lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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cenital, de emilio bueso: la realidad se asoma al abismo de la profecía


 «La mano invisible te ha robado la cartera y el futuro, y no se detendrá cuando algunos gobernantes dimitan. Esto no se arregla con unos años de ajuste ni inyectando capitales ni nacionalizando bancos. Esto no se va a quedar en los aeropuertos sin aviones, los trenes de alta velocidad sin pasajeros, la gente sin pisos y los pisos sin gente. Esto sólo acabará cuando un silencio sepulcral se enseñoree de todas las grandes ciudades, cuando el apagón se vuelva permanente y las bicicletas se desplieguen por las autopistas de peaje. Para entonces habrán muerto millones de personas.» E.B.

Ya he expuesto en anteriores entradas de este blog que, en mi opinión, toda obra literaria responde básicamente a una necesidad estética de su autor, más bien de expresión estética, y a una necesidad de expresión intelectual de sus ideas y opiniones.

Y todo autor debe afrontar, a la hora de alumbrar su obra, el dilema sobre cuanto cargar de uno u otro en la misma. Esto es, cuánto de estética debe sacrificar para encajar y exponer sus cuitas intelectuales, o viceversa; qué difícil equilibrio puede soportar su novela para satisfacer ambas necesidades. 

La obra objeto de reseña, con ser muy interesante, no tan novedosa y algo menos entretenida, no es una novela de ciencia ficción. No me atrevería a decir que no es una novela, pues lleva esa etiqueta en su portada, pero entiendo que es mucho menos que una novela de anticipación, una novela distópica-apocaliptica o una novela de desastres al estilo de J. G. Ballard, John Wyndham, John Brunner o Cormac McCarthy . 

La novela viene condicionada en su forma y estructura debido a la voluntad del autor de hacer una sucinta -y desasosegante- exposición de la tesis del cenit del petróleo, elaborada por el científico M. King Hubbert, y las consecuencias que pueden acarrear a nuestra sociedad actual, extremadamente dependiente del petróleo y la energía barata,  a nivel de la agricultura, el transporte, la generación de electricidad, las telecomunicaciones, las manufacturas, etc. 

Este interés en ilustrarnos, también, sobre las teorías anarcoprimitivistas de John Zerzán, y las ventajas de la permacultura y la agricultura sostenible, reduce su calidad literaria y  transforma el texto en un panfleto ideológico, un remedo de ensayo económico en la línea de Leopoldo Abadía o Santiago Niño Becerra, pero en modo alguno, vuelvo a reitear, una novela de ciencia ficción merecedora del premio Celsius otorgado por la Semana Negra de Gijón. 

Quizás el autor pretendía entregarnos una obra polifónica, caleidoscópica, posmodernista y fragmentaria, con una estructura en tres niveles, distribuida en capítulos, los cuales alternadamente se componen de una cita textual de un autor reconocido, alusiva al tema de la novela; una supuesta transcripción de una página del blog www.cenital.net, en el que el protagonista de la novela anticipaba las consecuencias del desastre energético y recababa apoyos para la fundación de su ecoaldea; y lo que es propiamente la narración de la novela, que relata los acontecimientos que transcurren en la propia ecoaldea y los antecedentes de los distintos personajes.

Esta estructura, si bien le confiere cierta agilidad y amenidad, lo cierto es que enmascara una narración bastante floja, cuyo final me ha hecho renegar de todas las posibles buenas cualidades que hubiera podido tener.

 Por un lado, desbrozando las innumerables citas textuales y las transcripciones del blog, el resto es un relato corto compuesto de escenas más o menos bien narradas, más o menos interesantes, pero carentes de hilazón y continuidad, salvo por el contenido. Son restos de estampas costumbristas de la vida en la ecoaldea y los retratos de los principales protagonistas que apenas interactúan entre ellos y no muestran una psicología bien definida.

 A esto hay que añadir un final tramposo en el que el autor echa mano del elemento maravilloso para cerrar una narración de un modo facilón y fantástico. Bien pudiera haber hecho aparecer a Gozilla o a Superman o relatar cómo toda la seriedad y coherencia anterior no era más que un mal sueño producto de una indigestión con queso, como el pobre Little Nemo .

Mal que me pese, esta pobre impresión de la novela solamente se salva con los elementos que, precisamente, no forman parte de la novela: su contenido teórico, la crítica al sistema económico actual, la estructura de nuestra sociedad y su comportamiento autodestructivo y consumista, la mentalidad basada en la ilusión de un crecimiento mágicamente ilimitado.

