lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“enquiridion” de epicteto, sabios consejos hurtados al paso del tiempo.

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Desconociéndose el origen concreto de la filosofía, entendida como disciplina dirigida al conocimiento y explicación racional (no meramente mística o mitológica) del ser humano y su circunstancia, lo cierto es que desde muy antiguo junto con la conciencia de sí, el hombre pensante debió buscar, palpándose el cuerpo, el libro de instrucciones de uso. Y no hallándolo tuvo la osadía de desafiar al propio creador y componer por sí mismo tan ansiado instrumento con el que, al parecer, la humanidad no estaba dotada de serie.

Muchas vueltas ha dado la tierra al sol y muchos hombres han querido entregar a la posteridad su propia concepción de cómo pueda ser el recto vivir en la búsqueda del sentido y la felicidad personal, bien desde una postura estrictamente filosófica, bien desde una postura religiosa o, incluso, artística. Sin embargo más de dos mil quinientos años después del – teórico – nacimiento de la filosofía griega -es decir, occidental-, nadie como uno solo supo legarnos un pequeño manual, con unos pocos consejos muy atinados y nada alambicados, sobre como vivir una vida discreta y feliz. Me refiero a Epicteto y a su Enquiridion.

Enmarcado dentro de la doctrina de los estoicos, inmerso dentro de la corriente del materialismo filosófico -por ponerle alguna etiqueta orientativa que nos facilite ubicarlo en la biblioteca pública, este ciudadano (que no lo fue en su juventud, sino esclavo)  y de origen griego (que hoy no lo sería, sino turco), vivió (filosóficamente hablando), sin embargo, bajo los estertores de la dinastía romana Flavia y su último representante, Domiciano.

En coherencia con su pensamiento no dejó obra escrita, aunque luego fuesen transcritas sus enseñanzas por un alumno aplicado, por cuya causa podemos hoy agradecerle unas orientaciones prácticas que el tiempo no ha hecho desmerecer. Es de destacar la sencillez de su planteamiento  y su inmediata y directa aplicación a nuestra vida cotidiana.

Este no es un libro para ti si eres una persona que piensa que la vida es ya de por sí lo suficientemente complicada como para que nosotros nos la compliquemos más; que cada uno se comporta muchas veces como enemigo de sí mismo; y que la felicidad consiste en buscar la soluciones allí donde existen y no donde queremos encontrarlas; básicamente porque no lo necesitas. Por si acaso, si alguna vez pierdes el rumbo ojéalo un poco que son unas pocas páginas.

Qué mejor reseña que una selección de su pensamiento, he extractado unas pocas frases utilizando la traducción de Denes Martos (http://www.laeditorialvirtual.com.ar):

 

 

5. No son las cosas las que atormenta a los hombres sino los principios y las opiniones que los hombres se forman acerca de ellas.

 

8. No exijas que las cosas sucedan tal como lo deseas. Procura desearlas tal como suceden y todo ocurrirá según tus deseos.

 

30. Los deberes se miden universalmente por relaciones. ¿Alguien es un padre? Si lo es, esto implica que los hijos deberán en algún momento cuidar de él, deberán obedecerle en todo, escuchar pacientemente sus reconvenciones, sus correcciones. ¿Me dirás que es un mal padre? ¿Quién te dijo que la Naturaleza, cuando te dio un padre, se obligó a dártelo bueno?

 

Y esto no se refiere tan sólo a tu padre. ¿Es injusto tu hermano? Pues mantén tu situación respecto de él. No consideres lo que él hace sino lo que haces tú para mantener tu libre albedrío en un estado conforme a la Naturaleza. Nadie puede herirte si tú no lo consientes. Sólo te lastimarán si crees que has sido lastimado. De esta forma, por lo tanto, aplicando la idea a un vecino, a un ciudadano o a un general, podrás establecer los deberes correspondientes si te acostumbras a considerar las diferentes relaciones.

 

Si te comentan que alguien ha hablado mal de ti, no te tomes el trabajo de negar lo que ha dicho. Responde simplemente: “Es que no conoce mis otros defectos. De conocerlos, hubiera hablado mucho más y peor.”

 

35. Cuando hagas algo que, según tu mejor criterio, debe ser hecho, nunca tengas vergüenza de que te vean haciéndolo, aun cuando todo el mundo pueda formarse una idea equivocada de lo que haces. Porque, si no has de obrar rectamente, desiste de la acción misma; pero si tu obrar es recto, ¿por qué habrías de temer a quienes te juzgan en forma equivocada?

 

Un saludo. 

enquiridion-9788497164061

  • Nº de páginas: 142 págs.
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Editoral: JOSE J. DE OLAÑETA
  • ISBN: 9788497164061
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Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

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