lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“el círculo”, de dave eggers: cariño, cuando al “yo” y al “nosotros” les separa solo un “like” de distancia, vamos directos a la extinción.


“No tardarían en encontrarse de nuevo, en un mundo donde todos pudieran conocer a los demás de forma verdadera y completa, sin secretos, sin verguenza y sin que hiciera falta pedir permiso para ver, sin que nadie acaparara su vida de forma egoista, ni un solo recodo, ni un solo momento de ella.” D.E.

Parece que aún no hemos superado el debate surgido a primeros del siglo XIX entre ludistas y maquinistas respecto de la introducción en la industria de las máquinas, entonces, y los robots, hoy en día.

Como tampoco parece que hayamos cerrado, ni mucho menos, la discusión sobre los efectos de la Era Digital en nuestras conductas y comportamientos. Sobre todo, respecto de la masiva inmersión de nuestra sociedad en el fenómeno de las redes sociales.

Hoy, como ayer, los fundamentos sociales, éticos y legales, se ven alterados por la aparición de innovaciones tecnológicas cuya inmediata ventaja económica o sus innegables utilidades para nuestro bienestar, nos ocultan sus efectos a largo plazo en nuestras costumbres, conductas y actitudes. Paulatinamente, esos cambios en el modo de comunicarse y relacionarse conducen a un cambio de mentalidad. En suma, a un cambio en nuestra sociedad.

Al igual que la aparición del automovil alteró la configuración de nuestras ciudades, los antiguos modelos económicos y la manera de comunicarse y relacionarse entre las personas; los avances tecnológicos digitales; la apararición de internet; el acceso mayoritario a la telefonía digital, indudablemente nos ha cambiado.

Para bién, ha acercado a las personas, ha posibilitado de una manera insospechada en tiempos de Gutenberg el acceso a la información científica y cultural y la colaboración a nivel global en la busqueda y compartición de conocimiento.

Para mal, en cuanto a la precipitación y falta de discriminación en su uso, o abuso, en menores de edad, o incluso adultos, no precavidos ni educados correctamente en su utilización.

El libro objeto de la presente reseña tiene como tema de fondo el efecto de las nuevas redes sociales en las relaciones humanas y la tensión entre el derecho de privacidad y el derecho a la información en una sociedad permanentemente conectada.

¿Alguna vez te has parado a pensar sobre qué necesidad o utilidad pueda tener, para tí, que una aplicación de tu teléfono movil inteligente, por ejemplo la linterna, te requiera permisos de utilización para acceso a tus mensajes, a tus contactos, a tus operaciones financieras por movil, a tu ubicación, al registro de llamadas, etc?

Con la excusa de la gratuidad y, además, contando con la ignorancia y comodidad del usuario, se apropian de información muy sensible de la persona que, es de suponer, será empleada luego, previa su mercantilización al mejor postor, para confeccionar patrones de conducta con los que seguir manipulandonos y reconducirnos como dóciles corderitos.

En la novela, bajo el lema de “la privacidad es un robo” o, “los secretos son mentiras”, la protagonista, que no deja de ser una víctima de ocultos intereses superiores, va siendo encaminada hacia un compromiso de total transparencia en su vida privada mediante la implantanción de una cámara siempre operativa que va enviando a la nube todos y cada uno de los minutos de su existencia, en tiempo real.

Obviamente, el ser humano es un ser social, pero nuestra esencia sociable no puede llevarse hasta el extremos de extinguir nuestra propia intimidad, pues en este caso, se extingue con ella el individuo. Lo colectivo, lo público, se nutre de individuos, de aportaciones individuales que cada uno va sumando a un proyecto mucho mayor. Pero los intereses del grupo no pueden construirse sobre la base de la pérdida de la esencia individual.

