lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“la séptima función del lenguaje”, de laurent binet: el humor nunca estuvo reñido con la inteligencia, sólamente se dieron un tiempo.


La teoría de los <speech act> que establece que el habla es tambien un acto, es decir, que quien hbla actua al mismo tiempo que habla, implica un presupuesto que Derrida rebate: la intencionalidad. A saber: que las intenciones del hablante preexisten en el discurso y estan perfectamente clara para el loc utor como para el destinatario (admitiendo que el destinatario esté claramente identificado)” L.B.

Mal empieza la reseña de esta novela si me urge precisar que cualquier comentario sobre la misma debe repasar, necesariamente, un extenso glosario de términos filosóficos, lingüísticos y antropológicos tales como estructuralismo, posestructuralismo, semiología, semiótica y lenguaje.

Peor lo puedo llegar a poner si, además, me arrancara con un breve excurso (o no tan breve) sobre los personajes históricos que se pasean por la trama de la novela, con mayor o menor protagonismo, relacionados con el esplendor francés de mayo del año 1968 (ese Mayo del 68) y las tensiones (intelectuales) surgidas a raíz de la revuelta posestructuralista instigada por las revisiones de Derrida, Foucault, Deleuze; otros intelectuales y filósofos del panteón francés, Bernard Henry Levy, Lacan, Althouser; o con semiologos como Umberto Eco; lingüistas como Pierce, Jakobson, Austin o Searle; filosofos como Todorov, Kristeva; y políticos (que también salen), como De Gaulle, Giscard, Miterrand, Fabius, y un largo etcétera.

Afortunadamente para ambos (para tí, como lector, y para mí, como sufriente reseñador) mi absoluta ignorancia sobre el tema de la semiología, nos va a aliviar de la carga de adentrarnos en un tema tan árido y centrarnos exclusivamente en la calidad literaria de esta obra, sin mayores implicaciones ni referencias.

Sobre la base de una anécdota histórica, se construye una novela inteligente, ingeniosa y terriblemente divertida, en la que la realidad se fusiona con la ficción: la muerte por accidente del semiologo Roland Barthes, en circunstancias extrañas (elemento real de su biografía), enmascara una conspiración a escala global para acceder al secreto de la función performativa del lenguaje que permitiría a la casta política cercana a Miterrand perpetuarse en el poder utilizando una arma tan poderosa como el lenguaje.

El título de la novela hace referencia a la enumeración de las seis funciones del lenguaje realizada por Roman Jacobson (función representativa, expresiva, apelativa, metalingüística, estética y relacional), las cuales fueron ampliadas por el autor americano J L Austin con una función “performativa”, que consiste en la capacidad del lenguaje de convertirse en acciones y transformar la realidad, mediante algunas expresiones como, por ejemplo, “queda inagurado este pantano” u “os declaro marido y mujer”.

La busqueda de la clave de esta séptima función del lenguaje, que se sospecha portaba consigo Roland Barthes en el momento de su muerte, es la que llevan a cabo los dos protagonistas de la novela: un arisco inspector de polícía y un joven profesor de semiótica que, al modo de Sherlock Holmes y Watson, van intentando desentrañar una conspiración internacional en la que se mezcla un extraño círculo de polemistas, el servicio secreto búlgaro, un grupo de japoneses y una inumerable cohorte de intelectuales, faranduleros y políticos.

El estilo de la novela es ágil y desenfadado, con una enorme carga paródica y esperpéntica que hace recordar, sin pretender equipararlas, a la novela de J.Kennedy Toole, “La conjura de los necios”.

Las constantes alusiones a la semiótica, dado el hilo conductor de la trama, no se hacen pesadas en absoluto ni ahuyentarían a un potencial lector ajeno al asunto . Más bien, como es mi caso, pueden despertar la curiosidad intelectual y favorecer el que se indague un poco más en la cuestión, sobre todo intentando espurgar cuánto de ficción y cuánto de realidad hay en la obra. Si hacemos caso del autor, muchas de los parlamentos y diálogos de los personajes históricos son citas de sus propias obras, artículos y entrevistas. 

Poco más puedo decir sobre esta novela. Ciertamente, mi análisis se ha quedado corto, muy corto. Pero no así mi entusiasmo a la hora de recomendarla. Ya sentiría que mi incapacidad para desentrañar toda su belleza, ingenio y valor, fuera causa para desincentivar y desmotivar a otros sobre su lectura.

Un saludo

RESEÑA EDITORIAL: El 25 de marzo de 1980, Roland Barthes muere atropellado. Los servicios secretos franceses sospechan que ha sido asesinado y el inspector de policía Bayard, un hombre conservador y de derechas, es el encargado de la investigación. Junto con el joven Simon Herzog, profesor ayudante en la universidad y progresista de izquierdas, inicia una pesquisa que os llevará a interrogar a figuras como Foucalt, Lacan o Lévy… y a descubrir que el caso tiene una extraña dimensión mundial.

