lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“1984”, de george orwell: nos merecemos el futuro que hemos osado invocar.


“La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza.

El poder no es un medio; es un fin en si mismo

Quien controla el presente controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro

Ya estamos suprimiendo los hábitos mentales que han sobrevivido de antes de la Revolución. Hemos cortado los vínculos que unían al hijo con el padre, al hombre con otro y al hombre con la mujer. Nadie se fía ya de su esposa, de su hijo, ni de un amigo. Pero en el futuro no habrán esposas ni amigos. Los niños se les quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello. No habrá lealtad; no existirá más felicidad que la que se debe al Partido, ni más amor que el amor al Gran Hermano” G.O

Los años 80 fueron años de recrudecimiento de la Guerra Fría y de la amenaza nuclear. Guerras, desastres naturales, revoluciones sangrientas, asesinatos y magnicidios, hubo de todo y de todo lo peorcito que podía haber.

Sin embargo, también fue la década del definitivo deshielo. Del agotamiento y consunción del modelo político y económico soviético; una utopía irrealizable que tuvo como consecuencia, junto con el gemelo régimen comunista chino, la eliminación de millones de personas, por la guerra, la inanición, el asesinato y la represión política.

Concretamente el año 1984, homónimo de la estupenda novela de George Orwell, fue el año de la publicación de otra extraordinaria novela, “La insoportable levedad del ser”, de Milan Kundera, crítica con el régimen comunista checo, pero con un toque filosófico existencialista que supo conectar con las inquitudes de aquella generación de personas a las que iba dirigida. También fue el lanzamiento de los discos icónicos de dos grandes estrellas del Pop y Rock: “Like a virgin” de Madonna y “Born in the USA” de Bruce Springsteen (tan solo por ello, merece la pena ser recordado ese año 1984). Cómo nó!, ese año fue el lanzamiento de la película basada en la novela, protagonizada magistralmente por John Hurt.

Ciertamente, a la vista de la innumerable información que existe sobre la obra de Orwell, mucho más erudita y precisa que la mía, esta reseña no pretende ser un estudio detallado sobre la novela. No me siento capacitado para ello, fuera de saber apreciar la perfección de su estructura, la genialidad de su innovación y la fuerza de su mensaje, a la vez que la amenidad de su argumento y el atractivo de su tratamiento literario. Tampoco pretende ponderar las virtudes de la obra literaria en sí. Ni siquiera incentivar su lectura. Poco puedo aportar en ese sentido que no haya sido ya intentado por otros, y que no haya conseguido la obra por sí misma.

Sin más, quizas, pretendo con esta reseña aportar una reflexión personal sobre el significado y valoración ética de la novela 1984. Ética, filosófica, que no ideológica o política.

Aunque las previsiones premonitorias de Orwell no se cumplieron, al menos no en los términos imaginados por el novelista, si es cierto que la sociedad occidental no ha solventado nunca ese precario equilibrio entre la libertad y la seguridad, inherente creo yo, a la condición humana: el riesgo de sucumbir al vértigo de la responsabilidad de una eleción libre y voluntaria o caer en el abandono complaciente de la dejación de nuestros derechos a cambio de un inmediato e ilusorio bienestar (“panem et circenses”). El conformismo y el sometimiento a la autoridad que fue estudiado por el psicologo Erich Fromm como mecanismo de huída de las personas frente al miedo que provoca la libertad.

La importancia y significación de la novela 1984 de Orwell, junto con la estupenda sátira “La rebelión en la granja”, radica en que desveló los mecanismos de la represión y manipulación del régimen totalitarista soviético (y con él, el de todo totalitarismo camuflado bajo el disfraz del patriotismo, del nacionalismo e, incluso, de la democracia) con el objetivo de influir no solo en la libertad de elegir de las personas sino, más allá aún, en la misma capacidad de pensar.

Orwell supo ver todos los instrumentos de control social de los que se sirve el poder para someter y sojuzgar al indefenso ciudadano individual: la generalidad de las medidas “excepcionales” en defensa de un hipotetico enemigo exterior y también de un enemigo interior, convenientemente aleatorio e indeterminado; la manipulación mediante la propaganda política y el sometimiento a consignas uniformadoras que diluyen el individuo y lo cohesionan en una masa informe siempre conducida y orientada al objetivo común; la permanente visibilidad y exposición al escrutinio general, que elimina no solo la discrepancia sino la mera voluntad de discrepar; la alteración del lenguaje se llega a la alteración de los mecanismos de pensamiento y con ello a la anulación de la voluntad de la persona y su conversión en un mero sujeto voluble y manipulable; la eliminación sistemática de toda costumbre y tradición, fundamento de la antigua sociedad que se pretende erradicar, y su sustitución por “lo nuevo”, “lo moderno”, “lo mejor”, sin otorgar al individuo el más mínimo derecho a elegir.