A nivel formal, la novela es correcta. Narrada en tercera persona, desde la perspectiva del personaje principal, cuenta con un equilibrio entre lo descriptivo y los diálogos, entre la acción y las reflexiones que va desgranando la protagonista. El tratamiento de los demás personajes, sin ser sobresaliente, también es correcto. Cada uno, aunque limitadamente, tiene sus matices y son perfectamente reconocibles. Se puede apreciar la evolucion personal de la protagonista y la influencia que ejercen sobre ella de los otros personajes principales. Quizás, supeditada la forma al contenido, el resto de personajes secundarios deberían tener un poco más de recorrido, no ofreciendo unos tipos tan esquemáticos. Pero en general, es correcta.

Como anecdota, debo decir que esta novela, también, cuenta con una adaptación cinematografica (interpretada por Tom Hanks, que por cierto también interviene en la adaptación cinematográfica de otra novela de Eggers, “el holograma del rey”). En este caso, la película no ha tomado de la novela el debate tan importante y serio, a nivel sociológico o filosófico, que implica esta lucha maniquea entre el individuo y la sociedad. Se limita a recoger esquemáticamente los fundamentos y refleiones de la novela; a utilizar la literalidad de dos o tres esloganes y construir con ellos un argumento muy superficial, sobre la base de unas interpretaciones sin alma, apresuradas, sin convencimiento. En todo caso, no es mi tema.

La novela es muy recomendable, no tanto por sus cualidades literarias o estilísticas, de la que puedo extraer reproche u objeción algunos, como por la extraordinaria importancia del tema tratado por su capacidad para suscitar un debate y reflexión muy actuales. Una estupenda novela. Muy recomendable.

BIOGRAFIA DAVE EGGERS: Escritor norteamericano nacido en 1970 en Boston. Estudió Periodismo. Creó la revista satírica  Might, en la que también colaboraba. Más tarde, fundó una editorial en la que se editaban varias revistas. Desde el año 2004, es profesor de la Graduate School of journalism de la Universidad de California en Berkeley. Ha recibido premios como el Heinz, el Prix Médicis o el Los Ángeles Times Book Prize, entre otros.
Sus novelas más destacables son Qué es el qué, Los monstruos, Un holograma para el rey  y El círculo.

SINOPSIS: El día que Mae Holland es contratada para trabajar en el Círculo, la empresa de internet más influyente del mundo, sabe que se le ha concedido la oportunidad de su vida. A través de un innovador sistema operativo, el Círculo unifica direcciones de email, perfiles de redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios dando lugar a una única identidad virtual y veraz, en pos de una nueva era de civilidad y transparencia. Mae está entusiasmada con la modernidad y la actividad de la compañía, las espaciosas oficinas de diseño, las cafeterías acristaladas y las acogedoras instalaciones del campus. Cada día se celebran fiestas, conciertos al aire libre y actividades deportivas. Hay clubs de todo tipo, e incluso puede visitarse un exclusivo acuario de peces exóticos de la fosa de las Marianas. Mae se siente afortunada de formar parte del centro del mundo, a pesar de que se aleje cada vez más de su vida fuera del campus y de que su rol dentro del Círculo acabe siendo del dominio público.

Apaguen sus móviles

  • Editorial: LITERATURA RANDOM HOUSE
  • Traductor: JAVIER CALVO PERALES
  • Fecha publicación: 10/2014
  • Páginas: 448
  • ISBN: 9788439729570
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“vivir” de ayn rand: la imposibilidad del yo bajo la asfixia del nosotros


“Este dios que los hombres han deseado desde que existen, este dios que les dará la dicha, la paz y el orgullo. Este dios, ésta sola palabra: YO” A.R.

A veces una sola idea basta para sustentar una novela o un relato. Básicamente una sola idea que se desarrolla a lo largo de las páginas y expresa a la vez la voluntad y la intención del autor. En el caso de la novela (corta) que nos ocupa ocurre así sin ningún género de duda. Conociendo la trayectoria personal, literaria y filosófica de su autora, no tengo miedo a equivocarme. Si no fuera por la calidad literaria del relato y porque la autora eligió el vehículo de la novela para sembrar su idea, podríamos estar hablando de un panfleto político más que una parábola sobre las consecuencias (hoy diríamos fracaso) del comunismo (estalinista) alienante y totalitario.

