lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“regina beatissima”, de juan garcia atienza: la leyenda negra es “the new black”


“En ambos reinos se estaba llegando a una crisis interna en la que no se planteaba únicamente el enfrentamiento entre dos facciones polñiticas rivales, provocado en gran parte por la misma falta de sentidos de ambos soberanos, que no fueron capaces de establecer un orden interno de pacíficas libertades, sino que permitieron que los conversos y sus antiguos hermanos judíos, se enfrentaran frontalmente” J.G.A.

En un mundo ideal, todo acercamiento serio a un personaje histórico debería ser objetivo, integral y contrastado documentalmente. Obviamente, como últimamente andamos escasos de mundos ideales, debemos conformarnos con este que nos ha tocado vivir. Por eso, la alternativa es un poco menos ambiciosa y el relato de los acontecimientos históricos viene cargado, consciente o inconscientemente – dependiendo de la “maldad” del autor- de prejuicios ideológicos, ignorancias, leyendas infundadas y, más habitualmente de lo que pretendemos reconocer, manipulación directa e interesada.

Cabe decir, para evitar equivocos inmediatamente, que el presente ensayo de Juan García Atienza no se encuentra en este último caso. No ocurre así, sin embargo, con el personaje histórico sobre el que se centra, la reina Isabel la Católica, tan significativo, tan icónico, que pocos personajes históricos, salvo quizás su homónima inglesa, han conseguido suscitar tanto interés, tanta polémica y tanta controversia, engrandecida por su importancia histórica y su ubicación clave en un momento crucial de nuestro país e, indiscutiblemente, del de todo el continente europeo, como poco, y del continente americano, también.

El autor expresa a lo largo de su ensayo la intención de acercarse al personaje sin la carga ideológica que ha caracterizado el estudio histórico del mismo. La figura de la reina (pretendidamente) santa se ha utilizado con fines propagandísticos, para el afianzamiento moral e histórico del régimen franquista, por ejemplo, erigiendose en una impostada continuidad histórica de un destino trascendente y espiritual iniciado por la reina castellana.

Ello ha traido consigo la ocultación de hitos en su gobierno que pudieran empañar el brillo atribuido, o directamente la manipulación en la interpretación de su significación histórica.

Sin ánimo de exhaustividad, lo cual excedería mi capacidad y desbordaría el carácter de nuestro pequeño espacio de intercambio, podemos atender a tres o cuatro puntos que desarrolla el ensayo de Juan García Atienza.

El primero de ellos, ya anotado anteriormente, y el más importante a mi juicio, es la voluntad expresada del autor de romper con una corriente hagiográfica, acrítica y parcial en el estudio histórico del reinado de los Reyes Católicos y de la figura de Isabel la Católica. Los restantes, se concretan y desarrollan en alguno de los acontecimientos y hechos del reinado de Isabel I que han sido frecuentemente distorsionados u ocultados.

Ya hemos hablado de la apropiación franquista de la figura de los Reyes Católicos, incluso de sus símbolos, para dotarse de legitimidad y sustento ideológico y moral. Puede que sea el ejemplo más claro. Ello ha tenido como consecuencia que la figura de la reina haya sido idealizada y acomodada al relato politico imperante.

Obviamente, hoy en día, nuestra sociedad es más libre y esta más abierta a la crítica, aunque también nos cuesta liberarnos de esa servidumbre voluntaria que son los viejos hábitos y esteretipos y las bananlizaciones producto de la pereza o la inmediatez.

Apenas se indaga, por ejemplo, en las oscuras maniobras en su acceso a la corona de Castilla, no tan distintas de las conjuras, extrañas alianzas, traiciones y engaños que se daban en otros reinos en otras épocas, pasadas y futuras. Tampoco sobre su matrimonio con Fernando de Aragón, “subsanado” con posterioridad, el cual estuvo muy lejos de ser un matrimonio por amor y mucho más cerca de ser un buen matrionio de conveniencia y una carta más entre otras muchas que se barajaron.

Otro hecho ominoso de su reinado que suele pasarse por alto es la expulsión de los judíos y el yugo a los conversos, o la expulsión de los moriscos, que tan mal hizo a una población autoctona, más o menos permeable a la integración y asimilación -cultural y política-, pero excluidos radicalmente por su condición religiosa y su constante mancha de un concepto monolítico, uniforme, ultraconservador y mesianico que orientó el ideario y voluntad de la reina castellana durante toda su vida.

La creación de la Nueva Inquisición es un elemento muy importante de la leyenda negra española que merece ser estudiado y denigrado, como tan bien han sabido llevar a cabo hasta la distorsión abosoluta otros historiadores y panfletarios igualmente interesados y parciales, animados por rivalidades históricas con nuestro país.

Finalmente, yo destacaría, la ficticia idílica armonía entre el matrimonio de los Reyes Católicos y la, igualmente ficticia, armonía entre ambos reinos. Si bién fue voluntad de los monarcas en todo momento dar continuidad a la dinastía mediante una habil política matrimonial de sus descendientes, frustrada por los avatares de la vida y de la muerte, nunca existió una paridad entre ambos reinos, ni una cohesión administrativa, tal y como se pone de manifiesto en las tensiones que hoy sufrimos, de rabiosa actualidad.

Respecto a los aspectos formales, el ensayo me ha parecido algo lento y pesado. Es claro que no es un relato novelado y la prosa del autor es muy correcta, pero, como todo el mundo, encuentro altibajos en mi lectura, quizás debido a mi propias faltas que a las de Juan García Atienza. Con todo, pese a ser una publicación de hace quince años, es una lectura interesante y recomendable que cumple con su objetivo.

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: ¿Santa o pecadora? En este ensayo, Juan G. Atienza indaga en las páginas más oscuras de la vida y del quehacer de la Reina Católica. Una mujer tan marcada por el ansia de poder que no dudó en salvar cualquier obstáculo para alcanzarlo.

