lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“vida de los doce césares”, de cayo suetonio tranquilo: crónicas y chascarrillos del imperio; cuando la prensa rosa se escribía en piedra.


“Que Augusto mantuviera relaciones adulteras, ni siquiera sus amigos lo niegan, aunque lo justifican afirmando que las mantuvo movido, no por la lujuria, sino por la astucia, a fin de averiguar más facilmente, a traves de sus esposa, los planes de sus enemigos” C.S.T

Pocas obras de autores clásicos griegos o latinos reunen en si mismas las virtudes de la erudición y la amenidad como la “Vida de los doce Césares” de Suetonio. Quizás, salvo la magnífica obra de Ovidio, “Las metamorfosis”; algunas de las biografias de Plutarco; o la formidable “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”, de Diogenes Laercio, con la que comparte, si no estilo, al menos sí un contenido anecdótico y ligero cargado de intención lúdica y valor histórico incalculable.

Esta obra reune la biografía de los doce Césares de Roma. El primero, del que proviene el nombre y el que llegó a sentar las bases del Imperio, aunque nunca llegó a ser emperador, el divino Julio Cesar, y los sucesivos once emperadores que le siguieron: su sobrino Augusto, Tiberio, Caligula, Claudio, Neron, Galba, Vitelio, Oton, Vespasiano, Tito y Domiciano.

No pretendiendo ser más que una relación de la vida y hechos de los personajes biografiados, con una misma estructura esquemática que va desde los origenes familiares, juventud, hechos releantes de su vida pública y muerte y herederos, su estilo ameno y sencillo y la profusión de anecdotas de la vida intima y personal de los protagonistas hace de esta obra un relato fácil de leer, divertido y muy interesante desde el punto de vista histórico.

Alejada de las eruditas y, a veces, plúmbeas obras biográficas, la relacion de anecdotas y curiosidades no permiten acercarnos de una manera directa y divertida a las costumbres y a la vida real de los personajes estudiados, sin perder el interés en el relato histórico.

Una obra muy recomendable y muy interesante en tanto que nos permite acceder a una obra clásica, generalmente resesrvadas a estudiosos o personas con un interés más elevado, académico o profesional, siendo unos meros profanos en el mundo greco latino y simple aficionados que quieren aprender un poco más sbre tan apasionante periodo histórico.

Además, la edición de Alfonso Cuatrecasas tiene un pequeño estudio previo de unas cincuenta páginas, sobre la obra y el periodo que relata, con cuadro cronológico y bibliografía, que ayuda mucho a aquel que quiera profundizar un poco más.

Finalmente, un consejo: no dejeis de acompañar vuestra lectura con un paseo por el Foro romano y el Palatino, paseando “in situ” por los lugares y ambientes que recoge el el libro. Una autentica delicia, aunque no esté al alcance de todos.

Un saludo

 

CAYO SUETONIO TRANQUILO: Escritor y biógrafo romano, nacido en Hipona (actual Argelia) el año 70 d.c. y fallecido el año 126 d.c. Fue coetaneo de los emperadores Trajano, del que fue tribuno y también encargado de lal bibliotecas y archivos públicos, y del emperador Adriano, del que fue amigo y secretario personal, hasta que cayó en desgracia. Fue amigo igualmente del historiador Plinio el Joven, por quien sabemos la mayoría de sus datos biograficos. Ejerció como profesor y abogado. Sus obras más importantes, las únicas que se han conservado hasta nuestros días, son “De vitam duodecim Cesarum” y “De viri ilustribus”. Fue un autor de mucha influencia en la Edad Media.

