lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


8 comentarios

“drácula” de bram stoker: la conjunción del mito y el miedo, un clásico que no muere (en más de un sentido).


“¡No necesitamos pruebas, no necesitamos que nadie nos crea! “B.S

Drácula, meramente su nombre evoca connotaciones culturales fuertemente arraigadas en nuestra sociedad. Drácula, el no-muerto, el vampiro, la esencia del mal, la personificación del terror y del miedo. Aunque data de finales del siglo XIX, a lo largo del siglo XX y ahora en pleno siglo XXI ha mantenido su vigencia y actualidad, inherente a su condición de clásico del género de terror  y de la literatura en general, siendo objeto de múltiples análisis e interpretaciones tanto desde el ámbito de la política, la economía, la filosofía o la historia.

Pero no nos engañemos, si algo queda del mito del vampiro, el icono del terror sobrenatural, la encarnación del mal que perturba la quietud de nuestros sueños, no se lo debemos a un personaje literario sino su sosías cinematográfico. Al igual que Bram Stoker se documentó con la figura de Vlad Tepes y dio forma a un vago trasunto literario,   su novela fue igualmente adoptada por el cine y reinterpretada hasta la distorsión; la figura que dio forma la palabra escrita ha sido consagrada por la imagen cinematográfica que es la que finalmente ha consagrado el prototipo sobre el que se construye el mito; la imagen que todos tenemos formada sobre Drácula se la debemos al canon fijado por el cine no a la novela.

Desde época temprana la obra literaria ha servido de inspiración para la creación de obras de maestras del cine como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (1931, de Tod Brownning con Bela Lugosi), o Drácula (1958) de Terence Fisher (con Christopher Lee como Drácula y Peter Cushing como Van Helsing) y, la última gran adaptación, Drácula de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola, de 1992 (con Gary Oldman y Anthony Hopskins). Cada una aporta su propia versión de la novela, más o menos infiel, junto con otras doscientas adaptaciones tanto cinematográficas como televisivas que han conseguido configurar nuestros prejuicios sobre la novela hasta el punto de suplantar al original y convertirla en una obra totalmente desconocida, pese a tener íntimamente la percepción de conocerla o de haberla leído. Esto mismo ha pasado con otros clásicos de la literatura como “Frankenstein, o el moderno Prometeo” de Mary Shelley, “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll o, el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes que encabezan hoy en día el grupo de los desconocidos más populares de la literatura.

Su argumento, básicamente, trata sobre la existencia de un ser maléfico e infernal, el conde Drácula, que habita un lúgubre castillo en Los Cárpatos, y que esta dotado del poder de la inmortalidad que le confiere la sangre de sus victimas humanas. Habiendo sembrado el terror durante cientos de años entre las gentes terriblemente atrasadas y supersticiosas de su Transilvania natal decide cambiar su residencia al Londres victoriano en búsqueda del anonimato y la prosperidad que le ofrece la populosa ciudad, metrópoli de su tiempo. El azar o la  predestinación le liga al joven pasante de abogado Jonathan Harker, quien acude a su castillo para gestionar la venta de unas propiedades en Londres y que permanece cautivo en el mismo hasta que consigue escapar. En su estancia en Inglaterra, el conde vampiriza a la joven Lucy Westenra, íntima amiga de la prometida de Jonathan Harker, Mina Murray y ésta, junto con los tres pretendientes de Lucy, el americano Quincey Morris, Lord Arthur Holmwood, quien finalmente desposará con ella y el Dr. Jon Seward, amigo a su vez de un excéntrico y carismático científico holandes, el Dr. Van Helsing, descubriendo la terrible naturaleza del conde y sus planes demoníacos, iniciarán una persecución del vampiro que les llevará al mismo lugar donde empezó todo, en el Castillo del paso del Borgo sito en los Cárpatos.

A nivel formal destaca su estructura como relato epistolar, compuesto por la superposición de las cartas y diarios de los distintos personajes, ordenadas más o menos cronológicamente, los cuales van narrando en primera persona su impresión de los hechos y que, dentro de la trama argumental, son transcritos en forma de relato único a modo de dossier o informe, incorporando al mismo recortes periodísticos, telegramas, notas, etc. El autor, en una nota introductoria, acude a la ficción del “manuscrito encontrado” tan grata a nosotros como por ejemplo la recopilación que efectúa Cervantes de la traducción de “El Quijote” realizada por el sabio Cide Hamete Benengeli, con el fin de dotar a la novela de un aire de verosimilitud, comentando su relación de amistad con los protagonistas.