Tiene una gran vigencia en la actualidad el ejemplo orwelliano por cuanto que debemos ser muy cautos a la hora de someternos a la dictadura del lenguaje políticamente correcto que lo que hace es anular nuestra capacidad de pensamiento crítico en favor de campañas de acción controladas por intereses ajenos a los nuestros. Y se ha convertido en algo mucho más importante ahora que es dificil discernir donde se encuentra el peligro. Porque es obvio nuestro rechazo al genocidio, a la represión política, a la dictadura “visible”, pero nos encontramos expuestos a otras muchas influencias no detectables que, en defensa de valores como la “modernidad”, el “progreso”, “el bienestar de la mayoría”, ocultan una ofensa contra la libertad y contra la tolerancia. Independientemente del color político que las ampare.

La lectura de la novela de Orwell es imprescindible para percatarnos de las presiones invisibles a las que estamos sometidos. Yo la metería en la misma maleta que otras tantas obras universales como “la rebelión en la granja”, del mismo autor, “Un mundo feliz” de Aldoux Huxley, “Nosotros” de Zamiatin, “El proceso” de Kafka, “La naranja mecánica” de A. Burguess, “El cero al infinito” de A. Koestler y “Vivir” de Ayn Rand.

Un saludo.

BIOGRAFIA: Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 19031, Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950), conocido bajo el seudónimo de George Orwell. Fue un escritor, periodista y ensayista británico, muy activo y comprometido políticamente, hasta el extremo de participar en la Guerra Civil española enrolado en las Brigadas Internacionales. De su experiencia en la guerra y la represión interna dentro de las filas comunistas llegaría a decir: «La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo».

Destaca en su obra su faceta periodística, con libros como “Homenaje a Cataluña” (Homage to Catalonia), sobre la guerra civil española, o “El camino a Wigan Pie” (The Road to Wigan Pier), que describe las pobres condiciones de vida de los mineros en el norte de Inglaterra. Igualmente destacan sus novelas “Rebelión en la granja” (Animal Farm), como alegoría de la corrupción estalinista de los ideales socialistas de la Revolución rusa, y 1984”, una visión distópica de la sociedad fuura bajo un régimen totalitario muy parecido el régimen estalinista.

RESUMEN EDITORIAL: En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla de forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos… hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.

1984

  • Título: 1984.
  •  Título original: Nineteen Eighty-four.
  • Autor/a: George Orwell.
  • Editorial: Debolsillo.
  • Traducción: Miguel Temprano García.
  • Año: 2013 (1949).
  • Páginas: 329.
  • ISBN: 9788499890944.
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“el sindrome e”, de franck thilliez: por entre las grietas de lo consciente se cuela un extraño


“Hemos podido descubrir las zonas del cerebro implicadas en el proceso de compra, como la ínsula, que es la zona del dolor y el precio, el cortex prefontral medio, el putamen o el cuneo. Pronto bastará que una anuncio entre en su campo visual o sonoro para que tenga impacto en su cerebro. Aunque sus ojos o sus oídos no presten atención, habrá sido concebido de tal manera que estimulo los circuitos de memorización y el proceso de compra” F.T.

Cuando Perseo entró en la cueva de las Gorgonas se cuidó mucho de llevar su bruñido escudo de bronce para evitar mirar directamente el horror de la mirada de Medusa y así quedar convertido en piedra.

Dudo mucho que esta referencia, algo pedante y traída por los pelos (otra broma involuntaria), haya venido a la mente de algún lector de la novela que nos ocupa. Muy posiblemente se acomode mejor esa secuencia estremecedora de la película “The ring” donde las víctimas de la maldición morían sólo con ver un video endemoniado. O esa estupenda novela de Josh Malerman titulada “a ciegas”, donde un horror desconocido que  ataca al género humano hasta hacerlo enloquecer, se introduce también por la mirada. 

En la novela, el simple visionado de una antigua película muda produce consecuencias extrañas en la persona que la ve. Desde la alteración del ritmo cardíaco hasta la aparición de una ceguera de origen incierto.

