lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“crímenes exquisitos”, de vicente garrido y nieves abarca: la locura desatada desborda los límites de lo convencional, sexo y dolor, orgullo, maltrato y venganza hábilmente barajados.


“El arte y el crimen se han unido en un todo inextricable y se produce una explosión avasalladora de placer sin adjetivos morales, porque la vedad de lo sentido está por encima de cualquier otra consideración” V.G y N.A.

¿Cuáles son los elementos que definen y caracterizan a una buena novela? ¿y los que diferencian y distinguen a una buena novela negra de cualquier otra? La capacidad de estimular y provocar en el lector sensaciones y emociones de las que carecía antes de afrontar su lectura. En esencia todo se reduce a eso. Goce y sensibilidad. También, por supuesto, la transmisión de ideas, el estimulo intelectual; pero, como una buena comida, lo que importa no es tanto el concepto como el placer de su disfrute.

Se puede llegar a esa meta final por distintos caminos y algunos autores lo encuentran y otros se pierden en intrincados vericuetos que nos hacen perder el tiempo y la paciencia. Los autores de la novela “Crímenes exquisitos” han encontrado la senda correcta y han creado una muy buena novela, al menos, entretenida e impactante.

Alejándose del canon clásico del género, el protagonista ya no es un detective privado, solitario, independiente, un antihéroe cínico e inteligente sino una pareja de investigadores, mujer y hombre, ella inspectora de policía y criminólogo él. Al igual que antes hicieron otros autores españoles (Guelbenzu, Gimenez-Barlett, Silva, entre otros muchos, y más modernos como Mercedes Castro o Dolores Redondo) se han hecho eco de los cambios que se vienen fraguando en nuestra sociedad y han superado el tradicional-habitual machismo de la España postfranquista representada magistralmente por la serie de novelas de Pepe Carvalho. En estas novelas el papel de la mujer no sufre reducciones culturales sino que interviene activamente en los estamentos policiales o judiciales, asume el protagonismo de la novela y le confiere un especial acercamiento a la realidad cotidiana, el día a día de una investigación policial dentro y fuera de la comisaría, el Juzgado o la oficina. Todos los personajes se encuentran muy bien definidos y caracterizados, junto a las personas normales y corrientes, conviven otras más complejas y “exóticas”, pero todos ellos con sus propias y distintas motivaciones.

Otro acierto, también un elemento novedoso respecto de la corriente mayoritaria dentro del género, es el juego de la seducción al que juegan sufren los protagonista, que conjugan con su labor profesional los múltiples problemas familiares cotidianos. Dentro de la línea que marca la urdimbre de la novela, esta trama secundaria facilita un descanso en la tensión creciente de la novela pero sin perder el interés y manteniendo además la coherencia interna pues los personajes secundarios también se integran en el argumento principal y ayudan a su finalización. Igualmente es atractiva la trama secundaria de corrupción política, la degradación moral de ciertos elementos “notables” de nuestra sociedad, producto del boom económico que trajo la especulación inmobiliaria 

Lo dantesco, impactante y sofisticado no ocurre ya en N.Y., Chicago o Los Angeles sino que estamos hablando de la Coruña (y Londres) y a pesar de tanto elemento provinciano la novela objeto de esta reseña sorprende, sobrecoge, y engancha, tanto por la originalidad del planteamiento de los crímenes que la justifican, sobre todo por el barroquismo de su puesta en escena –o debería decir prerrafaelismo-, como por la chocante inmersión en el mundo del BDSM, que anega toda la novela y para el que los profanos supone una profundización en el ambiente sado-maso más allá de la mera estética del cuero y las cadenas. Lo cierto es que al final tanto dolor complaciente, tanta sumisión y tanta brutalidad consentida y autoinflingida, llega a cansar.

Todo empieza con una joven, inteligente,  guapa y prometedora adolescente de la alta clase media coruñesa que aparece asesinada en el Estanque de Eiris. La anormal brutalidad del asesinato y la barroca exposición pública  del cadáver lo convierten en un asunto de difícil resolución. Por una serie de casualidades se conecta este asesinato con otro cometido meses atrás en la Abadía de Whitby, también caracterizado por una extraña y gótica ambientación. A partir de ahí la inspectora encargada del caso, Valentina Negro, y el criminólogo valenciano Javier Sanjuan (pareja de protagonistas que continuarán con la segunda entrega de la saga) iniciarán la búsqueda de un asesino en serie inteligente y brutal.

