lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“el cuento de la criada”, de margaret atwood: nadie nos condujo hasta aquí, nosotros mismos hemos permitido esto que ahora, al despertar, llamamos pesadilla.


“Pensamos que podíamos hace que todo fuera mejor. ¿Mejor?, repito en voz baja. ¿Cómo puede creer que esto es mejor? Mejor no significa nunca mejor para todos, comenta. Para algunos siempre es peor” M.A.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, la escritora canadiense Margaret Atwood escribió un relato aterrador sobre nuestro inmediato futuro. En aquella época de incertidumbre y de cambio, que culminaría con el enorme acontecimiento de la caída del bloque soviético y la finalización “oficial” de la Guerra Fría, aparece esta novela relatando la transición de una sociedad americana democrática y abierta hacia un régimen pseudoreligioso, totalitario y fundamentalista que, con excusa del sempiterno enemigo exterior, instaura una sistema de represión de las libertades fundamentales cuyas víctimas son, esencial y principalmente, las mujeres (aunque discriminadas en función de su rango o categoría social).

H.P. Lovecraft dijo una vez, en su ensayo sobre el horror en la literatura, que el más intenso miedo de la humanidad es el miedo a lo desconocido. En mi opinión, la humanidad, tal como ahora la conocemos las personas producto cultural del extinto siglo XX, ha venido a matizar ese miedo a lo desconocido tornándolo, de un modo sutil, hacia un miedo a la incertidumbre.

Frente al optimismo y la felicidad propios de tiempos de bonanza y vacas gordas, en época de crisis y de cambio la sopecha suplanta todas las certezas y la falta de confianza trae consigo un miedo aterrador y paralizante a un incierto futuro.

La literatura distópica sirve como advertencia de las sombras de una realidad insatisfactoria y como conjuro del peligro probable que se cierne sobre el mundo y amenaza con mostrarse cierto y real.

Claramente encuadrado dentro de éste subgénero, la presente esta novela sirve como denuncia, en igual medida que como prevención, de los riesgos que puede correr toda sociedad de convertirse paulatinamente en una dictadura, con el apoyo involuntario de una ciudadania pasiva que va cediendo parcelas de libertad, dejandose arrebatar sin apenas percibirlo, derechos y libertades esenciales. Creo que fue Benjamin Franklin quien dijo que aquel que renuncia a su libertad por su seguridad no merece ninguna de ambas.

Evitando aventurar elementos de la trama, puedo decir que es muy interesante y significativo que el elmento debil de la sociedad que describe, las mujeres (aunque no todas), son relegadas a unas funciones básicas, ciertamente degradantes cuando no son voluntarias, como son la de procreación o la tareas del hogar; son clasificadas en función de sus “aptitudes”, son marcadas con un uniforme diferenciador; y su vida social o relacional es eliminada y permanentemente sujeta a la sospecha y el miedo a la delación.

La novela esta narrada en primera persona, a modo de un largo monologo narrativo, Al final de la novela nos enteramos que, en realidad, el relato en sí es una transcripción de unas cintas de audio. Por eso el estilo es directo, sencillo, a modo de confesión o reflexión personal, con dialogos transcritos por la propia narradora, en los que a menudo inserta glosas o comentarios con referencias retrospectias que nos trasladan a un tiempo anterior que siempre va comparando con el momento actual de la narración. Estas digresiones y saltos en el tiempo hacia un pasado relativamente cercano, donde las cosas eran muy distintas del presente de la protagonista, estan intercaladas de un modo sutil e inteligente que ayuda al lector a entender el porqué de esa situación y le alienta a seguir leyendo para ir encontrando las claves de esa sociedad extrañamente parecida a la nuestra.

El personaje consigue convencer al lector de la autenticidad y credibilidad de su historia, pues la justificación de la misma es coherente y lógica a tenor del devenir de los acontecimientos que va contando.

A mi juicio, la autora adopta esteretipos en la definición y desarrollo de los caracteres principales. Quizás intencionadamente, permite percibir a los distintos personajes algo rígidos, encasillados en un papel previamente asignado, con escasos matices en su definición y evolución. Ciertamente muy adecuado al tipo de sociedad rígida y controladora que denuncia en la novela.