BIOGRAFÍA: Escritor francés, nacido el 19 de julio de 1972 en París. Es autor de la novela HHhH, premio Goncourt a la primera novela. Lo escueto de su biografía no hace justicia a la largueza de su talento como escritor. Esperaremos su tercera novela con ánsia y con cierta expectación. 

  • Traducción: de Adolfo García Ortega.
  • Editorial: Seix Barral.
  • 448 páginas.
  • ISBN: 9788432229619
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“fria venganza”, de dan simmons: ni frio ni calor


El enano arrastraba un maletín de abogado, lo puso sobre la barra y preguntó por tí. Ruby sabe que has salido, claro, pero no le dice nada. Le dice que no ha oido hablar de tí. El enano se va. Ruby me lo cuenta. Anoche viene el mismo enano de la gabardina, pero esta vez estoy yo en el bar. Yo tampoco he oido hablar nunca de ti. Intento sacarle su nombre, pero el enano se va y de seja entera la cerveza. Esta noche no le he visto. ¿Es amigo tuyo? D.S.

Eres un corredor de maratón con cierto reconocimiento en el ámbito deportivo. Has ganado varias carreras internacionales. Estas esperando eventos importantes en tu calendario y quieres mantener alto tu nivel competitivo. Entonces te apuntas a una carrera menor. ¿Qué tal una carrera de diez kilometros en las fiestas de tu ciudad natal?. Bien. 3, 2, 1… Acabas la carrera con muy buena marca. No es un record mundial, ni tampoco tu record personal. No ganas la carrera, pero tampoco era tu objetivo. No es tu distancia, pero te has desenvuelto dignamente.

¿Estamos en un blog sobre literatura? Por supuesto. Además, estamos hablando sobre la novela “Fria venganza” de Dan Simmons. ¿no te habías dado cuenta?

Podemos enmarcarla, sin duda, dentro del subgénero del “hard boiled” o novela negra, norteamericana, en cuanto a su temática y estilo. Su autor, Dan Simmons, suele encontrarse adscrito dentro de la novela de ciencia ficción o de la novela fantástica. Sin embargo, con esta obra, aborda una temática y estilo diferentes. No siendo ajeno a la incursión en otros géneros o a la mezcla de géneros en otras de sus obras, en este caso se ha decantado por un estilo puro. Podriamos decir que “de formulario”.

Su personaje principal es un duro detective privado, ahora excarcelario, frio y sistemático ejecutor de una venganza personal que llevó a cabo sin importarle las consecuencias. Pasado su periodo de reclusion, gracias a los contactos conseguidos entre rejas, inicia una investigación dentro del submundo criminal formado por una mixtura de intereses y relaciones no muy bien avenidas: las familias rivales de la mafia, el supermacismo ario, los hermanos negros, los hermanos musulmanes, los mafias policiales, etc. Fiel a una moral propia, que no es la imperante en la sociedad, no deja de tener cierto código ético donde el bien y el mal tienen su sitio y, a veces, el se encarga de corregir y equilibrar. Aunque las formalidaes y convenciones legales casi nunca acepten los medios empelados. Ni el resultado.

El estilo es ágil y directo. Sus frases, cortas y desnudas. Abundan los diálogos. Se prima la acción sobre la descripción: apenas leves pinceladas sobre el ambiente urbano, sobre los personajes o las situaciones.

La trama es lineal, sin grandes acrobacias argumentales, pero tampoco es del todo previsible sino que mantiene la atención hasta el final. Todo ello da como resultado una novela entretenida, fácil de leer y de consumir.

Como hemos dicho, sigue las pautas marcadas por los grandes maestros del género como Donald Westlake, al que hace una referencia expresa en su dedicatoria. Es curioso cómo, incluso, la misma dedicatoria alude al pseudonimo de Richard Stark como si fuera el autentico nombre del escrito y no viceversa. Quizás dando a entender que la verdadera esencia de Donald Westlake radica en las novelas firmada como Richard Stark , protagonizadas por el duro Parker, con el que guarda muchas semejanzas éste personaje de Dan Simmons.

Como conclusión, podemos decir que la novela sigue las pautas marcadas por el canon clásico de la novela negra: en cuanto a la temática y ambientación, en cuanto a la trama, caracterización de los personajes y estilo. Toda su esencia bebe de esas fuentes y, por lo mismo, su propia inmovilidad y su riguroso seguimiento del género le hace perder cierta brillantez en tanto que no es una novela inovadora ni especialmente distinguible. Esta bien. No es una joya, Es prescindible. Para leer en un par de días (literalmente).

Un saludo.

