lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“un tipo implacable” de elmore leonard: un western sin caballos.

Deja un comentario


“Señor Long, quiero ser muy claro, para que lo comprenda Ud. muy bien. Si me veo obligado a sacar el arma, dispararé a matar” E.L.

Paradójicamente, Elmore Leonard, ha alcanzado la inmortalidad con su reciente fallecimiento. Al deshacerse de su envoltura mortal y caduca, su obra le confiere ahora una vocación de perdurabilidad que su maltrecho cuerpo nunca podía haberle dado. Y no es que fuera un autor desconocido, puesto que su obra es muy extensa y ha conseguido llegar a un público mayoritario, gracias también a las numerosas adaptaciones de sus novelas y relatos como “Los cautivos”, película del oeste dirigida por Budd Boetticher; “El tren de las 3:10” de la que se han realizado varias versiones cinematográficas, en 1957 y 2007; “Hombre” protagonizada en 1967 por Paul Newman; Jackie Brown de Quentin Tarantino, en 1997; “Persecución mortal” de John Madden, con Micky Rourke y Diane Lane; “Get Shorty” fue adaptada para el cine bajo el título de “Como conquistar Holliwood”, con John  Travolta y Danny de Vito; y también Out of Sight de 1998, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por George Clooney con el título de “un romance muy peligroso”. La serie de TV “Justified” en la que participaba como productor esta basada en Raylan, uno de sus personajes más carismáticos.

Hoy en día es considerado un clásico de la literatura del género negro, con importantes distinciones y premios y elogiosas críticas que le denominan “el Dickens de Detroit”, habiendo desarrollado una técnica narrativa basada en diálogos ágiles y un estilo depurado y sencillo (de cierta dificultad técnica), que el propio autor ha sistematizado con la formulación de su famoso  decálogo de escritura: las diez reglas básicas que todo escritor debe seguir para, en palabras del propio Leonard, alcanzar la invisibilidad en su obra, esto es, para desaparecer como escritor y dejar que sea la propia narración la que vaya desarrollándose sin que se perciba que el autor está detrás de la obra contándonos qué sucede.

Este decálogo consiste básicamente en prohibiciones, en pautas sobre lo que un escritor NO debe hacer para arruinar una novela. Mi regla favorita es la número “ 10. Intenta quitar la parte que los lectores tienden a saltarse”, porque refleja el estilo que pretende crear el autor, novelas accesibles, gratificantes, fáciles de leer, de una extensión razonable (entre 300 y 400 páginas) y sin la (innecesaria) presencia de un narrador que se entromete en la trama y rompe el ritmo con retóricas descripciones del paisaje o del paisanaje.

La novela objeto de reseña esta ambientada en Estados Unidos, concretamente en Oklahoma y Kansas City, en la época de la Ley Seca, a principios de los años treinta, donde surge una nueva fiebre del oro (negro) y nace un nuevo tipo de forajido, evolución del cuatrero que, sin abandonar las maneras del salvaje oeste, ahora se dedica a atracar bancos empuñando su metralleta Thompson, a lomos de su flamante Packard o Ford, y siguiendo el ritmo improvisado del Jazz de la banda de Count Bassie;  tipos que viven rápido y mueren muy jóvenes y cuya única aspiración es alcanzar la popularidad estelar de una novedosa competición, la carrera por convertirse en “public enemy number one”, como Dillinguer, Bonie y Clyde, o Bobby Face, cuyos enfrentamientos con las fuerzas del orden y la nueva agencia FBI al mando de J.Edgard Hoover alcanza tal grado de violencia que al final es difícil distinguir quién representa a la legalidad .

El protagonista de la novela, Carl Webster, es un joven agente federal que alcanza notoriedad gracias a su estilo caballeresco, pausado, elegante y letal para con los criminales a los que persigue y que pronto se convierte en un buen reclamo para la naciente industria del periodismo de investigación. Se enfrenta a un grupo de seguidores del KKK liderados por un ex_agente federal radicalizado; a un grupo de mafiosos de los “club de alterne” de Kansas cuyas actividades “extralegales” no es incompatible, al parecer, con el noble ejercicio de un cargo municipal (vamos, como ahora); a un atracador de bancos de poca monta y a un hijo de papá, magnate del petróleo, que va superando su pequeño complejo de peter pan por el expeditivo método de convertirse en un sociópata asesino con afán de notoriedad.

Destaca en la novela la presencia de las mujeres, cuyo protagonismo en la historia no es secundario ni mucho menos, las cuales componen sin embargo, a mi juicio, una sola figura femenina, cuya imagen caleidoscópica se forma con todas ellas: una mujer de frontera, endurecida por la cultura imperante del sometimiento a la dominación masculina, pero con capacidad de autosuficiencia fortalecida por las condiciones extremas de su supervivencia. Son mujeres que buscan una salida como madres, esposas, amantes o prostitutas, sorteando siempre la presión de los hombres con quienes conviven, que pretenden decidir siempre sobre su destino con la naturalidad que otorga una costumbre inmemorial,  sin percatarse que son más débiles e inmaduros que ellas.

Mi juicio sobre la novela, sin ser negativo, no es muy entusiasta, puesto que considero que esta es una obra menor de entre las de Leonard siendo más importantes, a mi juicio, obras como Ciudad Salvaje, Joe LaBrava o Persecución mortal, más cercanas al “hard boliled” y con menor acento western que le confiere la ambientación histórica de esta novela.

También es cierto que siento cierta reticencia a atribuirle la categoría de maestro de la novela negra comparable a Chandler o Hammet o incluso asimilarle a autores de una generación anterior como James M. Cain o Jim Thompson. Sin embargo, si creo que forma parte de ese elenco de autores como Donald E Westlake, Chester Himes, George V Higgins,  Mike Spillane, Robert B. Parker (con los que comparte ciertas similitudes de estilo, salvando las distancias) que no conviene olvidar y cuya obra es muy conveniente frecuentar (y aprender). 

Según la web del autor, otros títulos suyos Yibuti; Raylan; El día de Hitler; Tu ganas, Jack; Mister Paradise; Persecución mortal; Un tipo implacable; El Blues del Misisipi; Almas paganas; Ciudad salvaje; Cuba libre; Cócktail explosivo; Pronto; Hombre desconocido 89; Bandits; Joe LaBrava; 

Un saludo 

  • Editorial: Alianza Editorial
  • Páginas: 384
  • Año: 2011
  • Traductor: Catalina Martínez Muñoz
  • Tamaño: 200×130 mm
  • EAN: 9788420653204
Anuncios

Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s