Distintos hechos luctuosos allanaron su camino: el sospechoso fallecimiento de su hermano, el infante Alfonso, que dirimió la cuestión sucesoria; las extrañas circunstancias de la muerte de don Pedro Girón, el brutal maestre de Alcántara, cuando se encontraba de camino de sus esponsales con la princesa, a quien no le convenía este enlace; o la del mismo rey Enrique IV, que motivó su inmediata y nada improvisada proclamación como soberana. Además, un matrimonio por razón de Estado, que contribuiría a engrandecer el reino de Castilla con una activa política imperialista; el establecimiento de la Inquisición,que provocó una atmósfera de terror generalizado; la dramática expulsión de los judíos… Son algunos de los episodios revisados a la luz de nuevas investigaciones.

Un estudio crítico que examina el controvertido reinado de una reina mesiánica y devota, quien sentó las bases de un Estado teocrático imperialista. El autor indaga en los aspectos más negros de su política, muchas veces solapados por diferentes intereses, tan alejados de cualquier aureola de santidad que sirviera de modelo ejemplar a los católicos.

BIOGRAFIA:  Juan G. Atienza (Valencia 1930 – Madrid 2011) licenciado en Filología Románica por la Universidad Complutense de Madrid. En 1976 publicó su primer ensayo histórico, Los santos imposibles. Otras obras fueron Guía de la España mágicaLa rebelión del GrialNuestra Señora de LuciferLa meta secreta de los templariosLa mística solar de los templariosLos lugares templarios españolesMonjes y monasterios españoles en la Edad MediaLa ruta sagradaCaminos de SefaradAntología de leyendas (4 vols.), La cara oculta de Felipe IILos pecados de la Iglesia y Los peregrinos del Camino de Santiago entre otros). También trabajó, tempranamente, en cine y TV.

  • Fecha de publicación 19/09/2002
  • Páginas 416
  • ISBN 9788497340731
  • Formato16x24 Rústica
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“vida de los doce césares”, de cayo suetonio tranquilo: crónicas y chascarrillos del imperio; cuando la prensa rosa se escribía en piedra.


“Que Augusto mantuviera relaciones adulteras, ni siquiera sus amigos lo niegan, aunque lo justifican afirmando que las mantuvo movido, no por la lujuria, sino por la astucia, a fin de averiguar más facilmente, a traves de sus esposa, los planes de sus enemigos” C.S.T

Pocas obras de autores clásicos griegos o latinos reunen en si mismas las virtudes de la erudición y la amenidad como la “Vida de los doce Césares” de Suetonio. Quizás, salvo la magnífica obra de Ovidio, “Las metamorfosis”; algunas de las biografias de Plutarco; o la formidable “Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres”, de Diogenes Laercio, con la que comparte, si no estilo, al menos sí un contenido anecdótico y ligero cargado de intención lúdica y valor histórico incalculable.

Esta obra reune la biografía de los doce Césares de Roma. El primero, del que proviene el nombre y el que llegó a sentar las bases del Imperio, aunque nunca llegó a ser emperador, el divino Julio Cesar, y los sucesivos once emperadores que le siguieron: su sobrino Augusto, Tiberio, Caligula, Claudio, Neron, Galba, Vitelio, Oton, Vespasiano, Tito y Domiciano.

No pretendiendo ser más que una relación de la vida y hechos de los personajes biografiados, con una misma estructura esquemática que va desde los origenes familiares, juventud, hechos releantes de su vida pública y muerte y herederos, su estilo ameno y sencillo y la profusión de anecdotas de la vida intima y personal de los protagonistas hace de esta obra un relato fácil de leer, divertido y muy interesante desde el punto de vista histórico.

Alejada de las eruditas y, a veces, plúmbeas obras biográficas, la relacion de anecdotas y curiosidades no permiten acercarnos de una manera directa y divertida a las costumbres y a la vida real de los personajes estudiados, sin perder el interés en el relato histórico.

Una obra muy recomendable y muy interesante en tanto que nos permite acceder a una obra clásica, generalmente resesrvadas a estudiosos o personas con un interés más elevado, académico o profesional, siendo unos meros profanos en el mundo greco latino y simple aficionados que quieren aprender un poco más sbre tan apasionante periodo histórico.

Además, la edición de Alfonso Cuatrecasas tiene un pequeño estudio previo de unas cincuenta páginas, sobre la obra y el periodo que relata, con cuadro cronológico y bibliografía, que ayuda mucho a aquel que quiera profundizar un poco más.

Finalmente, un consejo: no dejeis de acompañar vuestra lectura con un paseo por el Foro romano y el Palatino, paseando “in situ” por los lugares y ambientes que recoge el el libro. Una autentica delicia, aunque no esté al alcance de todos.

Un saludo

 

CAYO SUETONIO TRANQUILO: Escritor y biógrafo romano, nacido en Hipona (actual Argelia) el año 70 d.c. y fallecido el año 126 d.c. Fue coetaneo de los emperadores Trajano, del que fue tribuno y también encargado de lal bibliotecas y archivos públicos, y del emperador Adriano, del que fue amigo y secretario personal, hasta que cayó en desgracia. Fue amigo igualmente del historiador Plinio el Joven, por quien sabemos la mayoría de sus datos biograficos. Ejerció como profesor y abogado. Sus obras más importantes, las únicas que se han conservado hasta nuestros días, son “De vitam duodecim Cesarum” y “De viri ilustribus”. Fue un autor de mucha influencia en la Edad Media.

