lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“aniquilación”, de jeff vandermeer: la sutíl diferencia entre lo raro y lo extraño.


“Todos vivimos en una especie de sueño continuo –le dije-. Cuando despertamos, es porque algo, algún hecho o algún pequeño incordio, ha alterado los límites de lo que tomábamos por realidad” J.V

Con el anuncio del próximo estreno de la película basada en la novela “Aniquilación” de Jeff VanderMeer, objeto de esta reseña, me entró la curiosidad de leer primero la novela, anticipándome a la película, para poder compararlas despues. Debo reconocer que cedí a la tentación de avivar el fuego del la eterna confrontación entre “cine o literatura”, tan gratificante, tan prolífica y tan enriquecederora en tanto que fuente inagotable de opiniones, razonamientos, conversaciones y estímulos intelectuales.

Por otro lado, la corta extensión de la novela y las críticas leidas apresuradamente, todas ellas muy favorables, suponían un buen incentivo para dicha tarea.

Al final, de la lectura de esta obra no he sacado impresiones muy favorables.

Siempre que emito una crítica negativa lo hago con muchas reservas. No siento que sea yo la persona indicada para expresar un juicio negativo, con gran carga de subjetividad, basado en una precaria formación y una nula experiencia en el proceso de la creación literaria. Sobre todo, cuando se suele reducir a unas cuantas líneas amargas el trabajo, seguramente laborioso, de un escritor que ha tenido la valentía de exponerse publicamente al escrutinio de pedantes como yo. Sin embargo, tampoco puedo renunciar a mi libertad de expresar dichas opiniones y al placer y satisafacción de compartirlas en un espacio tan libre, voluntario y espontaneo como en el que nos encontramos. Por otro lado, aunque las reseñas positivas sean más fáciles de emitir y de aceptar, no dejan por ello de ser menos imprudentes y precipitadas que las otras.

Dicho esto, una pequeña justificación totalmente innecesaria, centrémonos en el asunto.

La peor parte de la novela se la lleva la trama y desarrollo de la acción. Aunque el tema de fondo pueda parecer sugerente y atractivo, su desarrollo no me ha satisfecho. La anecdota del relato me parece superficial, insustancial, posiblemente extraña y fantástica pero no arrebatadoramente sugerente. Incluso me ha parecido algo apresurado el final de la novela. La verdad es que su lectura me ha resultado aburrida y agotadora pues, por momentos, he hecho esfuerzos por acabarla. Percibo cierta ausencia de credibilidad interna, aunque parezca atrevido decirlo de un relato de ciencia ficción que, por esencia, debe ser increible. Los hechos que transcurren en la novela y la evolución de los personajes acorde a los mismos carecen de solidez. No se cómo explicar algo que percibo en la novela. Algo así como cuando abres una puerta y te encuentras de repente con un objeto incongruente. Pasada la sorpresa inicial, tienes que aceptar su presencia puesto que, de hecho, esta ahí. Eso es lo que me ha ocurrido con esta novela. Los protagonistas se comportan como se comportan porque así lo ha determinado el autor, pero no por una evolución natural de los hechos del relato. Y no me vale la excusa de la opresión de un ambiente enrarecido y sobrenatural o los influjos de vaya-Ud.-a-saber-que-ha-pasado-aquí.

La estructura se sustenta en una relato en primera persona por parte de su protagonista con saltos temporales hacia atrás, a modos de flash-back que van poniendonos en antecedentes de su vida anterior y de los motivos y circunstancias que le han llevado a vivir la experiencia que va relatando. Todo ello, sinceramente, bastante banal y tópico, como lo puede ser una conflicto conyugal no resuelto.

Existe una novela española, escrita por Sanchez Piñol, titulada “La piel fría” que pudiera tener alguna semejanza con la presente novela. Eso sí, mucho mejor escrita y con un desarrollo de los personajes más profundo, más completo, mejor elaborado. Al igual que la trama que, esta sí, recrea un ambiente angustioso, un terror lovecraftiano, bastante más atractivo que la novela que nos ocupa.

En resumen, a mi no me gustó. Aunque aconsejo leerla para formarse un criterio propio, dada su extensión y la facilidad de su lectura.

Un saludo

BIOGRAFIA: Escritor, crítico y editor americano, nacido en 1968. Se le reconoce como uno de los principales promotores del movimiento New Weird. Ha sido profusamente galardonado con premios como el Nebula (porAniquilación), Rhysling, British Fantasy, BSFA y World Fantasy de Novela Corta. Además, ha sido finalista en los premios Hugo. Pocas de sus obras han sido traducidas al castellano: Veniss soterrada (2012); La Biblia steampunk (2013); la trilogía Southern Reac, Aniquilación, Autoridad, Aceptación (2014)

SINOPSIS EDITORIAL: En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de una expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron.

Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes.

Aniquilación es el primer volumen de la Trilogía Southern Reach, una serie que crea un mundo como nunca has imaginado y que nos enfrenta al extraño que se esconde dentro de nosotros mismos.
  • Editorial: Destino (20149
  • 256 páginas
  • Tírulo original: Annihilation
  • Traducción: Isabel Margelí
  • ISBN: 9788423348091

 

 

 


Traductor: Isabel Margelí Bailo
Páginas: 240
Publicación: 2014
Editorial: Destino
ISBN: 9788423348231

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“la larga marcha”, de stephen king (como richard bachman): ¿se puede hacer más con menos?