BIOGRAFIA: Escritor norteamericano nacido en 1948. Ejerción de profesor de literatura y redacción durante dieciocho años, además de dirigir programas de enseñanza para jóvenes superdotados. Desde 1982 se dedica profesionalmente a la literatura. Es reconocido como autor de ciencia ficción y fantasía, aunque ha cultivado los subgñeneros de terror, suspense, novela histórica y novela policiaca. Los Cantos de Hyperion (Hyperion (1989) – Premio Hugo 1990, Premio Locus 1990 (Science Fiction); La caída de Hyperion (1990) – Premio Locus 1991; Endymion (1996); El Ascenso de Endymion (1997) La canción de Kali (1985) – Premio Mundial de Fantasía 1986 (Novela). Los vampiros de la mente (1989) – Premio Locus 1989 (Terror), Premio Bram Stoker. Un verano tenebroso (1991) – Premio Locus 1992 (Terror). Children of the Night (1992) – Premio Locus 1993 (Terror). Ilión (2003) – Premio Locus 2004. Olympo (2005). La soledad de Charles Dickens(2009). Black Hills (2010). Flashback (2011). The Fifth Heart (2015)

SINOPSIS EDITORIAL: En su búsqueda del desaparecido contable de los Farino, una familia de la mafia, Kurtz se mezcla con la gente equivocada, aunque por buenas razones. Solo cuarenta y ocho horas después de salir de la cárcel, ya tiene a dos asesinos de poca monta sorprendentemente eficaces siguiendo su rastro, a una preciosa pero indomable mujer en su cama, a un legendario asesino a sueldo llegado desde Dinamarca pisándole los talones, y los restos de su tormentoso pasado desmoronándose a su alrededor. En su travesía por las sombras de ese caótico submundo, Kurtz se topa con mercenarios, tarados, traidores y psicópatas. El desenlace será lo más devastador de todo

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  • Nº de páginas: 320 págs.
  • Editorial: LA FACTORIA DE IDEAS
  • Traducción: Daniel Luque Santos
  • ISBN: 9788498006025


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“mr. mercedes”, de stephen king: principiante


“Entre semana, una tarde tras otra, Hodges se alimenta a base de esa mierda a todo color, sentado en el La-Z-Boy con el revólver de su padre —el que llevaba como policía cuando hacía la ronda— a su lado en la mesa. Siempre lo coge unas cuantas veces y mira el ánima del cañón. Inspecciona esa oscuridad redonda. En un par de ocasiones se la ha introducido entre los labios, solo por ver qué se siente al tener un arma cargada apoyada en la lengua y apuntada hacia el paladar. Acostumbrándose a ello, supone” S.K.

Cuando ya no tienes nada que demostrar, cuando ya lo has alcanzado todo en tu profesión y tu nombre siempre tiene una sección propia en todas las librerías del mundo, parecería como si ya no quedaran retos por superar (llegado el momento, obtener un imposible Premio Nobel, o similar, una vez conseguido un polémico National Book Award). Sin embargo, siempre hay un poco más allá al que puedes llegar, que te resulte extremadamente difícil y que, precisamente tu maestría, tu fama y tu nombre empañen el esfuerzo, anegado bajo las expectativas creadas. Así podríamos empezar a analizar la primera incursión de Stephen King en el subgénero de la novela negra.

¿Quién, lector, no ha oído nunca hablar de Stephen King? Nadie, nadie en absoluto. Nadie mayor de catorce años mínimamente aficionado a la lectura. Esto es un logro que ha ganado el propio autor con una impresionante trayectoria jalonada de estupendas novelas que superan, a mi juicio, el encorsetado etiquetado y clasificado de los subgeneros literarios y alcanzan la categoría de obras maestras de la literatura.

Esa gloria, ese esplendor, ha resultado últimamente empañado por las mayores exigencias de sus lectores  y los mediocres resultados (desde la perspectiva de las grandes esperanzas puestas en un resurgir) obtenidos con novelas como “22/11/63” o “Dr. Sueño” , las cuales, pese a su extraordinario nivel literario, no parecen alimentar suficientemente la hoguera donde se consuma el Fenix y vuelva a renacer con toda su fuerza creadora.

Este último empujón (¿mediático?, ¿comercial?) ha consistido en la incursión del autor, por primera vez, dentro del subgénero de la novela negra o la novela de intriga, Mr. Mercedes.