De todos modos, recomiendo su lectura, que cada cual se forme una opinión propia, que yo no soy nadie para criticar ni para contradecir el criterio del Jurado de la Semana Negra, ni las críticas bastante favorables que parece tener.

Un saludo.

  • Título: Cenital
  • Autor: Emilio Bueso
  • Precio: 18 euros
  • Páginas: 288
  • Encuadernación: rústica
  • Formato: 21,5 x 14,1 cm.
  • Fecha de edición: marzo de 2012
  • ISBN: 978-84-15065-26-5
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“snow crash” de neal stephenson: ¿existe el “diverpunk”?


“Un momento, Juanita. Decídete, esto del Snow Crash … ¿es un virus, una droga o una religión? -. Y que diferencia hay, dice Juanita encogiéndose de hombros.” N.S.

Encuadrada dentro de la corriente ciberpunk (perdón por la autocita), lo cierto es que la presente novela de Stephenson trasciende ese subgénero y, aunque comparte muchas de la características del mismo, formales (estéticas, técnicas) y materiales (contenidos y argumento), sorprende por ser una revisión luminosa y divertida (en ocasiones paródica) de este tipo de novelas de ciencia ficción.  De ahí la pregunta que titula esta entrada en el blog; medio en broma medio en serio, cabe preguntarse si existe algo llamado diverpunk, un ciberpunk divertido, optimista, ajeno a la oscuridad, pesimismo y fatalismo canónicos.

Con la novela Neuromante (1984) William Gibson inició esta corriente de la ciencia ficción y fijó de un modo absoluto las características definitorias de la misma: un futuro cercano, postindustrial, ultratecnológico, antiutópico; una sociedad rota y fragmentada, diluido el concepto del individuo en la indefinición de lo social; un régimen político totalitario, fundido y confundido con los intereses económicos de grandes empresas y corporaciones de ámbito global; un antihéroe solitario, normalmente hacker informático, marginal y relegado a los arrabales del sistema; voluntaria o involuntariamente, marginado, diferente; siempre deambulando en el impreciso borde de la legalidad; una realidad paralela, un mundo alternativo, una doble realidad, física y virtual, donde se desarrolla y decide el conflicto y la confrontación.

Stephenson toma este concepto e incluye todas estas características en su obra pero y le dota de un matiz diferente de tal modo que pueden distinguirse varios niveles de lectura:  una novela ciberpunk, una novela de aventuras, una novela de crítica social, una novela distópica, una novela de humor paródico, una novela culta sobre el significado profundo de los mitos y sobre el origen del lenguaje y su función en la sociedad. Y todas ellas bajo una suave y tenue luminosidad y optimismo.  

Se puede decir que es y no es una novela ciberpunk. Existen diferencias de matiz un nuevo enfoque sobre el concepto clásico. Por ejemplo, el vaquero solitario ya no es un asesino, un delincuente, o un héroe solitario,  sino un programador informático que se gana la vida como repartidor de pizzas en la Realidad y es un samurái en la realidad virtual denominada Metaverso.

No existe tampoco un régimen político totalitario, sino que los antiguos poderes soberanos, el clásico concepto de Nación o Estado, ha evolucionado hacia una sociedad regida por las reglas del anarcocapitalismo extremo, anti-estatista, anti-intervencionista, ultraindividualista; una heterarquía en red, regida por la Mano Invisible de Adam Smith –citada al pricipio de la novela-  en la que los antiguos poderes estatales  no son sino franquicias, corporaciones económicas, que operan dentro de los distintos sectores del mercado, ofreciendo sus servicios en libre competencia, como por ejemplo suministro de software (Gobierno USA), o la venta de información contenida en una base de datos global (Corporación Central de Inteligencia, antigua CIA, que gestiona la Biblioteca, antigua Biblioteca del Congreso), o servicios financieros (Hongk Kong de Mr. Lee) la venta de droga (Narcocolombia),  el reparto de pizza (la franquicia Cosa Nostra regentado por la antigua Mafia), o el cobro a morosos (Camorristas Internacional), o el servicio de protección policial (MetaPol Unlimited, WorldBeat Security) o las cárceles (La Jaula, El Talego) o las autopistas (Empresas Highway, Tiramillas Inc) también bajo control privado, las cuales comunican los distintos barclaves o territorios suburbanos donde se desarrolla el área de influencia de cada franquicia.