SINOPSIS EDITORIAL: A lo largo de sus trece siglos de historia, Roma vivió tres momentos cruciales que marcaron de modo irreversible su evolución política y humana y, a través de ella, la de una gran parte de la actual Europa: la creación de la República tras la expulsión de los reyes etruscos (509 a. C.); la transformación de la República en Imperio (27 a. C.), y, por último, la división definitiva del Imperio en dos partes, Oriental y Occidental, llevada a cabo por Teodosio, con la imposición del cristianismo como religión del Imperio (395 d. C.).
La obra principal de Cayo Suetonio Tranquilo, Vida de los doce césares, nos traslada como espectadores de excepción a uno de esos hitos -el de la paulatina sustitución de la República por el Imperio-, introduciéndonos en la vida de los doce primeros hombres que pergeñaron, concretaron y consolidaron esa nueva estructura política del Estado romano, algunos de los cuales se hicieron tristemente célebres debido a su crueldad, desmanes y abusos de toda índole, si bien todos ellos forman la galería de personajes más conocidos y populares de la antigua Roma.

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  • Editorial: Espasa Calpe S.A.
  • Colección: Austral-Ciencias y Humanidades
  • Traducción y edición: Alfonso Cuatrecasas
  • ISBN: 978-84-670-2701-3
  • Páginas: 476 
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“el cazador de la oscuridad”, de donato carrisi: ¿es el bien y el mal una cuestión de perspectiva?


“Existe un lugar en el que el mundo de la luz se encuentra con el de las tinieblas. Es allí donde sucede todo: en la tierra de las sombras, donde todo es enrarecido, confuso, incierto. Tú eras uno de los guardianes encargados de defender esa frontera. Porque de vez en cuando algo consigue cruzar. Tu cometido era hacerlo volver atrás” D.C.

La dicotomía entre libertad y seguridad ha venido afianzándose en nuestra sociedad contemporánea como la cuestión vital y decisiva que proyectará desde hoy hacia el futuro el modelo de sociedad en el que vamos a vivir. El desequilibrio hacia un lado u otro de la balanza condicionará esencialmente el predominio del individuo o la preeminencia de lo colectivo en ese futuro incierto que nos aterra conocer.

Orwell, Huxley, Zamiatin, fueron autores que enunciaron a principios del siglo XX los interrogantes que hoy nos formulamos y supieron ofrecernos una propuesta aterradora sobre los riesgos de tomar esas vitales decisiones en la dirección equivocada.

La novela objeto de reseña queda ciertamente lejos del estilo de los clásicos aludidos. Y entiendo que tampoco la intención de su autor sea ofrecer una novela de anticipación política. ¿a qué obedecen, entonces, estas referencias tan dispares?

Lo cierto es que su lectura me ha evocado, puede que de una manera totalmente inconsciente, la existencia de esas instituciones a las que históricamente hemos delegado capacidades y poderes omnímodos para organizar nuestra vida a cambio de la tranquilidad y la seguridad inconsciente y cómoda, ciega a cualquier precio, voluntariamente ignorante de los métodos o acciones con los que nos garantizan esa ilusión de consuelo y perfección moral.

¿Existe alguna institución milenaria que ha regido el destino de la sociedad occidental, investida durante siglos de poder e influencia, y que cuenta con una infraestructura implantada en todos los países del mundo y cuya jerarquía está imbuida del dogma de la infalibilidad en asuntos de la fe (y en muchos casos más mundanos)?

Existe una realidad aparente, superficial y visible, que enmascara otras muchas realidades oscuras y subterráneas que operan en lo oculto para perseguir fines nada claros desde el momento en que su propia clandestinidad interfiere en la clara percepción de lo que son o significan.

Existe una cara amable y desinteresada que contribuye en buena medida a fomentar la caridad y la solidaridad. Y existe también un gran poder político y económico que juega con intereses y objetivos más espurios.

Ya digo: no es que la novela de Donato Carrissi aborde todas estas cuestiones. Más bien no las aborda en absoluto y soy yo quien divaga por donde quiere.

La novela en cuestión se adscribe al subgénero del thriller vaticanista, o eclesiástico, muy del estilo de Dan Brown, aunque sin hace el truco del tetris con las referencias históricas utilizadas y con una calidad literaria superior.