“Cuanto más tiempo llevas sin hablar, más dificil se hace romper el silencio” S.K.

Stephen King es un autor extraordinario que conjuga a la perfección su exhuberante imaginación con una gran capacidad creativa, lo que da lugar a una rebosante producción con una calidad literaria fuera de lo común.

Con el paso del tiempo, su obra inicial va adquiriendo un peso cada vez mayor en la consideración de la crítica “seria”, pese a ser un autor encasillado en el subgénero del terror o del terror fantástico. Sus últimas obras, sin embargo, aunque van decayendo en calidad, bajo mi criterio personal, mantienen nivel aceptable respecto del resto de su producción, explorando, incluso, nuevos géneros hasta ahora no abordados por este autor, como por ejemplo su reciente serie de novela de suspense, la trilogía “Mr. Mercedes”.

Pocos autores pueden alardear de haber conseguido el éxito comercial tanto bajo su propio nombre como también bajo pseudónimo; y pocos lo han conseguido simultanear, como cuando Stephen King se aventuró a publicar bajo el nombre de Richard Bachman, quizás en un intento de no acaparar el mercado, dada la prolijidad de entonces. Sorprendentemente, o quizás no tanto, la obra publicada bajo Richard Bachman se convirtió en un problema para el autor cuando su éxito comercial le obligaba a darse a conocer, no pudiendo hacerlo sin desvelar la simulación. Finalmente, un sagaz fan amenazó con descubrirlo y el autor tuvo que “”matar a su pseudónimo. Aún así, también consiguió Stephen King llegar a publicar después de muerto.

La novela que nos ocupa, dentro de la bibliografía escrita bajo la marca Richard Bachman, reune las características de ese pequeño grupo de novelas de King:

En cuanto a la temática, se aleja del género de terror y se adentra en la novela distópica, no especialmente ubicada temporalmente en el futuro sino en una realidad paralela, alternativa.

El tratamiento de los personajes es, como siempre, un certero retrato psicológico bien definido por medio de unos diálogos creibles y bien estructurdos así como pequeñas pinceladas descriptivas que, capa a capa, van construyendo al personaje.

La trama es casi vanal; un recorrido, nunca mejor dicho, lineal con un final más o menos previsible pero cuya importancia no radica tanto en el “qué” como en el “cómo”.

La temática de fondo, es más dura y crítica que las de sus novelas de terror. Existe un trasfondo “politico”, una alegoria sobre un régimen dictatorial, represor, manipulador y típicamente adicto a los golpes de imagen, a las campañas mediáticas y, en general, a la alienación circense, al modo del antiguo imperio romano.

Esta novela es muy recomendable. Se lee facilmente. Sorprende, sobre todo, cómo es capaz el autor de construir una historia que engancha desde el principio y mantener el interés hasta el final con tan pocos elementos. Por algo se le reconoce a Stephen King su genialidad. A pesar de que mi poca falta de criterio respecto a Stephen King (debo reconocer que soy un admirador acrítico y totalmente parcial, ya rendido de antemano a su prosa), recomiendo la lectura de esta novela encarecidamente.

Un saludo

BIOGRAFIA: Bajo este pseudónimo de Richard Bachman, el escritor nacido en Portland, EEUU en 1947, Stephen King cosechó un notable éxito con novelas como  1977- Rabia (Rage), 197- La larga marcha (The Long Walk), 1981- Carretera maldita (Roadwork), 1982- El fugitivo (The Running Man), 1984- Maleficio (Thinner), 1996- Posesión (The Regulators), 2007- Blaze (Blaze).  

RESEÑA EDITORIAL: Una inquietante novela futurista donde la realidad supera a la fantasía más terrorífica. El escenario: una sociedad ultraconservadora que ha llevado al paroxismo sus rasgos más perversos, dominada por un estado policial. El acontecimiento: la más extraordinaria competición deportiva, una agotadora marcha a pie donde un resbalón puede ser el último. Los competidores: cien adolescentes elegidos por sorteo y decididos a pasar sobre los cadáveres de sus compañeros para llegar a la meta. El premio: fama y fortuna para el ganador, es decir, para el único superviviente… Solo uno será el triunfador. Los 99 restantes morirá

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  • Traductor: HERNAN SABATE VARGAS
  • Sello: DEBOLSILLO
  • Fecha publicación: 05/2013
  • Páginas: 352
  • ISBN: 9788490326213


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“el cuento de la criada”, de margaret atwood: nadie nos condujo hasta aquí, nosotros mismos hemos permitido esto que ahora, al despertar, llamamos pesadilla.


