche abandonado en las inmediaciones Este pueblo también apareció en la novela de King el misterio de Salem’s lot.

.- La mujer de la habitación: La visita de un hijo a su madre operada en el Hospital. Es un relato de corte dramático cuya temática no se encuadra en el de la literatura de terror.Kevin acude a visitar a su madre al hospital, a la que acaba de operar. Siente un gran dolor en todo el cuerpo, y él tendrá que tomar una importante decisión que afectará a la vida de ambos.

Stephen King, ha conjugado a la perfección la calidad de sus novelas con le aceptación popular de las mismas, siendo esta circunstancia la causa de un rechazo inicial por parte de la crítica. En efecto, al iniciarse muy precozmente en su carrera como escritor se ha caracterizado por poseer una abultada producción, llegando a publicar en un mismo año utilizando además el seudónimo de Richard Bachman o John Swithen.

Su primer gran èxito, tras numerosos cuentos y relatos menores, fue la novela “Carrie” en 1974, la cual fue llevada al cine por el director Brian de Palma en 1976; otro éxito importante fue “El resplandor” en 1977 que también fue llevada al cine en 1980 por el genio Stalnley Kubrick. A mi juicio, su periodo más brillante fue el de los años 70 y los años 80, empezando a decaer en calidad literaria desde principios de los años 90.

La adaptación cinematográfica o televisiva de sus obras sido una constante en su carrera, lo cual ha cimentado una fama y aceptación casi unánime por parte del público, siendo recientemente apreciado también por la crítica. 

Otras obras importantes del autor son 1983 – Cementerio de animales (Pet Sematary); 1986 – It; 1987 – Misery; 1990 – Apocalipsis (The Stand: The Complete & Uncut Edition) 2011 – 22/11/63 (11/22/63); 1982 – 2012 – la serie La Torre Oscura volumen I a VIII. Bajo el seudónimo de Richard Bachman escribió 1979 – La larga marcha (The Long Walk); 1981 – Carretera maldita (Roadwork); 1982 – El fugitivo (The Running Man)

Un saludo.

el umbral de la noche-stephen king-9788497594295

  • Primera edición original en inglés en 1978.
  • Editado en castellano por Random House Mondadori.
  • Traducción de G. Vlatilica y E. Goligorsky.
  • Edición en bolsillo 418 pág.
  • ISBN: 9788497594295


Deja un comentario

“de mecánica y alquimia” de juan jacinto muñoz rengel: una mala crítica arrojada con prudencia.


“Por supuesto, tampoco salen oscuras humaredas de las cocinas de las gentes, porque los fogones de carbón han sido sustituidos por máquinas maravillosas, que no sabemos cómo son o cómo funcionan, pero solo porque no me ha dado tiempo a imaginarlo” J.J.M.R

La presente colección de relatos fantásticos cuenta con un hilo conductor explicitado en su título, que el autor no deja de advertirnos en el “proemio al lector”, apercibiéndonos mansamente de leerlos en el orden propuesto bajo sanción de romper la conexión de significados por él concebida. Y en efecto, los relatos tienen como motivo argumental la creación, recreación, profusión y presencia de autómatas y mecanismos así como la transmisión y utilización de mensajes, fórmulas, significados, fábulas y procedimientos alquímicos.

Se puede apreciar en ellos la inquietud del autor por una cuestión ética y una cuestión filosófica, ontológica. La primera, versa sobre la tensión o contradicción entre progreso tecnológico y equilibrio medioambiental: los beneficios que el maquinismo y la tecnología pueden aportar y el riesgo de destrucción de nuestro medio ambiente y  de la vida natural. Un ejemplo son las consecuencias nefastas para uno de los personajes de “Lapis Philosoforum, las reflexiones de H. G. Wells en “el sueño del monstruo”, la  surrealista acumulación de cadáveres de golem en “te inventé y me mataste”, la absurda epidemia de “Brigada Diógenes” o el mundo agonizante y degradado de “Pasajero 1/1”.

La cuestión metafísica se centra en la búsqueda del concepto y condición del ser. En concreto, la idea central del relato “Pasajero 1/1” y las argumentaciones de sus personajes (que evoca las disquisiciones del hombre bicentenario de Asimov en el relato de dicho título). También las dudas metafísicas de los personajes del cuento “res cógitans” representativos cada uno de la corriente cartesiana, monista o idealista, con claras referencias expresas (alusiones a Descartes, a Baruch Spinoza o el nombre con reminiscencias alemanas de Trachtenberg).