SINOPSIS EDITORIAL: A lo largo de sus trece siglos de historia, Roma vivió tres momentos cruciales que marcaron de modo irreversible su evolución política y humana y, a través de ella, la de una gran parte de la actual Europa: la creación de la República tras la expulsión de los reyes etruscos (509 a. C.); la transformación de la República en Imperio (27 a. C.), y, por último, la división definitiva del Imperio en dos partes, Oriental y Occidental, llevada a cabo por Teodosio, con la imposición del cristianismo como religión del Imperio (395 d. C.).
La obra principal de Cayo Suetonio Tranquilo, Vida de los doce césares, nos traslada como espectadores de excepción a uno de esos hitos -el de la paulatina sustitución de la República por el Imperio-, introduciéndonos en la vida de los doce primeros hombres que pergeñaron, concretaron y consolidaron esa nueva estructura política del Estado romano, algunos de los cuales se hicieron tristemente célebres debido a su crueldad, desmanes y abusos de toda índole, si bien todos ellos forman la galería de personajes más conocidos y populares de la antigua Roma.

la vida de los doce cesares-9788467034622

  • Editorial: Espasa Calpe S.A.
  • Colección: Austral-Ciencias y Humanidades
  • Traducción y edición: Alfonso Cuatrecasas
  • ISBN: 978-84-670-2701-3
  • Páginas: 476 


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“un mundo de ayer. memorias de un europeo”, de stefan zweig: una época que fué, una luz que se apaga.


“En la lengua que había escrito y en la tierra en que mis libros se habían granjeado la amistad de millones de lectores, mi obra literaria fue reducida a cenizas. De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos. También he perdido a mi patria propiamente dicha, la que había elegido mi corazón, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fratricidas.” S.Z.

El 21 de Febrero de 1941 el escritor austriaco, Stefan Zweig, escribió sus últimas palabras: “Ojalá puedan ver el  amanecer después de esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, me voy antes de aquí”. Y verdaderamente eran las últimas, por cuanto que días después fue encontrado muerto, junto con su segunda esposa, Lotte, víctima de un último acto de desesperación, su suicidio.

Su impaciencia le llevó a tomar una drástica decisión. Su impaciencia y su pesimismo ante el avance irrefrenable del ejército alemán, que amenazaba con instaurar en Europa un “Reich de mil años” y así hacer desaparecer todo vestigio de una cultura europea, optimista, tolerante, diversa y activa, que moldeó su persona y su carácter, que tanto le dio al escritor vienes y a la que supo corresponder con la totalidad de su obra.

Esta autobiografía, es más bien una biografía intelectual por cuanto que relata la trayectoria pública del escritor, sus años de formación, sus relaciones con artistas e intelectuales: músicos, poetas, novelistas y dramaturgos, eludiendo toda mención a sus relaciones privadas y personales, su familia, su vida y sentimientos íntimos. Es a la vez una disección sociológica de la sociedad europea anterior a la I Guerra Mundial y del periodo de entreguerras, la época de esplendor y decadencia del Imperio Austro-Hungaro.

Testigo de un mundo que ya fue y no será ya jamás, legó a la posteridad este libro triste y nostálgico. Su título, “un mundo de ayer” es bastante significativo respecto del tono general de la obra, el repaso a una vida, el repaso a un mundo pasado, el relato de “los años irrecuperables” de “nuestra generación”, -que esos fueron los títulos inicialmente pensados por Zweig junto con “Europa fue mi vida”-.

El subtítulo, “memorias de un europeo” refleja el sentimiento de pertenencia de Zweig a una cultura supranacional más que a una patria o nación concreta. El desarraigo que le otorgaba su ascendencia judía fue accidental, como él mismo relata; pero su voluntad cosmopolita y paneuropea fue consciente, al igual que la férrea defensa de su individualidad en un mundo obligado a tomar partido entre los dos grandes imperios en guerra. Stefan Zweig se niega a sumarse a la euforia belicista y opta por el exilio y la beligerancia a favor de la paz, a favor del sentimiento nacional europeo, a favor de la universalidad de la cultura.

Tres cosas destacarían en esta obra. En primer lugar, el permanente sentimiento de desolación que rezuma al relatar sus vivencias en contraste con la expresión declarada de optimismo vital que parecía animar su actividad intelectual. Igualmente destaca su privilegiada situación personal lo material –hijo de una acomodada familia judía que le concedió total libertad para orientar su formación de un modo autodidacta y que le posibilitó viajar por todo el mundo sin apenas sufrir estrecheces económicas. Por último, especialmente, es de interés su contacto, a veces de íntima amistad, con las grandes personalidades intelectuales y culturales de su época: Rilke, Verhaeren, Rolland, Rodin, Bazalgette, Strauss, Pirandello, Freud, Bernard Shaw, H.G. Wells, Einstein, Thomas Mann, Joseph Roth, James Joyce, Proust, e incluso Dalí, sobre las cuales desgrana anécdotas y comentarios de sus encuentros, junto con esa aguda capacidad  de penetrar en los caracteres y ofrecernos un bosquejo psicológico de cada uno de ellos.

Creo que es una obra esencial en cuanto a su calidad y amenidad de su relato. Y también respecto de su carácter ejemplarizante y descriptivo, al retratar certeramente un mundo que pudo ser nuestra herencia pero que el desastre de ambas guerras mundiales desbarató y nos hurtó para siempre. Ese mundo en transición entre la época del esplendor, optimismo y seguridad del finales del siglo XIX y nuestro mundo individualista, fragmentado y huérfano de valores universales.

Un saludo. 

 

Stefan Zweig, escritor austriaco, biógrafo, dramaturgo, traductor y novelista nacido en Viena en 1881 y fallecido en Petrópolis, Brasil, el  22 de febrero de 1942. De una familia acomodada, eligió una formación autodidacta y cosmopolita, visitando Europa (Berlín, Paris, Londres,) América (New York, Boston, Filadelfia, Baltimore) y Africa e India.

Durante la I Guerra Mundial destacó por su postura antibelicistas y su negativa a condenar a cualquiera de los dos bando enfrentados. Durante los prolegómenos de la II Guerra Mundial inició un largo exilio del que nunca regresaría.

Su obra se caracteriza por una gran profundidad psicológica de los personajes, tanto en novelas como obras teatrales o biografías, animadas por un espíritu de tolerancia y defensa de la libertad individual frente a la imposición ideológica o restricción cultural nacionalista.

