lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


1 comentario

“los genocidas”, de thomas m. disch: la agonía de una civilización terminal sustentada por la persuasión de una biblia y la fuerza de una pistola.


“El descenso a la raíz fue rápido y eficiente. El tamaño del agujero aseguraba que no pasara más de una persona a la vez; pero el miedo aseguraba que esa persona lo hiciera con la mayor celeridad posible” T.M.D.

Dicen que el hombre, sometido a una situación extrema, es cuando muestra lo mejor y lo peor de sí mismo. Como si el riesgo de su propia extinción despojara al individuo de todo disfraz cultural y convencional y aflorara su naturaleza primigenia como un instintivo mecanismo de defensa y supervivencia.

Dicen igualmente que el comportamiento de una comunidad formada por una masa informe de individuos no es el mismo como colectivo que el que pudiera ser considerando singularmente a los individuos que la conforman.

La novela objeto de esta reseña no es un ensayo etiológico ni un texto antropológico o psicológico, aunque nos retrata el comportamiento y circunstancias de una sociedad en degradación victima de una agresión extrema e insuperable que la lleva a la extinción y los procesos psicológicos y actitudes de distintos individuos que la forman. Los restos de un mundo después del Apocalipsis y las pequeñas y míseras tribulaciones de los pocos sobrevivientes al desastre.

Toma como punto de partida una inexplicada invasión alienígena, en un escenario en el cual las ciudades de la tierra han sido calcinadas por unas extrañas máquinas voladoras llamadas “los incineradores” y la superficie terrestre ha sido literalmente invadida por una plaga de gigantescas plantas de casi un centenar de metros cuyos grandes hojas acaparan la luz del sol y sus raíces agotan los recursos hídricos del planeta, provocando la extinción inexorable de la flora y la fauna. La tierra se ha convertido en una parcela de cultivo extraterrestre y una fuente de recursos y suministros en la que el género humano no tiene cabida como especie.

La raza humana sufre asolada por el hambre, quedando relegada a pequeñas y atrincheradas comunidades agrícolas,o en grupúsculos de nómadas depredadores que asaltan sorpresivamente las granjas en busca del necesario sustento. 

Existe una pequeña comunidad dirigida por un anciano llamado Anderson, quien de un modo inteligente ha conseguido mantener a su grupo a salvo de las plantas, de los incineradores y de los nómadas. Con una férrea disciplina, somete a los miembros de su comunidad tanto espiritualmente, imbuido de una fanática fe religiosa apoyada por la única Biblia que poseen, como coactivamente, utilizando como símbolo de autoridad un revolver Magnum Python.

Su sucesores naturales al mando del grupo son su hijo mayor,  Neil, buen trabajador, pero de escasa inteligencia, y el hijo menor Buddy, inteligente pero díscolo y reacio al sometimiento que le exige la autoridad paterna. Sin embargo, el conflicto en la novela surge con la aparición de Jeremiah Orville.

En un fallido ataque a la comuna de Anderson, es hecho prisionero y posteriormente incorporado a la comunidad al apreciar sus cualidades; sin embargo alberga en su interior un resentimiento oculto y un afán de venganza  contra Anderson por el asesinato de su novia.

Huyendo de la persecución de los incineradores se adentran en una cueva que va a dar a las raíces de las plantas. Logran introducirse en ellas y se mantienen vivos en su interior durante la temporada invernal, a oscuras, errando desconcertados en el sistema de drenaje de las plantas descubren el sistema de drenaje de las plantas. Finalmente llega la primavera y con ella la recogida de la cosecha alienígena… y no digo más  

La idea que se desprende de la novela es que una sociedad en regresión desborda sus límites y barreras normativas dejando vía libre a la insolidaridad, la rapiña, las luchas tribales por la hegemonía de los recursos escasos y a la intolerancia, religiosa y política, como elemento de cohesión como defensa frente a la anarquía. Sin apenas referentes espaciales y temporales, perdida igualmente la perspectiva respecto del hábitat cotidiano, los distintos personajes van sufriendo una transformación psicológica en diferentes rumbos: surge el amor, la locura, la ambición, el abandono a los apetitos, la envidia, la responsabilidad.

Sin embargo, las anteriores reflexiones no son sino un intento por mi parte de extraer de la novela lo mejor que puede ofrecer, que es el germen de unas ideas que lamentablemente apenas desarrolla.