Existe claramente diferenciada una dualidad entre la Realidad, física, tangible, donde se desarrolla la existencia de la humanidad, donde viven los protagonistas; y el Metaverso, una realidad virtual, alternativa, una metáfora de la vida real que se rige por sus propias reglas, encorsetadas dentro de las limitaciones del protocolo informático base de su creación, encaminadas a mantener la ilusión de la realidad, donde, sin embargo, también se trasladan las diferencias sociales derivadas del poder adquisitivo: una mayor velocidad de procesamiento de datos, mayor capacidad de almacenamiento y mayor complejidad de los programas que permite una mayor definición y detalle. Al igual que el canon clásico de la novela ciberpunk, los sucesos dentro del mundo virtual alterarán los equilibrios de poder en la Realidad y el protagonista deberá hallar la solución en ambas realidades.

La descripción de esta realidad virtual, es detallada, compleja y muy interesante, un mundo alternativo que Stepehnson recrea con gran maestría y naturalidad. La   conexión de los usuarios al Metaverso se realiza a través de unos terminales personales en forma de gafas en las que se proyectan una imagen de realidad virtual de gran calidad. Cada usuario aparece como un icono de diseño libre, según su poder adquisitivo, o de tipo estándar, es el llamado avatar. Este entorno se desarrolla a lo largo de una banda de cien metros de ancha y 65536 km de larga, “La Calle” en una circunferencia perfecta, donde pueden adquirirse parcelas y construirse casas y edificios sin límite de diseño y detalle según la cuantía económica que quiera invertirse.
El movimiento a través de La Calle puede realizarse a pie, en transporte público (monorail) o en transporte privado diseñado por uno mismo, también en función de la capacidad económica disponible.

Su argumento se puede resumir en lo siguiente: el protagonista,  Hiroaki Hiro Protagonist, es un hacker informático independiente, que trabaja en Los Angeles como repartidor de pizza; en el mundo virtual denominado Metaverso, en cuyo desarrollo colaboró, es príncipe guerrero samurái experto luchador con la katana. Junto con T.A., una adolescente patinadora que trabaja como mensajera y una antigua novia llamada Juanita, católica practicantes pre-pentecostal se ven envueltos en una compleja trama de poder en la que el magnate de la comunicación L. Bob Rife, dueño de la red de cable que atraviesa todo el territorio, máximo accionista de la Iglesia Privada de Las Puertas Perladas del Reverendo Wine, se alía con un asesino llamado Cuervo, que viaja con la impunidad de sentirse protegido por un dispositivo nuclear activado y conectado con electrodos a su cerebro, listo para estallar si éste muere, para la difusión de una droga, el Snov Crash, en forma de virus informático que opera en código binario, que afecta a todos los programadores informáticos (que por su trabajo tienen conformadas sus estructuras neurolingüísticas para recibir dicho virus) y controlar el mundo, el mundo real y el mundo virtual.

Esta es la lectura superficial, a un nivel más profundo, también engarzada con virtuosismo en la trama principal, nos presente su teoría sobre la creación y función del lenguaje: sobre la base de la recreación de antiguos mitos sumerios acerca del dios Enki, con  referencias  que abarcan la, informática, lingüística, mitología y religión, economía, política, filosofía, o la criptología y citas de lingüistas como Chomsky, Vigotski y Steiner, Neal Stephenson sabe conjugar sabiamente y de manera muy amena, un relato de aventuras con un contenido mucho más culto y complejo.

Sin pretender ser exhaustivo, diré que Stephenson juega con el mito del dios Enki, custodio de los “me”, las ordenes primordiales, las palabras clave que gobiernan el universo, que constituyen el conocimiento de los distintos elementos que conforman la civilización y la cultura humana. Estas ordenes primordiales se propagaban a modo de virus informático a través del lenguaje innato, distinto del nuestro actual, el lenguaje adquirido, aprendido, que estaba basado en las estructuras profundas del cerebro, que tenemos todos. La transición del hombre cavernícola al hombre civilizado se produjo mediante el otorgamiento a un grupo de hombres, los brujos o los magos, de las palabras creadoras, que ayudaron al hombre a conocer el fuego, la agricultura, las herramientas, etc. El dios Enki, viendo cómo el uso de los “me” anulaba las capacidades del hombre, creó un antivirus, los “nam-shub” que provocó la confusión de lenguas, la imposibilidad de entender el lenguaje basado en las estructuras profundas y la necesaria creación de otros lenguajes distintos entre sí, como medio para evitar la propagación del virus y obligar al hombre a pensar por sí mismo y a progresar. Fue la expulsión del Paraíso, el otorgamiento del Conocimiento a cambio de la pérdida del bienestar edénico.