Con este fin también emplea una serie de técnicas como son  las rigurosas alusiones a datos geográficos o históricos, la contemporaneidad del tiempo novelado y el tiempo del autor, etc, consiguiendo que el efecto de conjunto, sin alejarse del relato novelado, participe, de un modo ecléctico y a veces contradictorio, del artículo periodístico, el ensayo etnográfico y el relato costumbrista.

En efecto, Bram Stoker documentó la novela de una manera extraordinaria, tardando hasta siete años en su confección final, cuidando la precisión geográfica de sus localizaciones, o los datos históricos referenciales, así como la recopilación de las supersticiones del folcklore rumano.

Igualmente, con dicho objetivo, desarrolla la novela en un tiempo contemporáneo al autor y son continuas las referencias de  Bram Stoker a las innovaciones y adelantos científicos y técnicos del momento como fueron la máquina de escribir portátil, el fonógrafo, el gramófono, la lancha a vapor o las técnicas de transfusión de sangre o el hipnotismo, así como también constantes alusiones a las ideas o corrientes filosóficas candentes en aquel momento y por ello muy novedosas como por ejemplo la antropología criminal de Lombroso.

La valoración global de la novela es muy favorable pues su lectura es amena y, pese a contar con el hándicap de su popularidad, mantiene la intriga y el interés hasta el último momento con una mezcla de folletín decimonónico, novela de intriga y cuento de terror gótico.

Su vigencia en la actualidad, como obra clásica de la literatura, dentro y fuera del género de terror, se pone en evidencia por la multitud de obras que han recibido su influencia directa. Pero no radica quizás tanto en su carácter innovador, puesto que existen antecedentes de novelas “de vampiros” como por ejemplo “Carmilla” de Sheridan Le Fanu, o la obra de Polidori “el Vampiro” sino porque Drácula es una novela sobre la dualidad y el antagonismo: las supersticiones centenarias frente a la racionalidad moderna; la enfermedad y la muerte frente a la vida; la sumisión frente a la libertad; las sombras frente a la luz; y en suma, la eterna lucha de Bien contra el Mal en la que el ser humano, hombre o mujer, dejando de ser un mero instrumento, rompe el equilibrio auxiliado por su libre albedrío.

Abraham “Bram” Stoker, nació en Clontarf, Irlanda, en el año 1847 y falleció en Londres, Inglaterra, en 1912, a la edad de 64 años. Pese a su graduación en matemáticas, con matrícula de honor, se dedicó a la abogacía, al periodismo, a la crítica literaria. Su obra más famosa, Drácula, verdaderamente anuló y eclipsó a las demás. Dentro del género de literatura de terror escribió “La joya de las siete estrellas“, “La madriguera del gusano blanco“.

Vlad III (nacido como Vlad Drăculea; Sighișoara, noviembre de 1431 – Bucarest, diciembre de 1476), más conocido como Vlad el Empalador (en rumano: Vlad Țepeș), fue Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) entre 1456 y 1462. Fue un gran luchador en contra del expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa, y también era famoso por su manera de castigar a los enemigos y traidores. Vlad era ortodoxo, aunque con posterioridad se convirtió al catolicismo.

  • Título: Drácula
  • Autor: Bram Stoker
  • Páginas: 681 (con introducción, apéndices y notas)
  • Editorial: Valdemar 2005
  • Colección: Gótica nº 59
  • Traducción, Prólogo y Notas: Oscar Palmer Yañez
  • ISBN: 84-7702-512-6
Anuncios


Deja un comentario

“la mirada del observador” de marc behm: el vínculo de una obsesión.


Marc Behm , nacido en 1925 en Estados Unidos y fallecido en 2007 en Francia, fue escritor y guionista, destacando en este campo obras tan singulares y de reconocida calidad como Charada (1963), de Stanley Donen, Ojos que te acechan (1999)El Amante de Lady Chaterley (1981), protagonizada por Silvya Kristel; o  ¡Help! (1965), protagonizada por The Beatles . Cultivó el género negro con también con una gran maestría si bien la fama no le alcanzó por un lado por su distanciamiento de la notoriedad y, por otro, por haber publicado principalmente en Francia, donde residía, lo cual impidió quizás una mayor difusión de su obra. en este campo, destacan sus novelas “La mirada del observador”, “No pretendas saber más”, “Crab”, “Un hombre al margen”, “La doncella de hielo”, “La reina de la noche”

Su dedicación, como escritor, al género cinematográfico no es baladí a la hora de reseñar la presente novela por cuanto que si algo destaca de su estilo es su tanto su ritmo frenético y ágil como el carácter tremendamente visual de sus escenas.  