“Pensamos que podíamos hace que todo fuera mejor. ¿Mejor?, repito en voz baja. ¿Cómo puede creer que esto es mejor? Mejor no significa nunca mejor para todos, comenta. Para algunos siempre es peor” M.A.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, la escritora canadiense Margaret Atwood escribió un relato aterrador sobre nuestro inmediato futuro. En aquella época de incertidumbre y de cambio, que culminaría con el enorme acontecimiento de la caída del bloque soviético y la finalización “oficial” de la Guerra Fría, aparece esta novela relatando la transición de una sociedad americana democrática y abierta hacia un régimen pseudoreligioso, totalitario y fundamentalista que, con excusa del sempiterno enemigo exterior, instaura una sistema de represión de las libertades fundamentales cuyas víctimas son, esencial y principalmente, las mujeres (aunque discriminadas en función de su rango o categoría social).

H.P. Lovecraft dijo una vez, en su ensayo sobre el horror en la literatura, que el más intenso miedo de la humanidad es el miedo a lo desconocido. En mi opinión, la humanidad, tal como ahora la conocemos las personas producto cultural del extinto siglo XX, ha venido a matizar ese miedo a lo desconocido tornándolo, de un modo sutil, hacia un miedo a la incertidumbre.

Frente al optimismo y la felicidad propios de tiempos de bonanza y vacas gordas, en época de crisis y de cambio la sopecha suplanta todas las certezas y la falta de confianza trae consigo un miedo aterrador y paralizante a un incierto futuro.

La literatura distópica sirve como advertencia de las sombras de una realidad insatisfactoria y como conjuro del peligro probable que se cierne sobre el mundo y amenaza con mostrarse cierto y real.

Claramente encuadrado dentro de éste subgénero, la presente esta novela sirve como denuncia, en igual medida que como prevención, de los riesgos que puede correr toda sociedad de convertirse paulatinamente en una dictadura, con el apoyo involuntario de una ciudadania pasiva que va cediendo parcelas de libertad, dejandose arrebatar sin apenas percibirlo, derechos y libertades esenciales. Creo que fue Benjamin Franklin quien dijo que aquel que renuncia a su libertad por su seguridad no merece ninguna de ambas.

Evitando aventurar elementos de la trama, puedo decir que es muy interesante y significativo que el elmento debil de la sociedad que describe, las mujeres (aunque no todas), son relegadas a unas funciones básicas, ciertamente degradantes cuando no son voluntarias, como son la de procreación o la tareas del hogar; son clasificadas en función de sus “aptitudes”, son marcadas con un uniforme diferenciador; y su vida social o relacional es eliminada y permanentemente sujeta a la sospecha y el miedo a la delación.

La novela esta narrada en primera persona, a modo de un largo monologo narrativo, Al final de la novela nos enteramos que, en realidad, el relato en sí es una transcripción de unas cintas de audio. Por eso el estilo es directo, sencillo, a modo de confesión o reflexión personal, con dialogos transcritos por la propia narradora, en los que a menudo inserta glosas o comentarios con referencias retrospectias que nos trasladan a un tiempo anterior que siempre va comparando con el momento actual de la narración. Estas digresiones y saltos en el tiempo hacia un pasado relativamente cercano, donde las cosas eran muy distintas del presente de la protagonista, estan intercaladas de un modo sutil e inteligente que ayuda al lector a entender el porqué de esa situación y le alienta a seguir leyendo para ir encontrando las claves de esa sociedad extrañamente parecida a la nuestra.

El personaje consigue convencer al lector de la autenticidad y credibilidad de su historia, pues la justificación de la misma es coherente y lógica a tenor del devenir de los acontecimientos que va contando.

A mi juicio, la autora adopta esteretipos en la definición y desarrollo de los caracteres principales. Quizás intencionadamente, permite percibir a los distintos personajes algo rígidos, encasillados en un papel previamente asignado, con escasos matices en su definición y evolución. Ciertamente muy adecuado al tipo de sociedad rígida y controladora que denuncia en la novela.

Esta obra ha sido recientemente adaptada para el formato televisivo y se está emitiendo en estos momentos una serie de televisión que no he querido ver para no distorsionar mi reseña.

Como colofón, recomiendo esta novela, tanto por su enfoque innovador en cuanto a la concreta temática, la represión y cosificación de la mujer, tan actual en estos momentos, como por la aterradora posibilidad de que nuestra evolución como sociedad se dirija hacia ese horizonte de limitación de libertades y sumisión voluntaria de los ciudadanos en aras de un bien superior. Tal y como ya ocurrió una vez con el ascenso del nazismo y el comunismo, que contaron ambos con una amplio apoyo popular y acabaron, mal, muy mal, como todo el mundo sabe.

Un saludo.

MARGARET ATWOOD: (Ottawa, 1939) Escritora canadiense con una variada y prolífica obra: Ojo de gatoAlias Grace y Oryx y Crake, finalistas del premio Booker; El asesino ciego, premio Booker. Ha recibido también el Governor General’s Award, el Premio Montale, el Premio Príncipe de Asturias de la Letras, el Premio Crystal, el Premio Nelly Sachs, el Premio Giller y el National Arts Club Literary Award. Su novela El cuento de la criada se ha adaptado a la televisión como serie de TV.

SINOPSIS EDITORIAL: En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.