Es de destacar el trabajo de fondo en esta novela de ambos autores, cada uno en su respectivo campo. En el aspecto psicológico, ayuda al relato el punto de vista omisciente que permite un escrutinio minucioso de los pensamientos de los personajes y nos ofrece un relato preciso de su perfil criminológico. En el aspecto artístico, se nota igualmente el detalle en la exposición y explicación de las obras de arte que sirven como justificación del asesino.

En suma, es una novela muy interesante, entretenida, muy del gusto de las novelas de Anibal Lecter con el que comparte el asesino un cierto refinamiento estético y con un ritmo narrativo trepidante y agilísimo que no concede descanso ni quiebro en la fluidez de la trama, facil de leer y adictiva.

Un saludo

Vicente Garrido es criminólogo y Doctor en Psicología por la Universidad de Valencia, donde imparte Criminología Forense y Pedagogía aplicada a la delincuencia. Ha sido consultor de naciones Unidas.  Ha participado como asesor científico en telefilmes y reportajes sobre casos criminales. 

Nieves Abarca estudió Historia del Arte en la Universidad de Santiago de Compostela. Es Máster en Periodismo por la UOC y espcialista en Perfiles Criminales. 

Crímenes_exquisitos

  • Nº de páginas: 800 págs.
  • Editoral: VERSATIL
  • ISBN: 9788492929528


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“drácula” de bram stoker: la conjunción del mito y el miedo, un clásico que no muere (en más de un sentido).


“¡No necesitamos pruebas, no necesitamos que nadie nos crea! “B.S

Drácula, meramente su nombre evoca connotaciones culturales fuertemente arraigadas en nuestra sociedad. Drácula, el no-muerto, el vampiro, la esencia del mal, la personificación del terror y del miedo. Aunque data de finales del siglo XIX, a lo largo del siglo XX y ahora en pleno siglo XXI ha mantenido su vigencia y actualidad, inherente a su condición de clásico del género de terror  y de la literatura en general, siendo objeto de múltiples análisis e interpretaciones tanto desde el ámbito de la política, la economía, la filosofía o la historia.

Pero no nos engañemos, si algo queda del mito del vampiro, el icono del terror sobrenatural, la encarnación del mal que perturba la quietud de nuestros sueños, no se lo debemos a un personaje literario sino su sosías cinematográfico. Al igual que Bram Stoker se documentó con la figura de Vlad Tepes y dio forma a un vago trasunto literario,   su novela fue igualmente adoptada por el cine y reinterpretada hasta la distorsión; la figura que dio forma la palabra escrita ha sido consagrada por la imagen cinematográfica que es la que finalmente ha consagrado el prototipo sobre el que se construye el mito; la imagen que todos tenemos formada sobre Drácula se la debemos al canon fijado por el cine no a la novela.

Desde época temprana la obra literaria ha servido de inspiración para la creación de obras de maestras del cine como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (1931, de Tod Brownning con Bela Lugosi), o Drácula (1958) de Terence Fisher (con Christopher Lee como Drácula y Peter Cushing como Van Helsing) y, la última gran adaptación, Drácula de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola, de 1992 (con Gary Oldman y Anthony Hopskins). Cada una aporta su propia versión de la novela, más o menos infiel, junto con otras doscientas adaptaciones tanto cinematográficas como televisivas que han conseguido configurar nuestros prejuicios sobre la novela hasta el punto de suplantar al original y convertirla en una obra totalmente desconocida, pese a tener íntimamente la percepción de conocerla o de haberla leído. Esto mismo ha pasado con otros clásicos de la literatura como “Frankenstein, o el moderno Prometeo” de Mary Shelley, “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll o, el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes que encabezan hoy en día el grupo de los desconocidos más populares de la literatura.