Ayn Rand, cuyo verdadero nombre fue Alisa Zinóvievna Rosenbaum, nació en San Petersburgo el 02/02/1905. Proveniente de una familia acomodada, de origen judío, vivió de primera mano las consecuencias de la Revolución de Octubre (1917)  y el fortalecimiento del estalinismo tras la muerte de Lenin. En 1926 emigró a Estados Unidos donde se estableció definitivamente, renegando de país de origen y obteniendo la ciudadanía norteamericana con fecha 1931.

La novela “Vivir”, también conocida como “Himno” (traducción de “Anthem”) fue publicada en 1938. Tuvo como precedentes la novela “Nosotros” (1921), de Zamiatin, con la que comparte alguna de sus reflexiones, o “Un mundo feliz” (1932). Aunque con menos popularidad, contribuye con estas grandes novelas, así como “1984” (1948) de George Orwell, a la crítica contra el sistema colectivista ruso y el régimen estatalista y totalitario que se estaba implantando en la URSS desde los años 30 y, principalmente, durante la II Guerra Mundial.

Sobre la base de un argumento sencillo y lineal, en forma de relato autobiográfico, la novela, nos presenta una sociedad distópica ubicada en un futuro incierto e indeterminado, la cual ha sobrevivido a un conflicto global que la sumió en una era de decadencia económica, tecnológica y social, inconscientemente ignorante de la cultura que le precedió y gobernada por un Estado totalitario y omnipresente reglamentador de todos y cada uno de los aspectos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y conformador de la mentalidad de sus ciudadanos.

El protagonista, llamado Igualdad 7-2521, al igual que todos los demás ciudadanos, es apartado de sus padres biológicos, meros agentes de su procreación, y criado en la Casa de los Niños; es educado en la Casa de los Estudiantes y con su pubertad es asignado, siempre aleatoriamente y sin consultarle sus propias inclinaciones personales e intelectuales, a un gremio de trabajo, en su caso, la Casa de los Barrenderos, donde permanecerá trabajando en beneficio de la sociedad hasta el día en que sea incapaz de desarrollar su tarea de manera eficiente y se le interne en una residencia de mayores, hasta su fallecimiento.

Durante todo su vida, al ciudadano se le priva de la toda posibilidad de decisión individual. El concepto de comunidad llevado a la máxima expresión, de tal modo que la sociedad se asemeja a un enjambre de hormigas o de abejas formado por individuos indiferenciados cuya función social esta predeterminada y encaminada al fortalecimiento del sentimiento grupal y hacia el beneficio colectivo.

La novela toma forma de un relato autobiográfico retrospectivo en el que protagonista, nos relata su vida en esta comunidad, desde sus experiencias infantiles hasta el momento en el que se encuentra escribiendo su historia en el subterráneo túnel donde empezó a gestar su transgresión, el pecado de la individualidad, el ansia de la búsqueda de la propia identidad frente al otro.

El protagonista nos cuenta que en esta civilización todos las actividades de la vida se hacen colectivamente, nunca nadie tiene ocasión de estar solo; se determina el rango y función del individuo; se le prohíbe preguntar o interrogarse sobre el porqué de las cosas, la curiosidad es un pecado que no beneficia a la sociedad; al alcanzar la edad fértil se le asignará una pareja compatible para que procedan a la generación de un hijo, el cual nunca conocerá a sus padres ni estos a él. El individuo no existe como tal. Hasta el lenguaje que ha asimilado emplea el plural para referirse a la propia persona. Los afectos son prohibidos; la amistad está proscrita, no pueden manifestarse preferencia hacia cualquiera de sus hermanos.