Dos son los aspectos que destacan en esta novela. Y digo destacan por no decir deslumbran y resplandecen, que son adjetivos excesivamente luminosos para una obra de género negro azabache, oscura, profunda y umbría, que desciende al pozo del corazón del género humano y nos muestra, ciertamente, a dos personajes hundidos en un sumidero de sufrimiento y  desesperación y el camino que toma cada uno para mitigar su dolor.

Por un lado es admirable, respecto a un plano puramente formal, cómo la narración va discurriendo de un modo lineal y va ganando en velocidad de lectura, a medida que la acción se desarrolla, hasta el punto en el que es imposible parar de leer.  Su vocabulario sencillo, su estilo directo, que prescinde de superfluas descripciones de ambientes o paisajes, la ausencia de digresiones de carácter moral, social o psicológico afines a otras novelas del género,  hacen que nuestra atención se centre exclusivamente en los hechos, en el asunto, en el puro y neto argumento.

La narración adopta principalmente el punto de vista de un narrador omnisciente, que coincide con el protagonista principal, el detective privado llamado “el Ojo”, cuyo conocimiento de la acción lo adquiere por su obsesiva y sistemática vigilancia de la otra protagonista, Joanna.

El segundo punto destacable, la trama de la novela, se caracteriza por  su sencillez y a la vez originalidad, y por las connotaciones psicológicas que atraen a un lector inmerso en la vorágine de la acción.

El protagonista principal es un detective privado al que conocemos únicamente por el mote “el Ojo” – con gran acierto, no sé si del autor o de su traductora, puesto que inglés a un detective privado se le denomina “private Eye”- el cual sufre, de un modo traumático, la separación de su hija de corta edad, de la que únicamente conserva una fotografía colectiva de su escuela, que lleva a todas partes, sin saber distinguirla del resto de los alumnas. La superación de sus carencias psicológicas le lleva a realizar su labor detectivesca de un modo automático, estricto y eficiente pero sin apego alguno; se sobrepone a sus periodos de depresión mediante la cumplimentación compulsiva y adictiva de innumerables crucigramas.

La otra protagonista es una chica huérfana que también sufrió una infancia de maltrato y abandono que conformó una personalidad difusa, amoral y carente de empatía. Sin un verdadero sentimiento de amor propio, es incapaz de conformar una personalidad definida y opta como medio de supervivencia por la adopción de múltiples personalidades que enmascaran su verdadera identidad, recorriendo el país a la caza de maridos ricos a los que, cual viuda negra, va asesinando cuando ha conseguido extraer de ellos un beneficio material y pecuniario.

Un encargo rutinario por parte de la agencia de detectives de la que forma parte “el Ojo” conecta a ambos protagonistas y desde ese momento el detective proyectará sobre la joven asesina la imagen idealizada de su propia hija perdida y desconocida. Con la mera sospecha inicial de su identidad, dará rienda suelta a su obsesión y comenzará a indagar sobre su persona con la determinación de atribuirla la identidad de la que ella misma carece y él busca con ansia. Sin embargo a pesar de descartar tempranamente que sea su propia hija, no cejará en su obsesión de escudriñar cada uno de sus movimientos y la perseguirá por todo el país de ciudad en ciudad, dejando tras de sí un largo río de cadáveres.

Ambos forman un tándem indisoluble, una extraña simbiosis en la que se benefician mutuamente, ella de una manera inconsciente, aunque con cierta clarividencia sobre la existencia de un ángel guardián que la otorga protección y cuidados y él porque canaliza su compulsión y le permite adoptar y proteger a la hija que perdió.

Es una novela con muchas situaciones, muchos crímenes, muchos matices en cada uno de los personajes secundarios que acompañan a los actores principales. La valoración de ésta novela es muy positiva. Por su originalidad, por su acierto en la elección del tratamiento adecuado a su argumento.

Es extraño que la crítica que he leído sobre ella la cataloga unánimemente de obra maestra del género y, sin embargo, su autor sea un perfecto desconocido –en su vertiente literaria, que no cinematográfica- y que apenas hayan existido ediciones de su novela. Un autor de culto al que se le tiene en un pedestal apenas iluminado por la candela de la fama.

Un saludo.   

SINOPSIS DE LA EDITORIAL: Un detective fracasado recorre Estados Unidos tras la pista de una asesina, una mujer que liquida maridos tan pronto le llenan la cuenta bancaria y que podría ser su hija. Tal vez para expiar sus propias culpas,el hombre se dedica a borrar cualquier huella que pueda inculparla. La historia transcurre ágilmente a lo largo de tres décadas y narra en detalle más de cien asesinatos, que dan sustancia a una de las novelas policiales más perturbadoras que se hayan escrito jamás. Y sin duda una de las más originales, considerada por Le Monde en 1983 como la mejor novela del género publicada en Francia en una década.