Su argumento, básicamente, trata sobre la existencia de un ser maléfico e infernal, el conde Drácula, que habita un lúgubre castillo en Los Cárpatos, y que esta dotado del poder de la inmortalidad que le confiere la sangre de sus victimas humanas. Habiendo sembrado el terror durante cientos de años entre las gentes terriblemente atrasadas y supersticiosas de su Transilvania natal decide cambiar su residencia al Londres victoriano en búsqueda del anonimato y la prosperidad que le ofrece la populosa ciudad, metrópoli de su tiempo. El azar o la  predestinación le liga al joven pasante de abogado Jonathan Harker, quien acude a su castillo para gestionar la venta de unas propiedades en Londres y que permanece cautivo en el mismo hasta que consigue escapar. En su estancia en Inglaterra, el conde vampiriza a la joven Lucy Westenra, íntima amiga de la prometida de Jonathan Harker, Mina Murray y ésta, junto con los tres pretendientes de Lucy, el americano Quincey Morris, Lord Arthur Holmwood, quien finalmente desposará con ella y el Dr. Jon Seward, amigo a su vez de un excéntrico y carismático científico holandes, el Dr. Van Helsing, descubriendo la terrible naturaleza del conde y sus planes demoníacos, iniciarán una persecución del vampiro que les llevará al mismo lugar donde empezó todo, en el Castillo del paso del Borgo sito en los Cárpatos.

A nivel formal destaca su estructura como relato epistolar, compuesto por la superposición de las cartas y diarios de los distintos personajes, ordenadas más o menos cronológicamente, los cuales van narrando en primera persona su impresión de los hechos y que, dentro de la trama argumental, son transcritos en forma de relato único a modo de dossier o informe, incorporando al mismo recortes periodísticos, telegramas, notas, etc. El autor, en una nota introductoria, acude a la ficción del “manuscrito encontrado” tan grata a nosotros como por ejemplo la recopilación que efectúa Cervantes de la traducción de “El Quijote” realizada por el sabio Cide Hamete Benengeli, con el fin de dotar a la novela de un aire de verosimilitud, comentando su relación de amistad con los protagonistas.

Con este fin también emplea una serie de técnicas como son  las rigurosas alusiones a datos geográficos o históricos, la contemporaneidad del tiempo novelado y el tiempo del autor, etc, consiguiendo que el efecto de conjunto, sin alejarse del relato novelado, participe, de un modo ecléctico y a veces contradictorio, del artículo periodístico, el ensayo etnográfico y el relato costumbrista.

En efecto, Bram Stoker documentó la novela de una manera extraordinaria, tardando hasta siete años en su confección final, cuidando la precisión geográfica de sus localizaciones, o los datos históricos referenciales, así como la recopilación de las supersticiones del folcklore rumano.

Igualmente, con dicho objetivo, desarrolla la novela en un tiempo contemporáneo al autor y son continuas las referencias de  Bram Stoker a las innovaciones y adelantos científicos y técnicos del momento como fueron la máquina de escribir portátil, el fonógrafo, el gramófono, la lancha a vapor o las técnicas de transfusión de sangre o el hipnotismo, así como también constantes alusiones a las ideas o corrientes filosóficas candentes en aquel momento y por ello muy novedosas como por ejemplo la antropología criminal de Lombroso.

La valoración global de la novela es muy favorable pues su lectura es amena y, pese a contar con el hándicap de su popularidad, mantiene la intriga y el interés hasta el último momento con una mezcla de folletín decimonónico, novela de intriga y cuento de terror gótico.

Su vigencia en la actualidad, como obra clásica de la literatura, dentro y fuera del género de terror, se pone en evidencia por la multitud de obras que han recibido su influencia directa. Pero no radica quizás tanto en su carácter innovador, puesto que existen antecedentes de novelas “de vampiros” como por ejemplo “Carmilla” de Sheridan Le Fanu, o la obra de Polidori “el Vampiro” sino porque Drácula es una novela sobre la dualidad y el antagonismo: las supersticiones centenarias frente a la racionalidad moderna; la enfermedad y la muerte frente a la vida; la sumisión frente a la libertad; las sombras frente a la luz; y en suma, la eterna lucha de Bien contra el Mal en la que el ser humano, hombre o mujer, dejando de ser un mero instrumento, rompe el equilibrio auxiliado por su libre albedrío.