Igualdad 7.2521 aprende desde la infancia a reprimir sus inquietudes individuales. Sintiéndose más capaz que el resto de sus “hermanos” no puede destacar sobre el resto. Debe anular su curiosidad y su deseo de aprender porque no se le ha sido asignada esa tarea. Hasta que un día descubre por casualidad los restos enterrados de una civilización anterior al Gran Renacimiento (la época en la que surge la presente civilización) y descubre la electricidad y la bombilla (mientras que en su cultura sólo se conocen las candelas) e investiga y desarrolla la generación de luz y decide presentar su hallazgo ante el Consejo de Sabios para aportar a la sociedad una mejora técnica en beneficio común. Pero su descubrimiento se tacha de herejía, heterodoxia y desviacionismo, de infracción del orden establecido, de amenaza para el statu quo asentado sobre la manufactura de las velas (cuya implantación respecto de las antorchas fue objeto de un complicado y arduo consenso mundial y que en ese momento ocupa activamente a la ciudadanía)

A partir de este momento el relato continúa desde la perspectiva del protagonista, que se convierte en narrador omnisciente.

Igualdad 7-2521 decide huir al bosque colindante a la ciudad cuyos límites nunca nadie ha traspasado. Le sigue una muchacha llamada Libertad 5-3000, a la que había conocido, también clandestinamente, durante sus tareas de limpieza en las zonas asignadas. Ambos van más allá del bosque y tras muchas jornadas caminando encuentran tras unas montañas una casa unifamiliar deshabitada, como resto abandonado de la anterior civilización, y en ella existe una gran biblioteca donde se zambulle obsesivamente Igualdad 7-2521 y hace el gran descubrimiento que será su  objetivo vital, alcanza a formular la palabra prohibida y a comprender su significado, el Yo. Se asigna un nombre, Prometeo, elige un nombre para su esposa y se compromete consigo mismo a propagar su nueva fe en el individuo.

El juicio sobre esta novela es positivo. Como obra de ficción, es amena y entretenida, está bien construida y tiene coherencia y consistencia en sí misma.

Hasta aquí, todo va bien, sin embargo, se suele someter a juicio crítico esta obra (y las demás de su autora) no por las cualidades estrictamente literarias sino por las connotaciones filosóficas y políticas que lleva asociado el nombre de Ayn Rand.

A partir de su obra de ficción puede rastrearse el germen de lo que luego cuajará como un sistema filosófico desarrollado por Ayn Rand que ella misma denominó objetivismo (por la imposibilidad de denominarlo “existencialismo” sin generar confusión) y que consiste básicamente en la concepción de la realidad como un absoluto objetivo independientemente de los sentimientos, o emociones de los hombres, cuya percepción se alcanza por medio de los sentidos, cuyo conocimiento se adquiere por medio de la razón y cuyo propósito moral es la búsqueda de la propia felicidad (“interés propio racional”). 

Este sistema filosófico propugna el individualismo extremo, el “egoísmo racional” en el que el hombre es un fin en sí mismo y no un medio para los fines de los otros, renegando del altruismo o del “egoísmo sin ego” en el que se produce una quiebra de la autoestima. Asume y se sustenta en el concepto negativo de libertad (la “libertad de” que diría Isaiah Berlin) de modo que la libertad individual tiene sus límites en la libertad de los demás.

Su adscripción al sistema capitalista puro, basado en la concepción del laissez-faire, laissez-passer, como único sistema económico moral, que reduce al Estado a su mínima expresión, le ha asociado, quizás incorrectamente, a ciertos sectores económicos conservadores (“neocon” o “ultraliberales”, según la terminología políticamente correcta) que se han visto cautivados por esta filosofía que, malinterpretada, ampara y sustenta su propios prejuicios morales. Para Ayn Rand, el derecho de propiedad es inherente al derecho fundamental a la vida puesto que nadie puede ser privado del derecho a sostener su vida por su propio esfuerzo. Pero la vida del hombre debe regirse por la razón y cada individuo debe proveer sus necesidades a través de la misma y de su propio esfuerzo: “La vida del hombre, como requiere su naturaleza, no es la vida de un salvaje insensato, de un rufián saqueador o de un místico gorrón, sino la vida de un ser pensante – no la vida por medio de fuerza o fraude, sino la vida por medio de logros – no la supervivencia a cualquier precio, pues sólo hay un precio que paga por la supervivencia del hombre: la razón”. La propia lógica de su razonamiento admite la cooperación voluntaria sobre la base de unos derechos individuales inalienables.