El cuento de la criada

  • Título original: Tha Handmaid’s Tale
  • ISBN: 978-84-9838-801-5
  • Número de páginas: 416
  • Tipo de edición: Rústica con solapas
  • Editorial: Salamandra
  • Traducción: Elsa Mateo Blanco


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el año del diluvio


“Adan Uno decía que el teclado moral humano es limitado: no hay nada que puedas tocar con él que no se haya tocado antes. Y, mis queridos amigos, lamento decirlo, pero tiene las notas más graves” M.A.

Se suele etiquetar a la novela “el año del diluvio”, de Margaret Atwood, como novela postapocalíptica, como una metáfora distópica sobre un futuro probable. Siendo su autora una prestigiosa novelista no adscrita (¿encasillada?) al subgénero de la literatura de ciencia ficción, esta obra ha tenido, si cabe, una mayor proyección mediática y un mayoritario reconocimiento crítico por acceder a esta categoría desde el campo de la literatura “seria”.

Si a esto añadimos que Margaret Atwood se ha significado como una persona muy involucrada en el activismo político en defensa de los derechos medioambientales, nos encontramos, por magia del la comercialización, con una novela “de denuncia”, con una gran carga filosófica y con un mensaje beligerante y crítico con nuestra sociedad imperante.

Todo lo anterior es cierto y, en mi opinión, ni reduce el valor literario de esta estupenda novela, ni tampoco le aporta mayor credibilidad o valor fuera de sus cualidades estrictamente literarias, sólo ayuda a su difusión y a su venta. La intención del autor es intrascendente, a mi juicio, si es el lector quien sabe extraer de sí mismo lo que la novela le propone y ayuda a materializar en forma de pensamiento, o concienciacion, o ideología, incluso. Dice el dicho que “todo está en los libros” pero ahí no hay nada que antes no hubiera estado dentro de nosotros mismos.

Fuera de divagaciones, la novela cuyo comentario nos ocupa tiene muchas lecturas superpuestas; unas son más superficiales, más accesibles, como es la que la simple historia relatada nos ofrece. Otras, como la carga crítica antes aludida, es un poco menos aparente. Y otras, seguramente que existen, son totalmente invisibles para mí. Pero, en fin, como se trata de disfrutar, la novela realmente entrega con creces lo que se la exige: diversión, entretenimiento y disfrute intelectual.

El relato se desarrolla en un mundo devastado por una catástrofe medioambiental, sin cohesión, altamente desigual, polarizado en dos sociedades en colindancia. Una, preeminente, como un resto de una sociedad rica y próspera que aún conserva los viejos roles y valores basados en la prosperidad material y el consumo como estatus, bajo el control de grandes corporaciones farmacéuticas (subrogadas del antiguo poder estatal), sustentadas en su fuerza militar. Otra, miserable, donde impera el hambre, la supervivencia por la mera subsistencia, la dominación por la fuerza física, la anarquía y la sumisión, la cual existe, aparentemente, por mera tolerancia y benevolencia de los poderosos que se encargan, de vez en cuando, de hacer notar su superioridad.

En un mundo sin electricidad, sin tecnología, sin cohesión social, ni transporte, ni recursos energéticos. ¿quién crees tú que sobreviviría? Obviamente no el más acomodado, en el sentido de el más dependiente de las comodidades modernas.

Nuestra sociedad da por supuestas muchas cosas, como que la energía que sale de un enchufe pude ser para siempre así como que el agua mana de un grifo eternamente. Sin embargo, puestos a prueba por un desastre natural, tal como un terremoto o un tsunami, sólo aquellos que se prepararon para lo peor sobrevivirían. Sólo aquellos cuya existencia no se apegó a lo insustancial. Sólo aquellos que se negaron a depender de otros en los aspectos básicos de la subsistencia.

Conocimientos tan esenciales para nuestra supervivencia en materias como agricultura, nutrición, primeros auxilios, los hemos dejado para la Wikipedia. La especialización en el trabajo y la optimización de recursos humanos nos ha convertido en personas dependientes, ignorantes funcionales altamente especializados, pero inutiles en las ramas ajenas a nuestra función.

Esto es el progreso. Nuestra calidad de vida, en general, ha aumentado desde la Época Prehistórica. Pero también nuestra sociedad ha evolucionado hacia una vulnerabilidad frente a las fuerzas de la naturaleza o, incluso, a la devastación provocada por el abuso tecnológico, militar, urbanístico, o energético. Finalmente deberíamos darnos cuenta, a nivel global, como especie habitante del planeta, que somos, en última instancia, seres vivos inmersos en un entorno biológico del que dependemos, a pesar de nuestro progreso y avance tecnológico.

A la larga, únicamente sobrevivirán los que mejor se acomodan al entorno, los que sabe integrarse en un medio natural para extraer de él los productos esenciales, sin sobreexplotación, sin superflua sobreabundancia.

Al modo de los suprevivencialistas americanos, o preparacionistas, como quizás prefieran que se les denomine, la religión de “los Jardineros de Dios” conserva dentro de sus ritos y modo de vida, unos hábitos sostenibles, rescatados de antiguos conocimientos de botánica, jardinería, biología, medicina natural, etc, para sobrevivir en un mundo terminal.