Según Stephenson, ese fue el origen de la religión racional, es decir, la primera vez que la gente empezó a pensar en temas abstractos como Dios y el Bien y el Mal. La transición de un mundo unitario a un mundo binario.

La presente novela ha servido de inspiración a otras muchas obras de ciencia ficción siendo muy evidente la apropiación por parte de Ernst Cline en su genial novela “Ready Player One” del concepto del metaverso en su realidad virtual OASIS. También es evidente la influencia en la reciente novela de Max Barry, “Lexicon” del concepto de las palabras “nam-shub” como ordenes codificadas que una vez acceden a la corteza cerebral, a través del área de Broca y el área de Wernicke, anulan la voluntad y someten al individuo. 

A nivel formal destaca en esta novela el empleo de neologismos cuyo uso posterior se ha generalizado, como por ejemplo el término “avatar” donde el autor le atribuye un nuevo significado, pasando de ser la reencarnación de un dios, en la cultura hinduista, a la representación gráfica, o icono, de un usuario en la realidad virtual; o el término “metaverso”, de nueva creación,  definido como un entorno de realidad virtual; u otros términos como fransulados (fraquicia y consulado), barclaves (barrio y enclave) o infocalipsis (apocalipsis informático).

Su estilo es ameno, de fácil lectura, con un esfuerzo por parte del autor de prescindir del empleo de jerga científico-técnica, o la transcripción de un vocabulario extraño o extranjero (al modo de la insufrible novela la “chica mecánica” de Bacigaluppi), así como de complejas definiciones técnicas o teóricas, salvo la esencial justificación neurolingüística y el aporte exótico de la mitología sumeria necesarios para el desarrollo de la trama, aunque en este caso, a mi juicio, ni parece pedante ni pretencioso sino que aporta un nivel de lectura un poco más profundo y serio en contrapeso de la ironía y el humor latentes en toda la novela.

Sin que sirva de precedente, la gran calidad de esta novela ha estado avalada por una notable aceptación por parte del público y la crítica, siendo una de las novelas más vendidas de los 90.

La recomiendo absolutamente. Además, por ser una excusa para profundizar un poco más en los múltiples temas que aborda, pero desde una perspectiva distinta de la novela o la ciencia ficción. Propongo esta bibliografía:

Sagan, Carl (1974). El cerebro de Broca. Barcelona: Crítica, 2009

Kramer, S. N. (1985). La historia comienza en Sumer. Barcelona: Orbis

Richard Dawkins (1989). El Gen Egoísta. Salvat Ciencia. 

Barrow, John (1994). Teoría del Todo. Barcelona.

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: En el futuro cercano, los americanos sólo destacan haciendo cuatro cosas: música, películas, programas… y repartir pizza en menos de treinta minutos. En el mundo real, Hiro Protagonista trabaja de repartidor para Pizzas Cosa Nostra Inc., pero en el Metaverso es un príncipe guerrero. Y en el Metaverso se enfrenta con algo aún más terrible que la posibilidad de llegar tarde a una entrega: el enigma de un virus que amenaza con provocar el infocalipsis.

Neal Stephenson,  escritor norteamericano, nacido en 1959. Estudió física y geografía. Su obra se encuadra dentro del género de la ciencia ficción, con una temática generalmente cercana a la informática, la nanotecnología, la computación y la criptología. La gran U (1984), Zodiac: el «thriller» ecológico (1988), Snow Crash (1992), La era del diamante – Manual ilustrado para jovencitas (1995), Criptonomicón (1999), Ciclo Barroco: Quicksilver (2003), publicada en español en tres volúmenes (AzogueEl Rey de los Vagabundos y Odalisca), The Confusion (2004), publicada en español en dos volúmenes (La Confusión I y La Confusión II ), The System of the World (2004), publicada en tres volúmenes en el año 2006 (El Oro de SalomónMoneda y El Sistema del Mundo ), Anatema (2008), Reamde (2012) Mongoliad 1 (2013)

 

  • Ediciones Gigamesh.Barcelona. 2000.
  • Título original: Snow Crash (1991).
  • Traducción: Juanma Barranquero.
  • ISBN: 84-930663-5-4