  • Autor: Marc Behm
  • Traducción: Beatriz Pottecher
  • EDITORIAL R.B.A.
  • 240 páginas
  • ISBN: 9788498679236


Deja un comentario

“negro” de olivier pauvert: un relato fallido sobre las sombras del totalitarismo


“Puede que todo esto sea real, puede que yo no sea más que un fantasma, un alma en pena, como dijo aquel”. O.P.

Según la biografía del autor extraída de la solapa del libro, Olivier Pauvert es un joven escritor francés residente en un pequeño pueblo de Gironde. Es farmacéutico y padre de tres hijos. “Negro” es su primera novela.

Y es una buena novela que amalgama las características del género negro e intriga, la novela fantástica y la ucronía sin conseguir definirse adecuadamente dentro de cada una de ellas y, sin embargo, lograr una obra literaria ciertamente entretenida, de fácil lectura, con estilo y vocabulario aceptable y una trama argumental atractiva.

Sin desvelar las claves de esta trama, que frustraría el legítimo interés de un lector descuidado en ir descubriendo por sí mismo las virtudes de la obra, puedo decir que gira en torno a la averiguación por parte del protagonista de las circunstancias de un crimen cometido en su presencia, cuya autoría le imputaron y que, a raíz del mismo, transcurre un lapso de tiempo de doce años que aparentemente no recuerda, o no ha vivido, encontrándose con un país y una sociedad sometida a un régimen político totalitario, represivo y manipulador; una Francia irreal y extraña, como ubicada en otra dimensión, en un tiempo alternativo.

A medida que avanza el argumento se va produciendo una gradación desde el formato de novela negra o de suspense hacia una narración subjetiva cargado de imágenes oníricas que transforma la novela en un relato de corte fantástico al descubrirnos la verdadera naturaleza que, en la novela, ha alcanzado el protagonista.

A mi juicio la intriga y el suspense que anima la búsqueda del protagonista se frustra con el recurso a situaciones o soluciones argumentales que se alejan del realismo que caracteriza a la novela negra y que, presentadas como una salida extraordinaria y fantástica, el lector no tiene más que aceptar y conformarse, consiguiendo el autor ir solucionando el argumento por un camino incontestable, como por ejemplo es la alusión a Caronte en las páginas finales. Es como aquellos relatos o fábulas en las que el autor recurre a la explicación milagrosa, onírica o mágica para justifican cualquier cosa.

Si las notas definitorias de la novela negra o, incluso, de suspense o intriga, se centran en el protagonista (criminal o prófugo) y en la trama (desentrañar un misterio o resolver un crimen), esta novela pierde fuerza en este aspecto por las características tan peculiares del personaje principal, las cuales no voy a decir, cuya esencia inicial se va diluyendo hasta acabar en otra cosa distinta.

Igualmente, echo de menos una mayor profundización el aspecto ucrónico de la novela, desde el momento en el que el personaje hace alusiones, en claro paralelismo al ascenso al poder del Partido Nacional Socialista en la Alemania de Weimar, a la victoria electoral del Partido Nacional francés y la consolidación de una régimen político fascista y represor que cimienta su poder gracias a técnicas de “sedación” colectiva. Pero no se deja apreciar exactamente ese punto “Jonbar” que haga de quicio entre la realidad del lector y la propuesta de historia alternativa que parece querer mostrarnos el autor. Aunque la novela describe en parte esa sociedad futura, donde la represión y la supresión de las libertades básicas, es tolerada pasivamente por los ciudadanos y donde éstos han ido asimilando los valores de pureza racial, xenófobos y discriminatorios frente a minusvalía física o psíquica, la obra deja la sensación de falta de completitud y desarrollo de esa línea argumental.

 A mi juicio, tampoco no apura la crítica política, no llega a culminar lo que podría haber sido una novela distópica a la manera de Orwell, Huxley o Bradbury, con las que se empeñan en compararla las reseñas comerciales o publicitarias.

 El tercer elemento antes aludido, el carácter fantástico, que inicialmente arropa a la novela con ese aura de ensoñación que se vislumbra a través de las reflexiones y sensaciones del protagonista, se va perdiendo y en un momento dado se despejan los interrogantes sobre lo que sucede y de un modo abrupto el autor nos regala una explicación inverosímil que desluce las peripecias del protagonista puesto que, paradójicamente, ya todo es posible.

 A pesar de lo dicho, de mi crítica templada y el poco entusiasmo que transmiten mis palabras, es una buena novela. Quizás no sea excepcional pero tampoco mala y, en todo caso, es mi opinión y cualquiera puede guiarse por su propio criterio y formarse una opinión, solo tiene que leerla.