Si bien dichos relatos se hallan correctamente escritos, con un lenguaje preciso y precioso (en ocasiones),  un variado vocabulario e, incluso, alguna innovación ingeniosa (véase “helicoleópteros, hormigoenredaderas, trepanadípteros, camaranélidos y bichincendarios”), así como una trama oportuna y coherente con el tema anunciado (salvo excepciones), a mi juicio no dejan de ser unas historias hilvanadas artificialmente y sin la brillantez que promete la presentación del autor en la contraportada del libro.

Carezco de otro argumento de crítica que la sensación de medianía y mediocridad que me provoca el presente  volumen.

Cuando un autor es prolíficamente alabado y galardonado, cuando se oye (se lee) una unánime afirmación de sus valores literarios y se le ensalza como “uno de los mayores especialistas del relato en España” la lamentable discrepancia con dicha opinión me sume en cierta decepción y cierta duda sobre mi propia capacidad para la admiración y/o la crítica constructiva.

Me lleva a pensar que quién soy yo para empañar la imagen pública y generalmente aceptada de un autor cuando, por un lado, yo mismo no soy capaz de elaborar un trabajo literario digno de tal nombre y, además, siempre he sentido cierta incapacidad (muchas veces confesada) para apreciar las cualidades del relato corto.

Pero por otro lado, sí me alcanza la sensibilidad literaria para estimar como  magistrales los cuentos de Cortazar, García Márquez, Juan Rulfo, Monterroso –en castellano- y Saki, Poe, Kafka, Mrozek – traducidos- y no pretendo comparar con ello ni exigir igual calidad a todo autor de cuentos.

Pero mi opinión la pretendo libre y como  tal, la someto con la misma libertad igualmente a pública refutación.

En su conjunto, pues, los relatos que reúne el volumen empañan el brillo con que se les publicita. Pese al exordio dirigido al lector, su lectura ordenada no ofrece más que una perspectiva cronológica sin que éste, el lector, se percate de la acumulación de significados ofrecida. Más aún existen relatos como “el pescador de esponjas” –de clara evocación a Lovecraft- o “el faro de la isla de Os Baixos” –con posibles reminiscencias a Poe- que, a mi juicio, no tiene relación con el tema propuesto.

Cuentan dichos relatos también con una variada ambientación y adscripción a distintos géneros como el policíaco de “el libro de los instrumentos incendiarios”; gótico de “la maldición de los Zweiss” y “el faro de la isla de Os Baixos”; filosófico de “res cogitans”; o futurista de “Brigada Diógenes” y “Pasajero 1/1”.

Existen multitud de referencias expresas e implícitas a autores del género bien en la temática, bien en su contenido, bien mediante alusiones como por ejemplo a Meyrink y la constante presencia del Golem en “te inventé y me mataste” y “res cogitans”; a Umberto Eco y su libro “el nombre de la rosa” en “Lapis Philosoforum”; a la influencia de Lovecraft en “el pescador de esponjas”; a la influencia de Poe en “el faro de la isla de Os Baixos”; a la posible figura de H G Wells de “el sueño del monstruo” –salvando su improbable coincidencia con Mary Shelley, al menos en un plano temporal-; al homenaje al “Fahrenheit 451” de  Bradbury en “Brigada Diógenes” y “Pasajero 1/1”.

Yo creo que el autor hace “trampa” al predisponernos tanto en el proemio inicial como en el escolio final (homenaje a la escritura especular del genio de la anticipación y de la mecánica precursora y la oscura alquimia que fue Leonardo Da Vinci) y orientarnos en la lectura hacia la búsqueda de significados o intenciones que no se encontraban inicialmente al programar, diseñar y ejecutar esta colección de relatos.

Pese a esta mala crítica, la única manera de formarse una opinión propia es acometer su lectura personalmente y no someterse a criterios ajenos sino como orientación o ayuda. Como dice toda reseña amable, malo no es y todo libro tiene algo bueno, yo incurro en el mismo tópico y tengo el propósito de seguir con el autor, concretamente con la lectura de el “asesino hipocondríaco”, para hacerme una idea cabal de su obra y deshacerme del regusto amargo de esta reseña.

Un saludo.

Juan Jacinto Muñoz Rengel  escritor, profesor y periodista nacido en Málaga en 1974. Es director del programa de RNE “Literatura en Breve” y de la sección sobre relato corto del programa “El Ojo Crítico” también de RNE. Ha escrito del libro de relatos 88 Mill Lane (2006), “de mecánica y alquimia”  (Premio Ignotus 2010), así como la novela “el asesino hipocondriaco” (2012) y “el sueño del otro” de publicación en el 2013. Como autor de relato corto ha recibido el Premio Fernando Quiñones, el Premio Julio Cortázar de Cuba, el Premio Miguel de Unamuno, el Premio «Relatos para Leer en el Autobús», el Premio Jóvenes Creadores, o el Premio Internacional La Felguera.