Para concluir, esta novela corta es muy recomendable. No es un alegato filosófico político, en la medida en que busquemos lo que queramos encontrar, o al menos no más que “1984”, “Rebelión en la granja” o “Un mundo feliz”. Si es un estupendo relato antiutópico con verdaderas cualidades literarias.

Un saludo.

Otras obras de la autora: WIKIPEDIA

Ficcion:

  • Los que vivimos (We the Living, 1936),
  • El manantial (The Fountainhead, 1943), 
  • La rebelión de Atlas (Atlas Shrugged, 1957), 
  • Noche del 16 de enero (Night of January 16th, 1934)
  • Himno, antes conocida como ¡Vivir! (Anthem, 1938),

Ensayos

  • El nuevo intelectual (For the New Intellectual: the Philosophy of Ayn Rand, 1961),
  • La virtud del egoísmo (The Virtue of Selfishness: a New Concept of Egoism, 1964), 
  • Capitalismo. El ideal desconocido (Capitalism: the Unknown Ideal, 1966), 
  • El manifiesto romántico (The Romantic Manifesto: a Philosophy of Literature, 1969), 
  • La nueva izquierda (The New Left: The Anti-Industrial Revolution, 1971)
  • Introducción a la epistemología objetivista (Introduction to Objectivist Epistemology, 1979), 
  • Filosofía: ¿quién la necesita? (Philosophy: Who Needs It, 1982), 

Imagen

  • Versión original: Etext de Anthem, de Ayn Rand,realizado por Project
  • Gutemberg. Disponible en: http://bit.ly/S4dyZ0
  • Traducción y edición digital: Adelaida Loukota, para el Centro de Estudio
  • del Capitalismo. Universidad Francisco Marroquín.


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“el método” de juli zeh: ¿acerca de la infalibilidad del totalitarismo?


“Alguien que reconoce abiertamente que la creencia y la certeza son lo mismo para un ente limitado como el ser humano, alguien que propugna que, por eso mismo, la verdad se ha subordinado a la utilidad” J.Z.

 Juli Zeh escritora alemana, (Bonn, 1974), que inicia su producción literaria en 2002 con “Águilas y Ángeles”; publica en 2008 “Instinto de juego”; y en 2011, “El método”.

Esta novela es una distopía ambientada en un futuro no muy lejano, año 2057, en el que la sociedad ha alcanzado la paz y estabilidad mundial y se cobija bajo un orden único, paternalista y protector, denominado METODO, cuyo fin último es el bienestar social y la salud colectiva la cual se promueve mediante el rígido control de la alimentación e higiene de los ciudadanos, la obligatoriedad del ejercicio físico reglado y la eliminación de sustancias nocivas como el café, alcohol y tabaco. A modo de un organismo vivo cuya salud depende de la salud de sus células, así la sociedad vigente entiende que el buen desarrollo del cuerpo social se obtiene mediante la promoción y estimulación en sus ciudadanos de la salud de su propio cuerpo. Con ello se ha alcanzado una generación de personas que ha crecido ajena al dolor físico y a la enfermedad, a la mala alimentación y a la contaminación.