Bibliografía escogida

Teatro: Thersite, 1907; Jeremias, 1916. Ficción: Carta de una desconocida, 1927; Veinticuatro horas en la vida de una mujer, 1929; Novela de ajedrez, 1941. Biografías: Fouché, el genio tenebroso, 1929; Americo Vespucio. La historia de un error histórico, 1931; María Antonieta, 1932; María Estuardo, 1934; Erasmo de Rotterdam, 1934; Tres Maestros: Balzac, Dickens, Dostoievski.; Castellio contra Calvino, Conciencia contra Violencia. Autobiografía: El mundo de ayer, publicado tras su muerte.

SINOPSIS EDITORIAL: El mundo de ayer es uno de los más conmovedores y atractivos testimonios de nuestro pasado reciente, escrito además con mano maestra por un europeo empapado de civilización y nostalgia por un mundo, el suyo, que se iba desintegrando a pasos agigantados. Escritor extraordinariamente popular y testigo de excepción de los cambios que convulsionaron la Europa del siglo XX entre las dos guerras mundiales, Zweig recuerda, desposeído y en tierra extraña, en unas circunstancias personales de insospechado dramatismo, los momentos fundamentales de su vida, paralela en mucho a la desmembración de aquella Europa central que se quería más libre y segura, al abrigo de la locura y la tormenta. El resultado es un libro capital, uno de los mejores de Zweig y referencia inexcusable para entender los desvaríos de un siglo devastador.

 Portada El mundo de ayer

  • Colección: El Acantilado, 44
  • Traducción: J. Fontcuberta  y A. Orzeszek
  • ISBN: 978-84-95359-49-0
  • Nº de edición: 20ª
  • Formato: 13×21 cm
  • Páginas: 552


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“cela, un cadáver exquisito”, de francisco umbral: un ajuste de cuentas exquisito.


“Cela pudo parecer fascista por autoritario y despótico, pero luego se ha visto, con los años y el trato, que todo era literatura. Cela a quien quería parecerse era a Valle-Inclán en la prosa, a Baroja en las novelas, a Azorín en los arcaismo, etc. casi todo el 98” F.U.

Es sabido, que en el firmamento, las luces de las estrellas se opacan entre sí de tal modo que el brillo de unas nos impiden apreciar el de las otras. Entre las constelaciones del arte ocurre exactamente lo mismo y, en el caso del universo de la literatura, es tanto más evidente como que los propios protagonistas se encargan de legar a la posteridad testimonio escrito de sus desavenencias, envidias y relaciones furibundas.

¿Quién puede dejar de apreciar la ácida enemistad entre Cervantes y Lope, con aquella frase de “la guardia cuidadosa”  (“me han sonado tan bien, que me parecen de Lope, como lo son todas las cosas que son o parecen buenas”)? ¿O ese estupendo prólogo a la segunda parte de El Quijote, que por sí solo encarna un género narrativo, en el que el genio cervantino despacha con gusto a aquel nacido en Tordesillas al que tilda de “asno, mentecato y entrometido”? Y, así mismo, ¿Quién no conoce el archifamoso soneto de Quevedo “erase un hombre a una nariz pegado” donde retrató, por los siglos, al poeta Góngora?

El libro objeto de esta reseña no llega a las alturas de los grandes autores del Siglo de Oro pero no es menos lacerante, mordaz y sardónico. Con la intención declarada de Francisco Umbral de hacer un retrato de su mentor y amigo Camilo Jose Cela, fallecido el mismo año de su publicación, va desgranando una serie de anécdotas y momentos biográficos, alternando críticas opiniones y comentarios a la obra del autor gallego.

Desde su llegada en los años 60 al Café Gijón, el escritor madrileño se introduce en las tertulias literarias apadrinado por Camilo Jose Cela, quien en esa época ya era un escritor consagrado, renovador de la literatura de posguerra con obras como “La Familia de Pascual Duarte”, “Viaje a la Alcarria” y “La colmena”. Se codea con viejas glorias como Gonzalez Ruano (posteriormente denostado por su dudosamente ética relación con el régimen nazi) o el poeta García Nieto. Y jalona su biografía con decepciones como el fallido intento de alcanzar el rango de miembro de la academia.

No deja de parecer un libro oportunista y apresurado: su estructura formal, dividida en dos partes principales VIDA y OBRA, finalmente no responde a su enunciado, y se entremezclan anécdotas, opiniones y análisis, barajadas aleatoriamente. De la memoria de su dilatada relación, Umbral va extrayendo capítulos cortos y de fácil lectura, que más parecen breves apuntes, aunque maravillosamente redactados, o incluso, una recopilación de columnas periodísticas y notas de sociedad.

Se respira en toda la obra una voluntad inconfesada de Francisco Umbral de ajustar cuentas con su “padre” intelectual, teñida del narcisismo del propio autor, quien no cesa de retratarse constantemente así mismo. ¡Recuerdo la famosa escena televisiva protagonizada por Francisco Umbral: “yo he venido a hablar de mi libro”! Pues bien, en muchas de sus páginas se asoma el autor, dejándose ver, bien como tenue reflejo, bien como umbría presencia, más pareciendo un libro memorialístico que autobiográfico.

El acierto de la obra reside, por un lado, en su inmejorable estilo narrativo, la puntillosa y certera mirada de Francisco Umbral y su verbo fustigante y ágil que no deja recoveco sin hurgar, ni flaqueza sin zaherir; en esto se nota su notable capacidad de articulista.

Igualmente, entiendo acertado su análisis de la obra de Cela que, sobre todo a partir de “Mazurca para dos muertos” (1983), construyó de su persona un personaje, y estuvo recreándose en él hasta su fallecimiento, ganándose en el camino el aprecio y reconocimiento general (léase Premio Nacional de Narrativa, Príncipe de Asturias, Premio Nobel, Planeta y Cervantes) concedidos más a su trayectoria pasada que a su logros posteriores a “La colmena”.

También, para concluir, es interesante para toda aquella persona coetánea a los hechos relatados, que revive, ahora desde la nostalgia, las interioridades de un finado pasado.

Un saludo.