Su valoración puede llevarse a cabo de dos formas, básicamente: tomándola en consideración al resto de la obra del autor, contextualizandola dentro del estilo de Stephen King y sus mecanismos creadores; o analizándola de una manera independiente, ubicándola en el género al que pertenece, buscando las claves del mismo y su resolución literaria. También es cierto que se puede reseñar haciendo un tótum revolútum e ir añadiendo de aquí y de allá impresiones sobre la misma y que cada uno se sirva lo que quiera…

Como novela entretenida, con un argumento bien construido, bien elaborado y bien desarrollado, me parece una buena novela negra. No creo que sea una novela magnífica pero, ciertamente, es mejor que muchas en tanto que no es previsible ni aburrida. Su estilo es directo y claro, como suele serlo Stephen King, sin construcciones excesivamente “literias” ni barroquismos estilísticos. Los pesonajes son “creibles”, muy bien definidos en su actuación y motivaciones, muy bien caracterizados psicológicamente, coherentes en sí mismos. La mejor labor de King en la novela es su personaje principal y lo secundarios. Algo que siempre supo hacer magistralmente.

Teniendo en cuenta que es la primera de una prevista trilogía, creo que su resultado hace ansiar la continuación para verificar si el estímulo inicial puede ofrecernos una nueva obra maestra. Siempre, siempre, siempre, vamos a exigir el máximo a Stephen King, porque ya nos lo ha dado más de una vez. 

Un saludo.

 

 

Título: Mr. Mercedes
Autor: Stephen King
Traductor: Carlos Milla Soler
Año: 2014
Editorial: Plaza&Janés
Páginas: 496

 

SINOPSIS EDITORIAL: Justo antes del amanecer, en una decadente ciudad americana, cientos de parados esperan la apertura de la oficina de empleo para reclamar uno de los mil puestos de trabajo que se han anunciado. Han hecho cola durante toda la noche. De pronto, invisible hasta que lo tienen prácticamente encima, un Mercedes surge de la fría niebla de la madrugada. Su conductor atropella y aplasta a todos los que encuentra a su alcance. Acto seguido, el coche da marcha atrás y vuelve a arremeter contra ellos. El asesino huye dejando atrás ocho muertos y quince heridos. Meses después, Bill Hodges, un policía jubilado, que sigue obsesionado con este caso sin resolver, recibe una carta anónima de alguien que se declara culpable de la masacre. Brady Hartsfield vive con su madre alcohólica en la casa donde nació. Disfrutó tanto de aquella sensación de muerte debajo de los neumáticos del Mercedes, que ahora quiere recuperarla. Mr MERCEDES es la historia de una guerra entre el Bien y el Mal. Un retrato inolvidable de la mente de un asesino obsesionado y demente.


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“los amigos de eddie coyle” de george v. higgins, crónica de una muerte anunciada.


“Quiero decir que, en fin, hay cosas en las que puedes hacer algo y hay cosas en la que no puedes hacer nada. Si ves la diferencia, mientras la veas, juegas con ventaja” G.V.H

Ya, seguro que no, que no tiene nada que ver y estoy delirando (una vez más) ¿Acaso puede una novela de género negro americano de los años 70 estructurarse como una tragedia griega? Porque así lo veo yo: un estilización extrema del formato trágico, una obra maestra de absoluta pureza y simplicidad, una historia que no tiene principio aunque sí tiene final, que no empieza sino que nos la encontramos de repente, como si pasáramos por ahí  y casi sin pretenderlo escucháramos una conversación en la mesa de al lado, y ya no pudiéramos alejarnos de ella.

Porque esta extraordinaria técnica narrativa de George V. Higgins prescinde absolutamente de todo aditamento absurdo en la narración, no hay un prólogo (sí lo hay, pero es una presentación de Denis Lehane sobre la novela), no hay un contexto, una exposición de la trama previa, un hilo conductor al que agarrarnos y poder seguir el sendero de los acontecimientos; únicamente el diálogo y las reflexiones compartidas de los personajes, y una historia que va discurriendo hasta su previsible final.

Y a pesar de ello, a pesar de haberla despojado de sus ropajes formales, el relato cumple a la perfección el objetivo aleccionador de toda tragedia griega, llevarnos a la catarsis final a través del ejemplo moral del protagonista.

Como un único actor griego que recorre el escenario cantando su papel, sordo a las advertencias del coro, ajeno al destino que ya le ha sido asignado,  Eddie Coyle nos va mostrando su camino y el resto de los personajes nos van cantando igualmente los mensajes sobre su destino irremisible que el propio protagonista no puede escuchar ni interpretar.

Es curioso que en esta novela el autor quizás hubiera podido prescindir del protagonista pues todos los demás personajes, sus “amigos”, hablan de él y van dibujando su final sin que el interesado tenga realmente opción alguna para cambiarlo, de haberlo conocido.

La historia también es una obra maestra de simplicidad y sutileza. Es la historia de una caída, la historia de un personaje anodino y gris, en lenta decadencia personal, (el cual fue magistralmente interpretado por Robert Mitchum en la versión cinematográfica dirigida por Robert Yeats tituladael confidente1973). Eddie Coyle es delincuente menor, con cuarenta y tantos años, atado a un matrimonio rutinario, con las típicas aspiraciones de un ciudadano medio, pero con un gran peso que amenaza su estabilidad. Un percance con un contrabando de alcohol robado que le puede llevar a la cárcel. La posibilidad de influenciar favorablemente la acusación del fiscal le lleva a convertirse en un chivato ocasional de la policía sin saber que ya ha sido sentenciado, elegido como chivo expiatorio, un peón cuyo sacrificio beneficia muchos: todo tiene que cambiar para que todo siga igual.