Es una novela recomendable tanto por el argumento, siempre apetecible, enmarcado en las corrientes ocultas de la iglesia con una trama de asesinatos en serie de fondo. Y también por el estilo: ágil y rápido, trepidante (se suele decir) y casi cinematográfico.

La definición de los personajes está muy bien, sobre todo a nivel psicológico. Nos presenta un protagonista complejo, y un malo malísimo y poliédrico en su compleja personalidad. También hay sectas extrañas, con personajes interesantes. En general, la ambientación es atractiva e interesante. Un producto de entretenimiento que no decepciona.   

Un saludo.

 

 


Donato Carrisi:  escritor italiano nacido en 1973 en Martina Franca (Italia). Su experiencia en como novelista de suspense e intriga se apoya en su formación como Licenciado en derecho y especializado en  se especializó en Criminología y Ciencias de la Conducta. Es también guionista de películas y series de televisión. Otros títulos publicados son, entre otros, “El tribunal de las almas”, “La hipótesis del mal” y “Lobos” (fuente: editorial Duomo).

SINOPSIS EDITORIAL: Marcus es sacerdote y tiene un don: detecta el mal que anida en las personas. Sandra es fotógrafa de la policía. Y también tiene un don: puede hacer visible lo invisible. Ahora ambos han unido sus talentos para atrapar a un asesino abominable: alguien que sólo escoge como víctimas a parejas jóvenes.

La investigación de los crímenes les lleva al Vaticano, al archivo donde se atesoran los mayores crímenes de la humanidad. Un inventario del mal absoluto. Un lugar siniestro donde todo es oscuridad. Con un ritmo vertiginoso, Carrisi teje una historia en la que el lector libra la misma lucha que Marcus y se enfrenta a los mismos enigmas que intenta descifrar Sandra, sintiendo las mismas esperanzas y el mismo miedo hasta la última línea.

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  • Traducción: Maribel Campmany
  • Colección: Los imperdibles
  • ISBN: 9788416261871
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Páginas: 477


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“los 500” de matthew quirk: crimen, riesgo, influencias y corrupción política


“Lo llamaban el Rey de Corazones porque, bueno…, porque comía corazones humanos. Según decían, había leído un artículo en The Economist sobre un señor de la guerra liberiano de diecinueve años con gustos similares. A Rado le pareció que esa modalidad de maldad atroz brindaría a su marca criminal el toque que precisaba en un mercado tan concurrido y adquirió sin más ese hábito” M. Q.

Con la prosperidad se apoderaron del pueblo el desenfreno y la soberbia, vicios inherentes a la misma y, mientras que los dirigentes ponían su grandeza al servicio de sus pasiones, el pueblo hizo lo mismo con su libertad quedando el Estado, entre ambos bandos, hecho jirones.

No estoy hablando de la capital del imperio USA, Washington, donde se desarrolla la acción de la novela “Los 500”, ni me estoy refiriendo a un tiempo presente. La reflexión anterior la expresó en el año I a.C. el historiador romano Gayo Salustio Crispo en el quicio de transición entre la República y el Imperio Romano al relatar las causas del desastre y del derrumbe de un sistema político que había gobernado el mundo conocido y que sentó las bases de nuestra cultura occidental. Dicho autor, militar y político a la ordenes de Julio Cesar, con una más que dudosa – moralmente- actuación en el desempeño de su cargo, que le procuró una fortuna nada despreciable, se retira de la vida pública y plasma por escrito en “de Bello Iugurthino” su análisis de la decadencia republicana y la corrupción del Senado Romano que posibilitó su humillación y la derrota ante un reyezuelo menor como fue Yugurta. En efecto, con una prosa magistral, que ha servido para que generaciones de estudiantes se iniciaran en los rudimentos del latín, Salustio documentó uno de los más celebres casos de tráfico de influencias de la Antigüedad.