Esta obra ha sido recientemente adaptada para el formato televisivo y se está emitiendo en estos momentos una serie de televisión que no he querido ver para no distorsionar mi reseña.

Como colofón, recomiendo esta novela, tanto por su enfoque innovador en cuanto a la concreta temática, la represión y cosificación de la mujer, tan actual en estos momentos, como por la aterradora posibilidad de que nuestra evolución como sociedad se dirija hacia ese horizonte de limitación de libertades y sumisión voluntaria de los ciudadanos en aras de un bien superior. Tal y como ya ocurrió una vez con el ascenso del nazismo y el comunismo, que contaron ambos con una amplio apoyo popular y acabaron, mal, muy mal, como todo el mundo sabe.

Un saludo.

MARGARET ATWOOD: (Ottawa, 1939) Escritora canadiense con una variada y prolífica obra: Ojo de gatoAlias Grace y Oryx y Crake, finalistas del premio Booker; El asesino ciego, premio Booker. Ha recibido también el Governor General’s Award, el Premio Montale, el Premio Príncipe de Asturias de la Letras, el Premio Crystal, el Premio Nelly Sachs, el Premio Giller y el National Arts Club Literary Award. Su novela El cuento de la criada se ha adaptado a la televisión como serie de TV.

SINOPSIS EDITORIAL: En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.

El cuento de la criada

  • Título original: Tha Handmaid’s Tale
  • ISBN: 978-84-9838-801-5
  • Número de páginas: 416
  • Tipo de edición: Rústica con solapas
  • Editorial: Salamandra
  • Traducción: Elsa Mateo Blanco


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“matar a un ruiseñor” de nelle harper lee: la batalla por la justicia y la igualdad se libra en el corazón de los inocentes.


No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.

Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales. M.L.K

“Para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno” N.H.L.

 

Corría el año 1963. Un año antes de obtener el Premio Nobel de la Paz. Un año antes de la promulgación de la Ley de Derechos Civiles que abolió (“sólo” legalmente) la segregación racial y declaró solemnemente la igualdad entre las razas.

Cien años atrás, el Presidente Lincoln, frente a cuyo monumento pronunció su famoso discurso Martin Luther King, decretó la libertad de todos los esclavos de los Estados Confederados, mediante la denominada Proclamación de la Emancipación.

Entre esos dos hitos históricos la situación (real) de los ciudadanos negros (afroamericanos) apenas había cambiado. A pesar del gesto presidencial, quizás más encaminado a perseguir un objetivo militar en el contexto de la dura guerra civil, la condición de las personas de color fue (y continuó siendo) la del sometimiento y esclavitud. ¿Cómo si no se explica que aquellos Estados esclavistas que se alinearon con la Unión, no se vieran vinculados por la Promulgación de la Emancipación? Ni Kentucky ni Virginia Occidental, entre otros, ni Nueva Orleans o partes de Luisiana se vieron vinculadas por cuanto que no formaban ya parte de la Confederación.

Y sin embargo, pese a la demonización sistemática que solemos hacer de E.E.U.U. considerándole como un imperio despiadado, ultracapitalista, ultraconservador y ultrareaccionario, lo cierto es que ha sido un país que ha sabido favorecer en su interior el pensamiento crítico de la sociedad civil, como germen del progreso cultural, del desarrollo intelectual y, a la larga del bienestar social y material para sus ciudadanos (aunque respecto a esto último, aún estamos en ello).

En este contexto histórico, mucho antes del sueño de Martin Luther King, la escritora Nelle Harper Lee obtuvo el premio Pulitzer como reconocimiento a su labor en la creación de la novela, objeto de la presente reseña.

Sin perseguir, quizás, un objetivo estrictamente político, su obra ha alcanzado la categoría de “clásico moderno”, tanto por sus innegables cualidades literarias (y sin duda alguna motivado por ellas) como por el mensaje explícito en defensa de la igualdad, la justicia, la integridad moral, la defensa de la identidad racial y cultural en igualdad de condiciones, la defensa del papel de la mujer en la familia y en la sociedad y la crítica inteligente, mordaz y (también) amable, de la hipócrita ignorancia, de los estereotipos discriminatorios, y la exclusión social y económica.