Su argumento, sin embargo, no trata ni de mitos ni de maldiciones. Trata más bien del mal que subyace en el género humano, de sufrimiento interior, de la capacidad de cada individuo de superar (o no) el condicionamiento de la adversidad, el dolor o las malas influencias.

Y para contarnos todo eso utiliza el vehículo de la mirada. La idea de que, si bien los ojos son la ventana del alma, esa ventana abierta al vacío de los otros también puede ser una invitación a que el horror ajeno entre en nosotros.

Con gran habilidad argumental, Thilliez nos presenta una trama basada en la idea de los experimentos sobre las imágenes subliminales en el cine, combinada con una malévola conspiración urdida en los albores de la guerra fría que sabe aprovechar y encauzar hacia la manipulación y tortura psicológica toda la genialidad de un precursor y clarividente cineasta. Y alimentar su locura para desarrollar un “arma” devastadora: nuestra violencia latente liberada del freno de la conciencia, la culpa o la compasión.

A esta trama adictiva se le añade un estilo trepidante y  directo que sabe administrar las pausas y ofrecernos paso a paso, las dosis necesarias de información para que mantenerlos en vilo hasta el desenlace final.

Igualmente, a mi juicio, los personajes principales, están muy bien perfilados y caracterizados. Por un lado, el comisario Sharko, aquejado de una esquizofrenia paranoide que, sorprendentemente, nadie es capaz de detectar. Por otro lado, la teniente Lucie, esforzada madre de familia, muy capaz y competente en su trabajo, aunque no tanto en su vida personal.

 La novela reúne los ingredientes de una buena novela negra con aspiraciones de superventas.

La única objeción que puedo ponerle es que, si bien tiene un final cerrado, el autor nos deja bien claro un “continuará” que a mí, personalmente, me desagrada sobremanera. Todos somos conocedores del mercado y de la necesidad de aprovechar el tirón de un personaje, pero el autor podía limitarse a escribir, sin más, otra nueva novela, sin tener que avisar, sin arrobo alguno, que las peripecias de los personajes van a tener una continuación. Yo prefiero pensar que cada novela es única y no que forma parte de una cadena de montaje perfectamente planificada. Pero yo soy muy raro.

En fin, ahora que viene el veranito, es una buena lectura, interesante y sin complicaciones.

Un saludo.

BIOGRAFIA: Franck Thilliez sitio web oficial (Annecy 1973) escritor francés, ingeniero en nuevas tecnologías. Su primera novela fue El ángel rojo (Train d’enfer pour Ange rouge, 2004),  Le chambre des morts ha sido llevada al cine en 2007 por Alfred Lot. En 2010 publica El síndrome E, primer volumen de un díptico sobre la violencia, seguido de Gataca en 2011 y Atomka en 2012

SINOPSIS EDITORIAL: Un hecho muy extraño altera el verano de la teniente de la policía de Lille Lucie Hennebelle: un ex amante suyo se ha quedado ciego cuando visionaba un cortometraje que acababa de comprar al hijo de un coleccionista recientemente fallecido. Una película, muda, anónima, con un toque malsano, diabólico y enigmático. A trescientos kilómetros de distancia, el comisario Franck Sharko, de la policía criminal, acepta volver al servicio bajo la presión de sus jefes, tras haber abandonado el departamento. Se han hallado cinco cadáveres a dos metros bajo tierra que resultan imposibles de identificar, ya que tienen las manos cortadas, la cabeza abierta y cerebro, dientes y ojos extraídos. Al tiempo que Lucie descubre los horrores que oculta la película, una misteriosa llamada le informa de la relación entre el filme y la historia de los cinco cadáveres, y hace que Lucie y Sharko, dos seres absolutamente distintos, y quizás por ello tan cercanos, se encuentren para investigar lo que parece el mismo caso.

  • Título: El síndrome E
  • Autor : Franck Thilliez
  • Traducción: Joan Riambau Möller
  • Editorial: Destino
  • Año de edición: 2011
  • Páginas: :576
  • ISBN: 978-84-233-4531-1


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“negro” de olivier pauvert: un relato fallido sobre las sombras del totalitarismo


“Puede que todo esto sea real, puede que yo no sea más que un fantasma, un alma en pena, como dijo aquel”. O.P.

Según la biografía del autor extraída de la solapa del libro, Olivier Pauvert es un joven escritor francés residente en un pequeño pueblo de Gironde. Es farmacéutico y padre de tres hijos. “Negro” es su primera novela.