  • Nº de páginas: 160 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editoral: SALTO DE PAGINA
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788415065036
INDICE
Proemio al lector
- El libro de los instrumentos incendiarios
- El relojero de Praga
- Lapis Philosophorum
- La maldición de los Zweiss
- El pescador de esponjas
- El faro de la isla de Os Baixos
- El sueño del monstruo
- Res Cogitans
- Te inventé y me mataste
- Brigada Diogenes
- Pasajero 1/1
Escolio final


Deja un comentario

“lo mejor de Stanley G. Weinbaum”: el primer escalón de la ciencia ficción moderna.


“La mentira como mecanismo de adaptación merece un estudio más profundo del que ha recibido. Probablemente los mentirosos originarios son esas plantas y animales que utilizan el mimetismo protector: serpientes inofensivas que imitan a serpientes venenosas, moscas que parecen abejas. Esas son mentiras vivientes” S.G.W.

Stanley Grauman Weinbaum (1903-1935) joven escritor americano pionero de la ciencia ficción moderna; de su biografía se destaca que fue compañero de universidad de Charles Lindbergh y que existe un cráter en Marte (no podía ser otro sitio) con su nombre.

Su producción, más bien escasa dado lo temprano de su fallecimiento, no deja de sorprender por anticiparse en cierto modo a todos los grandes continuadores del género de ciencia ficción.

Hace muchos años (y cuando digo muchos, digo muchos), rescaté de la biblioteca pública, sección infantil, un libro de ciencia ficción, en edición rústica titulado “lo mejor de Weimbaun”, o algo así. Lo leí con el agrado y satisfacción que mis casi recién estrenados hábitos de lector compulsivo me concedían (y me siguen concediendo) y después le perdí la pista: la biblioteca reordenó las secciones, yo empezaba a frecuentar la sección de adultos y ya no pude encontrarle más.  No fue hasta mucho más tarde que volví a encontrarle buceando en las bibliografías de ciencia ficción y me volvío a encantar. El relato que siempre me fascinó fue “Máxima adaptabilidad” y “Las gafas de Pigmalión”.

Mis conocimientos literarios y científicos distaban mucho de ser los que ahora poseo (de hecho con la edad y la educación autodidacta he conseguido ampliar considerablemente mi bagaje de desconocimiento en esos campos) y las soluciones “científicas” me parecieron un alarde extraordinario.

Hoy ya puedo distinguir entre la ciencia ficción hard y soft y no dejo de reconocer que en sus relatos de 1934-5 necesariamente tiene que notarse el desarrollo del conocimiento tecnológico, médico, antropológico y genético, pero entiendo que ya en dichos relatos el autor mostraba un esfuerzo por justificarse y ofrecer una explicación  científica dentro del contexto del relato. Contienen sus relatos referencias expresas a la teoría de la mutación de De Vries o la selección natural de Weisman o Darwin (máxima adaptabilidad) o a las teorias del idealismo de Berkeley (las gafas de pigmalión) al autómata de Roger Bacon (el ideal) e incluso tesis geopolíticas sobre las relaciones internacionales entre países y áreas de influencia (los mares cambiantes), especulaciones sobre botánica y comentarios sobre filología clásica (lotofagos).

Son relatos cortos, con un estilo directo, escritos en tercera persona, sin complejidades estilsíticas y una temática algo ingenua. Sorprende las descripciones de la atmósfera de los planetas o que los protagonistas fumen dentro del cohete (por cuestiones de seguridad, claro, que en 1935 aún se podía fumar en lugares públicos)  o que se protejan de las inclemencias de Venus con una traje de lana “reforzado con cuero” y usen revolveres y lanzallamas para defenderse de las criaturas extraterestres. Pero, redundando en todo lo dicho, debemos tener en cuenta que fueron escritos por un joven que nunca llegó a la madurez artística, hay que valorarlo como a un clásico.

Seguramente por concesiones al gusto de la época, también en los relatos aparece una chica y el esquema de la trama suele ser “chico/chica y todo al final acaba bién, o no tan bién” No en vano, antes de iniciarse en la ciencia Ficción escribió relatos de amor.

1 – UNA ODISEA MARCIANA: Weinbaum nos presenta a Tweel, un marciano inteligente parecido a una avestruz. Según los críticos del género es la primera representación de un ser extraterrestre que se aleja de la caricaturización grotesca o terrorífica y que está dotado de inteligencia e interactúa con los terrícolas.