Francisco Umbral, periodista, poeta, novelista, biografo y ensayista madrileño, (el orden es arbitrario e ignoro si del gusto del interfecto en orden a sus preferencias y/o prioridades), nacido en 1932 y fallecido en 2007. Su andadura literaria se inició en Valladolid bajo el ala protectora de Miguel Delibes, en el periódico El Norte de Castilla. Su llegada al Madrid natal se produce en 1961. Allí frecuentará las tertulias del Café Gijón donde se relacionará con escritores como García Nieto y Camilo Jose Cela. Trabajará y colaborará con inumerables publicaciones y periódicos y alternará esta labor de columnista (recopilada, entre otros en Mis placeres y mis días, 1994) con la ingente producción de novelas (Mortal y Rosa, 1975; las ninfas, 1975) y biografías (Larra, anatomía de un dandy, 1965; Lorca, poeta maldito, 1968; Ramón y las vanguardias, 1978. Recibió importantes premios como el Premio Nadal de novela por Las Ninfas en 1975; el Premio González Ruano de Periodismo en 1980 por su artículo El trienio; finalista del Premio Planeta en 1985 con Pío XII, la escolta mora y un general sin un ojo; en 1991 el Premio Nacional de la Crítica por Leyenda del César visionario; en 1996 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras; en 1997 el  Premio Nacional de las Letras Españolas; en el año 2000 el Premio Cervantes. Por cierto, que no pudo entrar en la Real Academia Española en 1990, siendo apadrinado por Camilo José Cela, Miguel Delibes y José María de Areilza, siendo elegido para el sillón “F”, Jose Luis Sampedro.Tampoco obtuvo el premio Nobel, y eso se nota en el libro objeto de esta reseña.

INDICE: Epígrafe. ATRIO. LA VIDA. Gente bien. El 98. Baroja. El niño terrible. El Café. Ríos Rosas, 54. Son Armadans. La cucaña. José García Nieto. El inglés. El vagabundo. El vagabundo almuerza. La política. La preguerra. El fascismo. Censor y delator. La rosa. Muerte de César. La Alcarria. Cela y las generaciones. Marina. Salieri II. El Nobel. La finca. San Camilo. Toledo. Puerta de Hierro. Cena en Puerta de Hierro. Cela y el dinero. El milenio. 2001. La gloria. LA OBRA. Cela por sí mismo. El proceso. El plagio. Una trayectoria. Izas, rabizas y colipoterras. El andarín de su órbita. La novela de la guerra. Mazurca. Profesor de energía. Boj. Husserl. Nietzsche y Cela. El compromiso burgués de la novela. Su españolismo. Articulismo. La cultura de las cosas. La prosa Lírica. Lo castizo. Los sueños vanos, los ángeles curiosos. Profesor de energía. ÍNDICE ONOMÁSTICO

 

cela: un cadaver exquisito-francisco umbral-9788408043409

  • Editorial: PLANETA
  • ISBN: 9788408043409

 


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“siddartha”, de hermann hesse: en la búsqueda de un sentido se borran los caminos.


”Creo que, en realidad, aquello que llamamos <aprender> no existe. Sólo hay un conocimiento que está en todas partes, amigo mío, y es el Atman. Se halla en mí, en ti, y en cada ser. Y empiezo a creer que este conocimiento no tiene peor enemigo que el querer saber, que el aprender”. H.H.  

Consciente o inconscientemente la vida, nuestra vida, no es más que un devenir contante, siempre cambiante y mutable, cuya inseguridad nos causa ansiedad y desasosiego. El hombre busca un sentido a su existencia como antídoto frente a la sensación de vacío, como asidero intelectual, moral o existencial al que aferrarse. La satisfacción de nuestros deseos, la obtención del placer y la ausencia de dolor  no son más que distracciones pasajeras de nuestro fin último, la respuesta al porqué de nuestro existir. Nacemos, y desde ese instante dirigimos nuestro esfuerzo vital hacia el calor de nuestra madre en un intento de recobrar la seguridad y el confort perdidos; crecemos y seguimos buscando una justificación espiritual a nuestra existencia y creemos encontrarla en la amistad y el amor, que orientan nuestros pasos de preadolescentes; maduramos y asumimos las responsabilidades del trabajo y la familia, a las que otorgamos una importancia capital como razón de vivir; envejecemos y vislumbramos un futuro ya cercano con la mirada vuelta atrás, intentando disfrutar de la tranquilidad y el sosiego  de una vida ya acabada y añorando el calor primigenio que nos vio nacer. Durante todo este proceso el pensamiento y el deseo, se vuelven intercambiables, se confunden, se distraen, avanzan y retroceden sobre sus pasos, vagan errabundos por caminos ya hollados o abren otros nuevos (viejos caminos que olvidaron las pisadas de otros hombres). Siempre buscando, siempre proyectados hacia adelante con la idea de colmar un anhelo que nunca se sacia, mitigar una inquietud que no conseguimos disolver ni con salud, ni dinero ni amor. Y un día de nuestra vida tropezamos con una persona excepcional que aporta un poco de luz a nuestra oscuridad personal y nos permite vernos reflejados en su mirada y poder así acceder a esa oscuridad interior de la que pretendemos sustraernos, alcanzar el conocimiento propio y calmar nuestra sed. A esa persona le llamamos iluminado y esa puede ser la historia de Siddartha, el Buda.