 Un saludo

SINOPSIS EDITORIAL: [….] abruptamente y de manera inexplicable pasa otra dimensión en la que Francia está gobernada por el Partido Nacional, por el que él mismo votó un día y que ahora ha constituido un gobierno fascista […]

Olivier Pauvert

  • ISBN: 8439720343
  • EDITORIAL: Mondadori, Barcelona, 2006.
  • TRADUCCION: Esther Andres
  • PÁGINAS: 480


Deja un comentario

“el gran reloj”, de kenneth fearing, donde la búsqueda de sí mismo tiene un significado literal.


Recordarás los besos, reales o imaginados. Recordarás las caras ante ti y las palabras intercambiadas. Recordarás el minuto repleto de significado, el momento de dolor, la hora malgastada. K.F. (del poema “Resurrección”, en la traducción de Jorge Ordaz.)

A pesar de contar el autor con una fama estimable como poeta, a pesar de que la presente novela haya sido adaptada al cine en dos ocasiones (el reloj asesino) y (no way out) , a pesar de haber escrito otras cinco novelas del género negro o criminal, el escritor norteamericano Kenneth Fearing (1902-1961) no se encuentra dentro de la lista de los autores de novela negra más conocidos en nuestro país, quizás por su militancia de izquierda -fue fundador de la Partisan Rewiev, en plena Guerra Fría- quizás por su escasa producción novelística.

Sin embargo la novela “el gran reloj” merece una buena reseña y que se le preste atención, pues cuenta con cualidades extraordinarias para ello.

Su argumento es todo un clásico del género, un romance equivocado con la persona equivocada: nunca te líes con la chica del jefe. El protagonista, editor ejecutivo de una revista de actualidad, desoyó mi consejo y tuvo una aventura con la amante del propietario del emporio periodístico en el que trabajaba. La mala fortuna, para él, hizo que su jefe les descubriera –aun sin llegar a distinguir ni identificar al protagonista, solamente percibir vagamente su contorno, deslumbrado por la luz de una farola- y el destino fatal, el de ella, se confabuló con la ira y los celos y fue asesinada casi sin querer.

A partir de ahí, se inicia un juego de persecución en el que el magnate periodístico encarga a su mejor investigador, precisamente nuestro común amigo, que encuentre e identifique al individuo que acompañaba a su novia momentos antes de que fuera asesinada, pero sin decirle los motivos reales de la búsqueda, empaquetarle el asesinato, como última persona que vio con vida a la chica, o bien empaquetarle a él, única persona que puede acreditar que el magnate de la prensa fue la persona que realmente la vio con vida por última vez.

Así, nuestro protagonista, dotado con todos los medios materiales y personales que la corporación empresarial pone a su disposición inicia la caza de sí mismo. La tensión del protagonista va en aumento y con él sufre el lector la ansiedad y angustia creciente a medida que el cerco se va estrechando a su alrededor. Al fina… viene el final, que no voy a contar.

El autor sabe combinar a la perfección la estructura formal de la novela con el efecto que quiere obtener en el lector, una intriga creciente y la sensación de desazón ante un desenlace inevitable. En efecto, la trama se articula en capítulos narrados desde el punto de vista subjetivo del personaje que lo protagoniza, dándonos una visión parcial, pero suficiente, de la acción que se desarrolla, que luego el lector, conocedor omnisciente de la cadena de pensamientos de los personajes, va dando forma hasta reunir completamente todas las facetas de la trama de la novela.

Su lectura es muy ágil y amena, con un lenguaje sencillo y cargado de una fina ironía y humor ácido que se corresponde perfectamente con el carácter del protagonista. 

El título hace referencia a esa metáfora tan recurrente del Gran Reloj que rige inexorable nuestro destino, que marca el “tempo” de nuestra existencia sin que nosotros seamos capaces de alterarlo. El protagonista se manifiesta ciertamente bajo el influjo de un determinismo filosófico que, sin embargo, sus actos contradicen, sobre todo a la hora de evaluar su situación personal y idear estrategias para salvarse de la situación en la que le esta colocando su jefe.

En resumen, una novela y un autor a descubrir y muy recomendable. Un saludo.

“El gran reloj corría en todas partes, no perdonaba a nadie, a nadie omitía, no olvidaba a nadie, nada sabía. No era nada, me habría gustado añadir, pero yo lo conocía un poco mejor. Era más o menos todas las cosas. Todo lo que existe.”

