lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


1 comentario

“el círculo”, de dave eggers: cariño, cuando al “yo” y al “nosotros” les separa solo un “like” de distancia, vamos directos a la extinción.


“No tardarían en encontrarse de nuevo, en un mundo donde todos pudieran conocer a los demás de forma verdadera y completa, sin secretos, sin verguenza y sin que hiciera falta pedir permiso para ver, sin que nadie acaparara su vida de forma egoista, ni un solo recodo, ni un solo momento de ella.” D.E.

Parece que aún no hemos superado el debate surgido a primeros del siglo XIX entre ludistas y maquinistas respecto de la introducción en la industria de las máquinas, entonces, y los robots, hoy en día.

Como tampoco parece que hayamos cerrado, ni mucho menos, la discusión sobre los efectos de la Era Digital en nuestras conductas y comportamientos. Sobre todo, respecto de la masiva inmersión de nuestra sociedad en el fenómeno de las redes sociales.

Hoy, como ayer, los fundamentos sociales, éticos y legales, se ven alterados por la aparición de innovaciones tecnológicas cuya inmediata ventaja económica o sus innegables utilidades para nuestro bienestar, nos ocultan sus efectos a largo plazo en nuestras costumbres, conductas y actitudes. Paulatinamente, esos cambios en el modo de comunicarse y relacionarse conducen a un cambio de mentalidad. En suma, a un cambio en nuestra sociedad.

Al igual que la aparición del automovil alteró la configuración de nuestras ciudades, los antiguos modelos económicos y la manera de comunicarse y relacionarse entre las personas; los avances tecnológicos digitales; la apararición de internet; el acceso mayoritario a la telefonía digital, indudablemente nos ha cambiado.

Para bién, ha acercado a las personas, ha posibilitado de una manera insospechada en tiempos de Gutenberg el acceso a la información científica y cultural y la colaboración a nivel global en la busqueda y compartición de conocimiento.

Para mal, en cuanto a la precipitación y falta de discriminación en su uso, o abuso, en menores de edad, o incluso adultos, no precavidos ni educados correctamente en su utilización.

El libro objeto de la presente reseña tiene como tema de fondo el efecto de las nuevas redes sociales en las relaciones humanas y la tensión entre el derecho de privacidad y el derecho a la información en una sociedad permanentemente conectada.

¿Alguna vez te has parado a pensar sobre qué necesidad o utilidad pueda tener, para tí, que una aplicación de tu teléfono movil inteligente, por ejemplo la linterna, te requiera permisos de utilización para acceso a tus mensajes, a tus contactos, a tus operaciones financieras por movil, a tu ubicación, al registro de llamadas, etc?

Con la excusa de la gratuidad y, además, contando con la ignorancia y comodidad del usuario, se apropian de información muy sensible de la persona que, es de suponer, será empleada luego, previa su mercantilización al mejor postor, para confeccionar patrones de conducta con los que seguir manipulandonos y reconducirnos como dóciles corderitos.

En la novela, bajo el lema de “la privacidad es un robo” o, “los secretos son mentiras”, la protagonista, que no deja de ser una víctima de ocultos intereses superiores, va siendo encaminada hacia un compromiso de total transparencia en su vida privada mediante la implantanción de una cámara siempre operativa que va enviando a la nube todos y cada uno de los minutos de su existencia, en tiempo real.

Obviamente, el ser humano es un ser social, pero nuestra esencia sociable no puede llevarse hasta el extremos de extinguir nuestra propia intimidad, pues en este caso, se extingue con ella el individuo. Lo colectivo, lo público, se nutre de individuos, de aportaciones individuales que cada uno va sumando a un proyecto mucho mayor. Pero los intereses del grupo no pueden construirse sobre la base de la pérdida de la esencia individual.

A nivel formal, la novela es correcta. Narrada en tercera persona, desde la perspectiva del personaje principal, cuenta con un equilibrio entre lo descriptivo y los diálogos, entre la acción y las reflexiones que va desgranando la protagonista. El tratamiento de los demás personajes, sin ser sobresaliente, también es correcto. Cada uno, aunque limitadamente, tiene sus matices y son perfectamente reconocibles. Se puede apreciar la evolucion personal de la protagonista y la influencia que ejercen sobre ella de los otros personajes principales. Quizás, supeditada la forma al contenido, el resto de personajes secundarios deberían tener un poco más de recorrido, no ofreciendo unos tipos tan esquemáticos. Pero en general, es correcta.