La novela es también una novela de personajes; personajes femeninos, me atrevería decir. Además de las dos protagonistas femeninas, todas las otras mujeres deben sobrevivir en un mundo doblemente cruel, por el entorno y por la dominación machista. Es el relato de la supervivencia del carácter y de los mecanismos que algunos tenemos que adoptar para enfrentarnos a la realidad e intentar salir de ella, sino indemne, al menos por nuestros propios medios: bien por la vía de la oposición frontal, bien por la vía de la aceptación, del optimismo o de la culpa y, aunque parezca paradójico, por la vía de la sumisión voluntaria

La narración discurre en alternancia entre la descripción de la situación presente y episodios en flashback, también aderezada con digresiones, más o menos divertidas y moralizantes sobre el santoral de los Jardineros de Dios. Aunque personalmente no entiendo la conveniencia de incluir esta parte, en algunos casos prescindible, la novela se mantiene en un nivel bastante alto, por lo que es muy recomendable.

Un saludo.


BIOGRAFIA: Poeta, escritora, profesora de literatura inglesa, critica literaria, nacida en Canadá en 1939. Su extensa obra literaria, tanto en novela como en poesía, se caracteriza por una defensa activa tanto del papel de la mujer en la sociedad como, en otro orden de cosas, por un activismo político en el ámbito de la conservación medioambiental.

Ha recibido numerosos premios: Arthur C. Clarke Award for Science Fiction y Commonwealth Literary Prize, por El cuento de la criada; Premio Booker por El asesino ciego; Premio Príncipe de Asturias de las Letras (25 de junio del 2008); PEN Pinter Prize (2016)

Su obras más representativas son: La mujer comestible (1969), Asesinato en la oscuridad (1983), El cuento de la criada (1985), Ojo de gato (1988), El asesino ciego (2000), Oryx y Crake (2003), El año del diluvio (2009), Pagar con la misma moneda (2009), Nada se acaba (2015).

SINOPSIS EDITORIAL: Margaret Atwood, una de los novelistas más prestigiosos de la narrativa mundial de hoy en día, plasma en El Año del Diluvio, su última novela, una visión postapocalíptica del mundo tras una catástrofe global. Como en su novela anterior, Oryx y Crake (algunos de cuyos personajes reaparecen en la presente obra), Atwood describe el horror de un mundo en el que la humanidad, en aras del progreso científico y tecnológico, no sólo altera el medio ambiente sino que se autodestruye. Siempre crítica con los problemas del mundo actual, la autora describe, en esta novela de anticipación especulativa, la catástrofe planetaria resultante del descontrolado abuso de las industrias farmacéuticas y de los poderes políticos y económicos que desoyen los alegatos de las ciencias ecológicas. Narrada desde el punto de vista de dos mujeres, la joven Ren y Toby, El año del Diluvio cuenta la epopeya de quienes sobreviven al desastre y, libres de la decadencia moral en que la lucha de sectas y religiones había sumido a la humanidad, emprenden una nueva vida.

el año del diluvio-margaret atwood-9788402421180

  • Nº de páginas: 592 págs.
  • Editorial: BRUGUERA
  • Traducción: Javier Guerrero
  • ISBN: 9788402421180


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“1984”, de george orwell: nos merecemos el futuro que hemos osado invocar.


“La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza.

El poder no es un medio; es un fin en si mismo

Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro

Ya estamos suprimiendo los hábitos mentales que han sobrevivido de antes de la Revolución. Hemos cortado los vínculos que unían al hijo con el padre, al hombre con otro y al hombre con la mujer. Nadie se fía ya de su esposa, de su hijo, ni de un amigo. Pero en el futuro no habrán esposas ni amigos. Los niños se les quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello. No habrá lealtad; no existirá más felicidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano” G.O

Los años 80 fueron años de recrudecimiento de la Guerra Fría y de la amenaza nuclear. Guerras, desastres naturales, revoluciones sangrientas, asesinatos y magnicidios, hubo de todo y de todo lo peorcito que podía haber.

Sin embargo, también fue la década del definitivo deshielo. Del agotamiento y consunción del modelo político y económico soviético; una utopía irrealizable que tuvo como consecuencia, junto con el gemelo régimen comunista chino, la eliminación de millones de personas, por la guerra, la inanición, el asesinato y la represión política.

Concretamente el año 1984, homónimo de la estupenda novela de George Orwell, fue el año de la publicación de otra extraordinaria novela, “La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera, crítica con el régimen comunista checo, pero con un toque filosófico existencialista que supo conectar con las inquitudes de aquella generación de personas a las que iba dirigida. También fue el lanzamiento de los discos icónicos de dos grandes estrellas del Pop y Rock: “Like a virgin” de Madonna y “Born in the USA” de Bruce Springsteen (tan solo por ello, merece la pena ser recordado ese año 1984). Cómo nó!, ese año fue el lanzamiento de la película basada en la novela, protagonizada magistralmente por John Hurt.