A nivel argumental detecto algunas inconsistencias del relato como la existencia de un lámpara de combustible inagotable (¿en los años 70?, imposible) que los protagonistas utilizan en el interior de las raices de las plantas y que nunca parece tener fin. Por otro lado, el abandono de fábricas y ciudades, según el relato, habría provocado una carencia de combustibles fósiles y de cualquier fuente de generación de electricidad que no sea la fuerza motriz.

También me parece, en cierto modo, un error del autor al no aportar en ningún momento indicación alguna de quienes sean los alienígenas invasores ni cómo la humanidad ha llegado al estado en el que arranca la novela. Sí es cierto que perdería originalidad si incidiera en una temática que ya han tratado otras muchas novelas, pero la ausencia de explicación deja huérfano a de coherencia y comprensión a todo el relato.

No puedo sino comparar esta novela con “el día de los trífidos” de Wyndham, publicada en 1951, y concluir que “los genocidas” no alcanza ese nivel de calidad, ofreciendo, por comparación, un resultado más pobre y decepcionante.  

Contraportada:

Las ciudades de todo el mundo han sido reducidas a cenizas y unas plantas alienígenas han conquistado la Tierra. Estas plantas, capaces de superar los ciento ochenta metros de altura, se han adueñado del suelo de todo el mundo y están acabando con las reservas de los Grandes Lagos. En la zona norte de Minnesota, Anderson, un viejo granjero armado con una Biblia en una mano y una pistola en la otra, dirige a la población de una pequeña aldea en una desesperada batalla diaria por continuar su precaria existencia. Entonces entra en escena Jeremiah Orville, un extranjero errante cegado por una peculiar y secreta sed de venganza, convirtiendo la lucha por sobrevivir en una tarea sobrecogedora.

Editorial: La Factoría de Ideas 
Páginas : 217
ISBN : 978-84-9800-741-1
Traductor: Ariel Bignami

Anuncios


Deja un comentario

“el extraño caso del dr. jekyll y mr. hyde” de robert louis stevenson, la perenne lucha entre los contrarios.


“Vi que las dos naturalezas que contenía mi conciencia podía decirse que eran a la vez mías porque yo era radicalmente las dos, y desde muy temprana fecha, aun antes de que mis descubrimientos científicos comenzaran a sugerir la más remota posibilidad de tal milagro, me dediqué a pensar con placer, como quien acaricia un sueño, en la separación de esos dos elementos, Si cada uno, me decía, pudiera alojarse en una identidad distinta, la vida quedaría despojada de lo que ahora me resulta inaguantable” R.L.S 

Es innegable la fama universal de esta extraordinaria novela corta, por todos conocida gracias, ¡cómo no!, al cine y a la televisión. Y es desgraciadamente cierto que le pasa  como a muchos otros clásicos de la literatura: que su rotunda hegemonía en el universo literario es precisamente el motivo de su conocimiento superficial y, a veces, también la errónea clasificación de su autor dentro del género juvenil o de terror, como le ha pasado a otras grandes obras literarias de la altura de “Frankenstein”, “Los viajes de Gulliver”, o “Alicia en el país de las maravillas” por citar otras novelas británicas.  ¿Cuántas veces ha sido desechada su lectura por considerar que el posible lector que la novela es sobradamente conocida y que ya no tenía nada que ofrecerle? Y sin embargo, con cada nueva lectura surgen nuevas y sugerentes aportaciones del autor que nos habían pasado desapercibidas

Su argumento es singular y atractivo, aunque no innovador si tenemos en cuenta otras leyendas o novelas en las que le tema de la dualidad ya fue tratado (especialmente afín a ésta que reseñamos es “los elixires del diablo” de E.T.A. Hoffman) y tiene un estilo literario característico de la novela decimonónica inglesa, relato de corte realista, aunque en este caso con elementos fantásticos y un menor detalle de la ambientación social, narrado principalmente en tercera persona, y ambientada en el siglo XIX, coetáneo al tiempo del narrador:

