lo que yo leo

Un blog sin pretensiones, sobre reseñas literarias para leer en 10 minutos; contiene comentarios sobre libros, recomendaciones, divagaciones y toda clase de digestiones literarias que un lector compulsivo ha aderezado a su gusto. Por supuesto, abierto a colaboraciones y opiniones. Casi es obligatorio equivocarse aunque, evidentemente, yo soy yo y tú, eres tú, por supuesto; pero ni yo soy tú ni tú eres yo, por lo tanto, todo lo que escribas es tu responsabilidad: cada uno es dueño de sus palabras y de sus silencios, sin embargo, tu libertad no te permite escribir nada ilegal o degradante para otros como tú y como yo. Es por eso que, al menos ese SILENCIO sí impera en este blog.

“siddartha”, de hermann hesse: en la búsqueda de un sentido se borran los caminos.

Deja un comentario


”Creo que, en realidad, aquello que llamamos <aprender> no existe. Sólo hay un conocimiento que está en todas partes, amigo mío, y es el Atman. Se halla en mí, en ti, y en cada ser. Y empiezo a creer que este conocimiento no tiene peor enemigo que el querer saber, que el aprender”. H.H.  

Consciente o inconscientemente la vida, nuestra vida, no es más que un devenir contante, siempre cambiante y mutable, cuya inseguridad nos causa ansiedad y desasosiego. El hombre busca un sentido a su existencia como antídoto frente a la sensación de vacío, como asidero intelectual, moral o existencial al que aferrarse. La satisfacción de nuestros deseos, la obtención del placer y la ausencia de dolor  no son más que distracciones pasajeras de nuestro fin último, la respuesta al porqué de nuestro existir. Nacemos, y desde ese instante dirigimos nuestro esfuerzo vital hacia el calor de nuestra madre en un intento de recobrar la seguridad y el confort perdidos; crecemos y seguimos buscando una justificación espiritual a nuestra existencia y creemos encontrarla en la amistad y el amor, que orientan nuestros pasos de preadolescentes; maduramos y asumimos las responsabilidades del trabajo y la familia, a las que otorgamos una importancia capital como razón de vivir; envejecemos y vislumbramos un futuro ya cercano con la mirada vuelta atrás, intentando disfrutar de la tranquilidad y el sosiego  de una vida ya acabada y añorando el calor primigenio que nos vio nacer. Durante todo este proceso el pensamiento y el deseo, se vuelven intercambiables, se confunden, se distraen, avanzan y retroceden sobre sus pasos, vagan errabundos por caminos ya hollados o abren otros nuevos (viejos caminos que olvidaron las pisadas de otros hombres). Siempre buscando, siempre proyectados hacia adelante con la idea de colmar un anhelo que nunca se sacia, mitigar una inquietud que no conseguimos disolver ni con salud, ni dinero ni amor. Y un día de nuestra vida tropezamos con una persona excepcional que aporta un poco de luz a nuestra oscuridad personal y nos permite vernos reflejados en su mirada y poder así acceder a esa oscuridad interior de la que pretendemos sustraernos, alcanzar el conocimiento propio y calmar nuestra sed. A esa persona le llamamos iluminado y esa puede ser la historia de Siddartha, el Buda.

