lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“el cártel” de don winslow: acción y reacción, revolución y política.


“Tiene esa creencia tan estadounidense de que todo problema tiene solución, mientras que un mexicano sabe que eso no es necesariamente cierto.” D.W.

Contra la opinión generalizada sobre el petroleo mexicano como el más importante recurso natural del país, ciertamente existe otra realidad inmanente e inagotable que se ha convertido en el recuso natural mexicano por excelencia: la frontera con Estados Unidos. Fuente no solo de aportaciones económicas sino también culturales. La cercanía con la gran potencia americana y la permeabilidad de ambas fronteras, sobre todo a raíz del tratado de libre comercio suscrito por los dos países, ha supuesto un intercambio enriquecedor y la apertura a la sociedad mexicana de un mercado norteamericano, consumista, voraz y apetente. El crimen organizado de los cárteles mexicanos, versátil y emprendedor como toda gran multinacional, se ha aprovechado de la coyuntura económica y se ha fortalecido con la relación.

El autor norteamericano ha escrito una gran novela sobre el mundo de la droga en México. Mejor dicho, ha escrito dos grandes novelas, pues la ganadora del Premio RBA 2015, “El cártel”, objeto de esta reseña, no es sino la continuación de otra gran novela titulada “El poder del perro”. Ambas ambientadas dentro del mundo del narcotráfico mexicano y la guerra abierta por ambos gobiernos federales, norteamericano y mexicano, contra los señores de la droga.

En opinión del autor, es la ilegalización de las drogas la causa, precisamente, del fortalecimiento de los cárteles del narcotráfico, pues el elevado precio de la droga que provoca su persecución policial, conlleva a un incremento del poder económico de las organizaciones criminales.

De cualquier modo, el problema de la droga “en México” hace tiempo que ha pasado a ser el problema de la droga “en Estados Unidos” y ello está claro con la creciente implicación del gobierno norteamericano en la guerra contra el narcotráfico mexicano, su colaboración con las autoridades políticas y policiales mexicanas y la asignación de presupuestos y recursos económicos para combatir en origen, la raíz de este mal.

Son lejanos aquellos tiempos, en los años 80, en los el “líder narco_revolucionario” Carlos Ledher justificaba su lucha contra el imperialismo yanqui con “la bomba atómica de los pobres”, la droga, enmascarando su actividad crimininal bajo la ficción de una acción política. sin embargo, tiempo después, la solución a la cuestión del narcotráfico se ha decantado como, efectivamente, una cuestión “política” debería ser únicamente policial. 

Pero es que en la sociedad mexicana se esta entablando una batalla a distintos niveles, que la novela de Don Winslow refleja a la perfección. Existe una guerra abierta contra el narcoterrorismo mexicano por parte de la autoridades norteamericanas, cuyo escenario son las calles de las grandes ciudades mexicanas, Mexico D.F., Jarez, Sinaloa, Cuernavaca, etc. Y a su vez existe una lucha interna entre los distintos cárteles de la droga por asumir el control de los territorios, en la que son alineados forzosamente ciudadanos civiles, periodistas, alcaldes y autoridades. También, por mor y obra de la corrupción existe una pugna encubierta entre las distintas instituciones encomendadas de la lucha contra la delincuencia, de tal modo que los policias y autoridades corruptos se convierten en peones de los narcos y son utilizados para eliminar y desactivar “legalmente” a sus respectivos competidores.

La novela objeto de reseña, es merecedora de grandes elogios y justamente galardonada con el premio RBA. Con una profusa y amplia documentación de base, se articula un relato robusto, vertiginoso, y trepidante. Una acción creciente a través de una narración sobria y  sencilla, con los mimbres de un best seller pero sin desmerecer su calidad literaria.

Frente a otras novela del autor bastante flojas más flojas, por lo menos a mi juicio, como “Muerte y vida de Bobby Z”, Don Winslow recupera a sus personajes anteriores novelados en “El poder del perro” y rompe con la maldición de las segundas partes. 

Un saludo.

SINOPSIS EDITORIAL: El cártel es una colosal narración que se mueve entre los áridos escenarios mexicanos y los despachos de los poderosos en Washington, y que se extiende hasta ciudades europeas como Berlín y Barcelona.

