lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“rebelarse vende” de Andrew Potter y Joseph Heath; la contrracultura, un desafío fallido.

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“Simplemente no han entendido la verdadera naturaleza de la sociedad de consumo. Identifican consumismo con conformismo. Por eso no se dan cuenta de que es la rebeldía y no el conformismo lo que controla el funcionamiento del mercado desde hace décadas”  A.P y J.H

En el seno de toda cultura subyacen tensiones y distorsiones provocadas por corrientes divergentes representativas del sentir de grupos individuales que pugnan por oponerse a la asimilación del criterio mayoritariamente aceptado, son las subculturas que, aunque voces discordantes, se integran dentro del sentir y pensar general y ayudan a su progreso y crecimiento. Las llamamos contraculturas cuando su razón de ser es la oposición frontal a la cultura dominante, cuyos postulados rechazan abiertamente, aspirando a su extinción y sustitución. Siguiendo a Britto García (“El imperio contracultural”) el proceso adaptativo de la cultura adopta tres estilos, evolución cuando responde al cambio y acepta la modificación de un modo inocuo y rápido; revolución, cuando la cultura no percibe oportunamente los nuevos desafíos y su respuesta es traumática y tardía, arrasando instituciones e ideologías ya obsoletas; y decadencia cuando se falsean los mecanismos de prevención y respuesta frente a los ataques de las subculturas y contraculturas y se colapsa su sistema inmunitario cerrando la posibilidad de cualquier cambio o adaptación, lo que conlleva a su propia extinción.

Bajo un título nada ambiguo, el presente ensayo parte de la tesis de que la contracultura (referido al movimiento americano de los años 60) comparte los mismos valores ideológicos que el sistema capitalista; de que, si bien la contracultura implica un enfrentamiento con los sectores más conservadores de la sociedad, dicho enfrentamiento no es más que un intento de alteración de las pautas del  consumo  conformista y masificado y su sustitución por otro tipo de consumo inconformista y rebelde –pero consumo al fin y al cabo-; de que el yuppie de los 80 es la conversión natural del hippie de los 60.

Los autores del ensayo afirman que, lejos de haber conseguido sus objetivos, la destrucción del sistema capitalista, la contracultura surge como un revulsivo que lo aleja de la inercia de estancamiento y reactiva su expansión hacia la espiral consumista que vivimos hoy en día.  Inmersa en el proceso adaptativo antes señalado, la sociedad de consumo ha sabido fagocitar un movimiento contracultura que si bien nace con un bagaje ideológico eminentemente rupturista, la errónea concepción del diagnostico de los mecanismos sociológicos de la sociedad de masas les lleva a conclusiones equivocadas y a actuaciones abiertamente contrarias a sus pretensiones iniciales.

Según los ideólogos del movimiento contracultural analizados (principalmente la obra de Guy Deborg y su libro “la sociedad del espectáculo”) se concibe la sociedad capitalista como una ilusión efímera que carece de fundamento en la realidad; la esencia del individuo como persona humana, es transformada por medio de la propaganda y la publicidad en un producto fungible e intercambiable, un sujeto que pasa a convertirse en objeto y es una mercancía más del comercio capitalista. La ideología capitalista se sustenta en un conjunto de símbolos y representaciones que conforman el “espectáculo” de la realidad y la cultura dominante no es más que un trasunto de dicha ideología. El individuo se encuentra reprimido y es preciso realizar un acto transgresor que rompa esas barreras, le libere y le conecte con su verdad esencial. Siguiendo este razonamiento el movimiento contracultural en su oposición al sistema aboga por un rechazo total de la cultura que exige un cambio de la mentalidad del individuo y que conlleva a primar la política cultural sobre, por ejemplo, la búsqueda de la justicia distributiva, con lo que yerra en la elección de estrategias de reforma y cambio radical.

Para A. Poter y J. Heath el error del movimiento contracultural consistió básicamente en desconocer que “no existe un sistema único, integral, que lo abarque todo” que la cultura y el sistema no existen como hechos aislados sino que existen millones de personas con sus propias concepciones éticas y morales que forman parte de numerosas y muy diversas instituciones que se agrupan provisionalmente y cooperan entre sí para la satisfacción de objetivos comunes y que la rebeldía cultural es inútil y contraproducente: el fomento del hedonismo y la búsqueda del placer como mecanismo para superar la represión del individuo alienado y sometido bajo el sistema capitalista consolidó aún más el propio régimen dado que las ansias de cambio radical nutren la espiral de consumo basada en una constante innovación y sustitución.

La solución, según los autores, pasa por la participación activa en el proceso democrático de ejercicio de opinión, debate y propuestas de cambios legislativos que han venido dando lugar al presente estado de bienestar social, más que en autoexcluirse del sistema por medio de meros golpes de efecto radical contra las normas sociales convencionales en la idea, equivocada, de que la violación de las costumbres tiene una carga denotativa de carácter político siendo en realidad una intento de subversión superficial de las reglas de protocolo y urbanidad.