La novela de Herman Hesse nos relata la vida del joven Siddartha que vive con su padre el Brahman, siendo objeto de elogios y admiración por su dedicación al estudio de las escritos sagrados y la práctica de los ritos, pero que  muy pronto es consciente de la inquietud y la insatisfacción que le corroe por la falta de conocimiento de sí mismo y decide abandonar su hogar y unirse, junto a su amigo Govinda, a un grupo de ascetas samanas, con los que aprende y domina la técnica de la renuncia, del ayuno y la meditación para vaciarse y anular el Yo. Consciente de no haber alcanzado aún su objetivo y con su insatisfacción intacta, abandona igualmente a los samanas y acude a escuchar del Buda Gotama la exposición de su doctrina sobre el Karma: la sucesión concatenada de causas y efectos, su superación mediante la liberación del sufrimiento a través de la iluminación; debate con él y rechaza su doctrina pues es sólo una apariencia más que le ata al Yo. Su amigo Govinda decide  unirse al grupo de seguidores del Buda y Siddartha se separa de él. Se adentra en el bosque y descubre tras la meditación que lo material y que las doctrinas son meras representaciones cuyo sentido y esencia “no se hallaban detrás de las cosas, sino en ellas mismas, en todo” y se propone alcanzar dicha esencia con el corazón “abierto a todo lo inmediato”. Nuevamente emprende su viaje y se dirige a la ciudad donde conoce a la cortesana Kamala, de la que aprende las artes del amor y el deseo sexual; allí conoce también al mercader Kamaswami y aprende de él los placeres de los sentidos; y conoce  a los “hombres niños”,  con su apego a sus alegrías y a sus miedos. Pero la indolencia le cansa y vuelve a abandonar las ataduras dirigiéndose al bosque a meditar sobre su destino, pensando en el suicidio. Allí, recapacita y recupera su objetivo vital, quedándose dormido, agotado por el esfuerzo; bajo un árbol le encuentra Govinda, quien vela su sueño sin reconocer a su amigo Siddartha vestido y engalanado con los ropajes de un rico comerciante. Discurre por el río y conoce al barquero Vasudeva quien le enseña que el río es uno y distinto a la vez, que fluye sin cesar y aún así permanece, siempre presente, sin sombra de pasado o de futuro. Vuelve a encontrarse con Kamala que viaja de peregrinaje acompañada con el hijo común y que muere por la mordedura de una serpiente, haciéndose cargo Siddartha de la educación de su hijo hasta que éste le abandona huyendo de su padre; Siddartha comprende entonces y siente y comparte el sufrimiento y  padecimiento de los “hombres niños”. Transcurrido un tiempo y superado el dolor de la pérdida, muere Vasudeva habiendo alcanzdo la iluminación, ocupando Siddartha su lugar como barquero del río. Vuelve a encontrase con Govinda, quien tampoco le reconoce; le pregunta Govinda sobre sus ideas y conocimientos e indaga en su saber. Siddartha le comunica que aunque no careció de maestros no sigue doctrina alguna;  que aunque el saber se pueda comunicar no sucede así con la sabiduría; que el mundo no es imperfecto ni se encuentra en vías de perfeccionamiento sino que es perfecto en cada instante y hay que amarlo tal como es; que “las palabra son nocivas  para el sentido secreto de las cosas” siendo más importantes las obras, la vida. Finalmente Govinda presencia cómo su amigo Siddartha alcanza la iluminación: es testigo de “la sonrisa de la unidad sobre el fluir de las formas, esta sonrisa de la simultaneidad sobre los millares de nacimientos y muertes “.

La vida de Siddartha, en contraste, por ejemplo, con la de su amigo Govinda, transcurre cíclicamente en un continuo descubrimiento, asimilación, hastío y abandono. Primero de la casa del padre y los ritos y escrito brahmánicos; de los ejercicios de renuncia y técnicas de los samanas; de la doctrina del conocimiento de la causalidad del Buda Gotama; de los placeres y goces terrenales que el enseña Kamala y el mercader Kamaswami; y de las zozobras de la paternidad. Al final de su camino ha aprendido por sí mismo que no son suficientes ni la renuncia ni la saturación absolutas sino solamente la aceptación y la vida presente. Es el camino medio que predica el budismo.

La novela está escrita en un tono alegórico mediante el cual nos muestra las distintas etapas del desarrollo de la persona –infancia, adolescencia, madurez, vejez – y los distintos procesos de aprendizaje correspondiente a cada uno de ellos – descubrimiento, exploración, asimilación y madurez-; también los distintos personajes pueden simbolizar los distintos sentimientos y relaciones que son objeto de nuestro deseo y que, aferrados a ellos en extremo nos atan al sufrimiento –amistad, dolor y privación, deseo de conocimiento, concupiscencia, lujo y bienestar material.

Tiene tantos niveles de lectura como podamos descubrir con un análisis atento y sosegado. Su amenidad y facilidad de expresión y la falta de rigor formal ocultan sin embargo distintos niveles de comprensión de su contenido. Al igual que el arroyo de aguas cristalinas que nos decía Nietzsche, la novela oculta su verdad en el lecho del río y la claridad de sus aguas nos impiden apreciar su verdadera profundidad. Tras un lenguaje poético, musical y alegórico (que debemos en gran parte al trabajo del traductor Juan Jose del Solar), se pueden apreciar tres niveles básicos de acercamiento y comprensión de su contenido.

Por un lado el nivel narrativo, literario, cual es el extraordinario relato que nos ofrece Herman Hesse sobre la historia de Siddartha y su búsqueda espiritual. Recorre los hitos básicos de la biografía del Buda Siddartha Gautama y juega al equívoco sobre su identidad confundiéndonos sobre si el personaje de Siddartha es el personaje histórico –con el que comparte muchos datos biográficos- o es el personaje Gotama la verdadera representación del Venerable. De cualquier modo la historia es amena y entretenida y en este nivel la calidad literaria es notable.  

Existe un nivel que yo llamaría pedagógico en el cual los personajes van desgranando la teoría y los conceptos de la religión budista. Aquí la maestría de Hesse nos permite asimilar estas lecciones a la par que las nos las van descubriendo los propios personajes sin el agobio ni el tedio que supondría la larga enumeración de conceptos e ideas en los que esta sistematizado y ordenado el Dharma, las enseñanzas de los budas (las tres marcas o tres tesoros, los doce eslabones, el óctuple camino, las cuatro nobles verdades, etc). Como lectores profanos en el conocimiento de la religión budista, entiendo que muchos de esos conceptos, incluso la propia estructura del relato y su significación, se nos escurren entre las líneas del texto.

