lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“el ingenioso hidalgo don quijote de la mancha” de miguel de cervantes, adaptación de andres trapiello. cosas veredes que haran hablar a las piedras y digo más, aun a los humanos.

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“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino.” M.C.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía no hace mucho un hidalgo de los de lanza ya olvidada, escudo antiguo, rocín flaco y galgo corredor. Consumían tres partes de su hacienda una olla con algo más de vaca que carnero, ropa vieja casi todas las noches, huevos con torreznos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos. El resto de ella lo concluían un sayo de velarte negro y, para las fiestas, calzas de terciopelo con sus pantuflos a juego, honrándose entre semana con un traje pardo de lo más fino” A.T.

Cuando eres un lector precoz y voraz, ya desde la infancia, es difícil responder a la pregunta sobre cómo incentivar la lectura en el niño. Cuando el ejercicio de la lectura es para ti tan natural como respirar, tan esencial como relacionarte con tus amigos y no tan importante como el comer o el dormir… ¿cómo incentivarías la lectura en el niño?

Yo no tengo una fórmula concreta. Desconozco la receta. Nunca lo supe, o nunca fui consciente de ello. Sí puedo afirmar, categóricamente, que tiene que ser un ejercicio voluntario. Para mí es inconcebible iniciar a alguien en la lectura obligándole a hacerlo. Es impensable e imposible.

Cualquier método que pretenda emplearse, debe hacerse sobre la base de la voluntariedad, la espontaneidad y lo lúdico. El niño debe querer acercarse al libro. Debe querer jugar de un modo libre y desenfadado con ese extraordinario “mecanismo” que es el libro.

 Otros caminos no conducen muy lejos. Es muy fácil crear aversión hacia cualquier actividad que requiera esfuerzo, concentración y voluntad. Y el buen lector sabe que la literatura exige esfuerzo de comprensión, análisis y reflexión.

Sólo existe una manera: que el propio niño acceda a la lectura por sí mismo. Que se implique en la búsqueda de su libro favorito. Que explore, que se adentre por sí mismo en la selva de los libros y vaya descubriendo el gusto a través de sus intereses y aficiones. Dejad que los niños se acerquen a los libros. Que los manipulen, que los apilen, que los cuenten y recuenten y construyan un castillo con ellos. Que sean su juguete… y que de vez en cuando se encuentren uno abierto y sientan la curiosidad de mirar sus páginas y dibujos… y un buen día descubran que tienen que robar horas al día para acabar ese libro.

Pasada la euforia de las efemérides de Cervantes, me asaltan estas mismas reflexiones, como todos los años cuando se celebra el día del libro.

No soy el único que se pregunta si es beneficioso o perjudicial para crear un hábito lector que se insista tanto en los beneficios y bondades de nuestra obra literaria más señera. Siempre surge la batalla entre partidarios y detractores de la idea de facilitar a los niños la lectura del Quijote. Parece paradójico, por el contrario, que siendo indiscutiblemente la mejor obra de la literatura en castellano (no por dogma, sino por sus extraordinarias cualidades literarias), aún existan tales dudas.

La polémica se vuelve, acaso, más extravagante y curiosa por cuanto que la inmensa mayoría de la población no lo ha leído. A lo sumo, una gran parte de la gente conoce las típicas escenas de los molinos de viento, el manteo de Sancho Panza y la fonda convertida en castillo. Y muchos de los que la hemos leído, ni la entendimos, ni la entendemos.

Hasta hace bien poco yo mismo no he sido consciente de la dificultad que su lectura entraña para cualquier lector novel o para cualquier persona de cultura media. Aunque ya existía la versión adaptada de Arturo Perez Reverte, con una orientación diferente, la versión “traducida al castellano” por el autor Andrés Trapiello ha conseguido desvelar el Quijote detrás del Quijote.

Mi curiosidad me llevó a empezar esta lectura comparándola, a la par, con la lectura de la obra original, , ahí descubrí cuan ardua y difícil puede ser la inmersión en un lenguaje arcaico y en desuso que te exige constantemente consultar las notas de pie de página o, directamente, un buen diccionario.

La obra de Andrés Trapiello despoja al Quijote original de muchas expresiones hoy desconocidas y obsoletas sin renunciar al estilo sutil, inteligente, impresionista, irónico y socarrón de la obra de Cervantes. Con un empleo de un vocabulario arcaizante pero no caduco, respetando el espíritu original, ha conseguido restaurar el tesoro del lenguaje que subyace en la novela cervantina.

Sin hurtarnos la obra original, ha realizado una magnífica labor de limpieza. Al igual que las pinturas de la Capilla Sixtina deslumbran hoy con su luz original después de la labor de reparación y conservación realizada, así reluce el Quijote de Cervantes con su vocabulario remozado, pulido y adecentado.

Andres Trapiello ha acercado el Quijote a nuestro tiempo y a nuestra cultura contemporánea. Nos ha permitido experimentar las sensaciones que cualquier otro lector foráneo ha podido gozar al poder leer la obra de Cervantes traducida a su idioma y, por ello, limpia y restaurada. Sólo así se explica el unánime reconocimiento a la obra de Cervantes por público que no conoce el castellano. ¿Por qué un lector inglés o alemán o francés podía disfrutar y gozar del Quijote? Porque su traducción a esos idiomas había pasado ya el filtro de la modernidad y su acceso a la obra se efectúa mediante el vehículo de un lenguaje comprensible.

La novela de Cervantes se puede leer con agilidad, de una manera amena y divertida, apreciando (ahora) la genialidad de su autor en la trama, la estructura, el estilo y el lenguaje.

Con el paso de los años podremos apreciar el enorme beneficio que esta nueva traducción habrá reportado a nuestra cultura, acercando el Quijote a los lectores jóvenes y no tan jóvenes. La recomiendo absolutamente como lectura inicial del Quijote, ántes que la obra original. 

Un saludo

BIOGRAFIA: Andrés Trapiello: prolífico escritor, poeta, novelista, ensayista y periodista. Ganador del Premio Nadal en 2003. Su obra novelística se compone, entre otras, de: La tinta simpática (1988), El buque fantasma (1992), La malandanza (1996), Días y noches (2000), La noche de los cuatro caminos. Una historia del Maquis. Madrid, 1945 (2001), Los amigos del crimen perfecto (2003, Premio Nadal. Premio a la mejor novela extranjera, Pekín 2005), Al morir don Quijote (2004, Premio Fundación Juan Manuel Lara a la mejor novela del año, 2005. Prix Européen Madeleine Zepter a la mejor novela extranjera, 2005), La seda rota (2006) (con fotografías de Juan Manuel Castro Prieto), Los confines, Destino, 2009, Ayer no más, Destino, 2012 (Elegida “mejor novela 2012” por los lectores de El País), El final de Sancho Panza y otras suertes, Planeta, 2014 (fuente: WIKIPEDIA)

  • Páginas: 1248
  • Idioma: Español
  • Publicación: 1615 (2015)
  • Editorial: Destino
  • Categoría: Narrativa
  • ISBN: 9788423349647
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Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

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