Como anecdota, debo decir que esta novela, también, cuenta con una adaptación cinematografica (interpretada por Tom Hanks, que por cierto también interviene en la adaptación cinematográfica de otra novela de Eggers, “el holograma del rey”). En este caso, la película no ha tomado de la novela el debate tan importante y serio, a nivel sociológico o filosófico, que implica esta lucha maniquea entre el individuo y la sociedad. Se limita a recoger esquemáticamente los fundamentos y refleiones de la novela; a utilizar la literalidad de dos o tres esloganes y construir con ellos un argumento muy superficial, sobre la base de unas interpretaciones sin alma, apresuradas, sin convencimiento. En todo caso, no es mi tema.

La novela es muy recomendable, no tanto por sus cualidades literarias o estilísticas, de la que puedo extraer reproche u objeción algunos, como por la extraordinaria importancia del tema tratado por su capacidad para suscitar un debate y reflexión muy actuales. Una estupenda novela. Muy recomendable.

BIOGRAFIA DAVE EGGERS: Escritor norteamericano nacido en 1970 en Boston. Estudió Periodismo. Creó la revista satírica  Might, en la que también colaboraba. Más tarde, fundó una editorial en la que se editaban varias revistas. Desde el año 2004, es profesor de la Graduate School of journalism de la Universidad de California en Berkeley. Ha recibido premios como el Heinz, el Prix Médicis o el Los Ángeles Times Book Prize, entre otros.
Sus novelas más destacables son Qué es el qué, Los monstruos, Un holograma para el rey  y El círculo.

SINOPSIS: El día que Mae Holland es contratada para trabajar en el Círculo, la empresa de internet más influyente del mundo, sabe que se le ha concedido la oportunidad de su vida. A través de un innovador sistema operativo, el Círculo unifica direcciones de email, perfiles de redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios dando lugar a una única identidad virtual y veraz, en pos de una nueva era de civilidad y transparencia. Mae está entusiasmada con la modernidad y la actividad de la compañía, las espaciosas oficinas de diseño, las cafeterías acristaladas y las acogedoras instalaciones del campus. Cada día se celebran fiestas, conciertos al aire libre y actividades deportivas. Hay clubs de todo tipo, e incluso puede visitarse un exclusivo acuario de peces exóticos de la fosa de las Marianas. Mae se siente afortunada de formar parte del centro del mundo, a pesar de que se aleje cada vez más de su vida fuera del campus y de que su rol dentro del Círculo acabe siendo del dominio público.

Apaguen sus móviles

  • Editorial: LITERATURA RANDOM HOUSE
  • Traductor: JAVIER CALVO PERALES
  • Fecha publicación: 10/2014
  • Páginas: 448
  • ISBN: 9788439729570
Anuncios


Deja un comentario

“gente de barro”, de david brin. cuando el “yo” es multitud.


“Cada paso en el progreso humano nos presenta un desafío, Vic. Algunos se hunden en los excesos. Otros rechazan temerosamente el cambio. Y un sorprendente número combina lo nuevo con lo antiguo y el sentido común, yendo más allá de todas las expectativas” D.B.

Muchas veces he expresado ya en este blog mi opinión sobre la literatura como un extraordinario vehículo de expresión y difusión de todas aquellas propuestas intelectuales que inciten, estimulen, promuevan, argumenten y desarrollen teorías admonitorias sobre el cambio de paradigma.

Destaco, de entre todos los subgéneros de la novela, la novela negra y la novela de ciencia ficción como los ejemplos más representativos del poder de la literatura en general para transformar nuestro pensamiento y, con ello, para alterar el mundo real tal y como hoy lo conocemos y dar el paso desde la realidad imaginada –paradójicamente- a la realidad material.

Nuestra mente cuenta historias, constantemente. Nuestro pensamiento existe a través de la palabras, verbalizadas o no. Y la literatura construye argumentos y siembra ideas que toman forma en nuestro pensar y que luego pueden materializarse y convertirse en una nueva realidad que antes solo era imaginada. De alguna manera, para que algo se real, físico, material, previamente ha tenido que ser ideado y concebido como posible.

La literatura de ciencia ficción nos abre los ojos y nos acerca a muchas de esas propuestas que, a modo de tormenta de ideas, son vertidas en nuestra mente, algunas absurdas, otras irrealizables y, otras, germen del progreso humano intelectual y científico.

También, la literatura, como no, pone en evidencia nuestras propias carencias. Relata la realidad tal como es –percibida-, critica nuestros errores, nos apercibe sobre otros muchos por venir e intenta estimular nuestra capacidad de reacción y también las posibilidades de autosuperación.

Autores tan importantes como Jonathan Swif, Cervantes, H.G. Wells u Orwell, supieron parodiar nuestra realidad hasta extremos de lo absurdo o lo irreal. Y nos hicieron, en primer lugar, abrir la mente a nuestra propia realidad y, en segundo lugar, abrirla a la posibilidad de la existencia de una realidad distinta, aún por venir, pero indudablemente realizable.

