lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.


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“la noche a través del espejo”, de frederic brown: una resaca creativa.


 

Se trata de una secuencia onírica perfecta. Y tenga en cuenta que el Jabberwocky, que probablemente sea lo mejor del segundo libro de Alicia, esta escrito en el lenguaje de los sueños. Esta lleno de palabras como “frumioso”, “hombroroso”, “esmeso”, palabras que ofrecen una imagen perfecta dentro de un contexto, pero sin que logremos dar con dicho contexto. En un sueño entendemos completo su significado, pero lo olvidamos al despertarnos” F.B.

A todo aficionado a la literatura le fascina y embelesa esa capacidad de algunos autores de convertir la técnica de la metaliteratura en un género, o subgénero narrativo en sí mismo, por la pericia y maestría de encarnar en la trama y estructura de su obra sus reflexiones e inquietudes sobre la teoría literaria o la crítica y estudio de otras obras de ficción.

Contando con el antecedentes, entre otros, de la famosa escena cervantina del expurgo de la bibliteca de Don Quijote, la presente obra de Frederic Brown nos anuncia, ya desde el título de la misma, su admirado tributo a la obra de Lewis Carroll.

Y en su interior nos encontramos con una novela negra excelente que recrea la presencia constante del personaje Alicia pero sin caer en el plagio o simulación, sino que nos ofrece un relato original, con un argumento atractivo, propio de la novela negra, y una trama perfecta que, como los engranajes de un reloj, va cerrando el circulo de su propio argumento a medida que van transcurriendo las horas en la ficción, aclarandose las incognitas en la misma medida en que las horas del reloj vienen anunciando el día y el fin de la noche y del sueño.

Durante su lectura, no deja de asomar una vaga semejanza con la película “After Hours” de Scorsese (“Jo, que noche” titulada en español), bastante posterior a su publicación, obviamente. Toda la trama se desarrolla en una noche demencial, absurda y onírica, donde sospechamos que el personaje principal pierde la conciencia por un uso demasiado “terapeutico” del alcohol. O quizás, como el propio personaje reiteradamente reflexiona, más que perder la conciencia, gana una lucidez “distinta”, una extraña percepción mística producto de la resaca.

Dado el año de publicación, alrededor de 1950, al lector actual, subyugado por la ideología de lo políticamente correcto, le puede parecer excesivo tanta referencia al alcohol. Y ciertamente choca un poco con nuestra imagen actual de lo que es el efecto socializador de la bebida con el permanente trasiego del protagonista y sus contantes referencias al wisky y a la cerveza. Pero todo ello no deja de explicar racionalmente el devenir del los acontecimientos, el comportamiento del personaje y sus propias reflexiones.

Narrada en primera persona, al estilo de la genial película “Sunset Bolulevard”, de Wilder, de 1950 (“El crepusculo de los dioses”, en España) – perdón por las constantes referencias cinematográficas, al parecer las ideas me vienen hoy en formato imagen-, los dialogos son abundantes, precisos, certeros, no redundantes y, en ocasiones, bastante profundos y serios.is C

Su lenguaje, dentro del subgénero en que se encuadra, además de las referencias y reflexiones a la obra de Lewis Carroll, es sencillo, sin construcciones extrañas ni largas subordinadas, directo y preciso, centrado en orientarnos en los acontecimientos que relata más que en la descripción d eambientes y personajes.

Estos, los personajes, se pueden reducir a uno solo, el protagonista, siendo el resto meros actores secundarios que van apareciendo y desapareciendo en la medida en que lo exige su guión.

Sobre la trama, ya hemos dicho que no ofrece una intriga interesante, amena, genial en su sencillez y en su estructura, donde cada elemento, cada hilo de acontecimientos, va siendo anudado y aclarado al final. Una factura clásica sin trucos de prestidigitación técnica, ni espectaculares triples saltos y torsiones argumentales, ni el apocalipsis final al que nos han venido acostumbrando las novelas actuales. Simplemente una clásica novela policial genial y maravillosa.

Un saludo

BIOGRAFIA: Fredric Brown, escritor norteamericano nadido en 1906 en Cincinnatti y fallecido en Tucsa, Arizona, en 1972. Principalmente autor de relatos policiacos, suele ser más reconocido tambiñen por sus relatos y novelas de ciencia ficción. En ambos géneros se mostró muy prolífico.  1948 El asesinato como diversión; 1949 Universo de locos; 1949 La caza del asesino; 1950 La noche a través del espejo; 1953 Amo del espacio;1955 ¡Marciano, vete a casa!; 1957 Vagabundo del espacio.

SINOPSIS EDITORIAL: Considerada la obra cumbre de Fredric BrownLa noche a través del espejo, recrea la alocada estructura de Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo, en un relato poicíaco donde nada es lo que parece, y que se va complicando conforme avanza la acción, repleta de ingenio y sentido del humor. 
El protagonista, Doc Stoeger, es un editor de un periódico semanario local de una pequeña ciudad, harto de no no haber publicado una sola exclusiva en veinterés años. La visita de un extraño personaje, que como Stoeger también es un declarado amanate de la literatura de Lewis Carroll, lo atrapa de un cadena de sucesos extraños, casi surrealistas, que pondrán en peligro su propia vida. Un final tan inesperado como sorprendente cierra una novela policíaca perfecto y extraña, rebosante de ingenio, que trasciende los límites del género negro y se ha ido convirtiendo con el tiempo en uno de los clásicos de la novela norteamericana del siglo XX.

  • Editorial: Reino de Cordelia
  • Traducción: de Susana Carral y Juan Salvador
  • Colección: Literatura
  • Páginas: 304
  • Formato: 13 x 20 rústica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos
  • ISBN-13: 978-84-15973-22-5
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