lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“los genocidas”, de thomas m. disch: la agonía de una civilización terminal sustentada por la persuasión de una biblia y la fuerza de una pistola.

1 comentario


“El descenso a la raíz fue rápido y eficiente. El tamaño del agujero aseguraba que no pasara más de una persona a la vez; pero el miedo aseguraba que esa persona lo hiciera con la mayor celeridad posible” T.M.D.

Dicen que el hombre, sometido a una situación extrema, es cuando muestra lo mejor y lo peor de sí mismo. Como si el riesgo de su propia extinción despojara al individuo de todo disfraz cultural y convencional y aflorara su naturaleza primigenia como un instintivo mecanismo de defensa y supervivencia.

Dicen igualmente que el comportamiento de una comunidad formada por una masa informe de individuos no es el mismo como colectivo que el que pudiera ser considerando singularmente a los individuos que la conforman.

La novela objeto de esta reseña no es un ensayo etiológico ni un texto antropológico o psicológico, aunque nos retrata el comportamiento y circunstancias de una sociedad en degradación victima de una agresión extrema e insuperable que la lleva a la extinción y los procesos psicológicos y actitudes de distintos individuos que la forman. Los restos de un mundo después del Apocalipsis y las pequeñas y míseras tribulaciones de los pocos sobrevivientes al desastre.

Toma como punto de partida una inexplicada invasión alienígena, en un escenario en el cual las ciudades de la tierra han sido calcinadas por unas extrañas máquinas voladoras llamadas “los incineradores” y la superficie terrestre ha sido literalmente invadida por una plaga de gigantescas plantas de casi un centenar de metros cuyos grandes hojas acaparan la luz del sol y sus raíces agotan los recursos hídricos del planeta, provocando la extinción inexorable de la flora y la fauna. La tierra se ha convertido en una parcela de cultivo extraterrestre y una fuente de recursos y suministros en la que el género humano no tiene cabida como especie.

La raza humana sufre asolada por el hambre, quedando relegada a pequeñas y atrincheradas comunidades agrícolas,o en grupúsculos de nómadas depredadores que asaltan sorpresivamente las granjas en busca del necesario sustento. 

Existe una pequeña comunidad dirigida por un anciano llamado Anderson, quien de un modo inteligente ha conseguido mantener a su grupo a salvo de las plantas, de los incineradores y de los nómadas. Con una férrea disciplina, somete a los miembros de su comunidad tanto espiritualmente, imbuido de una fanática fe religiosa apoyada por la única Biblia que poseen, como coactivamente, utilizando como símbolo de autoridad un revolver Magnum Python.

Su sucesores naturales al mando del grupo son su hijo mayor,  Neil, buen trabajador, pero de escasa inteligencia, y el hijo menor Buddy, inteligente pero díscolo y reacio al sometimiento que le exige la autoridad paterna. Sin embargo, el conflicto en la novela surge con la aparición de Jeremiah Orville.

En un fallido ataque a la comuna de Anderson, es hecho prisionero y posteriormente incorporado a la comunidad al apreciar sus cualidades; sin embargo alberga en su interior un resentimiento oculto y un afán de venganza  contra Anderson por el asesinato de su novia.

Huyendo de la persecución de los incineradores se adentran en una cueva que va a dar a las raíces de las plantas. Logran introducirse en ellas y se mantienen vivos en su interior durante la temporada invernal, a oscuras, errando desconcertados en el sistema de drenaje de las plantas descubren el sistema de drenaje de las plantas. Finalmente llega la primavera y con ella la recogida de la cosecha alienígena… y no digo más  

La idea que se desprende de la novela es que una sociedad en regresión desborda sus límites y barreras normativas dejando vía libre a la insolidaridad, la rapiña, las luchas tribales por la hegemonía de los recursos escasos y a la intolerancia, religiosa y política, como elemento de cohesión como defensa frente a la anarquía. Sin apenas referentes espaciales y temporales, perdida igualmente la perspectiva respecto del hábitat cotidiano, los distintos personajes van sufriendo una transformación psicológica en diferentes rumbos: surge el amor, la locura, la ambición, el abandono a los apetitos, la envidia, la responsabilidad.

Sin embargo, las anteriores reflexiones no son sino un intento por mi parte de extraer de la novela lo mejor que puede ofrecer, que es el germen de unas ideas que lamentablemente apenas desarrolla.

A nivel argumental detecto algunas inconsistencias del relato como la existencia de un lámpara de combustible inagotable (¿en los años 70?, imposible) que los protagonistas utilizan en el interior de las raices de las plantas y que nunca parece tener fin. Por otro lado, el abandono de fábricas y ciudades, según el relato, habría provocado una carencia de combustibles fósiles y de cualquier fuente de generación de electricidad que no sea la fuerza motriz.

También me parece, en cierto modo, un error del autor al no aportar en ningún momento indicación alguna de quienes sean los alienígenas invasores ni cómo la humanidad ha llegado al estado en el que arranca la novela. Sí es cierto que perdería originalidad si incidiera en una temática que ya han tratado otras muchas novelas, pero la ausencia de explicación deja huérfano a de coherencia y comprensión a todo el relato.

No puedo sino comparar esta novela con “el día de los trífidos” de Wyndham, publicada en 1951, y concluir que “los genocidas” no alcanza ese nivel de calidad, ofreciendo, por comparación, un resultado más pobre y decepcionante.  

Contraportada:

Las ciudades de todo el mundo han sido reducidas a cenizas y unas plantas alienígenas han conquistado la Tierra. Estas plantas, capaces de superar los ciento ochenta metros de altura, se han adueñado del suelo de todo el mundo y están acabando con las reservas de los Grandes Lagos. En la zona norte de Minnesota, Anderson, un viejo granjero armado con una Biblia en una mano y una pistola en la otra, dirige a la población de una pequeña aldea en una desesperada batalla diaria por continuar su precaria existencia. Entonces entra en escena Jeremiah Orville, un extranjero errante cegado por una peculiar y secreta sed de venganza, convirtiendo la lucha por sobrevivir en una tarea sobrecogedora.

Editorial: La Factoría de Ideas 
Páginas : 217
ISBN : 978-84-9800-741-1
Traductor: Ariel Bignami

Anuncios

Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

Un pensamiento en ““los genocidas”, de thomas m. disch: la agonía de una civilización terminal sustentada por la persuasión de una biblia y la fuerza de una pistola.

  1. Pingback: Los genocidas | Rescepto indablog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s