En una ciudad innombrada comúnmente considerada como Londres, que Chesterton opina que es Edimburgo por el marcado carácter escocés del abogado protagonista, el abogado Mr. Utterson, amigo personal del Dr. Jeckill, tiene conocimiento profesional del extraño testamento que éste le ha encargado redactar y custodiar, en virtud del cual deja todos sus bienes, en caso de muerte y desaparición, a un desconocido Mr. Hyde, sobre el cual, pese a los muchos años de íntima relación, nunca había oído hablar. A raíz de un desagradable incidente por el que citado Mr. Hyde arrolla a una niña pequeña en la calle sin molestarse en socorrerla, el abogado Utterson, empieza a indagar sobre la oscura persona de Mr. Hyde, que parece tener un poder inconfesable sobre su amigo hasta el punto de que se le permite circular libremente por su casa, estando alojado en la estancia trasera de ésta. Cuando el comportamiento de Jeckill se va volviendo más extraño, renunciando a sus apariciones en público, a todo contacto social habitual, adquiriendo un carácter enfermizo, esquivo huraño, Mr. Utterson descubre que su amigo se sometió a un extraño experimento en virtud del cual, tomando una pócima, lograba la disociación en su alma del bien y del mal de tal modo que todo lo que en su carácter contenía de bajeza moral se encarnaba en la persona de Mr. Hyde, en el que se transformaba transitoriamente.

 Bajo este argumento subyace el tema principal de la novela, cual es la dualidad humana, psicológica y moral, escindida entre el bien y el mal, que pugnan por su supremacía en el espíritu humano.

Frente a otras novelas que juegan con la ficción del doble para desarrollar el tema de la identidad, en este caso tal doble no existe en realidad ni existe una indiferenciación entre Jeckill y Hyde. El análisis de Chesterton sobre esta novela, consideraba que frente a la opinión común sobre que la idea principal trata sobre un hombre que es realmente dos personas distintas y diferenciadas, dividido en bien y mal, en realidad la moraleja principal es, precisamente, que los dos hombres no son más que uno, que el quid no radica en que el hombre pueda desprenderse de su conciencia, sino en que no puede. El peso de la lucha moral esta unido al hombre y éste no puede rehuir la confrontación. Jeckill no deja de ser él mismo para convertirse en Hyde.

El fracaso como persona por parte de Jeckill viene dado por su sometimiento al convencionalismo victoriano en cuyo contexto histórico se desarrolla la acción. Bajo el imperio de las apariencias, la respetabilidad entendida como parquedad en las manifestaciones sentimentales, el trato superficial, cortes y extremadamente respetuosos y la caballerosidad grave, el Dr. Jeckill sacrifica su personalidad alegre impulsiva e impaciente y por medio de la química desarrolla un experimento que materializa su personalidad disociada transformándole en Mr. Hyde, compendio de los aspectos más anómalos y desagradables de su naturaleza.

En este aspecto se asemeja a la novela “el retrado de Dorian Gary” de Oscar Wilde, donde se acumulan lejos de la vista pública las lacras de la degeneración y la bajeza moral, en este caso encarnadas en la figura difusamente deforme y desagradable de Hyde.  .

Desconozco si Stevenson fue conocedor de las teorías de la escuela positivista de Lombroso sobre la clasificación de los criminales. El autor escocés realizó estudios de derecho y sus inquietudes intelectuales le pudieron haber llevado a conocer la obra del ilustre antropólogo criminal. Observo en Stevenson cuando realiza una descripción de su personaje una tendencia a atribuirle una inferioridad física como atributo de su bajeza moral, creo advertir que atribuye una importancia fundamental al aspecto y configuración física que, al igual que el criminalista italiano, relaciona con su esencia criminal. Lombroso consideraba que, además de otros factores externos al individuo, eran de suma importancia los factores biológicos como causa de la criminalidad y que la configuración física y fisonomía del individuo podía poner en evidencia la tendencia innata al crimen pudiendo ser detectado el criminal nato (y consecuentemente corregido o suprimido, según Lombroso), mediante la observación de su menor capacidad craneana, gran capacidad de los arcos orbitales, prognatismo, carencia de empatía e insensibilidad moral, tendencia a la ira e impulsividad.

Zambullendome de cabeza en mi propia pedantería, esta novela, me hace evocar las doctrinas de el Mazdeismo, el Orfismo, el Platonismo, el Gnosticismo, o el Maniqueismo, que se basaron en el dualismo entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, principios opuestos en permanente conflicto que la teoría taoista del Ying y el Yang o la formulación aristotélica del término medio pretenden resolver mediante la conciliación e interdependencia y armonización, salida que no supo ver el desafortunado Dr. Jeckill.

Concluyo recomendando esta pequeña novela, que es un gran clásico de la literatura, que conviene conocer, que no decepciona y que entretiene, maravilla, educa y reconforta.

Un saludo. 

