lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“meridiano de sangre” de cormac mccarthy no hay salvación en un paisaje (interior) devastado

2 comentarios


“Jinetes espectrales, pálidos de polvo, anónimos bajo el calor almenado. Por encima de todo parecían ir totalmente a la ventura, primordiales, efímeros, desprovistos de todo orden. Seres surgidos de la roca absoluta y abocados al anonimato y alojados en sus propios espejismos para errar famélicos y condenados y mudos…”.

Un análisis sucinto de mis tres lecturas de Cormac McCarthy me ha llevado al convencimiento de que este autor reniega del género humano. Tanto “No es país para viejos”, y sobre todo “la Carretera” y “Meridiano de sangre”, son novelas sobre la desolación interior, la ausencia de significado trascendente del alma humana, la imposibilidad del hombre de regir su vida y su destino, salvo un lento transcurrir entre el nacimiento y la muerte.

La novela “Meridiano de sangre” está animada por una filosofía del fatalismo en la que las acciones de los personajes no son sino un mero accidente dentro de la inmensidad de acontecimientos de la naturaleza, nuestro destino, según el autor, ya está determinado de antemano y nosotros carecemos de la capacidad de elegir una vía de actuación que nos posibilite configurarlo.

Son muchas las citas que en este sentido pueden extractarse:

“Hacía tiempo que había desistido de sopesar las consecuencias y concediendo como lo hacía que el destino de los hombres está fijado se arrogaba no obstante la facultad de contener en sí mismo todo lo que alguna vez sería y todo lo que el mundo le depararía alguna vez y puesto que la carta de sus destino estaba escrita en la piedra original él se atribuía la autoridad y así lo manifestaba”

“Pues la existencia tiene su propio orden y eso no puede ninguna inteligencia humana siendo que la propia inteligencia no es sino un hecho entre nosotros” 

“Aunque uno pudiera descubrir su destino y elegir en consecuencia un rumbo opuesto solo llegaría fatalmente  al mismo resultado y en el momento previsto, pues el destino de cada uno de nosotros es tan grande como el mundo en que habita y contiene en sí mismo todos sus opuestos.”

El estilo narrativo contribuye a esta sensación, con frases cortas, casi telegráficas, precisas, siempre narradas desde un punto de vista omnisciente, en tercera persona, como ofreciendo una distancia, un alejamiento, frente a lo escrito. El lector no llega a implicarse en la narración porque no le ofrece alternativa de empatizar con los personajes, le coloca en una posición de mero observador redundando en su negativa a conceder posibilidad de redención de los personajes. Incluso, sus protagonistas principales carecen de nombre: “el hombre” y “el niño” o “el chico” de  “la Carretera” o “el chaval” de esta novela objeto de reseña, lo cual, innombrados, les deshumaniza, les arrebata el atributo de su singularidad y les incorpora como un elemento más del mecanismo de la naturaleza.

Otro elemento a destacar es, precisamente, la extraordinaria calidad de sus descripciones del paisaje y el entorno natural; su vocabulario es amplio, elaborado, culto y rico  en metáforas sorprendentes; su lenguaje tiene una gran fuerza evocadora de imágenes, sobre todo sobre la inmensidad del territorio, su desolación (pareja a la vacuidad y negrura de los personajes), la hostilidad y la  enorme dificultad que ofrece al hombre para su subsistencia, como si aun existieran territorios en los que la fuerza asoladora de la tecnología humana aun no hubiera hollado ni marcado, encontrándose el hombre, sólo, enfrentado a la terrible belleza de la naturaleza en su máxima expresión… al hombre desnudo ante el dios de la naturaleza,  el hombre cuyo corazón no ofrece diferencias  que no tiene nada que aportar, nada que ofrecer y nada que recibir. Un lenguaje distinto, para expresar la incomunicación entre el hombre y la belleza impermeable de un paisaje absoluto.

Finalmente el tercer elemento a destacar, a mi juicio, que se dirige en la misma dirección apuntada, es la cruda y descarnada manera de presentar la violencia, la acción salvaje, la deshumanización y animalización del ser humano que se convierte en un depredador cruel y sanguinario.