En este contexto, el hermano de la protagonista es arrestado por un asesinato que no ha cometido, por el que es condenado sin remisión por causa de la asunción dogmática de la infalibilidad del METODO por parte de la sociedad y sus instituciones. El hecho insólito de que no confesara su culpabilidad, de que no se retractara de su declaración de inocencia y de que no se pudiera impedir su suicidio en prisión es considerado por los defensores del METODO como un acto terrorista, una afrenta a los cimientos ideológicos del sistema imperante, que  proscribe, incluso, la penal capital optando por la congelación indefinida como medio represor más inocuo y aséptico. La protagonista, Mia, su hermana, cae en una grave depresión que la lleva a abandonar sus actividades profesionales y sus deberes como ciudadana: limpieza cotidiana de de los elementos comunitarios, realización regular de ejercicio físico, adecuada gestión de los residuos y sometimiento periódico a controles sanitarios. Acaba llamando la atención de las autoridades y acaba siendo sometida igualmente a un proceso judicial en el que consigue demostrar la inocencia de su hermano y el error del METODO. Lejos de obtener un cambio y una reformulación de los principios ideológicos del sistema, el statu quo reacciona y se desata una campaña sucia en su contra acabando igualmente condenada, con la aportación de pruebas manipuladas, por un crimen contra el METODO, destruyendo su imagen pública con lo que se acaba con toda esperanza erigirse en mártir e icono de la resistencia de los ciudadanos.

Destaca de la novela la argumentación, el juego dialéctico entre los distintos personajes que van exponiendo sus razonamientos en defensa de sus postura enfrentadas: la prevalencia del bién colectivo sobre los intereses particulares  y la corrección necesaria de un sistema que, como toda obra humana, debe tener presente el error (“errare humanun est”) y atender y adaptarse a los casos individuales.

 “El método” es una novela eminentemente política; al igual que las grandes distopías de la literatura universal con las que se le ha comparado, “1984” y, sobre todo, “un mundo feliz”, comparte  la crítica a todo totalitarismo que se ampara en el bien común para someter y restringir la libertad individual, arrogándose la condición de omnisciencia e infalibilidad que justifica la sistemática e hipócrita vulneración (clandestina) de sus propios principios con el fin de mantener la apariencia (pública) de calma y bienestar social. En este futuro imaginado el individuo carece de identidad como una célula indiferenciada que forma parte de un organismo superior y cuya función primordial es mantenerse sana y saludable, bajo unos parámetros predefinidos, para garantizar que el resultado de la ecuación sea favorable al buen funcionamiento general; la enfermedad es una distorsión, la prevención una necesidad para la supervivencia.

Por e estilo panfletario de la novela, sus personajes son arquetipos estereotipados, su estructura es casi teatral y su contenido prescinde de elucubraciones y digresiones innecesarias sobre la descripción de los ambientes. Es de destacar algunos capítulos en los que hace alarde de un gran penetración psicológica de los personajes principales (por ejemplo el de una escena en la que Kramer sirve a la protagonista una taza de agua caliente con limón, o los diálogos que mantiene la protagonista con la “amada ideal” de su hermano -personaje imaginario que hace de contrapunto y corifeo a sus propios pensamientos)   Los elementos literarios se supeditan al contenido aun cuando no se prescinde de la calidad del lenguaje ni de la elaboración de una trama interesante. Es una novela de excelente calidad, interesante, con un planteamiento inteligente y atractivo. Muy recomendable.

Un saludo

El método

  • Editorial: Random House Mondadori, S.A.
  • Escritor: Juli Zeh
  • Páginas : 247
  • ISBN : 978-84-397-2396-7
  • Original : Corpus delicti. Ein Prozess
  • Traductor: Laura Manero Jiménez


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“tantos tontos tópicos” de Aurelio Arteta o los andamios de la estupidez


–No más refranes, Sancho, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes y que te vayas a la mano en decirlos; pero paréceme que es predicar en desierto, y “castígame mi madre, y yo trómpogelas”. Miguel de Cervantes

Aurelio Arteta como filósofo y catedrático de Filosofía Moral y Política de la U.P.V. ha elaborado una fecunda obra académica que me resulta excesivamente difícil de digerir (sobre todo cuando se come sin ganas), y es que Marx y su problemática ontológica me resulta complicado de entender y se aleja mucho de mis inquietudes intelectuales y de mis gustos literarios.