Y es una buena novela que amalgama las características del género negro e intriga, la novela fantástica y la ucronía sin conseguir definirse adecuadamente dentro de cada una de ellas y, sin embargo, lograr una obra literaria ciertamente entretenida, de fácil lectura, con estilo y vocabulario aceptable y una trama argumental atractiva.

Sin desvelar las claves de esta trama, que frustraría el legítimo interés de un lector descuidado en ir descubriendo por sí mismo las virtudes de la obra, puedo decir que gira en torno a la averiguación por parte del protagonista de las circunstancias de un crimen cometido en su presencia, cuya autoría le imputaron y que, a raíz del mismo, transcurre un lapso de tiempo de doce años que aparentemente no recuerda, o no ha vivido, encontrándose con un país y una sociedad sometida a un régimen político totalitario, represivo y manipulador; una Francia irreal y extraña, como ubicada en otra dimensión, en un tiempo alternativo.

A medida que avanza el argumento se va produciendo una gradación desde el formato de novela negra o de suspense hacia una narración subjetiva cargado de imágenes oníricas que transforma la novela en un relato de corte fantástico al descubrirnos la verdadera naturaleza que, en la novela, ha alcanzado el protagonista.

A mi juicio la intriga y el suspense que anima la búsqueda del protagonista se frustra con el recurso a situaciones o soluciones argumentales que se alejan del realismo que caracteriza a la novela negra y que, presentadas como una salida extraordinaria y fantástica, el lector no tiene más que aceptar y conformarse, consiguiendo el autor ir solucionando el argumento por un camino incontestable, como por ejemplo es la alusión a Caronte en las páginas finales. Es como aquellos relatos o fábulas en las que el autor recurre a la explicación milagrosa, onírica o mágica para justifican cualquier cosa.

Si las notas definitorias de la novela negra o, incluso, de suspense o intriga, se centran en el protagonista (criminal o prófugo) y en la trama (desentrañar un misterio o resolver un crimen), esta novela pierde fuerza en este aspecto por las características tan peculiares del personaje principal, las cuales no voy a decir, cuya esencia inicial se va diluyendo hasta acabar en otra cosa distinta.

Igualmente, echo de menos una mayor profundización el aspecto ucrónico de la novela, desde el momento en el que el personaje hace alusiones, en claro paralelismo al ascenso al poder del Partido Nacional Socialista en la Alemania de Weimar, a la victoria electoral del Partido Nacional francés y la consolidación de una régimen político fascista y represor que cimienta su poder gracias a técnicas de “sedación” colectiva. Pero no se deja apreciar exactamente ese punto “Jonbar” que haga de quicio entre la realidad del lector y la propuesta de historia alternativa que parece querer mostrarnos el autor. Aunque la novela describe en parte esa sociedad futura, donde la represión y la supresión de las libertades básicas, es tolerada pasivamente por los ciudadanos y donde éstos han ido asimilando los valores de pureza racial, xenófobos y discriminatorios frente a minusvalía física o psíquica, la obra deja la sensación de falta de completitud y desarrollo de esa línea argumental.

 A mi juicio, tampoco no apura la crítica política, no llega a culminar lo que podría haber sido una novela distópica a la manera de Orwell, Huxley o Bradbury, con las que se empeñan en compararla las reseñas comerciales o publicitarias.

 El tercer elemento antes aludido, el carácter fantástico, que inicialmente arropa a la novela con ese aura de ensoñación que se vislumbra a través de las reflexiones y sensaciones del protagonista, se va perdiendo y en un momento dado se despejan los interrogantes sobre lo que sucede y de un modo abrupto el autor nos regala una explicación inverosímil que desluce las peripecias del protagonista puesto que, paradójicamente, ya todo es posible.

 A pesar de lo dicho, de mi crítica templada y el poco entusiasmo que transmiten mis palabras, es una buena novela. Quizás no sea excepcional pero tampoco mala y, en todo caso, es mi opinión y cualquiera puede guiarse por su propio criterio y formarse una opinión, solo tiene que leerla.

 Un saludo

SINOPSIS EDITORIAL: [….] abruptamente y de manera inexplicable pasa otra dimensión en la que Francia está gobernada por el Partido Nacional, por el que él mismo votó un día y que ahora ha constituido un gobierno fascista […]

Olivier Pauvert

  • ISBN: 8439720343
  • EDITORIAL: Mondadori, Barcelona, 2006.
  • TRADUCCION: Esther Andres
  • PÁGINAS: 480