Bajo este tratamiento singular, el argumento gira en torno a una vida típica del western de frontera, en un contexto histórico real. La historia de un “chaval” que abandona su mísero hogar para unirse a los 14 años a una banda de pistoleros a las ordenes del radical y ultranacionalista Capitan White del Ejercito de Estados Unidos cuya intención es recuperar México para la Unión. En la lucha contra los comanches el grupo acaba exterminado y el “chaval” es encerrado en una prisión de Chihuahua donde únicamente puede salir para alistarse en el grupo de John Joel Glanton, contratado por el gobierno mexicano para “limpiar” la frontera de apaches, pactándose una cantidad de oro por cada cabellera india que entregasen como prueba de su labor. Como al fin y al cabo todas las cabelleras parecen iguales, la actividad del grupo degenera en una razzia sangrienta e indiscriminada que no distingue entre cabelleras indias, nativos mexicanos, o el propio ejercito regular de Mexico. Finalmente huyen a Arizona donde, tras numerosos abusos, son acosados y masacrados por el ejercito americano.

El chaval sobrevive también a este percance y va vagando por la geografía americana, Arizona, California, Texas…. El tiempo va pasando y tiene un último encuentro con el Juez Holden, antiguo miembro del clan de Galton, personaje carismático, complejo, cruel, inteligente, alucinado, contrapunto de nuestro protagonista a lo largo de toda la novela. El final es abrupto y ciertamente algo confuso, y me resisto a desentrañarlo. Puedo decir que la novela acaba donde acaba.

Y también acaba mi reseña. Recomiendo la lectura de la novela con un énfasis rotundo. Es una novela extraordinaria, magnífica, brutal. No es de extrañar que Cormac McCarthy siempre sea considerado un próximo candidato al Premio Nobel. Este año no pudo ser y posiblemente el año que viene tampoco al habérselo concedido a una autora canadiense. Quien sabe, quizás para el año 2015.

Un saludo

Cormac McCarthy es un escritor norteamericano, nacido en 1933, cuya obra ha sido reconocida con los premios Pulitzer y el National Book Award, así como ha sido objeto de culto principalmente por sus adaptaciones cinematográficas realizadas por cineastas como los hermanos Cohen. Se le considera un serio candidato al premio Nobel y unos de los mejores autores norteamericanos del momento. Ha escrito, entre otros los siguientes libros Suttree (Suttree, 1979), Meridiano de sangre (Blood Meridian or the Evening Redness in the West, 1985), Trilogía de la frontera: I – Todos los hermosos caballos (All the Pretty Horses, 1992). Ganador del National Book Award. II – En la frontera (The Crossing, 1994) III – Ciudades de la llanura (Cities of the Plain, 1998), No es país para viejos (No Country for Old Men, 2005) La carretera (The Road, 2006). Ganador del Premio Pulitzer de ficción en 2007.

Meridiano de sangre

  • Título original: Blood Meridian or the Evening Redness in the West
  • Editorial: Random House
  • País: Estados Unidos
  • Fecha de publicación: 1985
  • Traducción: Luis Murillo Fort
  • Páginas: 327 p.
  • ISBN   0-394-54482-X
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Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

2 pensamientos en ““meridiano de sangre” de cormac mccarthy no hay salvación en un paisaje (interior) devastado

  1. Me gusta mas la carretera, aunque esta novela esta mucho mejor valorada. De cualquier forma dos grandes obras de uno de los mejores escritores americanos.
    Oscuro y creador de atmósferas tenebrosas donde los sentimientos se desatan en vendavales de violencia. Pero retratados con sumo cuidado huyendo de ese gore que perjudica tanto a ciertos generos. Cuidate

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    • Buenas, plared, bienvenido. Yo creo que “meridiano de sangre” tiene mejor calidad literaria. Además siempre tuve presente en su lectura la estupenda “grupo salvaje” de peckinpah, que fue un maestro en retratar la violencia y la desesperación de los perdedores, como la historia que nos cuenta esta novela: el periplo de un grupo de perdedores que ha abandonada esperanza alguna en encontrar sentido a su vida y su desprecio absoluto hacia la de los demás. Violencia, desencanto, amargura y perdición, los ingredientes de peckinpah. Un saludo y gracias por intervenir.

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