2 – EL VALLE DE LOS SUEÑOS.

3 – MAXIMA ADAPTABILIDAD: Como bien dice el relato objeto de reseña el autor propone una hipótesis ¿qué resultado nos daría proporcionar a un ser humano la adaptabilidad al medio propia de un insecto? Y la solución no es otra que un ser carente de moral y empatía cuyo único objetivo vital es la satisfacción de sus propias necesidades. No solamente existe una adaptabilidad biologica sino, como dice el autor, una adaptabilidad “humana” que es la que lleva a la protagonista a actuar sin ningún control social ni legal y a usar de sus seductoras armas para conseguir sus fines (y porque  es una mujer, malvada y seductora, típico tópico de la época, hoy nos resulta aberrante, aunque no menos cierto que ayer).

Una versión fílmica de esta historia fue hecha en 1957 bajo el titulo de SHE-DEVIL, protagonizada por Mari Blanchard, Jack Kelly y Albert Dekker.

4 – LAS GAFAS DE PIGMALION: El relato nos presenta una anticipación del concepto de realidad virtual, unas gafas que recrean otro mundo mediante estímulos sensoriales (olor, tacto, fotografías tridimensionales..), un explicación científica algo simple e ingenua hoy en día pero un hallazgo para una época sin “Matrix” .

5 – MARES CAMBIANTES: Una intriga sobre política internacional a raíz de la crisis mundial surgida a raíz de un desastre natural que altera la latitud de los países europeos, cambia su clima y obliga a reconfigurar sus políticas poblacionales y migratorias, surgiendo nuevas alianzas acordes a los nuevos intereses en juego. También una aventura chico conoce chica.

6 – LOS MUNDOS “SI”: Mediante un artefacto mecánico, el protagonista accede a un mundo virtual pero no ya en el terreno de lo sensorial, como e el caso de “Las Gafas de Pigmalión” sino en el terreno de lo temporal, de tal modo que el personaje, un impuntual irreductible, puede experimentar otra realidad temporal distinta, un mundo alternativo en función de las distintas decisiones que pudiera adoptar: La respuesta a la pregunta “¿ Que hubiera pasado si ..?.  Es un relato interesante que ya alude a la teoría de la relatividad de Einstein y a los viajes en el tiempo que dicha teoría, en teoría, comporta.

7 – LA LUNA LOCA.

8 – RESCATE DE UN SECRETO.

9 – EL IDEAL: Los mismos protagonistas que en “las Gafas de Pigmalón”, el joven heredero y el viejo profesor egocéntrico y genial y un nuevo invento de la mano del Profesor un aparato que plasma en un espejo el ideal del pensamiento del sujeto y las consecuencias que ello trae consigo.

10 – LOTOFAGOS: Los protagonistas conocen a un ser extraterrestre al que llaman Oscar, una especie vegetal de sangre caliente y con raices moviles que se reproduce por esporas y que, con una inteligencia superior a la humana llega a conocer el idioma y a hablar con ellos, en media hora…

11 – LA ISLA PROTEO.

No perderse la oportunidad de leer, o releer, a Weinbaum, puede decrise que tras más de ochenta años no han perdido frescura ni originalidad. ¿de cantos autores podemos decir lo mismo? (Heinlein, Asimov,…)

Un saludo

Lo mejor de Stanley G. Weinbaum

Traducción de Mariano Orta Manzano.

Martínez Roca, 1977.

Colección: Super Ficción; 20.


Deja un comentario

“el principito” de Antoine de Saint-Eupery: lo esencial es invisible a los ojos


“Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo, sin embargo, una seria disculpa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra disculpa: esta persona mayor puede comprenderlo todo, incluso los libros escritos para niños. Y tengo, ademas, una tercera disculpa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Por lo tanto tiene una verdadera necesidad de consuelo. Mas si todas estas disculpas no fuesen suficientes, entonces quiero dedicar este libro al niño que fue en otro tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores primero fueron niños (pero pocas lo recuerdan) Por consiguiente, corrijo mi dedicatoria:
A Leon Werth, cuando era niño” A. de Saint-Exupery

Ni mucho menos un libro para niños, sino cómo dice el propio autor en la dedicatoria, un libro para todas aquellas personas que fueron niños o, al menos lo recuerdan, y para aquellas que buscan y quieren recuperar ese niño que fueron (aunque suene a tópico).

