lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“el primer naufragio” (ensayo) de pedro j. ramirez: cuando la libertad y la igualdad van de la mano de la muerte, se empañan los principios e impera el terror

2 comentarios


“Así, de crímenes en amnistía y de amnistía en crímenes, un gran número de ciudadanos han llegado a confundir las conspiraciones sediciosas con la gran insurrección de la libertad” P.J.R.

El lema revolucionario “libertad, igualdad o muerte” siempre significará muerte porque la libertad y la igualdad son frágiles y el proceso para su consecución es lento y trabajoso, siempre sujeto a zozobra y de obligada y permanente vigilancia; por el contrario la muerte es un camino fácil, expeditivo y definitivo que encierra en sí mismo la trampa y la falacia, porque nunca se ofrece la alternativa a quienes optan por los principios y valores universales sino que siempre son otros quienes eligen muerte para los demás.

La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 estableció con firmeza y solemnidad los derechos individuales y políticos del hombre, con carácter universal e inalienable. Instituyó la Libertad, la Propiedad, la Seguridad y la Resistencia a la opresión como derechos naturales del hombre y se constituyó en paradigma y basamento de todas las formulaciones políticas posteriores cuyo fin fuera la independencia, la libertad, y la democracia:

“I. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos. Las distinciones civiles sólo podrán fundarse en la utilidad pública.

II. La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.”

Y sin embargo, asociamos indefectiblemente a dicho acontecimiento un concreto periodo histórico conocido con el descriptivo nombre de “El Terror” -y por el “instrumento político” de la guillotina- que trajo consigo un golpe de estado dirigido al derrocamiento del primer gobierno elegido por sufragio universal masculino de la historia, anegando en sangre y cáos los logros iniciales de la Revolución Francesa.

“El primer naufragio” de Pedro J. Ramirez relata a modo de crónica periodística este concreto episodio de la Revolución Francesa que abarca temporalmente, de Enero a Mayo de 1793 y durante el cual, la facción jacobina, aliada con los “sans-culottes” conspiró y maniobró en el seno de la Convención para exterminar a los representantes políticos moderados y asumir el control absoluto y totalitario del naciente régimen proto-democrático.

Asamblea Nacional, Asamblea Constituyente, Asamblea Legislativa, Convención Nacional, Directorio, Consulado y, finalmente, el Imperio, de 1789 a 1799, diez años que marcaron el fin de la Edad Moderna y el inicio de la Edad Contemporánea. Según la corriente mayoritaria de historiadores, cronológicamente la Revolución Francesa se inicia con la apertura de los Estados Generales en mayo de 1789, convocados por el rey Luis XVI y la constitución de la Asamblea Nacional por parte del Tercer Estado; arranca un proceso constituyente que culmina en Septiembre de 1791 con la instauración de un régimen de monarquía constitucional y una Asamblea legislativa elegida mediante sufragio censitario. La conspiración de la Corona con las monarquía austriaca y prusiana provoca una “jornada revolucionaria”  el 10 de Agosto de 1792 cuando se constituye la Comuna de Paris, destituyéndose al Rey Luis XVI, aboliéndose la monarquía y proclamándose la Primera República por la Convención Nacional con fecha 21 de Septiembre de 1792. El 21 de Enero de 1793 Luis XVI sufre la experiencia inolvidable –e irrepetible- de ver separada del cuerpo su cabeza y a partir de ahí los acontecimientos se precipitan. Con la derrota del ejército francés por los austriacos, se crea el 10 de marzo un Tribunal Revolucionario para enjuiciar de modo inapelable crímenes políticos y contra la revolución; así mismo, en abril se crea el Comité de Salud Pública con capacidad ejecutiva, a raíz de la traición del general Doumoriez. A finales de mayo se produce un golpe de estado por parte de los Jacobinos con la connivencia de los sans-culottes. En Junio se promulga la Constitución Republicana basada en el sufragio universal. El filo de la guillotina parece no mellarse con su uso continuado: en octubre de 1793 es ejecutada Maria Antonieta y poco después los girondinos; en Marzo de 1794 son ejecutados los Herbetista; en Abril de 1794 son ejecutados los Dantonistas; en Julio se produce el golpe de estado de Thermidor y Robespierre es ejecutado.

Muchos son los aspectos favorables que destacan en la presente obra. Alguno derivado de la condición de periodista de su autor, director del periódico El Mundo, en tanto que el relato de los avatares y vicisitudes de este concreto periodo histórico de Enero a Mayo de 1793 son tratados con el rigor y profesionalidad de una crónica periodística que, huyendo de la mera novelación de los hechos históricos, pero sin renunciar a una prosa amena y facil, narra cronológicamente tales hechos y los ubica en su contexto histórico apoyado en las numerosas fuentes primarias consultadas y referenciadas, interpolados de atinados comentarios del autor.