  • Autor: Kenneth Fearing
  • Traducción de Fernando G. Corugedo
  • Editorial: RBA – Serie Negra
  • ISBN: 9788498678840
  • Páginas: 188


Deja un comentario

“el umbral de la noche” de stephen king: una sombra cotidiana y sigilosa que acecha a nuestro lado, el terror


¨Pero son máquinas. Independientemente de lo que les haya ocurrido, de la conciencia colectiva que les hemos impartido, no se pueden reproducir. Dentro de cincuenta o sesenta años serán moles herrumbradas desprovistas de todo su poder, cadáveres inmóviles que los hombres podrán apedrear y escupir” S.K.

Históricamente en el siglo XVIII surge un tipo de novela denominada “gótica” basada en el terror sobrenatural o fantasmal y ambientada en parajes oscuros y tenebrosos, en tétricos escenarios con castillos solitarios, cuevas umbrías y neblinosos bosques; plagada de maldiciones familiares transmitidas de generación en generación; con profusión de conjuros e invocaciones, aparecidos,  fantasmas y posesiones infernales; protagonizadas por seres malignos de inteligencia excepcional que irrumpen en las relaciones de amor puro marcándolas con la desgracia y la fatalidad y cuya redención se alcanza solamente con la muerte o la reclusión a perpetuidad, tras el arrepentimiento.

La crítica literaria señala la novela “El Castillo de Otranto (1765)” de Walpole como el hito que marcará un camino que a lo largo de su trayectoria jalonan extraordinarias obras como  “Los elixires del diablo” (1815-1816) de Hoffmann, “El Vampiro (1819), de Polidori, o “Melmoth el errabundo” (1820), de Maturin y otras, igualmente claves en la historia de la literatura como “Manuscrito encontrado en Zaragoza” (1805-1815), de Jan Potocki y “Frankenstein o El moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley, cuya adscripción al género de lo fantástico o, incluso, de la proto-ciencia ficción, con un criterio bastante laxo, no hace sino remarcar su carácter de clásico universal y atemporal que sienta unas bases firmes a las que se van adscribiendo futuros estilos o corrientes literarias buscando un criterio de legitimidad para sus postulados.

El Romanticismo de principios del siglo XIX adopta como propias las características de la literatura de terror si bien, progresivamente va pendulando desde el arraigo de unas creencias ancestrales heredadas de la leyendas y la tradición oral hasta la asunción desde un plano meramente estético. Epígono y culmen de la literatura de terror gótico fue Bram Stoker con su novela Drácula (1897), que será a partir de su publicación la novela de terror por excelencia y que significó una alarde en cuanto a la documentación histórica, etnográfica, etnológica y antropológica y respecto de su estructura formal y el tratamiento de los personajes.

Con todos estos antecedentes históricos, dentro de este género, o subgénero, literario destacan a mi juicio tres autores que son maestros indiscutibles que supieron renovar la literatura de terror y, en mayor o menor medida, crear una escuela de seguidores o, al menos, ser fuente de inspiración e influencia para otros escritores futuros.

Me refiero a Edgar Allan Poe, el cual incorpora el elemento psicológico y onírico que suscita en el lector la angustia ante lo desconocido y el mal que, concebido como inevitable, lo anticipa y provoca. También destaco a H.P Lovecraft, cuyo universo mítico ha poblado páginas y páginas de literatura excepcional de dioses cósmicos, ancestrales, con cuyo contacto el ser humano se ve avocado a la locura ante lo inabarcable del conocimiento primordial que su sola presencia nos impone. Y finalmente, el autor que nos ocupa, Stephen King, que ha consiguió romper el tradicional esquema del miedo basado en lo desconocido –en palabras de H.P. Lovecraft en su famoso ensayo sobre el horror en la literatura- abriendo un camino al horror en nuestra vida cotidiana, la angustia que provoca en personajes corrientes, con los cuales nos sentimos identificados todos nosotros, al someterlos a situaciones extrañas o inquietantes  cuya anomalía no somos capaces de reconocer o discernir.

Un claro ejemplo de la extraordinaria calidad de la literatura de Stephen King es la colección de relatos objeto de esta reseña titulada “el umbral de la noche”, una obra temprana, del año 1978, compuesta de veinte relatos, que compendia los aspectos más destacados del tipo de literatura que el autor va a desarrollar a lo largo de su larga trayectoria.

A mi juicio Stephen King ha sabido elaborar con cada uno de estos relatos una historia interesante que atrae la inmediata atención del lector, mediante una sutil combinación de la intriga y el suspense en un entorno cotidiano y vulgar que gradualmente vamos percibiendo bajo una extraña ambigüedad hasta el más puro terror. Algunos de estos relatos no son propiamente literatura de terror sino de intriga o suspense, muchos de ellos perfectamente válidos para su adaptación cinematográfica o televisiva, pero con el resto, el autor consigue trenzar una trama subyugante que nos imbuye un sentimiento sobrecogedor, angustioso y atenazante; vamos, lo que busca todo lector de literatura de terror.