Robert Louis Balfour Stevenson (nacido en Edimburgo, Escocia, el 13 de noviembre de 1850 y fallecido en Samoa el 3 de diciembre de 1894)  fue un novelista, poeta y ensayista. Su vasta producción abarcó la crónica de viajes, novela de aventuras e histórica, la poesía y el ensayo. Encasillado como autor de literatura juvenil por obras como La isla del tesoro, La flecha negra y El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, ha sido a partir de mediados del siglo XX cuando ha ido ganando reconocimiento de la crítica.  PRINCIPALES OBRAS: 1876 Un viaje al continente 1882 Las nuevas noches árabes 1883 La isla del tesoro 1884 El ladrón de cadáveres 1885 El dinamitero 1886 Las aventuras de David Balfour 1886 El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde 1887 Los hombres alegres y otros cuentos y fábulas 1888 La flecha negra 1889 El Conde de Ballantrae’ (también traducida como El Señor de Ballantrae 1891 El diablillo de la botella 1892 La resaca 1893 Noches en la isla 1893 Cuentos de los mares del sur 1894 Bajamar 1896 El dique de Hermiston (Incompleta a su muerte, finalizada por Arthur Quiller-Couch)

  1. Editorial Alianza.
  2. I.S.B.N.: 978-84-206-5139-2
  3. Traductor: Carmen Criado Fernandez
  4. 128 páginas


Deja un comentario

“a quemarropa” de donald westlake (richard stark): la contundente irrupción de parker.


Todo el mundo seguía una línea de conducta. Ellos también; una línea de conducta muy sencilla, que sin duda cambiaría. Él también; una línea de conducta muy complicada, que sin duda cambiaría. Muy pronto. D.W

Donald Westlake, o mejor dicho Richard Stark,  es un claro representante del subgénero de la novela negra denominado “hard-boiled”. Aun cuando no fuera ni mucho menos precursor del género, ni alcanzara la altura y brillantez literaria de predecesores como Raymond Chandler o Dashield Hammett –uno de los pioneros cuyo estilo seco y violento continuaron Ed Mc Bain o Chester Himes, entre otros-, la novela “A quemarropa” nos ofrece, a mi juicio, el más puro ejemplo del arquetipo hard-boiled: una estructura narrativa sencilla, sin complejas subtramas ni innumerables voces narrativas, con un personaje principal bien definido, así como los distintos personajes secundarios escuetamente retratados, que se apoya en un lenguaje despojado de alambicados adornos estilíticos para desarrollar un argumento igualmente sencillo, en el cual predomina la acción y la violencia sobre la intriga o el suspense.

Es una novela esencial, contundente, de lectura ágil y atractiva. Es la aparición en la escena literaria del personaje Parker que marcó escuela como un de los tipos más duros de la novela negra.

Con una inteligencia animal, la determinación de un tornado, la implacabilidad de la furia divina y tan escasa empatía como un bloque de hormigón, Parker inicia la búsqueda de su exmujer y un antiguo socio quienes le dieron por muerto, tras dispararle y quemar la casa, arrebatándole su parte en el botín de un atraco. Persiguiendo el rastro de su socio se irá introduciendo en el entramado de la mafia y paulatinamente se le complicarán las cosas, aunque no por ello aflojará la presión y perderá la vista su objetivo, aunque para ello deba dejar tras de sí una larga hilera de cadáveres.

Esta novela fue llevada al cine en tres ocasiones, siendo protagonistas, en orden de calidad decreciente por Lee Marvin, Mel Gibson y Jason Statham.

Altamente recomendable. Un saludo. 

Donald E. Westlake, escritor y guionista norteamericano, nacido en Nueva York, 12 de julio de 1933 y fallecido en Mexico, de 31 de diciembre de 2008. Se adentró principalmente en el género de la novela negra dura –con la serie del personaje Parker- y la novela negra ligera, con tono de humor – con la serie Dortmunder, aunque también escribió novelas de ciencia ficción. Su carrera fue muy prolífica, publicando en un mismo año varias novelas bajo distintos psuedonimos como Richard Stark, Tucker Coe, Samuel Holt, Morgan Cunningham, Alan Marshal, Edwin West,  Edwin Wood, Timothy J. Culver, Curt Clark, Ben Christopher o Grace Salacious.En 1990 obtuvo una nominación al Oscar al mejor guion por Los timadores obra de Jim Thompson, dirigida por Stephen Frears. Sus obras más famosas fueron adaptadas al cine, tales como A quemarropa (1967), Un diamante al rojo vivo (1972).Obtuvo tres premios Edgard Allan Poe y el título de Gran Maestro del Misterio en 1993, concedidos por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos.Otras obras suyas: Dios salve al primo, Un diamante al rojo vivo, El Gancho, A quemarropa, El hombre que cambió de cara, La luna de los asesinos, Tiempo de matar, Atraco al banco, Ayúdame, estoy prisionero, ¿Por qué yo?, Policías y ladrones, El muerto sin descanso.