Ciertamente, a la vista de la innumerable información que existe sobre la obra de Orwell, mucho más erudita y precisa que la mía, esta reseña no pretende ser un estudio detallado sobre la novela. No me siento capacitado para ello, fuera de saber apreciar la perfección de su estructura, la genialidad de su innovación y la fuerza de su mensaje, a la vez que la amenidad de su argumento y el atractivo de su tratamiento literario. Tampoco pretende ponderar las virtudes de la obra literaria en sí. Ni siquiera incentivar su lectura. Poco puedo aportar en ese sentido que no haya sido ya intentado por otros, y que no haya conseguido la obra por sí misma.

Sin más, quizas, pretendo con esta reseña aportar una reflexión personal sobre el significado y valoración ética de la novela 1984. Ética, filosófica, que no ideológica o política.

Aunque las previsiones premonitorias de Orwell no se cumplieron, al menos no en los términos imaginados por el novelista, si es cierto que la sociedad occidental no ha solventado nunca ese precario equilibrio entre la libertad y la seguridad, inherente creo yo, a la condición humana: el riesgo de sucumbir al vértigo de la responsabilidad de una eleción libre y voluntaria o caer en el abandono complaciente de la dejación de nuestros derechos a cambio de un inmediato e ilusorio bienestar (“panem et circenses”). El conformismo y el sometimiento a la autoridad que fue estudiado por el psicologo Erich Fromm como mecanismo de huída de las personas frente al miedo que provoca la libertad.

La importancia y significación de la novela 1984 de Orwell, junto con la estupenda sátira “La rebelión en la granja”, radica en que desveló los mecanismos de la represión y manipulación del régimen totalitarista soviético (y con él, el de todo totalitarismo camuflado bajo el disfraz del patriotismo, del nacionalismo e, incluso, de la democracia) con el objetivo de influir no solo en la libertad de elegir de las personas sino, más allá aún, en la misma capacidad de pensar.

Orwell supo ver todos los instrumentos de control social de los que se sirve el poder para someter y sojuzgar al indefenso ciudadano individual: la generalidad de las medidas “excepcionales” en defensa de un hipotetico enemigo exterior y también de un enemigo interior, convenientemente aleatorio e indeterminado; la manipulación mediante la propaganda política y el sometimiento a consignas uniformadoras que diluyen el individuo y lo cohesionan en una masa informe siempre conducida y orientada al objetivo común; la permanente visibilidad y exposición al escrutinio general, que elimina no solo la discrepancia sino la mera voluntad de discrepar; la alteración del lenguaje se llega a la alteración de los mecanismos de pensamiento y con ello a la anulación de la voluntad de la persona y su conversión en un mero sujeto voluble y manipulable; la eliminación sistemática de toda costumbre y tradición, fundamento de la antigua sociedad que se pretende erradicar, y su sustitución por “lo nuevo”, “lo moderno”, “lo mejor”, sin otorgar al individuo el más mínimo derecho a elegir.

Tiene una gran vigencia en la actualidad el ejemplo orwelliano por cuanto que debemos ser muy cautos a la hora de someternos a la dictadura del lenguaje políticamente correcto que lo que hace es anular nuestra capacidad de pensamiento crítico en favor de campañas de acción controladas por intereses ajenos a los nuestros. Y se ha convertido en algo mucho más importante ahora que es dificil discernir donde se encuentra el peligro. Porque es obvio nuestro rechazo al genocidio, a la represión política, a la dictadura “visible”, pero nos encontramos expuestos a otras muchas influencias no detectables que, en defensa de valores como la “modernidad”, el “progreso”, “el bienestar de la mayoría”, ocultan una ofensa contra la libertad y contra la tolerancia. Independientemente del color político que las ampare.

La lectura de la novela de Orwell es imprescindible para percatarnos de las presiones invisibles a las que estamos sometidos. Yo la metería en la misma maleta que otras tantas obras universales como “la rebelión en la granja”, del mismo autor, “Un mundo feliz” de Aldoux Huxley, “Nosotros” de Zamiatin, “El proceso” de Kafka, “La naranja mecánica” de A. Burguess, “El cero al infinito” de A. Koestler y “Vivir” de Ayn Rand.

Un saludo.

BIOGRAFIA: Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 19031, Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950), conocido bajo el seudónimo de George Orwell. Fue un escritor, periodista y ensayista británico, muy activo y comprometido políticamente, hasta el extremo de participar en la Guerra Civil española enrolado en las Brigadas Internacionales. De su experiencia en la guerra y la represión interna dentro de las filas comunistas llegaría a decir: «La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo».

Destaca en su obra su faceta periodística, con libros como “Homenaje a Cataluña” (Homage to Catalonia), sobre la guerra civil española, o “El camino a Wigan Pie” (The Road to Wigan Pier), que describe las pobres condiciones de vida de los mineros en el norte de Inglaterra. Igualmente destacan sus novelas “Rebelión en la granja” (Animal Farm), como alegoría de la corrupción estalinista de los ideales socialistas de la Revolución rusa, y 1984”, una visión distópica de la sociedad fuura bajo un régimen totalitario muy parecido el régimen estalinista.

RESUMEN EDITORIAL: En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos… hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

1984

  • Título: 1984.
  •  Título original: Nineteen Eighty-four.
  • Autor/a: George Orwell.
  • Editorial: Debolsillo.
  • Traducción: Miguel Temprano García.
  • Año: 2013 (1949).
  • Páginas: 329.
  • ISBN: 9788499890944.