Abraham “Bram” Stoker, nació en Clontarf, Irlanda, en el año 1847 y falleció en Londres, Inglaterra, en 1912, a la edad de 64 años. Pese a su graduación en matemáticas, con matrícula de honor, se dedicó a la abogacía, al periodismo, a la crítica literaria. Su obra más famosa, Drácula, verdaderamente anuló y eclipsó a las demás. Dentro del género de literatura de terror escribió “La joya de las siete estrellas“, “La madriguera del gusano blanco“.

Vlad III (nacido como Vlad Drăculea; Sighișoara, noviembre de 1431 – Bucarest, diciembre de 1476), más conocido como Vlad el Empalador (en rumano: Vlad Țepeș), fue Príncipe de Valaquia (hoy el sur de Rumania) entre 1456 y 1462. Fue un gran luchador en contra del expansionismo otomano que amenazaba a su país y al resto de Europa, y también era famoso por su manera de castigar a los enemigos y traidores. Vlad era ortodoxo, aunque con posterioridad se convirtió al catolicismo.

  • Título: Drácula
  • Autor: Bram Stoker
  • Páginas: 681 (con introducción, apéndices y notas)
  • Editorial: Valdemar 2005
  • Colección: Gótica nº 59
  • Traducción, Prólogo y Notas: Oscar Palmer Yañez
  • ISBN: 84-7702-512-6


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“malditos, heterodoxos y alucinados” de javier memba: catálogo de perdición, exaltación del genio creativo.


cropped-2012_feliz-navidad.jpg“De los 74 años vividos por el divino marqués, treinta de ellos se consumieron en la cárcel. La mayor parte de sus obras fueron prohibidas por la censura de todos los países hasta el siglo XX. Antes de que se permitiera su libre circulación, Donatien-Alphonse-François de Sade había sido reivindicado por cuantos autores y artistas que se han rebelado contra los valores y las obligaciones de la sociedad burguesa. Desde los poetas malditos hasta los surrealistas, desde Nietzsche a Sartre, pocos autores han ejercido una influencia tan grande en la heterodoxia de los últimos dos siglos como el marqués”. JM

El escritor y periodista madrileño Javier Memba (Madrid, 1959), especialista cinéfilo e igualmente guionista de cine, televisión y radio, ha colaborado durante largo tiempo con el diario El Mundo en una serie de artículos a modo de reseñas biográficas de una serie de autores de la historia de la literatura occidental titulados genéricamente “Malditos, heterodoxos y alucinados”, correcta expresión que define perfectamente a todos esos personajes cuyas peripecias personales pudieron trascender a su propia obra cumpliendo una vez más el dicho sobre que la realidad supera a la ficción.

Todo genio, todo creador, es un ser excepcional cuyas capacidades le hacen destacar sobre el resto de personas que, normalmente, solo compartimos nuestra común condición de bípedos implumes. Sin embargo su singularidad, o a causa de ella, les convierte en seres inadaptados, torturados, malditos y alucinados. 

Con la erudición suficiente, adecuada al medio para el que fueron concebidos dichos artículos, Javier Memba ha ido desgranando diariamente anécdotas de nuestros autores más estrafalarios, como frutos amargos del árbol del malditismo universal. Sin pretensiones de ser una obra profunda de crítica literaria se ha centrado en la descripción los tipos humanos, los hechos más trascendentes de su vida  literaria y las causas y circunstancias de su perdición Muy recomendable para quienes gustamos de la literatura y las cosas de la literatura, su historia y su intrahistoria.

El resto de su producción literaria lo componen “Edad de oro de la ciencia ficción” 2008; “La Hammer” 2007;  “Mi adorada Nicole y otras perversiones” 2007;  “La serie B (lo esencial de…)” 2006; “La década de oro del cine de ciencia ficción(1950-1960)”  2005; “El cine de terror de la Universal” 2004; “Hotel Savoy” 2000. Tiene un blog llamado “el insolidario” donde amplía su biografía. 

Malditos, heterodoxos y alucinadosJAVIER MEMBA