lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“¿por qué fracasan los países?”, de daron acemoglu y james a. robinson: tenemos la receta, nos falta cogerle el punto en la cocina


“Para nuestra teoría, es crucial la relación entre prosperidad e instituciones políticas y económicas inclusivas. Las instituciones económicas inclusivas que hacen respetar los derechos de propiedad crean igualdad de oportunidades y fomentan la inversión en habilidades y nuevas tecnologías.” D.A y J.A.R.


La experiencia nos enseña que existen todo tipo de personas: los listos, los tontos, los trabajadores, los vagos … (vaya, en una sola frase he tirado a la basura todo mi condicionamiento sobre la corrección política en el lenguaje).

Y todos nosotros nos hemos encontrado alguna vez con esas personas que, siendo muy listos, muy tontos, muy trabajadores o muy vagos, tienen una desigual desenvoltura en su trabajo o en su vida social. Algunos que, pese a contar, aparentemente, con unas grandes cualidades humanas, no cesan de arruinar su vida laboral o personal, perdiendo el trabajo o rompiendo sus relaciones afectivas o familiares; esos que decimos que no acaba de consolidar sus expectativas, sus potencialidades, en definitiva, que tiene “mala suerte”. Pero normalmente no es cuestión de suerte, es cuestión de sus propias acciones, de su errónea actitud frente a los retos, de su concepción de la vida, de la elecciones que toma a cada momento en sus decisiones. A veces nos decimos que esas personas nunca cambiarán, aunque lo cierto es que todos cambiamos. Eso es facil, lo dificil es cambiar a mejor.


¿No puede pasar lo mismo con los países? ¿Cómo es posible que algunas sociedades evoluciones hacia una economía desarrollada y protectora, plena de bienestar para sus ciudadanos; y otros, en cambio, se vean avocados a la quiebra económica y política? Y ello pese a contar con recursos naturales y con unas condiciones óptimas, a priori, para el progreso y el desarrollo. Ahí también decimos que nunca llegarán a nada, porque ellos (“ellos”, claro), no son como nosotros.

El libro objeto de reseña no se dedica a las personas, sino a los paises. Sus autores pretenden responder a la pregunta que explicita su título: ¿por qué fracasan los países? La respuesta, aun cuando pueda parecer sencilla (osado que es uno), no lo es tanto. Ni siquiera el sentido común, que a veces nos basta para diagnosticar y predecir el devenir de un “bala perdida”, nos puede servir de guía para aventurar una respuesta.


Otros antes que ellos ya propusieron distintas soluciones a la cuestión planteada y Acemoglu y Robinson, rebaten una a una, con ejemplos claros y concretos, las distintas teorías propuestas por otros autores ciertamente reconocidos en el mundo científico. Podríamos pensar que es la geografía, ubicación, climatología, abundancia de recursos y materias primas, etc, la que determina los logros y desarrollo de los países; o la cultura; o las políticas, acertadas o desacertadas de sus líderes. Critican y rebaten las teorías formuladas en ese sentido por economistas como Paul Collier o Jeffrey Sachs, antropólogos como Jared Diamond o sociólogos como Max Weber.

Sin embargo, la tesis del ensayo que comentamos entiende que la clave radica en las instituciones, concretamente el carácter lo que denomina instituciones inclusivas o extractivas en función de su carácter “inclusivo” o “extractivo” en tanto que favorecedoras de la distribución de la riqueza entre sus ciudadanos o, por el contrario la adopción de políticas extractivas, esto es, esquilmadoras de la riqueza de cada país, en beneficio de una élite. Esto, unido a un desarrollo de la tecnología y al favorecimiento de lo que denominan la “destrucción creativa”, sienta las bases para un desarrollo económico sostenible que da lugar, en un periodo de tiempo posterior, al progreso económico y al bienestar de las naciones.


El concepto, obviamente, es un poco más complejo, aunque los autores lo desarrollan de un modo claro y sencillo, con amenidad y limpieza y ofreciendo numerosos ejemplos en su apoyo, con un repaso a países como Estados Unidos, Inglaterra, China, URSS, Sierra Leona, Etiopía o Congo y un recorrido por distintas épocas históricas, desde el Imperio Romano, la Conquista de América, la Independencia Americana, la Revolución Francesa, la I Guerra Mundial, la Primavera árabe, etc. Van desarrollando su tesis logrando que este libro pueda ser leído con facilidad por un lector profano en economía, en historia o sociología.


Considero que es un libro muy recomendable. Desarrolla, de un modo atractivo, una respuesta aceptable (al menos teóricamente), al interrogante que todos nos hacemos en estos tiempos de conflicto y cambio ¿cuál es la fórmula del éxito y del fracaso?.
Un saludo

 

 

 

DARON ACEMOGLU, 03/09/1967 es profesor de Economía en el MIT y ha recibido la medalla John Bates Clark en reconocimiento a su contribución al avance de la ciencia y la investigación.

JAMES A. ROBINSON, 1960, es politologo, economista y profesor de la Universidad de Hardvard. Experto en política y eonomía latinoamericana y africana.