Con el paso del tiempo, esta obra se ha convertido en un gran clásico y en una obra extraordinaria. La sencillez de su trama y la carencia de ropajes en desuso ha evitado su encasillamiento. Apenas tiene referencias al contexto histórico, no ofrece más que una estampa de un grupo de criminales y ciertos comentarios que reflejan una moral hoy políticamente incorrecta, pero que su atribución a unos personajes concretos no hace desmerecer el conjunto. Estamos tan acostumbrados a las novelas actuales del género negro que fascina comprobar que una historia tan simple ha sido llevada a término de un modo tan brillante, sin recurrir a tramas alambicadas y retorcidas o procedimientos criminales tan rebuscados como su resolución final. No hay sangre, no hay tecnología, no hay perfiles criminales ni forenses. Solamente sordidez humana y fatalidad, vamos, una tragedia griega moderna.

La cita final de la novela es de Lucano: “el crimen hace iguales a todos los contaminados por él” no hay más que decir.

Un saludo

George V. Higgins

George V. Higgins nació en Brockton (Massachusetts) en 1939-1999. Después de unos primeros años dedicados al periodismo, se graduó en Derecho y ejerció como fiscal y abogado. En 1970 publicó Los amigos de Eddie Coyle, que sería la primera de veintisiete novelas, y también la que le dio más fama y prestigio. En 1973 fue adaptada al cine por Peter Yates con Robert Mitchum en el papel de Eddie Coyle. Entre sus otras novelas destacan The Digger’s Game (1973), Mátalos suavemente (1974), La rata en llamas (1981) yThe Agent (1999). 

  • Título: Los amigos de Eddie Coyle
  • Autor: George V. Higgins
  • Editorial: Los libros del Asteroide
  • Año de edición: 2011
  • Año de publicación: 1970
  • Traducción: Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté


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“un tipo implacable” de elmore leonard: un western sin caballos.


“Señor Long, quiero ser muy claro, para que lo comprenda Ud. muy bien. Si me veo obligado a sacar el arma, dispararé a matar” E.L.

Paradójicamente, Elmore Leonard, ha alcanzado la inmortalidad con su reciente fallecimiento. Al deshacerse de su envoltura mortal y caduca, su obra le confiere ahora una vocación de perdurabilidad que su maltrecho cuerpo nunca podía haberle dado. Y no es que fuera un autor desconocido, puesto que su obra es muy extensa y ha conseguido llegar a un público mayoritario, gracias también a las numerosas adaptaciones de sus novelas y relatos como “Los cautivos”, película del oeste dirigida por Budd Boetticher; “El tren de las 3:10” de la que se han realizado varias versiones cinematográficas, en 1957 y 2007; “Hombre” protagonizada en 1967 por Paul Newman; Jackie Brown de Quentin Tarantino, en 1997; “Persecución mortal” de John Madden, con Micky Rourke y Diane Lane; “Get Shorty” fue adaptada para el cine bajo el título de “Como conquistar Holliwood”, con John  Travolta y Danny de Vito; y también Out of Sight de 1998, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por George Clooney con el título de “un romance muy peligroso”. La serie de TV “Justified” en la que participaba como productor esta basada en Raylan, uno de sus personajes más carismáticos.

Hoy en día es considerado un clásico de la literatura del género negro, con importantes distinciones y premios y elogiosas críticas que le denominan “el Dickens de Detroit”, habiendo desarrollado una técnica narrativa basada en diálogos ágiles y un estilo depurado y sencillo (de cierta dificultad técnica), que el propio autor ha sistematizado con la formulación de su famoso  decálogo de escritura: las diez reglas básicas que todo escritor debe seguir para, en palabras del propio Leonard, alcanzar la invisibilidad en su obra, esto es, para desaparecer como escritor y dejar que sea la propia narración la que vaya desarrollándose sin que se perciba que el autor está detrás de la obra contándonos qué sucede.

Este decálogo consiste básicamente en prohibiciones, en pautas sobre lo que un escritor NO debe hacer para arruinar una novela. Mi regla favorita es la número “ 10. Intenta quitar la parte que los lectores tienden a saltarse”, porque refleja el estilo que pretende crear el autor, novelas accesibles, gratificantes, fáciles de leer, de una extensión razonable (entre 300 y 400 páginas) y sin la (innecesaria) presencia de un narrador que se entromete en la trama y rompe el ritmo con retóricas descripciones del paisaje o del paisanaje.