Otros autores, igualmente, tal como Julio Verne, Asimov, Stephenson, o el propio David Brin –cómo no-, supieron anticipar e idear realidades científicas y técnicas que hoy no son sino parte de nuestra vida cotidiana y, por ende, inconsciente, inadvertida e invisible.

Todos ellos ofrecieron su genio creador y lo pusieron al servicio de una idea, que luego fue retomada por otros, desarrollada y hecha realidad. Eso es el progreso científico, intelectual, humano, en suma.

Y junto a la expresión literaria de su idea, cada uno de aquellos autores hoy reconocidos como precursores, clásicos, o genios, nos ofreció también una serie dilemas éticos cuya solución corresponde a la posteridad.

Toda esta extensa introducción viene a reivindicar esas novelas que además de ser un excelente producto literario, trasciende de la mera utilidad lúdica para ofrecer igualmente un estímulo intelectual.

A la novela “Gente de barro” la incluyo en esa categoría.

En un plano estrictamente formal, es una obra, correctamente escrita, amena, con una estructura lineal, con distintas voces narrativas que en realidad son las distintas réplicas del mismo protagonista y con una trama entretenida, interesante, muy ágil y trepidante (salvo ciertos parlamentos del protagonista) coherente y a mi juicio, novedosa y original. Cuenta con todos los elementos para ser una excelente novela.

Y sin embargo, sin que ello signifique objeción alguna por mi parte a las excelencias de esta novela, no es su aspecto formal lo que me ha cautivado sino los interrogantes que suscitan los temas planteados.

En efecto, la trama gira en torno a la tecnología de las copiadoras-horno que permiten a las personas hacer copias de barro de sí mismas, llamadas “ídem” o “golem”, las cuales, tienen un periodo de vigencia de un día y comparten con su arquetipo, original o “archi” la conciencia y la personalidad de éste, quien recupera e interioriza los recuerdos y experiencias de su golem sólo cuando son descargados en su cerebro al fin del periodo de vigencia.

Existen varias categorías de “golem” según se les encomiende funciones meramente utilitarias (trabajo pesado, tareas rutinarias) u otras más especializadas como proceso de datos, actividades militares o, incluso, experiencias sexuales, asignándoles a cada uno distintos colores, desde el verde hasta el naranja, gris, marfil o ébano.

Son muy diversos los temas que el autor trata en la novela, sustentados en la trama sobre la clonación, la creación de réplicas de uno mismo con conciencia y autonomía individual. Al igual que novelas como Frankenstein o la archifamosa “blade runner” (“sueñan los androides…”) de P.K.Dick, esta novela versa sobre la identidad, la personalidad, la inmortalidad a través de la prolongación de la conciencia, las enfermedades mentales, el valor moral del ser humano, los derechos legales de las réplicas, la responsabilidad moral y jurídica, la interpretación mistico-religiosa o laico-racionalista de la esencia del ser humano, el sentido de la existencia, etc.

Me ha sorprendido muy gratamente esta novela, de la que apenas había tenido noticias, empañada por otras más mediáticas del autor. La recomiendo absolutamente.

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: Gente de Barro narra las peripecias del detective Albert Morris y sus múltiples duplicados de barro en esa nueva sociedad. En el idemburgo se están haciendo copias pirata de una famosa cortesana, Gineen Wammaker, y Morris debe impedirlo. Un trabajo que no parece excesivamente difícil, pero que le llevará a descubrir una intrincada red de conspiraciones en esa sociedad del futuro donde los ídem carecen de derechos y de todo tipo de consideración.

DAVID BRIN: Astrónomo, físico y escritor de ciencia ficción, David Brin estudió Astronomía en la CALTEC, completando su formación en la Universidad de San Diego. Brin ha ganado premios tan imporantes a lo largo de su carrera como el Hugo, el Nébula o el John W. Campbell.

Su novela El cartero (1985) fue llevada al cine por Kevin Costner. Dentro de su carrera literaria ha realizado libros para franquicias como Star Trek o para continuar la saga de La fundación, de Isaac Asimov. De entre su obra habría que destacar series como La elevación de los pupilos, novelas como El efecto práctica y antologías como El río del tiempo. (fuente, lecturalia)

GENTE DE BARRO ha obtenido números e importantes premios literarios. Premio John W. Campbell, 2003, (Nominación); Premio Arthur C. Clarke, 2003, (Nominación); Premio Hugo, 2003, Mejor Novela (Nominación); Premio Locus, 2003, Mejor Novela de Ciencia Ficción (Puesto: 2)

GENTE DE BARRO

  • Título original: Kiln People
  • Año de publicación: 2002
  • Editorial: Ediciones B
  • Colección: Nova, ciencia-ficción nº 166
  • Traducción: Rafael Marín
  • Edición: 2003
  • ISBN: 978-84-666-1302-6