Leyendo El Principito uno se reconcilia con sentimientos de amor, amistad y esfuerzo personal. Con la excusa  de leer un delicioso cuento infantil sobre un pequeño príncipe que habita un lejano asteroide ocupado por una rosa solitaria y tres volcanes,  podemos ablandar nuestras resistencias y barreras “adultas” y abandonarnos, al menos durante su lectura, a los sentimientos puros, a los valores universales de todo niño “bueno”: la alegría y la tristeza pintada con los colores planos de la infancia, sin tonos extraños que van manchando nuestra madurez personal e intelectual. Con un poso de nostalgia, su lectura nos hace querer ser mejores personas y percatarnos del absurdo de nuestra conducta adulta y lo ciegos que estamos al ver sólo aquello que nuestros ojos nos muestran.

Su estilo es sencillo, aparentemente sencillo, susceptible de sesudas interpretaciones y profundas reflexiones a la vez que un relato lineal de corte infantil. Sin embargo éste libro, con la extrema sencillez de su lenguaje y vocabulario y las extraordinarias “postales” dibujadas por el propio autor se convierte en un instrumento pedagógico ideal para la enseñanza de los valores esenciales   a los más pequeños.

El tema lo resume el propio autor cuando nos dice que hubiera podido relatar su historia para la gente que comprende la vida con las siguientes palabras: “había una vez un principito que habitaba un planeta apenas más grrande que él y que tenía necesidad de un amigo”.

Esta es la historia de un aviador (el propio autor) que en una aterrizaje forzoso en el desierto se le aparece un pequeño niño de unos 12 años, que le pide que le dibuje un cordero y éste, tras varios intentos fallidos, le dibuja uno dentro de una caja (solo vemos la caja), dejando al niño plenamente satisfecho. A raíz de este encuentro el aviador va fomentando una amistad que nunca querrá olvidar, motivo por el cual relata la historia del principito:

Habitante de un asteroide pequeño en el que vive una rosa solitaria y tres pequeños  volcanes uno de ellos apagado que le sirve de taburete y otro en el que calienta la comida. Triste y solitario, y demasiado joven para aprender a amar a una rosa indefensa cuyas espinosas palabras son su armadura, huye del planeta en busca de un amigo y recorre otros asteroides.

En uno de ellos vive un rey orgulloso con nadie a quien reinar; en otro un vanidoso; en otro un bebedor; en otro un hombre de negocios ocupado en cosas serias que no era útil para nadie; en otro un farolero; en otro un geografo, un hombre cargado de un saber acumulado, sin percepción real de objeto de su conocimiento.

Llega a la tierra y también descubre la soledad del desierto, la incomprensión del eco, la multiplicidad de las rosas iguales a su rosa que él creía única, la amistad con un zorro que le enseña qué es la mutua necesidad del otro, que los lazos creados entre dos seres implican responsabilidad mutua, que le enseña que las palabras son fuente de malentendidos, que el amor hace únicas a las personas y que lo esencial es invisible a los ojos y que solo se ve bien con el corazón.

El cuento acaba con el principito mordido por la serpiente cuyo veneno resuelve todos los problemas (y regresando sin su cuerpo al planeta de donde vino); y reglando al aviador su sonrisa y su recuerdo asociado a las estrellas.

Es un libro triste que uno lee con la avidez de convertirse en niño y olvidar por un momento las “grandes”  e “importantes ” tareas que nos hacen sentirnos mayores, grandes e importantes.

También Saint-Exupery acabó su propia historia elevándose en el aire sin que se sepa donde aterrizó por última vez. Quizás perdido en el Mediterraneo o quizás, cansado de que nadie le escribiera que había vuelto el principito, decidió ir a buscarle él, y alcanzó el asteroide, y conoció a la rosa y se dedica desde entonces a limpiar el pequeño planeta de las raices de baobab.

Antoine de Saint-Exupéry, escritor -y aviador- nació el 29 de Junio de 1900 en Lión (Francia), y murió el 31 de Julio de 1944 al mando de su avión, desapareciendo en el mar y convirtiéndose involuntariamente en misterio y leyenda, como el propio principito, al que mordió la serpiente.

Escribió otras obras como “Vuelo nocturno” o “Ciudadela” (inacabada) sin embargo ninguna alcanzó la extraordinaria calidad literaria y filosófica del principito.

Un saludo.

  • Título: El Principito.
  • Autor: Antoine de Saint-Exupéry.
  • Traducción: Bonifacio del Carril.
  • Editorial: Alianza-Emecé.
  • Lugar de edición: Madrid.
  • Fecha de edición: 1992. Primera edición 1943
  • ISBN: 84-206-3628-2
  • Páginas: 85.