Richard Stark (Donald E. Westlake) - A quemarropa

  • Título: The Hunter (Parker #1)
  • Autor: Donald E. Westlake (con el seudónimo de Richard Stark)
  • Traducción: Maria Teresa Segur Giralt
  • Editorial en castellano: RBA
  • ISBN: 9788490061060
  • Número de páginas: 192


Deja un comentario

“lo que yo leo” cumple un año


 

Y va a hacer un regalo a sus lectores (sí, creo que alguno tiene):

Mantiene el compromiso adquirido el día de su nacimiento, mantiene el estilo, la calidad (¿calidad?) y el ritmo de publicación, mantiene su apertura a opiniones, comentarios y colaboraciones.

Todo va a ser igual, y a su ritmo: dejemos que los sucesos sucedan.

Muchas gracias y un saludo.


4 comentarios

“la chica mecánica” de paolo bacigalupi. ¿dónde está la chica mecánica?


“Piratas genéticos. Fabricantes de calorías. Incluso por PurCal, cuando aprietan las hambrunas. ¿Por qué te crees que dejamos que permanezcan agazapados en Koh Angrit? Por si acaso les necesitamos,. Por si acaso fracasamos y debemos apelar a ellos y suplicarles que nos den su arroz, su trigo y su soja” P.B.

 

El único estímulo que me incitó a leer esta novela fue la profusión de premios que había recibido: Premio Nébula (2009), Premio Hugo (2010), Premio Compton Crook (2010), Premio Locus (2010) a la mejor primera novela. Ni la preciosa ilustración de la portada, ni la sinopsis editorial, que reseña un argumento atractivo y original; sólo la opinión mayoritaria de crítica y lectores que se traduce casi automáticamente en la concesión de premios, lo cual conlleva –o debería- a una cierta excelencia.

Desgraciadamente, una vez más se ha visto ratificada mi idea de que no hay nada mejor que leer uno mismo cualquier obra literaria para formarse un criterio propio sobre ella, no fiarse del juicio ajeno ni de la publicidad engañosa, elegir uno mismo, aún a riesgo de equivocarse.

Todo este exordio viene a cuento para mostrar mi absoluta decepción respecto a éste libro. No es que sea un desalmado y un desagradecido insensible, totalmente ignorante del trabajo que supone a cualquier autor elaborar su obra o totalmente ciego a las virtudes de la misma. “¿Pensarán vuestras mercedes que es fácil hinchar un perro?”, como dijo Cervantes en su prólogo al Quijote. Pues no, considero, incluso, que es más fácil hinchar un perro que escribir un libro, por ello siento mucho apuro al comunicar públicamente una mala crítica que no deja de ser una impresión personal, estrictamente particular y, además, comunicada con las carencias que me acompañan. De ahí esta justificación que, tampoco, debería haber escrito.

La novela, con todo, tiene sus virtudes que van a lomos de su principal defecto. Lo mejor es su argumento y lo peor, a mi juicio, es la falta de un desarrollo conceptual y formal mucho más amplio de esa idea inicial. Obviamente no estamos hablando de un ensayo socio-político ni un tratado de antropología cultural, pero si el principal valor de la novela no radica ni en la penetración psicológica de sus personajes, ni en la intriga de la trama, ni en un virtuosismo estilístico, sino en el ambiente distópico y la crítica implícita hacia una postura contemporánea permisiva frente a la explotación extrema de los recursos y la manipulación genética con fines estrictamente comerciales. Mi juicio es que no desarrolla suficientemente ese aspecto y no logra ese objetivo, no lo consigue.