El agente de la DEA Art Keller vive en el más puro anonimato en un monasterio en Abiquiu (Nuevo México), retirado del mundo y dedicado a la apicultura. Después de tres décadas luchando a brazo partido en la Guerra contra las Drogas sólo desea paz y tranquilidad. Testigo de baños de sangre y más horrores de los que hubiera podido imaginar, su pulso contra el cártel más poderoso de México, La Federación, se saldó con el arresto de su líder, Adán Barrera, no sin ver antes cómo moría su compañero y se desintegraba su familia. Exhausto y destrozado, quiere dejar atrás para siempre su pasado en la agencia. Pero los planes no siempre salen como uno quiere y Keller recibe un día la visita de un ex compañero con la noticia de que Barrera ha puesto precio a su cabeza: dos millones de dólares. La situación se complica aún más cuando, al cabo de poco tiempo, el criminal escapa de la prisión mexicana a la que había sido trasladado desde una estadounidense a cambio de delatar a otros traficantes.

Don Winslow, escritor nacido en Nueva York, 31/10/1953. Estudió periodismo e Historia africana en la Universidad de Nebraska. En Sudáfrica trabajó como periodista e investigador en la Universidad de Ciudad del Cabo. Es autor, entre otras, de una serie de novelas protagonizadas por el investigador Neal: Un soplo de aire fresco (A Cool Breeze on the Underground, 1991); Tras la pista del espejo de Buda (The Trail to Buddha’s Mirror, 1992); En lo más profundo de la meseta (Way Down on the High Lonely, 1993); A Long Walk Up the Water Slide (1994); While Drowning in the Desert (1996). Su dos novelas más importantes vienen referidas al mundo del narcotráfico mexicano: El poder del perro (The Power of the Dog, 2005) y El cártel, IX Premio RBA de Novela Negra 2015.

El Cártel

 Premio RBA de Novela Negra 2015

  • Autor: Don Winslow
  • 704 páginas
  • ISBN: 9788490566367
  • Traductor: Efrén del Valle Peñamil
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“meridiano de sangre” de cormac mccarthy no hay salvación en un paisaje (interior) devastado


“Jinetes espectrales, pálidos de polvo, anónimos bajo el calor almenado. Por encima de todo parecían ir totalmente a la ventura, primordiales, efímeros, desprovistos de todo orden. Seres surgidos de la roca absoluta y abocados al anonimato y alojados en sus propios espejismos para errar famélicos y condenados y mudos…”.

Un análisis sucinto de mis tres lecturas de Cormac McCarthy me ha llevado al convencimiento de que este autor reniega del género humano. Tanto “No es país para viejos”, y sobre todo “la Carretera” y “Meridiano de sangre”, son novelas sobre la desolación interior, la ausencia de significado trascendente del alma humana, la imposibilidad del hombre de regir su vida y su destino, salvo un lento transcurrir entre el nacimiento y la muerte.

La novela “Meridiano de sangre” está animada por una filosofía del fatalismo en la que las acciones de los personajes no son sino un mero accidente dentro de la inmensidad de acontecimientos de la naturaleza, nuestro destino, según el autor, ya está determinado de antemano y nosotros carecemos de la capacidad de elegir una vía de actuación que nos posibilite configurarlo.

Son muchas las citas que en este sentido pueden extractarse:

“Hacía tiempo que había desistido de sopesar las consecuencias y concediendo como lo hacía que el destino de los hombres está fijado se arrogaba no obstante la facultad de contener en sí mismo todo lo que alguna vez sería y todo lo que el mundo le depararía alguna vez y puesto que la carta de sus destino estaba escrita en la piedra original él se atribuía la autoridad y así lo manifestaba”

“Pues la existencia tiene su propio orden y eso no puede ninguna inteligencia humana siendo que la propia inteligencia no es sino un hecho entre nosotros” 

“Aunque uno pudiera descubrir su destino y elegir en consecuencia un rumbo opuesto solo llegaría fatalmente  al mismo resultado y en el momento previsto, pues el destino de cada uno de nosotros es tan grande como el mundo en que habita y contiene en sí mismo todos sus opuestos.”