La novela de Herman Hesse nos relata la vida del joven Siddartha que vive con su padre el Brahman, siendo objeto de elogios y admiración por su dedicación al estudio de las escritos sagrados y la práctica de los ritos, pero que  muy pronto es consciente de la inquietud y la insatisfacción que le corroe por la falta de conocimiento de sí mismo y decide abandonar su hogar y unirse, junto a su amigo Govinda, a un grupo de ascetas samanas, con los que aprende y domina la técnica de la renuncia, del ayuno y la meditación para vaciarse y anular el Yo. Consciente de no haber alcanzado aún su objetivo y con su insatisfacción intacta, abandona igualmente a los samanas y acude a escuchar del Buda Gotama la exposición de su doctrina sobre el Karma: la sucesión concatenada de causas y efectos, su superación mediante la liberación del sufrimiento a través de la iluminación; debate con él y rechaza su doctrina pues es sólo una apariencia más que le ata al Yo. Su amigo Govinda decide  unirse al grupo de seguidores del Buda y Siddartha se separa de él. Se adentra en el bosque y descubre tras la meditación que lo material y que las doctrinas son meras representaciones cuyo sentido y esencia “no se hallaban detrás de las cosas, sino en ellas mismas, en todo” y se propone alcanzar dicha esencia con el corazón “abierto a todo lo inmediato”. Nuevamente emprende su viaje y se dirige a la ciudad donde conoce a la cortesana Kamala, de la que aprende las artes del amor y el deseo sexual; allí conoce también al mercader Kamaswami y aprende de él los placeres de los sentidos; y conoce  a los “hombres niños”,  con su apego a sus alegrías y a sus miedos. Pero la indolencia le cansa y vuelve a abandonar las ataduras dirigiéndose al bosque a meditar sobre su destino, pensando en el suicidio. Allí, recapacita y recupera su objetivo vital, quedándose dormido, agotado por el esfuerzo; bajo un árbol le encuentra Govinda, quien vela su sueño sin reconocer a su amigo Siddartha vestido y engalanado con los ropajes de un rico comerciante. Discurre por el río y conoce al barquero Vasudeva quien le enseña que el río es uno y distinto a la vez, que fluye sin cesar y aún así permanece, siempre presente, sin sombra de pasado o de futuro. Vuelve a encontrarse con Kamala que viaja de peregrinaje acompañada con el hijo común y que muere por la mordedura de una serpiente, haciéndose cargo Siddartha de la educación de su hijo hasta que éste le abandona huyendo de su padre; Siddartha comprende entonces y siente y comparte el sufrimiento y  padecimiento de los “hombres niños”. Transcurrido un tiempo y superado el dolor de la pérdida, muere Vasudeva habiendo alcanzdo la iluminación, ocupando Siddartha su lugar como barquero del río. Vuelve a encontrase con Govinda, quien tampoco le reconoce; le pregunta Govinda sobre sus ideas y conocimientos e indaga en su saber. Siddartha le comunica que aunque no careció de maestros no sigue doctrina alguna;  que aunque el saber se pueda comunicar no sucede así con la sabiduría; que el mundo no es imperfecto ni se encuentra en vías de perfeccionamiento sino que es perfecto en cada instante y hay que amarlo tal como es; que “las palabra son nocivas  para el sentido secreto de las cosas” siendo más importantes las obras, la vida. Finalmente Govinda presencia cómo su amigo Siddartha alcanza la iluminación: es testigo de “la sonrisa de la unidad sobre el fluir de las formas, esta sonrisa de la simultaneidad sobre los millares de nacimientos y muertes “.

La vida de Siddartha, en contraste, por ejemplo, con la de su amigo Govinda, transcurre cíclicamente en un continuo descubrimiento, asimilación, hastío y abandono. Primero de la casa del padre y los ritos y escrito brahmánicos; de los ejercicios de renuncia y técnicas de los samanas; de la doctrina del conocimiento de la causalidad del Buda Gotama; de los placeres y goces terrenales que el enseña Kamala y el mercader Kamaswami; y de las zozobras de la paternidad. Al final de su camino ha aprendido por sí mismo que no son suficientes ni la renuncia ni la saturación absolutas sino solamente la aceptación y la vida presente. Es el camino medio que predica el budismo.

La novela está escrita en un tono alegórico mediante el cual nos muestra las distintas etapas del desarrollo de la persona –infancia, adolescencia, madurez, vejez – y los distintos procesos de aprendizaje correspondiente a cada uno de ellos – descubrimiento, exploración, asimilación y madurez-; también los distintos personajes pueden simbolizar los distintos sentimientos y relaciones que son objeto de nuestro deseo y que, aferrados a ellos en extremo nos atan al sufrimiento –amistad, dolor y privación, deseo de conocimiento, concupiscencia, lujo y bienestar material.

Tiene tantos niveles de lectura como podamos descubrir con un análisis atento y sosegado. Su amenidad y facilidad de expresión y la falta de rigor formal ocultan sin embargo distintos niveles de comprensión de su contenido. Al igual que el arroyo de aguas cristalinas que nos decía Nietzsche, la novela oculta su verdad en el lecho del río y la claridad de sus aguas nos impiden apreciar su verdadera profundidad. Tras un lenguaje poético, musical y alegórico (que debemos en gran parte al trabajo del traductor Juan Jose del Solar), se pueden apreciar tres niveles básicos de acercamiento y comprensión de su contenido.

Por un lado el nivel narrativo, literario, cual es el extraordinario relato que nos ofrece Herman Hesse sobre la historia de Siddartha y su búsqueda espiritual. Recorre los hitos básicos de la biografía del Buda Siddartha Gautama y juega al equívoco sobre su identidad confundiéndonos sobre si el personaje de Siddartha es el personaje histórico –con el que comparte muchos datos biográficos- o es el personaje Gotama la verdadera representación del Venerable. De cualquier modo la historia es amena y entretenida y en este nivel la calidad literaria es notable.  