La novela objeto de reseña esta ambientada en Estados Unidos, concretamente en Oklahoma y Kansas City, en la época de la Ley Seca, a principios de los años treinta, donde surge una nueva fiebre del oro (negro) y nace un nuevo tipo de forajido, evolución del cuatrero que, sin abandonar las maneras del salvaje oeste, ahora se dedica a atracar bancos empuñando su metralleta Thompson, a lomos de su flamante Packard o Ford, y siguiendo el ritmo improvisado del Jazz de la banda de Count Bassie;  tipos que viven rápido y mueren muy jóvenes y cuya única aspiración es alcanzar la popularidad estelar de una novedosa competición, la carrera por convertirse en “public enemy number one”, como Dillinguer, Bonie y Clyde, o Bobby Face, cuyos enfrentamientos con las fuerzas del orden y la nueva agencia FBI al mando de J.Edgard Hoover alcanza tal grado de violencia que al final es difícil distinguir quién representa a la legalidad .

El protagonista de la novela, Carl Webster, es un joven agente federal que alcanza notoriedad gracias a su estilo caballeresco, pausado, elegante y letal para con los criminales a los que persigue y que pronto se convierte en un buen reclamo para la naciente industria del periodismo de investigación. Se enfrenta a un grupo de seguidores del KKK liderados por un ex_agente federal radicalizado; a un grupo de mafiosos de los “club de alterne” de Kansas cuyas actividades “extralegales” no es incompatible, al parecer, con el noble ejercicio de un cargo municipal (vamos, como ahora); a un atracador de bancos de poca monta y a un hijo de papá, magnate del petróleo, que va superando su pequeño complejo de peter pan por el expeditivo método de convertirse en un sociópata asesino con afán de notoriedad.

Destaca en la novela la presencia de las mujeres, cuyo protagonismo en la historia no es secundario ni mucho menos, las cuales componen sin embargo, a mi juicio, una sola figura femenina, cuya imagen caleidoscópica se forma con todas ellas: una mujer de frontera, endurecida por la cultura imperante del sometimiento a la dominación masculina, pero con capacidad de autosuficiencia fortalecida por las condiciones extremas de su supervivencia. Son mujeres que buscan una salida como madres, esposas, amantes o prostitutas, sorteando siempre la presión de los hombres con quienes conviven, que pretenden decidir siempre sobre su destino con la naturalidad que otorga una costumbre inmemorial,  sin percatarse que son más débiles e inmaduros que ellas.

Mi juicio sobre la novela, sin ser negativo, no es muy entusiasta, puesto que considero que esta es una obra menor de entre las de Leonard siendo más importantes, a mi juicio, obras como Ciudad Salvaje, Joe LaBrava o Persecución mortal, más cercanas al “hard boliled” y con menor acento western que le confiere la ambientación histórica de esta novela.

También es cierto que siento cierta reticencia a atribuirle la categoría de maestro de la novela negra comparable a Chandler o Hammet o incluso asimilarle a autores de una generación anterior como James M. Cain o Jim Thompson. Sin embargo, si creo que forma parte de ese elenco de autores como Donald E Westlake, Chester Himes, George V Higgins,  Mike Spillane, Robert B. Parker (con los que comparte ciertas similitudes de estilo, salvando las distancias) que no conviene olvidar y cuya obra es muy conveniente frecuentar (y aprender). 

Según la web del autor, otros títulos suyos Yibuti; Raylan; El día de Hitler; Tu ganas, Jack; Mister Paradise; Persecución mortal; Un tipo implacable; El Blues del Misisipi; Almas paganas; Ciudad salvaje; Cuba libre; Cócktail explosivo; Pronto; Hombre desconocido 89; Bandits; Joe LaBrava; 

Un saludo 

  • Editorial: Alianza Editorial
  • Páginas: 384
  • Año: 2011
  • Traductor: Catalina Martínez Muñoz
  • Tamaño: 200×130 mm
  • EAN: 9788420653204


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“el muñeco de nieve”, de jo nesbo. tensando un poco más el fino hilo de la novela negra escandinava.


“Enfermera, ¿qué es más malvado? ¿Quitarle la vida a una persona que quiere vivir o la muerte a una persona que quiere morir” J.N

Parece que últimamente todas mis reseñas (y casi mis lecturas)  giran alrededor del tema de la novela negra que se escribe en los países nórdicos. Aún me quedan en el tintero un par de entregas sobre este tema (entre ellas la reseña sobre otro trabajo de un escritor escandinavo). Tanta saturación respecto de la misma temática puede provocar un hastío, un empacho intelectual que acabe como reactivo, en una aversión sistemática a todo lo que tenga algo que ver con la literatura que nos llega del frío norte europeo. Pero por otro lado creo que permite vislumbrar, desde cierta perspectiva general, en el conjunto de autores, una tendencia, una corriente, una orientación que la lectura aislada de alguna de las novelas quizás me hubiera impedido percatarme de ello. Me refiero al abandono de la postura crítica frente a los logros del alabado estado de bienestar y la adscripción a la novela criminal neta.