El estilo narrativo contribuye a esta sensación, con frases cortas, casi telegráficas, precisas, siempre narradas desde un punto de vista omnisciente, en tercera persona, como ofreciendo una distancia, un alejamiento, frente a lo escrito. El lector no llega a implicarse en la narración porque no le ofrece alternativa de empatizar con los personajes, le coloca en una posición de mero observador redundando en su negativa a conceder posibilidad de redención de los personajes. Incluso, sus protagonistas principales carecen de nombre: “el hombre” y “el niño” o “el chico” de  “la Carretera” o “el chaval” de esta novela objeto de reseña, lo cual, innombrados, les deshumaniza, les arrebata el atributo de su singularidad y les incorpora como un elemento más del mecanismo de la naturaleza.

Otro elemento a destacar es, precisamente, la extraordinaria calidad de sus descripciones del paisaje y el entorno natural; su vocabulario es amplio, elaborado, culto y rico  en metáforas sorprendentes; su lenguaje tiene una gran fuerza evocadora de imágenes, sobre todo sobre la inmensidad del territorio, su desolación (pareja a la vacuidad y negrura de los personajes), la hostilidad y la  enorme dificultad que ofrece al hombre para su subsistencia, como si aun existieran territorios en los que la fuerza asoladora de la tecnología humana aun no hubiera hollado ni marcado, encontrándose el hombre, sólo, enfrentado a la terrible belleza de la naturaleza en su máxima expresión… al hombre desnudo ante el dios de la naturaleza,  el hombre cuyo corazón no ofrece diferencias  que no tiene nada que aportar, nada que ofrecer y nada que recibir. Un lenguaje distinto, para expresar la incomunicación entre el hombre y la belleza impermeable de un paisaje absoluto.

Finalmente el tercer elemento a destacar, a mi juicio, que se dirige en la misma dirección apuntada, es la cruda y descarnada manera de presentar la violencia, la acción salvaje, la deshumanización y animalización del ser humano que se convierte en un depredador cruel y sanguinario.

Bajo este tratamiento singular, el argumento gira en torno a una vida típica del western de frontera, en un contexto histórico real. La historia de un “chaval” que abandona su mísero hogar para unirse a los 14 años a una banda de pistoleros a las ordenes del radical y ultranacionalista Capitan White del Ejercito de Estados Unidos cuya intención es recuperar México para la Unión. En la lucha contra los comanches el grupo acaba exterminado y el “chaval” es encerrado en una prisión de Chihuahua donde únicamente puede salir para alistarse en el grupo de John Joel Glanton, contratado por el gobierno mexicano para “limpiar” la frontera de apaches, pactándose una cantidad de oro por cada cabellera india que entregasen como prueba de su labor. Como al fin y al cabo todas las cabelleras parecen iguales, la actividad del grupo degenera en una razzia sangrienta e indiscriminada que no distingue entre cabelleras indias, nativos mexicanos, o el propio ejercito regular de Mexico. Finalmente huyen a Arizona donde, tras numerosos abusos, son acosados y masacrados por el ejercito americano.

El chaval sobrevive también a este percance y va vagando por la geografía americana, Arizona, California, Texas…. El tiempo va pasando y tiene un último encuentro con el Juez Holden, antiguo miembro del clan de Galton, personaje carismático, complejo, cruel, inteligente, alucinado, contrapunto de nuestro protagonista a lo largo de toda la novela. El final es abrupto y ciertamente algo confuso, y me resisto a desentrañarlo. Puedo decir que la novela acaba donde acaba.

Y también acaba mi reseña. Recomiendo la lectura de la novela con un énfasis rotundo. Es una novela extraordinaria, magnífica, brutal. No es de extrañar que Cormac McCarthy siempre sea considerado un próximo candidato al Premio Nobel. Este año no pudo ser y posiblemente el año que viene tampoco al habérselo concedido a una autora canadiense. Quien sabe, quizás para el año 2015.

Un saludo

Cormac McCarthy es un escritor norteamericano, nacido en 1933, cuya obra ha sido reconocida con los premios Pulitzer y el National Book Award, así como ha sido objeto de culto principalmente por sus adaptaciones cinematográficas realizadas por cineastas como los hermanos Cohen. Se le considera un serio candidato al premio Nobel y unos de los mejores autores norteamericanos del momento. Ha escrito, entre otros los siguientes libros Suttree (Suttree, 1979), Meridiano de sangre (Blood Meridian or the Evening Redness in the West, 1985), Trilogía de la frontera: I – Todos los hermosos caballos (All the Pretty Horses, 1992). Ganador del National Book Award. II – En la frontera (The Crossing, 1994) III – Ciudades de la llanura (Cities of the Plain, 1998), No es país para viejos (No Country for Old Men, 2005) La carretera (The Road, 2006). Ganador del Premio Pulitzer de ficción en 2007.