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“nos mienten”, de eduardo vaquerizo. el futuro tal como fue.


“Nora da gracias a que aquella zona sea tan hostil a los sistemas de seguridad invasiva. La policía y las corporaciones han intentado con poco éxito mantener las afueras vigiladas. Los vecinos están todos organizados y regularmente hacen batidas en busca de minicámaras, drones, arañas y demás dispositivos robóticos. Con la práctica, en las afueras se ha creado un ejército de auténticos expertos en sabotear los intentos de vigilancia de los poderosos.” E.V

La novela de ciencia ficción, al igual que la novela negra, en su estilo, es el perfecto vehículo para transmitir una idea y hacerlo de manera accesible, atractiva y con una amplia repercusión y aceptación por parte del lector (en cierto modo desprevenido).

Si bien hubo un tiempo en el que yo creía que la literatura debía ser neutral y aséptica, pronto me percaté que esa debería de ser la función de la historia y no de la literatura. Toda obra literaria es, en esencia, una obra comprometida cuya doble misión es entretener y, en mayor o menor medida, estructurar en un relato una idea u opinión de su autor.

La presente novela se encuadra dentro de este tipo de literatura “de denuncia”, que de ningún modo es un subgénero menor si nos atenemos a tan ilustres antecedentes como los que nos encontramos en la historia de la literatura del siglo XX con obras magistrales como “1984”, o”Un mundo feliz” y, en épocas anteriores, “El lazarillo de Tormes”, “El buscón”, “Los viajes de Gulliver” o “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Todas ellas comparten esa voluntad del autor de exponer críticamente las fallas de la sociedad contemporánea, bien desde una perspectiva realista, bien desde una perspectiva distópica-futurista,  a la vez que proponen, más o menos explicitamente,  el cambio de paradigma.

Partiendo de esta premisa de denuncia “social”, la novela “nos mienten” de Eduardo Vaquerizo ya formula desde el mismo título su alegato contra la sociedad actual y nuestro sistema político y económico.

En una época de crisis económica, como la que vivimos en la actualidad, se cuestionan los valores tradicionales que nos sirvieron de sustento, precisamente por la falta de apoyo material. Y de entre las grietas ideológicos de ese antiguo edificio, surgen nuevas formas de economía (tal viejas como el trueque) y nuevas estructuras organizativas (tan viejas como el movimiento asambleario).

El autor sitúa la acción en un futuro muy lejano (allá por el año 2.600) y en un entorno muy cercano (tanto como Madrid). Y con estos ingredientes nos presenta una sociedad altamente superpoblada, totalmente desestructurada después de una traumática y devastadora guerra civil. La masa de la población apenas sobrevive tras la escasez de recursos, mientras coexiste con una élite inmensamente rica y poderosa conformada por los dirigentes de las grandes corporaciones que, en delicado equilibrio de fuerzas y poder, se reparten parcelas de territorio e influencia en un mundo globalizado.

El argumento de la novela puede acomodarse al modelo narrativo del héroe arquetípico expuesto por J. Campbell en su obra “el héroe de las mil caras” , con la secuencia Separación, Iniciación y Retorno. La protagonista es traicionada y se ve envueltas en una trama conspiranoica que debe resolver para recuperar una vida que ya nunca volverá a ser igual.

Los temas con los que trabaja el autor son la sobrepoblación, la escasez de recursos, el acaparamiento, los privilegios de la élite, la desorganización de las masas, la utilización de la tecnología para el control y la represión, las plagas y epidemias  los desahucios (tan de actualidad en el 2.600). Y en suma,  la manipulación informativa para mantener el “statu quo” (algo tan viejo como el borrado de los sellos e inscripciones referidas a Tutankamon, ¡vamos!, lo de toda la vida).

A mi juicio, sin ser una novela extraordinaria, se deja leer y es entretenida. La acción es interesante, el ambiente de la novela es atractivo. La novela esta bien escrita. Los personajes son un poco acartonados y, ciertamente, algo planos y previsibles, pero logra crear una corriente de empatía con la protagonista que anima a acabar su lectura. en general existe una identificación .  Las buenas críticas con las que ha sido acogida no me han llevado a la decepción que supuso para mí , por ejemplo, la lectura de Cenital de Emilio Bueso, con la que comparte la visión postapocalíptica, pero de la que se aleja enormemente en cuanto a estilo narrativo y cualidad literaria. Dentro de la narrativa en castellano, no se me ocurren, de momento, otros ejemplos de este tipo de literatura, salvo quizás la obra “Khimera” de Cesar Perez Gellida, de la que prometo una reseña, en breve.  

Obviamente, sea dicho como una opinión personal, con las carencias y limitaciones que la acompañan. Lo que siempre digo en estos casos: léela tu mismo, formate tu propia opinión y sal de dudas.

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: Una brillante distopía sobre el futuro inmediato de España que aúna aventura y denuncia social Los pueblos que olvidan su futuro están condenados a sufrirlo. España, mediados del siglo XXI. La resaca de la crisis ha dejado un mundo en el que las megacorporaciones dominan una sociedad hipertecnológica erigida sobre las ru inas de los Estados. El crecimiento salvaje de la desigualdad ha convertido el centro de las ciudades en grandes fortalezas donde viven y trabajan los privilegiados, rodeadas por inmensos barrios periféricos llenos de un ejército de desheredados cada vez más descontentos.