Es cierto que los autores que leemos pueden tener un estilo muy diferente, pertenecer a distintas generaciones y beber de fuentes distintas, cuya influencia se refleje de distinta forma en sus obras. Pero concretamente con esta novela de Jo Nesbo he percibido un cambio sutil: el autor se ha apartado ya del camino emprendido en novelas como “Petirrojo”. Además del hecho criminal concreto que caracteriza a toda novela negra o policíaca, el autor iniciaba magistralmente un acercamiento a la historia reciente de Noruega, país natal del autor y donde se ubica la acción, alternando el plano temporal coetáneo de la novela y los antecedentes históricos de las motivaciones del personaje, concretamente la Segunda Guerra Mundial, ofreciéndonos un apunte de lo que significó dicha contienda para los ciudadanos noruegos, las secuelas de la ocupación nazi y la posterior Guerra Fría y la influencia sobre toda una generación de noruegos que finalmente vieron emerger de sus aguas el oro negro que les ha permitido una independencia económica y varias negativas a integrarse de pleno en la CEE y en la posterior Unión Europea, no así respecto de su inequívoca adhesión atlántica (NATO)

Donde aquella novela destacaba, en contraste con la que es objeto de esta reseña, era, principalmente, por la carga de crítica social que contenía o quizás el trasfondo sociológico de una sociedad en transformación, pareja al resto de la Europa del norte, en el quicio entre el deseo de integración y la voluntad de independencia.. Obviamente no alcanza a la figura de escritores como Faulkner, Camus, Milan Kundera o Norman Mailer (ni creo que sea esa la intención de su autor) ni tampoco es representativa de la literatura de la contracultura, pero sí se servía del cauce formal de la novela negra para expresar algo más: los rescoldos de las secuelas de la guerra en un país que había alcanzado, aparentemente, cincuenta años después, la estabilidad social aparejada al progreso económico. Todo ello sin perder de vista el objetivo principal de la novela, narrar una historia de tintes criminales y la consiguiente investigación policial.

A mi juicio, la novela “el muñeco de nieve” carece de esta trascendencia, sin que por ello, ciertamente, se resienta en lo más mínimo su gran valor como novela negra. La trama es interesante; el argumento no tiene fallos apreciables de coherencia, aunque cojea un poco su verosimilitud; el protagonista que da continuidad a la saga, Harry Hole, aparece perfectamente definido y caracterizado como tal, y es reconocible para los seguidores de este autor y personaje. Es una muy buena novela negra, atractiva y entretenida, que es la esencia del género.

Creo yo que la enormidad de autores y argumentos, cada cual más rebuscado, obliga de algún modo a aquellos a encontrar elementos diferenciadores respecto del resto de sus colegas, que no dejan de ser competidores directos dentro del mercado editorial. Esta es la circunstancia a que aludía al principio. Creo detectar un abandono de la crítica social y una búsqueda de originalidad casi que a cualquier precio, con tal de ofrecer algo distinto (que no mejor).

Afortunadamente, vuelvo a reiterar, Jo Nesbo aún no ha roto el hilo que ya está suficientemente tenso. Esta novela, aunque no es la mejor del autor sí es mejor que muchas (y aún mucho mejor que la mayoría) y tiene atractivo suficiente como para seguir siendo fiel a la saga de Harry Hole. Las dos únicas pegas que le reprocho no necesariamente pueden ser compartidas por el resto de lectores a quienes gustan las novelas de Jo Nesbo. Una es la excesiva truculencia de los asesinatos, lo rebuscado de la técnica asesina. Yo creo que un simple asesinato por celos o por dinero (los de toda la vida) aún pueden ofrecer novelas muy interesantes.La otra pega es que propone excesivas soluciones fáciles al enigma de la identidad del asesino en un intento de retorcer aún más la trama y esto le quita credibilidad, espontaneidad y frescura, pareciendo una técnica algo artificiosa. Pero si lo que buscas es sangre e intriga, la tienes a raudales. Un saludo 

SINOPSIS EDITORIAL: Pronto caerán las primeras nieves. Y entonces él reaparecerá. Y cuando la nieve se haya fundido, se habrá llevado a alguien más. Un chico se despierta y descubre que su madre ha desaparecido. La busca por toda casa; no hay ni rastro de ella. Pero al mirar hacia el jardín, ve que su bufanda favorita cuelga del cuello de un muñeco de nieve. Y cuando Harry Hole y su equipo empiezan a investigar, descubren que un número alarmantemente alto de esposas y madres han ido desapareciendo en los últimos años. Todo parece indicar que este no es un caso aislado. Poco después desaparece una segunda mujer y las peores sospechas de Harry parecen confirmarse: se enfrenta a un asesino en serie que opera en su ciudad

Jo Nesbø (nacido el 29 de marzo de 1960 en Oslo), Noruega, Líder y cantante del grupo musical de rock noruego Di Derre. Escritor de novela negra cuya primera obra apareció en 1997 publicó su primera novela negra Flaggermusmannen, que inaugura la serie del inspector Harry Hole, y que fue galardonada con el premio Riverton a la mejor novela negra noruega y el premio Glassnøkkelen a la mejor novela negra de los países nórdicos.