La acción de la novela se ubica en un pequeño pueblo de Alabama, en torno a los años 30 y gira alrededor de las vivencias de una niña pequeña de apenas 10 años a raíz de la acusación y juicio contra un joven negro acusado de abusar de una chica blanca, en el que el padre de la niña es el abogado defensor.

Son muchas las lecturas que tiene esta novela. Posiblemente una por cada personaje, pues cada uno de ellos tiene asignado un concreto papel, un rol que la autora nos quiere presentar y poner de manifiesto el cuadro general de una sociedad sujeta a leyes injustas, excluyentes y no igualitarias que sancionan costumbres y tradiciones que deben se abolidas y erradicadas como paso previo para corregir esas leyes que las amparan.

  • Jean Louise Finch (Scout), la narradora, una niña muy inteligente que sabe vivir su libertad y defenderla con testarudez.

  • Jeremy Atticus Finch (Jem), su hermano mayor, un idealista visceral.

  • Atticus Finch, el padre viudo de ambos. Abogado defensor de Tom Robinson. Una persona que pretende vivir su vida con coherencia e integridad y que ha sabido educar a sus hijos con arreglo a su propia coherencia, sin sujetarse a las convenciones y con el arrojo y valentía que implica conceder a sus hijos libertad de juicio aun en contra de la propia opinión y a la vez imponer la responsabilidad sobre los propios errores.

  • Tom Robinson, el negro Tom, arquetipo de una parte de la población injustamente relegada, condenado por la incomprensión y los prejuicios. Su trágico final ya venía anunciado.

  • Mayella Ewell, victima, en realidad no del delito supuestamente cometido contra ella sino de la ignorancia, los prejuicios, la miseria y las convenciones.

          Son muchos más y, como digo, todos tienen un lugar en la trama. (Para más detalle recomiendo la siguiente página: http://www.shmoop.com/matar-un-ruisenor/dolphus-raymond.html)

Se aprecia en el relato una sencilla elegancia. Está narrado en primera persona, con un estilo muy visual, cargado de imágenes, pero sin descartar profundas reflexiones enmarcadas dentro de unos diálogos muy bien estructurados. Se aprecia un cuidadoso tratamiento psicológico de los personajes y una gran riqueza de matices de ingenio, de inteligencia y de humor.

El título alude a la admonición que realiza Atticus a sus hijos cuando les regalan una escopeta: que disparen a los grajos pero nunca a un ruiseñor, porque disparar a un ruiseñor es pecado, porque su misión es cantar para nuestro deleite, sin hacernos mal alguno.

Es una novela muy entretenida que, además, no está reñida con la profundidad de su mensaje. Si tenemos en cuenta que fue escrita en torno a 1960, este mensaje, ya aludido antes, se nos revela con mucha más fuerza y con un carácter más combativo, dado que los logros conseguidos por nuestra sociedad actual, en gran medida han sido construidos sobre las bases de las generaciones anteriores, que supieron poner en evidencia las carencias de la mentalidad imperante y señalarnos el camino para su corrección.    

No solamente la recomiendo vivamente, sino que ahora mismo me pongo a leer su “continuación” titulada “ve y pon un centinela”, la cual ha sido un auténtico boom editorial en el año 2015, al haber estado más de 50 años inédita y dada por perdida.

La novela también sirvió de base para el guion de la excelente película del mismo título protagonizada por Gregori Peck y dirigida por Robert Mulligan en 1962, la cual obtuvo tres premios Oscar (entre otros, al actor principal y al guion adaptado)  

Un saludo

SINOPSIS EDITORIAL: Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama (EE UU), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar a un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales. Y con un sistema judicial sin apenas garantías para la población negra.

Harper Lee nació en 1926 en Monroeville, Alabama. Asistió a Huntingdon College y estudió derecho en la Universidad de Alabama. Es autora de Matar un ruiseñor y ha recibido numerosos premios literarios, incluyendo el Premio Pulitzer en 1961 y la Medalla Presidencial de la Libertad. Con fecha de 2015 salió publicado el libro inédito “Ve y pon un centinela” que continúa el relato del personaje principal veinte años después. 

Título original: To Kill a Mockingbird

Título: Matar a un ruiseñor

Autor: Harper Lee

Traductor: Marian Belmonte

Editorial: Harper Collins Español

ISBN: 9780718076375

Páginas: 336