Meridiano de sangre

  • Título original: Blood Meridian or the Evening Redness in the West
  • Editorial: Random House
  • País: Estados Unidos
  • Fecha de publicación: 1985
  • Traducción: Luis Murillo Fort
  • Páginas: 327 p.
  • ISBN   0-394-54482-X


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“pedro paramo”, de Juan Rulfo: magistral mecanismo literario donde vida y muerte comparten una misma historia.


“Esa noche volvieron a sucederse los sueños. ¿Por qué ese recordar intenso de tantas cosas? ¿por qué no simplemente la muerte y no esa música tierna del pasado?” J. R.

Juan Rulfo, escritor mexicano, nacido en Jalisco en 1917 y fallecido en Mexico D.F en 1986. Premio Nacional de Literatura de Mexico en 1970 y Premio Príncipe de Asturias en 1983. Autor de dos únicas novelas -publicadas-, “Pedro Páramo” y “el Gallo de oro” y un libro de cuentos titulado “El llano en llamas”. Pese a tan escasa obra literaria, su extraordinaria calidad literaria le ha encumbrado en la cima de la literatura mexicana y de la literatura en castellano  alcanzando la categoría de mito y leyenda de las letras universales.

Debo decir que, personalmente, considero a “Pedro Páramo” una de las obras más importantes de la literatura. Su primera lectura me produjo una sensación perturbadora y un asombro excepcional: hasta ese momento mi ingenua concepción de la literatura se basaba en un relato cronológicamente ordenado   en el que la trama y argumento primaba sobre la riqueza verbal, ignorante sobre las posibilidades estilísticas que ofrecen la distorsión temporal y espacial, la mezcla y alternancia de distintos niveles narrativos, las interpolaciones subjetivas, la falta de transición entre el discurso en primera persona, en tercera persona o los monólogos interiores, la indeterminación de fantasía y realidad.

Sus innovaciones formales y estructurales abre el camino seguido por otras grandes obras de la literatura del Boom Hispanoamericano como “la muerte de Artemio Cruz” de Carlos Fuentes, “Cien años de Soledad” de García Màrquez,  “Rayuela” de Cortazar, “La Casa Verde” de Vargas Llosa y ,”Tres tristres tigres” de Cabrera Infante.

Destaca igualmente su profundo simbolismo que contrasta con el carácter claramente localista, arraigado en el territorio mexicano y el ambiente alucinatorio con el que logra dotarle gracias a su virtuosismo formal, haciendo difusos los límites entre sueño o vigilia, entre mundo e inframundo, entre realidad e irrealidad.

La trama, básicamente, consiste en el relato que Juan Preciado hace sobre su venida a Comala, el pueblo de su padre, Pedro Páramo, cacique del lugar, al que nunca conoció y cuya madre, en el lecho de muerte, le hizo hacer promesa de regresar y exigirle rendir cuentas.  A su llegada al pueblo encuentra un lugar deshabitado y fantasmal poblado con el espiritu de los muertos. A lo largo del relato nos vamos percatando de las circunstancias de Juan Preciado y su conversación con los muertos nos dan noticia de la vida de Pedro Páramo y la causa de toda esa desolación.

Es una novela corta y larga a la vez, que necesitada de más una lectura y un estudio sosegado y lento. Siento no tener la capacidad para exponer toda su significación, todos sus mecanismos y técnicas, simplemente el asombro y la admiración frente a una obra maestra, (pero eso es suficiente, ¿o no?). Un saludo.

  • Nº de páginas: 132 págs.
  • Editorial: EDICIONES CATEDRA S.A. Col. Letras Hispánicas
  • Lengua: ESPAÑOL
  • Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
  • ISBN: 84-376-0418-4
  • Edición de Jose Carlos Gonzalez Boixo
  • Plaza de edición: Madrid
  • Año publicación: 1955