Finalmente entiendo que subyace a un nivel más profundo una lección existencial, un mensaje, el hallazgo de la búsqueda del propio autor o, quizás, del propio lector, en la medida en que toda obra literaria despierta inquietudes y reflexiones que nos son propias y que podemos compartir con el autor, discrepar, completar y añadir a nuestro propio bagaje intelectual y moral. La dedicatoria que ofrece el propio Herman Hesse a su amigo Romain Rolland es explícita en el sentido de expresar que la novela contiene el ideario del autor, gestado en una época, los años 20, en la que personalmente Herman Hesse se encontraba en un periplo introspectivo y la sociedad europea (occidental) había despertado desorientada del horror de la guerra.

Hermman Hesse nos hace recorrer junto al joven Siddartha el proceso expresado por Buda en sus enseñanzas y lecciones sobre el origen y causa del sufrimiento humano que se inicia con la ignorancia y acaba en la muerte en un ciclo constante e infinito que solamente la senda del “noble Camino” de la sabiduría (comprensión y pensamiento correctos), la ética (acción y comportamiento correctos) y la meditación (esfuerzo, atención y meditación correctos), pueden romper hasta alcanzar la iluminación, el despertar  o nirvana e interrumpir definitivamente el ciclo de renacimiento continuo y constante. Esta enseñanza la expresó Buda en su lección sobre las “Cuatro Nobles Verdades” y que se resumen en la constatación de la existencia del sufrimiento por el dolor y la ausencia de placer, en la determinación de que ese sufrimiento tiene como causa la   insatisfacción y el anhelo permanente del YO y de que puede ser interrumpido mediante la práctica y ejercicio del la sabiduría, la ética y la meditación.

Yo creo que lo que esta novela aporta no es el sentido de la vida como rumbo, como meta, como fin, sino la percepción de que es el propio camino nuestra razón de vivir, que la vida encuentra un fin en sí misma y que su sentido no radica en mera búsqueda de sentido sino en la comprensión, la aceptación y el disfrute del presente. Como dice el personaje, el que busca no encuentra porque tiene un objetivo y se halla poseído por él; el que encuentra, en cambio, es libre, esta abierto y carece de objetivos. Como dijo nuestro Machado, no hay camino, se hace camino al andar.     

Hermann Karl Hesse, escritor alemán, nacido en la localidad de Calw, Badern-Wurtember el 2/07/1877 y fallecido en Suiza, el 09/08/1962. En 1946 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Su obra literaria se inicia en 1898 con el libro de poemas “Canciones románticas” y otras obras menores de escaso éxito comercial. En 1904 publica la novela “Peter Camenzind”, a partir de la cual se dedica plenamente a la literatura. En 1911 viaja por Ceilán e Indonesia y publica “Cuadernos hindúes” (1913). No participó en la I Guerra Mundial por problemas de salud y fue fuertemente criticado por su posterior posición de reconciliación. En 1917 Hesse escribió la novela “Demian”; publica en 1919 “ El último verano de Klingsor” y en 1922 la novela “Siddartha”; en 1927 “El lobo estepario”. Publicó Narciso y Goldmundo en 1930 y en 1931 inicia la redacción de “El juego de los abalorios” publicada en 1943. De esta bibliografía destacan principalmente “Demian”, “Siddartha” y “El lobo estepario” por su carácter emblemático, cada una en su estilo y orientación,  de una concepción existencial que ha atraído a multitud de público, sobre todo juvenil; aunque el propio Herman Hesse se quejaba –sobre el lobo estepario- de la malinterpretación y falta de comprensión de su mensaje.

Un saludo 

 

  • Título: Siddharta
  • Autor: Herman Hesse
  • Traductor:  Juan_Jose del_Solar
  • ISBN: 9788401426711
  • Editorial: Plaza & Janés, Barcelona (1994)
  • Nº págs: 211
INDICE:
 PRIMERA PARTE
 .El hijo del brahmán
 .Con los samanas
 .Gotama
 .Despertar
 SEGUNDA PARTE
 .Kamala
 .Con los hombres niños
 .Sansara
 .A orillas del rio
 .El barquero
 .El hijo
 .Govinda


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“el olvido que seremos”, de hector abad facciolince: la vida habita en la memoria.


“Yo quería a mi papá con un amor que nunca volví a sentir hasta que nacieron mis hijos. Cuando los tuve a ellos lo reconocí, porque es un amor igual en intensidad, aunque distinto, y en cierto sentido opuesto. Yo sentía que a mí nada me podía pasar si estaba con mi papá. Y siento que a mis hijos no les puede pasar nada si están conmigo.” H.A.F.

Un hombre yace muerto en el centro de la calzada de la calle Girardot de Medellin; su cuerpo ha sido acribillado a balazos; en su bolsillo lleva escrito su propio epitafio; veinte años después, su hijo erige un cenotafio en su memoria para arrebatarle del olvido ineludible: un monumento confeccionado con palabras de amor, dolor, melancolía, nostalgia, agradecimiento y admiración hacia un padre que supo alcanzar con igual amor el corazón de su hijo.

El Doctor Hector Abad Gomez, profesor universitario, médico de profesión, fue una figura pública en un tiempo de inestabilidad, desorden y confrontación política. Se significó en la lucha contra la desigualdad, la marginalidad, la pobreza y la precariedad de los más débiles: audiciones radiofónicas, editoriales periodísticas, promoción pública de campañas sanitarias, jornadas de protesta y concienciación a favor de los derechos humanos y de los derechos que nos confieren la dignidad humana –educación, sanidad, trabajo-  Y por dicha causa fue arrollado por la violencia anónima de los sicarios, ejecutado por grupos de poder, de intereses políticos.