El ensayo se estructura en un dos partes, divididas a su vez en capítulos, en las que la primera va desgranando los fundamentos de su tesis y en la segunda va ejemplificando su argumentación. El estilo es directo, y de lectura ligera y fácil. Cuenta además con el atractivo de ilustrar sus argumentos con el análisis de películas sobradamente conocidas, como “American Beauty”, “The Matrix”, “El club de la lucha” así como novelas o libros igualmente de amplia divulgación como “Corre Conejo” –John Updike- o “No Logo” –Naomi Klein- que aproximan al lector a una realidad que puede reconocer y, por lo tanto, le permite seguir fácilmente la argumentación expuesta.

Sin desmerecer el esfuerzo interpretativo de nuestra sociedad de masas que han realizados los autores del ensayo y la  redacción clara, legible y accesible de su trabajo entiendo que éste carece, sin embargo de una amplia visión global del fenómeno contracultural en el contexto de la crisis de la modernidad occidental y su superación por la corriente filosófica, ideológica y cultural denominada postmodernismo. En efecto, esta obra se ciñe en su análisis, al ámbito geográfico o territorial del movimiento contracultural americano de los años 60, con el antecedente beatnik de los 50 y la eclosión libertaria de mayo del 68.

Igualmente, además de esta visión demasiado localista, demasiado americana, aborda de un modo muy sucinto la definición conceptual del movimiento contracultural, la génesis de sus postulados ideológicos, sus mecanismos de implantación, y el contenido de sus propuestas rupturistas en el ámbito, por ejemplo, de la antipsiquiatría, la orgía psicodélica, la extravagancia de cultos marginales, la revolución sexual, el feminismo radical, el movimiento homosexual, el ecologismo, el pacifismo militante, la integración racial y el imperialismo de la moda.

Aunque no es objeto del ensayo también observo una falta de mención hacia dos logros esenciales de la contracultura de los que nos beneficiamos hoy en día, como cultura y sociedad, y que los autores apenas señalan. Pese al evidente fracaso del movimiento contracultural en revertir la sociedad capitalista, supuso un renacimiento cultural en la literatura, música, pintura y arquitectura, un revulsivo en las artes que abrió nuevos caminos y nuevas formas de expresión totalmente enriquecedoras. Igualmente, entiendo que el movimiento contracultural nos aportó una actitud crítica frente a los errores de la sociedad capitalista, el consumismo, la contaminación medioambiental, en suma, nos legó una actitud crítica frente a los valores estereotipados del sistema imperante.

El acierto de este trabajo, a mi juicio, consiste en un brillante análisis del consumismo competitivo y la definición del concepto de “bienes posicionales”, esto es, todos aquellos bienes de consumo cuyo valor intrínseco de utilidad o funcionalidad es relegado por su propietario, el consumidor, en favor del estatus o prestigio social que le confiere su pertenencia por comparación con el resto de consumidores a los que está vedada su adquisición por tener un nivel adquisitivo o social inferior. Esta distorsión genera una sociedad permanentemente insatisfecha cuyos esfuerzos se difuminan orientan en direcciones equivocadas y se sustentan en valores personales, a mi juicio, inconsistenes que lejos de promocionar al individuo, le debilitan y cosifican. 

Ambos autores son canadienses, Joseph Heath, es Profesor de filosofía en la Universidad de Toronto; es autor de los libros “Dinero sucio”, “La sociedad eficiente: por qué Canadá está tan cerca de la utopía como es posible” y “Rebelarse vende: el negocio de la contracultura”

Andrew Potter es periodista y profesor de filosofía en las universidades de Trent y de Quebec en Montreal.

Un saludo.

 BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

.- Racionero, Luis; Filosofías del Underground.

 .- Savater, Fernando; Heterodoxias y contracultura.

.- Britto García, Luis; “El imperio contracultural: del rock al potmodernismo”

BIBLIOGRAFIA SUGERIDA

.- Baudrillard, Jean; “El crimen perfecto”

.- Debord, Guy; “La sociedad del espectáculo”

.- Frank, Thomas; “La conquista de lo cool” 

INDICE
INTRODUCCION
PRIMERA PARTE
1.- EL NACIMIENTO DE LA CONTRACULTURA
2.- FREUD EN CALIFORNIA
3.- SER NORMAL
4.- ME ODIO A MI MISMO Y QUIERO COMPRAR
5.-  LA REBELDIA RADICAL
SEGUNDA PARTE
6.- UNIFORMES Y UNIFORMIDAD
7.- CUANDO EL TREPA QUIERE SER COOL
8.- COCACOLONIZACION
9.- GRACIAS, INDIA
10.- CONCLUSION

 

FICHA TÉCNICA
Título: Rebelarse vende: El negocio de la contracultura
Autor: Andrew Potter Joseph Heath
Traducción: Gabriela Bustelo
Colección: Taurus Pensamiento
Páginas: 424
Publicación: 11/05/2005
ISBN: 9788430605866
EAN: 9788430605866
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Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

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