La historia se desarrolla en el siglo XXII. Supuestamente en Tailandia. En un mundo superpoblado y globalizado donde la sobreexplotación de los combustibles fósiles ha provocado una carencia energética que tiene que suplirse mediante la fuerza motriz de animales mastodónticos creados genéticamente para tal fin; donde la alteración medioambiental ha provocado la elevación del nivel de los océanos obligando a las ciudades a defenderse mediante la construcción de barreras; donde la alteración genética de los productos agroalimentarios y el abuso de semillas estériles ha provocado la casi extinción de las semillas naturales y la proliferación de plagas y enfermedades epidémicas de resultado mortal.

Una sociedad en regresión, en pleno retroceso del desarrollo humano.

A nivel político, conviven dos políticas de actuación, fuertemente enfrentadas, por un lado la postura aperturista, basada en el comercio y en el intercambio, en la práctica sustentada por las grandes corporaciones agroalimentarias proveedoras de calorías genéticamente manipuladas – promovida por el Ministerio de Comercio- y, por otro lado, la corriente proteccionista, conservadora, basada en la autarquía y el cerco a las influencias extrañas, preservadora de la materia prima genética contenida en las semillas tradicionales no contaminadas por la manipulación, protegidas naturalmente frente a las plagas artificialmente inducidas que son portadoras de las enfermedades que asolan a la población –promovida por el Ministerio de Medio Ambiente-.

Anderson Lake es un agente comercial encubierto de la empresa AgriGen cuyo objetivo es conseguir nuevo material genético de las reservas de semillas del reino de Tailandia. Hok Seng es un inmigrante chino, superviviente de muchas guerras, que trabaja como secretario en la fábrica tapadera de Anderson. Emiko es una “neoser” un ser humano producido artificialmente, adaptado genéticamente para la sumisión, que es explotada sexualmente en un protibulo de mala muerte. Jaidee es un capitán “camisa blanca”, funcionario del Ministerio de Medio Ambiente, que se dedica a corregir las infracciones medioambientales y que por cuestiones políticas cae en desgracia. La capitana Kanya es su lugarteniente.

Este análisis esquemático se deduce del contenido de la novela, pero la plasmación final en la obra literaria es pobre porque los recursos que emplea el autor son ineficientes. La exótica ambientación tailandesa se sustenta únicamente en la importación directa de expresiones tailandesas –supongo yo, porque el tailandés sólo lo veo en el plato-. La profusión de neologismos cuyo significado u origen no acaba de explicar aburren y distraen excesivamente al lector, que cada vez que retoma el libro debe hacer un esfuerzo para volver a conectar con la ambientación. Los personajes y sus relaciones no están correctamente imbricados, aparecen y desaparecen en un esquema modular sin apreciarse interacciones complejas. Al respecto, me resultó chocante la aparición de una segunda chica “neoser” japonesa, Hiroko, que acompaña a la capitana Kanya, supuestamente para ayudarla a la localización y captura de la chica “neoser” Emiko y nunca se produce un encuentro entre ambas, nunca se explica tampoco que acurre con dicho personaje, un mero fleco que cuelga. El epílogo final tampoco me gusta, es una solución fácil para acabar de cerrar la trama, un “corta y pega” para poder salir de un argumento que no tenía solución.

Por cierto ¿Dónde está la chica mecánica?. No es un robot mecánico. Tampoco su protagonismo en la novela, se justifica más que en el episodio que desestabilizará el equilibrio entre las facciones del gobierno tailandés. Una novela aburrida y pobre. Si no partiera de unas expectativas tan altas podría haber sido una novela aceptable. Esta es mi opinión.

Un saludo 

SINOPSIS DE LA EDITORIAL: Bienvenidos al siglo XXII.

Anderson Lake es el hombre de confianza de AgriGen en Tailandia, un reino cerrado a los extranjeros para proteger sus preciadas reservas ecológicas. Su empleo como director de una fábrica es en realidad una tapadera. Anderson peina los puestos callejeros de Bangkok en busca del botín más preciado para sus amos: los alimentos que la humanidad creía extinguidos. Entonces encuentra a Emiko…

Emiko es una «chica mecánica», el último eslabón de la ingeniería genética. Como los demás neoseres a cuya raza pertenece, fue diseñada para servir. Acusados por unos de carecer de alma, por otros de ser demonios encarnados, los neoseres son esclavos, soldados o, en el caso de Emiko, juguetes sexuales para satisfacer a los ricos en un futuro inquietantemente cercano… donde las personas nuevamente han de recordar qué las hace humanas.

 

  • Plaza & Janés
  • 544 páginas
  • Traducción: Manuel de los Reyes
  • ISBN: 9788401339400