Esta digresión nos introduce el ambiente en el que se desarrolla la novela “Los 500” de Matthew Quirk, cuya portada anuncia que todo hombre tiene un precio, incluso si forman parte de los 500 hombres y mujeres más poderosos de la capital política mundial. Lo mismo debió pensar el rebelde africano Yugurta cuando decidió librar sus batallas no en la polvorienta Numidia sino en la reluciente y marmórea Roma Imperial a los pies del Capitolio, engrasando los oscuros mecanismos del poder y las influencias políticas.

La novela reproduce en similar medida los vicios y defectos del Imperio Americano, a los pies del Capitolio, esta vez en Washington y no en Roma,  carcomido por la ambición, la irresponsabilidad y la corrupción de alguno de sus oscuros funcionarios quienes amparados en la sombra y maraña de las instituciones, ostentan un poder conferido por un pueblo inconsciente y ciego que se autodenomina soberano cuando lo cierto es que es una víctima incauta de la manipulación y del engaño.

La trama de la novela trata sobre un joven recién licenciado de la Facultad de Derecho de Harvard que es fichado como asociado junior en uno de los mayores  “lobbies” de influencia política en la capital americana y que, gracias a sus habilidades adquiridas en los años duros de la adolescencia, donde tuvo que afrontar y superar el ambiente de delincuencia que llevó a su propio padre a la cárcel, consigue trasplantar sus conocimientos psicológicos y de la naturaleza humana desde los escenarios del trilero y timador a los grandes despachos y pasillos de las instituciones americanas. Bajo la apariencia formal de respetabilidad, solvencia profesional y un conocimiento cabal de la legalidad estricta, la empresa donde trabaja nuestro protagonista se dedica a satisfacer intereses espurios de un antiguo criminal de guerra balcánico pretendiendo retorcer la legislación americana a su favor mediante la introducción de enmiendas legislativas y la obtención de fallos judiciales. Poco a poco va descubriendo las implicaciones de su trabajo que se entrecruzan con la vieja historia que llevó a su padre a la cárcel.

Estilísticamente el relato es ágil, fresco y desenfadado, muy entretenido y adictivo, sin complicaciones formales ni una  técnica digna de resaltar. Es un producto de consumo que cumple con su función, entretener.

La temática, si bien es sobradamente conocida y redundante, no pierde atractivo puesto que se ayuda de una corriente argumental paralela con unas pocas dosis de intriga, referida a un antiguo crimen cometido por el padre del protagonista con incidencia directa en la trama principal hasta la que llega a aflorar. Nos habla de la competitividad en las universidades americanas que posteriormente se traslada a las jornadas agotadoras de los yuppies empresariales en constante supervivencia por un puesto de trabajo privilegiado en el que no se admite ni un solo fallo. Nos cuenta también la hipocresía y falsedad de un sistema de valores que persigue únicamente la apariencia formal en los políticos sin que importe su verdadera condición humana y profesional. Nos dice, en suma, cómo el poder siempre sufre las fuerzas de la corrupción y la desviación hacia intereses particulares siendo la vida pública un escenario sobre el que se representa la ficción del bien común.

Destaco, por un lado, como detalle positivo, por ocurrente, las insistentes alusiones del protagonista sobre la honradez y fiabilidad del criminal de la vieja escuela frente a la  elusiva y camaleónica moralidad de la gente respetable. Como detalle negativo, destaco igualmente, por ingenuo o por contemporizador, la moralina final sobre la percepción del protagonista respecto del cambio operado en esa legislatura al desbaratar la trama criminal y disminuir las maniobras políticas y aumentar la colaboración partidista en la aprobación de leyes más positivas para los ciudadanos.

Un saludo

 

  

  • traductor: DEL REY, SANTIAGO
  •  editorial: ROCA EDITORIAL
  • año de edición: 2012
  •  páginas: 320
  •  isbn: 978-84-9918-465-4