En efecto, se advierte una intención de rigor, exhaustividad y minuciosidad expresada en las 150 páginas de anotaciones y referencias y las 25 páginas de la nota bibliográfica, sobre un texto de unas 1000 páginas que incluye aproximadamente otras 20 ilustradas con grabados y retratos contemporáneos de todos los protagonistas del periodo; elemento gráfico que nos permite rastrear en los rostros de papel couché el perfil caracterológico y las motivaciones de la conducta de cada uno de esos protagonistas. Estos dos elementos, anotaciones y nota bibliográfica dota a todo el libro de una fuerte dosis de verosimilitud al contrastar su autor las “fuentes periodísticas”.

El único inconveniente de la obra puede ser su notable extensión, que a veces puede pesar al lector en momentos en que los hechos narrados, centrado el autor en la crónica de los debates e incidencias dentro del seno de la Convención,  pierden interés por su excesivo detalle. Sin embargo también su valor historiográfico radica precisamente en su puntillismo y prolijidad.

No pueden ser ajenas a la presente obra las connotaciones políticas anejas al autor, comúnmente encasillado en la derecha política -moderado o liberal, supongo yo que diría él. Sin embargo, a mi juicio, este libro no rezuma ni destila pestíferos efluvios facciosos sino una acertada descripción del radicalismo y la intolerancia política en el seno de la primera institución con pretensiones democráticas de nuestra historia, personificada, precisamente, en aquellos personajes históricos que preconizaron la libertad, la igualdad y la libertad de expresión y pensamiento y, sin embargo, se mostraron terriblemente eficaces en el exterminio y eliminación física de sus adversarios políticos. La lección histórica que pudimos haber extraído de estos hechos no sirvió en posteriores etapas históricas como la Revolución Rusa o como nuestra II República, donde la moderación política careció de firmeza frente a los extremismos y fueron arrasados por la avalancha radical sirviendo la población inocente y anónima de simiente para un oscuro periodo totalitario.

En resumen, recomiendo fervientemente este libro.

Pedro J. Ramírez, de segundo apellido –superfluo- Codina nació en Logroño en el año 1952. Periodista conocido por ser director de El Mundo, habiendo trabajado en ABC (1975 a 1980) y fue director de Diario 16 (1980).   Su producción bibliográfica es la siguiente: Así se ganaron las elecciones. (1979), Prensa y libertad. (1980), Todo un rey. (1981) (en colaboración con los periodistas Pilar Cernuda, José Oneto y Ramón Pi),  El año que murió Franco. (1985), La rosa y el capullo: cara y cruz del felipismo. (1989), El mundo en mis manos. (1991), España sin proyecto: la década felipista. (1993), David contra Goliat: jaque mate al felipismo. (1995), Amarga victoria: la crónica oculta del histórico triunfo de Aznar sobre González. (2000), El desquite: los años de Aznar (1996-2000), Mis 100 mejores cartas del director: 25 años en la vida de España (1980-2005), El primer naufragio. (2011) ISBN 978-84-9970-080-9

Un saludo

INDICE
La Revolución Francesa en treinta acontecimientos
Preámbulo. El tocsin. 31 de mayo de 1793
Capítulo I. Sangre de enero
Capítulo II. Pillaje en febrero
Capítulo III. Ensayo general en marzo
Capítulo IV Girondinos desde abril
Capítulo V. Las furias de mayo
Capítulo VI. Viernes, sábado y domingo
Notas
Nota bibliográfica
Índice onomástico

EL PRIMER NAUFRAGIO

  • editorial: LA ESFERA DE LOS LIBROS
  •  año de edición: 2011
  •  páginas: 1500
  • isbn: 978-84-9970-080-9
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Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

2 pensamientos en ““el primer naufragio” (ensayo) de pedro j. ramirez: cuando la libertad y la igualdad van de la mano de la muerte, se empañan los principios e impera el terror

  1. Un periodista que mas que nada va a lo suyo. No tiene en realidad ideología y los palos que da, aunque muchas veces sean de ciego, suelen tener base. Particularmente me gusta y dentro de lo que hay. No independiente, ya que navega en su barco bajo sus interese, pero mucho mas fiable que otros que caminan de la mano de algún partido.

    Me recuerda a otro mucho mas defenestrado y odiado. Que es un autentico triturador de todo, también ligeramente manipulador, pero junto a este. Los dos únicos que suelen meter el dedo en la llaga duela a quien duela. El otro imagino que sabrás quien es.

    En cuanto al libro, pus no he leído nada suyo, igual es el momento este libro. Cuidate

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    • Efectivamente, se de quien hablas y también comparto tu análisis. Hoy en día no existe el pensamiento independiente y yo prefiero atender a ciertas voces que, aunque a veces se excedan en sus manifestaciones, puedes tener la seguridad que no siguen veladamente la corriente de lo politicamente correcto. Yo creo que la verdadera incorrección política radica en el no pensar. Y el libro que he reseñado te ofrece argumento para pensar sobre todo extrapolando aquella situación extrema a épocas más recientes como la Guerra Civil Española, o la Revolución Rusa, las cuales, como digo en la reseña arrasaron con la moderación. La verdad es que fue una época que no daba lugar a sobrevivir entre los tibios. Algo hemos ganado desde entonces, por lo menos nuestra cabeza no esta en juego (aunque si nuestra cartera) Un saludo y gracias por tus comentarios.

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