Sin desvelar el núcleo de la trama, aportaré un breve comentario sobre cada uno de ellos.

 .- Los misterios del gusano. La trama trata sobre un joven heredero que acude a tomar posesión de una vieja mansión donde su antecesor sufrió una muerte vergonzante en circunstancias extrañas. Allí se va percatando de la creciente hostilidad de los lugareños hacia su persona por causa de los antecedentes de su familia en dichas tierras y la maldición que les persigue. Cercano al lugar existe un pueblo abandonado, Jerusalem´s Lot, hediondo y pestífero, donde encuentra un antiguo códice fundamento de un culto vermófilo, herético y ancestral. Su estructura epistolar recuerda al Drácula de Bram Stoker; las referencias al libro De Vermis Mistherii, rescatado por Robert Bloch de las siniestras sombras de su fecunda imaginación, conecta el relato con el círculo de Cthulhu formado por los acólitos y admiradores del genio de Providence, H. P. Lovecraft, al cual rinde un claro homenaje.

 .- El último turno. Un errante trotamundos encuentra un trabajo en una fábrica. Las constantes pullas con el encargado alimentan una saña que eclosiona durante las tareas de limpieza del sótano del almacén, que lleva décadas abandonado. Observe el lector que las ratas son protagonistas desde el principio…al final.

.- Marejada nocturna. Tras una devastadora plaga vírica que ha diezmado a la población sobrevive un grupo de jóvenes a la orilla de la costa, desorientados e incapaces de apuntalar, ni moral ni socialmente, el mundo que se derrumba y agoniza. Más que una historia de terror es un relato sobre las dificultades de las personas para asimilar y adaptarse a la pérdida abrupta de normas y valores de referencia. Su temática anticipa a novelas como Apocalipsis.

.- Soy la puerta. Un ex astronauta que sufrió un incidente en Venus regresa a la tierra y empieza a sufrir extraños síntomas de posesión.

.- La trituradora. En una lavandería industrial, una concatenación de casualidades fatales provoca la invocación de un espíritu maligno. Este relato bien parece un guión de Historias de la Cripta. Sorprende cómo al autor nos lleva con total normalidad y sin apenas transición desde una circunstancia trivial hasta un final delirante. Me encanta este relato.

.- El coco. La consulta de un psiquiatra es un lugar ideal para liberar nuestros fantasmas infantiles. Dejando fuera el elemento terrorífico, me parece un relato realmente desolador en el Stepehn King ha retratado en breves pinceladas la devastación que puede provocar en nuestros seres queridos la impotencia e inacción a que nos lleva nuestro miedo y nuestro orgullo.

.- Materia gris. A veces es bueno respetar la fecha de caducidad de los productos que consumimos.

.- Campo de batalla. Un asesino a sueldo realiza un encargo bastante fácil. Cuando llega a su hotel le espera un paquete procedente de la viuda de su último “cliente”, unos inofensivos soldaditos de plomo.

.- Camiones. A menudo nos quejamos sobre la esclavitud a que nos somete nuestro automóvil. El relato va un poco más allá y nos muestra de un modo inquietante de qué manera los vehículos pueden llegar, literalmente, a ello. La relación de Stephen King con las máquinas es peculiar. Este relato fue adaptado al cine en dos ocasiones en 1986 (Maximun Overdrive, con banda sonora de AC/DC) y 1997 (Trucks) . Ambas pasaron sin pena ni gloria por la historia del cine.

.- A veces vuelven. Un joven profesor se incorpora a su nuevo puesto de trabajo después de haber superado una crisis psicótica. Allí descubre que los traumas no resueltos de su infancia le persiguen y pueden materializarse de una forma bastante sangrienta. Para enterrar definitivamente ese pasado deberá desenterrarlo previamente. También fue adaptado al cine.

.- La primavera de fresa. El relato de los acontecimientos sangrientos que ocurrieron en el campus universitario durante una inquietante primavera. King se adentra en la introspección psicótica. Entiendo que no es un relato de terror propiamente dicho, aunque no sea ajeno a cierta truculencia.

.- La cornisa. Ligarse a la mujer de un conocido mafioso es algo más que un juego, es una apuesta arriesgada. Creo haber visto en televisión una adaptación de este relato, quizás en alguna miniserie de esas de “historias para no dormir”, “Hitchcock presenta” o similares.

.- El hombre de la cortadora de césped. La Casa Pastoral de Servicios de Jardinería y Exteriores ofrece unos peculiares servicios de cortacésped.