Sin embargo, el libro que reseñamos no gira en torno a su vida pública, que puede ser meramente accesoria, anecdótica, una sucesión de hechos cuya efeméride no es éste libro. No, Héctor Abad Facciolince ha escrito una biografía íntima del personaje y su familia, una autobiografía personal y privada, un relato brillante, conmovedor, visceral, de una gran calidad humana, que surge al final del camino del llanto y de la pérdida, en el que el dolor  se convierte en duelo: la expresión de la pena, la reconciliación y el perdón. Como dice el autor “Al escribir este libro la quemé también [la camisa ensangrentada que había guardado todos esos años como un recordatorio de su promesa de venganza] pues entendí que la única venganza, el único recuerdo, y también la única posibilidad de olvido y de perdón, consistía en contar lo que pasó, y nada más”.

Este libro tiene una apostilla en forma de relato, recogido en “traiciones de la memoria” 2009, que se titula “poema encontrado en un bolsillo” y que es la reconstrucción minuciosa de la investigación llevada a cabo por el autor para determinar la veracidad de la atribución a Borges del poema inédito  “ya somos el olvido que seremos” que llevaba su padre escrito en un bolsillo en el momento de su asesinato, el cual en un principio fue negado por especialistas en contra de las afirmaciones del autor.

Con un formato a medio camino entre la biografía y la novela, está estructurado en cortos capítulos que relatan, en primera persona del autor  y orden cronológico, la infancia del mismo y su relación con su padre, desde sus inicios en el “kínder” hasta el asesinato de éste y su propio exilio de Colombia por amenazadas de muerte.

Es un libro muy recomendable por su gran calidad literaria, con una prosa clara que transmite, sobre todo, la sinceridad de su testimonio, la hondura del sentimiento ante la muerte y una seria reflexión filosófica ante el hecho de la trágica y repentina desaparición de una persona querida. El autor nos hace cómplices –y lo consigue- de su intento de postergar el olvido con la memoria y con el recuerdo.

Héctor_Abad_Faciolince es periodísta y escritor colombiano (Medellin, 1958). Ha escrito las siguientes obras: Malos Pensamientos, 1991; Asuntos de un hidalgo disoluto, 1994; Tratado de culinaria para mujeres tristes. 1996; Fragmentos de amor furtivo.1998; Basura.2000; Palabras sueltas. 2002; Oriente empieza en El Cairo. 2002; Angosta. 2004; El Olvido que seremos, 2005; El amanecer de un marido, 2008; Traiciones de la memoria, 2009.

Un saludo.

  • INDICE:
  • 1. Un Niño De La Mano De Su Padre. Pag. 11
  • 7. Un Médico Contra El Dolor Y El Fanatismo Pag. 40
  • 13. Guerras De La Religión Y Antídoto Ilustrado Pag. 69
  • 17. Viajes Al Oriente Pag. 94
  • 20. Años Felices Pag. 113
  • 26. La Muerte De Marta Pag 145
  • 30. Dos Entierros  Pag 172
  • 32. Años De Lucha Pag 178
  • 33. Accidentes De Carretera Pag 184
  • 35. Derecho Y Humano  Pag 199
  • 37. Abrir Los Cajones Pag 224
  • 38. Como Se Viene La Muerte Pag. 229
  • 41. El Exilio De Los Amigos Pag. 260
  • 42. El Olvido Pag. 272
Fecha de publicación: 11/05/2010
288 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-322-5073-6
Código: 736660
Formato: 12,5 x 19 cm.
Tomo 2310
Presentación: Rústica sin solapas
Colección: Novela y Relatos


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“malditos, heterodoxos y alucinados” de javier memba: catálogo de perdición, exaltación del genio creativo.


cropped-2012_feliz-navidad.jpg“De los 74 años vividos por el divino marqués, treinta de ellos se consumieron en la cárcel. La mayor parte de sus obras fueron prohibidas por la censura de todos los países hasta el siglo XX. Antes de que se permitiera su libre circulación, Donatien-Alphonse-François de Sade había sido reivindicado por cuantos autores y artistas que se han rebelado contra los valores y las obligaciones de la sociedad burguesa. Desde los poetas malditos hasta los surrealistas, desde Nietzsche a Sartre, pocos autores han ejercido una influencia tan grande en la heterodoxia de los últimos dos siglos como el marqués”. JM

El escritor y periodista madrileño Javier Memba (Madrid, 1959), especialista cinéfilo e igualmente guionista de cine, televisión y radio, ha colaborado durante largo tiempo con el diario El Mundo en una serie de artículos a modo de reseñas biográficas de una serie de autores de la historia de la literatura occidental titulados genéricamente “Malditos, heterodoxos y alucinados”, correcta expresión que define perfectamente a todos esos personajes cuyas peripecias personales pudieron trascender a su propia obra cumpliendo una vez más el dicho sobre que la realidad supera a la ficción.

Todo genio, todo creador, es un ser excepcional cuyas capacidades le hacen destacar sobre el resto de personas que, normalmente, solo compartimos nuestra común condición de bípedos implumes. Sin embargo su singularidad, o a causa de ella, les convierte en seres inadaptados, torturados, malditos y alucinados. 

Con la erudición suficiente, adecuada al medio para el que fueron concebidos dichos artículos, Javier Memba ha ido desgranando diariamente anécdotas de nuestros autores más estrafalarios, como frutos amargos del árbol del malditismo universal. Sin pretensiones de ser una obra profunda de crítica literaria se ha centrado en la descripción los tipos humanos, los hechos más trascendentes de su vida  literaria y las causas y circunstancias de su perdición Muy recomendable para quienes gustamos de la literatura y las cosas de la literatura, su historia y su intrahistoria.

El resto de su producción literaria lo componen “Edad de oro de la ciencia ficción” 2008; “La Hammer” 2007;  “Mi adorada Nicole y otras perversiones” 2007;  “La serie B (lo esencial de…)” 2006; “La década de oro del cine de ciencia ficción(1950-1960)”  2005; “El cine de terror de la Universal” 2004; “Hotel Savoy” 2000. Tiene un blog llamado “el insolidario” donde amplía su biografía. 

Malditos, heterodoxos y alucinadosJAVIER MEMBA