Ambos son autores del libro “Economic Origins of Dictadorship and Democracy”

 

RESEÑA EDITORIAL: Que determina que un país sea rico o pobre? Como se explica que, en condiciones similares, en algunos paises haya hambrunas y en otros no? Que papel tiene la politica en estas cuestiones? Que algunas naciones sean mas prosperas que otras, se debe a cuestiones culturales?, a los efectos de la climatologia?, a su ubicacion geografica? No, en absoluto. Ninguna cuestion relativa a la prosperidad de un pais esta relacionada con estos factores, sino que proviene de otro mucho mas tangible: la politica economica que dictaminan sus dirigentes. Son los lideres de cada pais, afirman los reconocidos profesores Daron Acemoglu y James A. Robinson en este libro, quienes determinan con sus politicas la prosperidad de su territorio, y asi ha ocurrido en todos los periodos de la historia, como demuestran en este apasionante estudio.

  • Nº de páginas: 608 págs.
  • Editorial: DEUSTO S.A. EDICIONES
  • Traducción: Marta García Madera
  • ISBN: 9788423412662
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“tantos tontos tópicos” de Aurelio Arteta o los andamios de la estupidez


–No más refranes, Sancho, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes y que te vayas a la mano en decirlos; pero paréceme que es predicar en desierto, y “castígame mi madre, y yo trómpogelas”. Miguel de Cervantes

Aurelio Arteta como filósofo y catedrático de Filosofía Moral y Política de la U.P.V. ha elaborado una fecunda obra académica que me resulta excesivamente difícil de digerir (sobre todo cuando se come sin ganas), y es que Marx y su problemática ontológica me resulta complicado de entender y se aleja mucho de mis inquietudes intelectuales y de mis gustos literarios.

Sin embargo, ha publicado el libro objeto de reseña, “tantos tontos tópicos”, el cual atrajo inmediatamente mi atención, no en vano una de mis frases favoritas es “hay más tontos que ventanas”. Paseamos por la vida sin percatarnos de la realidad que nos circunda; el autor nos pone de manifiesto en su prólogo cómo la pereza intelectual y la necesidad de socializarnos echa mano de los tópicos y las frases hechas para discurrir (dicho con doble significado) por una vía acomodaticia y fácil, sin crítica alguna, sin análisis, sin objetividad.

Aurelio Arteta desmonta nuestra sociedad actual, la desmenuza y abate con su prosa filosa los árboles que no nos dejan ver el bosque. Estructurado en dos partes, el libro acomete el análisis de nuestra moral individual, (esa de andar por casa y que, la mayoría de las veces, allí debería quedarse) así como nuestra moral política. La ética y la política, bien diferenciadas.

La enumeración de los distintos tópicos es bastante exhaustiva y, verdaderamente, son unos tópicos típicos. El filósofo los disecciona y pone de manifiesto sus endebles estructuras su carencia de rigor, de sentido y significado.

El pensamiento precede al acto y muchas veces la palabra conforma y condiciona el pensamiento, pues no dejamos de “pensar” palabras y esas palabras construyen frases que, encadenadas, ensambladas, forman los raíles por donde discurre nuestra lógica.

Si acomodamos nuestro pensamiento a estructuras ya preconcebidas, sin un mínimo pensamiento crítico, nuestras capacidades dejan de ser nuestras para convertirse en vehículo de ideas y creencias ajenas que nos limitamos a transmitir sin rigor crítico alguno, perpetuando indolentemente el prejuicio y el tópico (y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra).

Lo cierto es que he disfrutado mucho más con la primera parte del libro quizás porque al ser más general, es más accesible y más reconocible en nuestra vida cotidiana. La segunda parte, por el contrario, es más específica, más referida a la política y, por ello, parece más el diagnóstico de un mal ajeno.

Es este un libro muy recomendable que puede incomodarnos y hacernos sonrojar. Y si no, ¿podemos decir que nunca hemos abusado de estos lugares comunes?:

“Eres un moralista. Déjate de filosofías. Sé tú mismo. Es una persona muy normal. Mi cuerpo es mío (y hago con él lo que quiero). No siento miedo, sino sólo respeto. Eso es muy relativo. Nadie es más que nadie. Respeto sus ideas, pero no las comparto. Seamos tolerantes. No debemos juzgar a nadie. Todos tenemos alguna parte de verdad. Todos harían lo mismo.

 “Una cosa es la teoría y otra la práctica. La política es asunto de los políticos. Los sentimientos políticos son intocables. Conservemos las tradiciones. Desapruebo lo que dices, pero defiendo tu derecho a decirlo. El problema es muy complejo. Estoy en mi perfecto derecho. Todas las opiniones son respetables. Somos mayoría, y punto.

¿A que sí?

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: La filosofía práctica no está hecha para predicar en el vacío, sino para guiar nuestra conducta privada y pública. Como una vía de acercar esa reflexión a la gente, Aurelio Arteta nos propone reunir estos tópicos tan familiares a fin de escudriñar sus flacos fundamentos y efectos perversos. Ellos delatan las creencias dominantes, los grandes prejuicios colectivos. Tantos tontos tópicos recoge desde las excusas más socorridas de la irresponsabilidad y la pereza hasta la retórica ordinaria sobre la violencia o la democracia.Son estos comodines del lenguaje ordinario los que nos aportan la seguridad de que no estamos solos

AURELIO ARTETA AISA: Catedrático  Universitario, filósofo y escritor nacido en Sangüesa, Navarra,  el año 1945. Es Doctor en Filosofía y licenciado en Sociología. ha ejercido como Catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad del País Vasco hasta 2015. 

Editorial Planeta
Colección Ariel
240 páginas
ISBN: 978-84-344-7064-4