.- Basta, S.A. Si quieres dejar de fumar, existen terapias que cambiarán tu vida, y la de tu familia. Me gusta este relato de intriga, que no de terror, por mi recalcitrante intolerancia a convertirme en un adicto pasivo al tabaco. Pero la ide no ha sido mía, que conste, fue de Stephen King.

.- Sé lo que necesitas. La historia de una manipulación. No veo horror o suspense en ninguna parte; no por ello deja de tener calidad e interés.

.- Los chicos del maíz. En una interminable carretera comarcal inmersa en un interminable campo de maíz, una pareja escenifica los últimos capítulos de su agonizante relación matrimonial. Perdidos en la ruta, las desavenencias se hacen patentes y la discusión provoca un accidente con un joven que surge inopinadamente del maizal. En su infructuosa búsqueda de alguna autoridad local a la que relatar el incidente se topan con un fanatismo demoníaco,  la intolerancia religiosa y la sumisión culpable de una población frágil y manipulable.

Este es, quizás, el mejor relato de la colección. Stephen King nos va llevando de un modo angustiosos y agonizante hacia un final que estamos viendo inevitable. Por el camino, con unas pinceladas impresionistas, va perfilando de una manera natural los complejos matices de los personajes y las motivaciones de su errónea actuación, que desembocan en el desenlace sugerido desde el pirncipio.

Este relato ha sido llevado al cine en varias ocasiones, por primera vez en 1984 dirigida por Fritz Kiersch, surgiendo secuelas de menor entidad y calidad en años sucesivos.

.- El último peldaño de la escalera. El  lamento de un hombre por su desapego respecto de su hermana menor. Tampoco es un relato de terror.

.- El hombre que amaba las flores. Nunca confundan un ramo de flores con un martillo. En puridad tampoco es un relato de terror.

.- Un trago de despedida. Aparece una vez más el pueblo maldito de Jerusalem’s Lot (o Salem’s lot). Unos parroquianos se encuentran tomando la última cerveza en el bar en medio de una noche terriblemente desapacible e invernal. La aparición repentina de un conductor en apuros les lleva a rescatar de la nieve a su mujer y su hija, dejadas al resguardo del vehículo, abandonado en las inmediaciones de Salem´s lot. A mi juicio no es un relato de una calidad excepcional, pero a las que había dejado su coche abandonado en las inmediaciones Este pueblo también apareció en la novela de King el misterio de Salem’s lot.

.- La mujer de la habitación: La visita de un hijo a su madre operada en el Hospital. Es un relato de corte dramático cuya temática no se encuadra en el de la literatura de terror.Kevin acude a visitar a su madre al hospital, a la que acaba de operar. Siente un gran dolor en todo el cuerpo, y él tendrá que tomar una importante decisión que afectará a la vida de ambos.

Stephen King, ha conjugado a la perfección la calidad de sus novelas con le aceptación popular de las mismas, siendo esta circunstancia la causa de un rechazo inicial por parte de la crítica. En efecto, al iniciarse muy precozmente en su carrera como escritor se ha caracterizado por poseer una abultada producción, llegando a publicar en un mismo año utilizando además el seudónimo de Richard Bachman o John Swithen.

Su primer gran èxito, tras numerosos cuentos y relatos menores, fue la novela “Carrie” en 1974, la cual fue llevada al cine por el director Brian de Palma en 1976; otro éxito importante fue “El resplandor” en 1977 que también fue llevada al cine en 1980 por el genio Stalnley Kubrick. A mi juicio, su periodo más brillante fue el de los años 70 y los años 80, empezando a decaer en calidad literaria desde principios de los años 90.

La adaptación cinematográfica o televisiva de sus obras sido una constante en su carrera, lo cual ha cimentado una fama y aceptación casi unánime por parte del público, siendo recientemente apreciado también por la crítica. 

Otras obras importantes del autor son 1983 – Cementerio de animales (Pet Sematary); 1986 – It; 1987 – Misery; 1990 – Apocalipsis (The Stand: The Complete & Uncut Edition) 2011 – 22/11/63 (11/22/63); 1982 – 2012 – la serie La Torre Oscura volumen I a VIII. Bajo el seudónimo de Richard Bachman escribió 1979 – La larga marcha (The Long Walk); 1981 – Carretera maldita (Roadwork); 1982 – El fugitivo (The Running Man)

Un saludo.

el umbral de la noche-stephen king-9788497594295

  • Primera edición original en inglés en 1978.
  • Editado en castellano por Random House Mondadori.
  • Traducción de G. Vlatilica y E. Goligorsky.
  • Edición en bolsillo 418 pág.
  • ISBN: 9788497594295