Sin embargo, ha publicado el libro objeto de reseña, “tantos tontos tópicos”, el cual atrajo inmediatamente mi atención, no en vano una de mis frases favoritas es “hay más tontos que ventanas”. Paseamos por la vida sin percatarnos de la realidad que nos circunda; el autor nos pone de manifiesto en su prólogo cómo la pereza intelectual y la necesidad de socializarnos echa mano de los tópicos y las frases hechas para discurrir (dicho con doble significado) por una vía acomodaticia y fácil, sin crítica alguna, sin análisis, sin objetividad.

Aurelio Arteta desmonta nuestra sociedad actual, la desmenuza y abate con su prosa filosa los árboles que no nos dejan ver el bosque. Estructurado en dos partes, el libro acomete el análisis de nuestra moral individual, (esa de andar por casa y que, la mayoría de las veces, allí debería quedarse) así como nuestra moral política. La ética y la política, bien diferenciadas.

La enumeración de los distintos tópicos es bastante exhaustiva y, verdaderamente, son unos tópicos típicos. El filósofo los disecciona y pone de manifiesto sus endebles estructuras su carencia de rigor, de sentido y significado.

El pensamiento precede al acto y muchas veces la palabra conforma y condiciona el pensamiento, pues no dejamos de “pensar” palabras y esas palabras construyen frases que, encadenadas, ensambladas, forman los raíles por donde discurre nuestra lógica.

Si acomodamos nuestro pensamiento a estructuras ya preconcebidas, sin un mínimo pensamiento crítico, nuestras capacidades dejan de ser nuestras para convertirse en vehículo de ideas y creencias ajenas que nos limitamos a transmitir sin rigor crítico alguno, perpetuando indolentemente el prejuicio y el tópico (y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra).

Lo cierto es que he disfrutado mucho más con la primera parte del libro quizás porque al ser más general, es más accesible y más reconocible en nuestra vida cotidiana. La segunda parte, por el contrario, es más específica, más referida a la política y, por ello, parece más el diagnóstico de un mal ajeno.

Es este un libro muy recomendable que puede incomodarnos y hacernos sonrojar. Y si no, ¿podemos decir que nunca hemos abusado de estos lugares comunes?:

“Eres un moralista. Déjate de filosofías. Sé tú mismo. Es una persona muy normal. Mi cuerpo es mío (y hago con él lo que quiero). No siento miedo, sino sólo respeto. Eso es muy relativo. Nadie es más que nadie. Respeto sus ideas, pero no las comparto. Seamos tolerantes. No debemos juzgar a nadie. Todos tenemos alguna parte de verdad. Todos harían lo mismo.

 “Una cosa es la teoría y otra la práctica. La política es asunto de los políticos. Los sentimientos políticos son intocables. Conservemos las tradiciones. Desapruebo lo que dices, pero defiendo tu derecho a decirlo. El problema es muy complejo. Estoy en mi perfecto derecho. Todas las opiniones son respetables. Somos mayoría, y punto.

¿A que sí?

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: La filosofía práctica no está hecha para predicar en el vacío, sino para guiar nuestra conducta privada y pública. Como una vía de acercar esa reflexión a la gente, Aurelio Arteta nos propone reunir estos tópicos tan familiares a fin de escudriñar sus flacos fundamentos y efectos perversos. Ellos delatan las creencias dominantes, los grandes prejuicios colectivos. Tantos tontos tópicos recoge desde las excusas más socorridas de la irresponsabilidad y la pereza hasta la retórica ordinaria sobre la violencia o la democracia.Son estos comodines del lenguaje ordinario los que nos aportan la seguridad de que no estamos solos

AURELIO ARTETA AISA: Catedrático  Universitario, filósofo y escritor nacido en Sangüesa, Navarra,  el año 1945. Es Doctor en Filosofía y licenciado en Sociología. ha ejercido como Catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad del País Vasco hasta 2015. 

Editorial Planeta
Colección Ariel
240 páginas
ISBN: 978-84-344-7064-4