Existe un nivel que yo llamaría pedagógico en el cual los personajes van desgranando la teoría y los conceptos de la religión budista. Aquí la maestría de Hesse nos permite asimilar estas lecciones a la par que las nos las van descubriendo los propios personajes sin el agobio ni el tedio que supondría la larga enumeración de conceptos e ideas en los que esta sistematizado y ordenado el Dharma, las enseñanzas de los budas (las tres marcas o tres tesoros, los doce eslabones, el óctuple camino, las cuatro nobles verdades, etc). Como lectores profanos en el conocimiento de la religión budista, entiendo que muchos de esos conceptos, incluso la propia estructura del relato y su significación, se nos escurren entre las líneas del texto.

Finalmente entiendo que subyace a un nivel más profundo una lección existencial, un mensaje, el hallazgo de la búsqueda del propio autor o, quizás, del propio lector, en la medida en que toda obra literaria despierta inquietudes y reflexiones que nos son propias y que podemos compartir con el autor, discrepar, completar y añadir a nuestro propio bagaje intelectual y moral. La dedicatoria que ofrece el propio Herman Hesse a su amigo Romain Rolland es explícita en el sentido de expresar que la novela contiene el ideario del autor, gestado en una época, los años 20, en la que personalmente Herman Hesse se encontraba en un periplo introspectivo y la sociedad europea (occidental) había despertado desorientada del horror de la guerra.

Hermman Hesse nos hace recorrer junto al joven Siddartha el proceso expresado por Buda en sus enseñanzas y lecciones sobre el origen y causa del sufrimiento humano que se inicia con la ignorancia y acaba en la muerte en un ciclo constante e infinito que solamente la senda del “noble Camino” de la sabiduría (comprensión y pensamiento correctos), la ética (acción y comportamiento correctos) y la meditación (esfuerzo, atención y meditación correctos), pueden romper hasta alcanzar la iluminación, el despertar  o nirvana e interrumpir definitivamente el ciclo de renacimiento continuo y constante. Esta enseñanza la expresó Buda en su lección sobre las “Cuatro Nobles Verdades” y que se resumen en la constatación de la existencia del sufrimiento por el dolor y la ausencia de placer, en la determinación de que ese sufrimiento tiene como causa la   insatisfacción y el anhelo permanente del YO y de que puede ser interrumpido mediante la práctica y ejercicio del la sabiduría, la ética y la meditación.

Yo creo que lo que esta novela aporta no es el sentido de la vida como rumbo, como meta, como fin, sino la percepción de que es el propio camino nuestra razón de vivir, que la vida encuentra un fin en sí misma y que su sentido no radica en mera búsqueda de sentido sino en la comprensión, la aceptación y el disfrute del presente. Como dice el personaje, el que busca no encuentra porque tiene un objetivo y se halla poseído por él; el que encuentra, en cambio, es libre, esta abierto y carece de objetivos. Como dijo nuestro Machado, no hay camino, se hace camino al andar.     

Hermann Karl Hesse, escritor alemán, nacido en la localidad de Calw, Badern-Wurtember el 2/07/1877 y fallecido en Suiza, el 09/08/1962. En 1946 obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Su obra literaria se inicia en 1898 con el libro de poemas “Canciones románticas” y otras obras menores de escaso éxito comercial. En 1904 publica la novela “Peter Camenzind”, a partir de la cual se dedica plenamente a la literatura. En 1911 viaja por Ceilán e Indonesia y publica “Cuadernos hindúes” (1913). No participó en la I Guerra Mundial por problemas de salud y fue fuertemente criticado por su posterior posición de reconciliación. En 1917 Hesse escribió la novela “Demian”; publica en 1919 “ El último verano de Klingsor” y en 1922 la novela “Siddartha”; en 1927 “El lobo estepario”. Publicó Narciso y Goldmundo en 1930 y en 1931 inicia la redacción de “El juego de los abalorios” publicada en 1943. De esta bibliografía destacan principalmente “Demian”, “Siddartha” y “El lobo estepario” por su carácter emblemático, cada una en su estilo y orientación,  de una concepción existencial que ha atraído a multitud de público, sobre todo juvenil; aunque el propio Herman Hesse se quejaba –sobre el lobo estepario- de la malinterpretación y falta de comprensión de su mensaje.

Un saludo 

 

  • Título: Siddharta
  • Autor: Herman Hesse
  • Traductor:  Juan_Jose del_Solar
  • ISBN: 9788401426711
  • Editorial: Plaza & Janés, Barcelona (1994)
  • Nº págs: 211
INDICE:
 PRIMERA PARTE
 .El hijo del brahmán
 .Con los samanas
 .Gotama
 .Despertar
 SEGUNDA PARTE
 .Kamala
 .Con los hombres niños
 .Sansara
 .A orillas del rio
 .El barquero
 .El hijo
 .Govinda
Anuncios

Autor: loqueyoleo

En un mundo mudo y lleno de ruido y furia, resuena el silencio de las palabras olvidadas entre las páginas de un libro: despierta, comparte y lee.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s