Todos mienten

  • © 2015, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.
  • 1ª Edición: junio de 2015
  • ISBN: 9788415831648
  • Páginas: 352


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“a ciegas”, de josh malerman: cu-cu, ahora mes ves, ahora no me ves.


“Los niños preguntaron si se encontraba bien. Ella respondió que sí. Pero saben cuándo les miente. Malorie los ha adiestrado de manera que las palabras no sean necesarias. En ese momento no llora, pero lo ha hecho. Lágrimas silenciosas tras la venda. Silenciosas para ella. Pero los niños son capaces de arrancar sonidos del silencio. J.M.

Ya dejó escrito el solitario de Providence, el maestro Lovecraft, que “La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.” Y nada hay más desconocido para nosotros que aquello que no podemos ver.

De eso trata la novela que ahora reseñamos, escrita por el debutante Josh Malerman. Su título, “a ciegas”, es bastante explícito sobre la trama: en un futuro distópico, una amenaza indeterminada ha exterminado a la mayoría de la población. No se sabe exactamente en qué consiste, los síntomas son una locura suicida. El contagio viene directamente por la mirada. La gente enloquece, se automutila y se suicida. Los pocos sobrevivientes optan por llevar constantemente una venda en los ojos. Malorie tiene dos niños pequeños y pretende llevarlos a una zona habitada por otras personas, pero tienen que desplazarse con los ojos vendados y su destino esta a muchos kilómetros de su hogar. No puedo aportar más detalles sin riesgo de desvelar en exceso el argumento.

El título original “Bird box” alude a una jaula de pájaros que uno de los personajes colocaba a la entrada de la puerta de su casa para detectar la aproximación de presencias desconocidas.

Esta novela se encuadra dentro del subgénero del terror psicológico. Se estructura el discurso en dos líneas temporales paralelas. Una en el tiempo presente, donde se revelan las vivencias de la protagonista, inmersa en la vorágine de la infección, y su lucha para contactar con otros supervivientes, desplazándose “a ciegas” por el territorio. Otra, retrospectiva, cinco años atrás, cuando llegaron las primeras noticias de la infección y la realidad comenzó a oscurecerse radicalmente hasta desaparecer de la vista todo vestigio de lo que una vez fue una vida normal.

El autor ha sabido trasladar al texto la angustia y desesperación de sus personajes. Su vocabulario es claro, preciso, sencillo, muy descriptivo. Con frases igualmente sencillas, cortas y certeras, imprime velocidad a la lectura a la vez que se va desbocando el corazón del lector, ansioso por ver el desenlace que se aventura trágico. Está muy lograda el efecto que provoca en el lector la incertidumbre, de los personajes, ese miedo a lo desconocido, que se agrava con el terror que provoca la imposibilidad de utilizar la vista para anticipar el peligro y la certeza ilusoria de la inminencia de un riesgo en cada sonido, en cada anomalía en cada silencio de la oscuridad circundante.

También es un acierto, a mi juicio, el plasmar en la novela las distintas actitudes que las personas adoptamos ante una crisis, ejemplificando sutilmente en cada personaje el desconcierto, el miedo, el bloqueo, la negación, la determinación racional, el esfuerzo, el espíritu de supervivencia, el egoísmo, la apatía, la indolencia, la inocencia, la simple adaptación o la irracionalidad.

Personalmente, no soy muy aficionado al género de terror puesto que pocas veces me encuentro con obras que consigan de verdad infundir el miedo que pretenden. Mientras que el cine o la televisión cuentan con mejores técnicas para provocar el pánico y la angustia (algunas un poco tramposas como el abuso de la banda sonora), esta novela lo ha conseguido. La técnica consiste en la brevedad de la novela, el lenguaje empleado, la sencillez y, a la vez, la genialidad de la historia y la confianza en que el propio lector aporte sus propios miedos y sensaciones, que le son devueltas en una dosificación perfecta.

En suma, una primera novela muy recomendable.

Un saludo.

Josh Malerman, es un autor americano, cantante y compositor de la banda de rock The High Strung, el cual,  is an American author and the lead singer ha escrito varias novelas no publicadas, antes de su debut en el mercado editorial con la novela “a ciegas” cuyo título original es “Bird Box”. (Bendita Wikipedia)

SINOPSIS EDITORIAL: No abras los ojos. Hay algo ahí fuera. Algo espantoso, que hace que la gente enloquezca y se suicide ante su sola visión. Nadie sabe qué es ni de dónde viene. Cinco años después de que diera comienzo la pesadilla, los pocos supervivientes que quedan viven refugiados en el interior de casas y edificios, protegidos por puertas cerradas y ventanas con las cortinas echadas.

  • Título: A ciegas
  • Autor: Josh Malerman
  • Editorial: Minotauro
  • Traducción: Miguel Antón
  • Año: 2015
  • ISBN: 978-84-450-0234-6
  • Nº de páginas: 288