  • Autor: NESBO, JO
  • Editorial: RBA
  • Año de edición: 2013
  • Traducción: Carmen Montes y Ada Bermúdez
  • ISBN: 9788490067628


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“a quemarropa” de donald westlake (richard stark): la contundente irrupción de parker.


Todo el mundo seguía una línea de conducta. Ellos también; una línea de conducta muy sencilla, que sin duda cambiaría. Él también; una línea de conducta muy complicada, que sin duda cambiaría. Muy pronto. D.W

Donald Westlake, o mejor dicho Richard Stark,  es un claro representante del subgénero de la novela negra denominado “hard-boiled”. Aun cuando no fuera ni mucho menos precursor del género, ni alcanzara la altura y brillantez literaria de predecesores como Raymond Chandler o Dashield Hammett –uno de los pioneros cuyo estilo seco y violento continuaron Ed Mc Bain o Chester Himes, entre otros-, la novela “A quemarropa” nos ofrece, a mi juicio, el más puro ejemplo del arquetipo hard-boiled: una estructura narrativa sencilla, sin complejas subtramas ni innumerables voces narrativas, con un personaje principal bien definido, así como los distintos personajes secundarios escuetamente retratados, que se apoya en un lenguaje despojado de alambicados adornos estilíticos para desarrollar un argumento igualmente sencillo, en el cual predomina la acción y la violencia sobre la intriga o el suspense.

Es una novela esencial, contundente, de lectura ágil y atractiva. Es la aparición en la escena literaria del personaje Parker que marcó escuela como un de los tipos más duros de la novela negra.

Con una inteligencia animal, la determinación de un tornado, la implacabilidad de la furia divina y tan escasa empatía como un bloque de hormigón, Parker inicia la búsqueda de su exmujer y un antiguo socio quienes le dieron por muerto, tras dispararle y quemar la casa, arrebatándole su parte en el botín de un atraco. Persiguiendo el rastro de su socio se irá introduciendo en el entramado de la mafia y paulatinamente se le complicarán las cosas, aunque no por ello aflojará la presión y perderá la vista su objetivo, aunque para ello deba dejar tras de sí una larga hilera de cadáveres.

Esta novela fue llevada al cine en tres ocasiones, siendo protagonistas, en orden de calidad decreciente por Lee Marvin, Mel Gibson y Jason Statham.

Altamente recomendable. Un saludo. 

Donald E. Westlake, escritor y guionista norteamericano, nacido en Nueva York, 12 de julio de 1933 y fallecido en Mexico, de 31 de diciembre de 2008. Se adentró principalmente en el género de la novela negra dura –con la serie del personaje Parker- y la novela negra ligera, con tono de humor – con la serie Dortmunder, aunque también escribió novelas de ciencia ficción. Su carrera fue muy prolífica, publicando en un mismo año varias novelas bajo distintos psuedonimos como Richard Stark, Tucker Coe, Samuel Holt, Morgan Cunningham, Alan Marshal, Edwin West,  Edwin Wood, Timothy J. Culver, Curt Clark, Ben Christopher o Grace Salacious.En 1990 obtuvo una nominación al Oscar al mejor guion por Los timadores obra de Jim Thompson, dirigida por Stephen Frears. Sus obras más famosas fueron adaptadas al cine, tales como A quemarropa (1967), Un diamante al rojo vivo (1972).Obtuvo tres premios Edgard Allan Poe y el título de Gran Maestro del Misterio en 1993, concedidos por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos.Otras obras suyas: Dios salve al primo, Un diamante al rojo vivo, El Gancho, A quemarropa, El hombre que cambió de cara, La luna de los asesinos, Tiempo de matar, Atraco al banco, Ayúdame, estoy prisionero, ¿Por qué yo?, Policías y ladrones, El muerto sin descanso.

Richard Stark (Donald E. Westlake) - A quemarropa

  • Título: The Hunter (Parker #1)
  • Autor: Donald E. Westlake (con el seudónimo de Richard Stark)
  • Traducción: Maria Teresa Segur Giralt
  • Editorial en castellano: RBA
  • ISBN: 9788490061060
  • Número de páginas: 192